“El presidente Trump ha sido ungido por Jesús para encender la hoguera de señal en Irán con el fin de provocar el Armagedón y marcar su regreso a la Tierra”.
Estas no son las palabras de un predicador callejero desquiciado que divaga sobre el fin de los tiempos. Son las palabras de un comandante militar estadounidense que se dirige a un grupo de oficiales militares dos días después de que Estados Unidos comenzara su criminal bombardeo de Irán.
Lo siguiente consta una queja presentada por un “suboficial” anónimo ante la Fundación para la Libertad Religiosa Militar (MRFF) (los suboficiales son oficiales militares como los sargentos que tienen la responsabilidad directa de dirigir tropas en combate):
Esta mañana, nuestro comandante inició la sesión informativa sobre el estado de preparación para el combate instándonos a no tener “miedo” de lo que está sucediendo con nuestras operaciones de combate en Irán. Nos exhortó a decirles a nuestras tropas que todo esto era “parte del plan divino de Dios” y citó específicamente numerosos pasajes del Libro del Apocalipsis que aludían al Armagedón y al inminente regreso de Jesucristo… Tenía una gran sonrisa en el rostro al decir todo esto, lo que hizo que su mensaje pareciera aún más descabellado.
El presidente y fundador de la MRFF, Mikey Weinstein, dijo que han recibido una avalancha de al menos otras 200 quejas similares:
Estos llamados tienen una maldita cosa en común; nuestros clientes de la MRFF [miembros del servicio que buscan ayuda de la MRFF] informan de la euforia desenfrenada de sus comandantes y cadenas de mando sobre cómo esta nueva guerra “sancionada bíblicamente” es claramente la señal innegable del rápido acercamiento del “Fin de los Tiempos” cristiano fundamentalista, tal como se describe vívidamente en el Libro del Apocalipsis del Nuevo Testamento.
Muchos de sus comandantes están especialmente encantados con lo gráfica que será esta batalla, centrándose en lo sangrienta que debe volverse todo esto para cumplir y estar en total conformidad con las creencias cristianas fundamentalistas del fin del mundo.
En la Biblia, se supone que el Armagedón es la “batalla final” entre el ejército de Dios y las fuerzas del mal, que trae consigo el fin del planeta Tierra y la ascensión al cielo de los “verdaderos creyentes” en Jesucristo. ¡Esto es una completa locura! Pero piensen en los soldados estadounidenses lanzando bombas masivas sobre miles de “objetivos” en Irán, país de mayoría musulmana, ¡con la idea preconcebida de que están provocando la segunda venida de Jesucristo!
Esto no es solo una receta para la violencia irracional y la muerte sin piedad. En una situación que amenaza con desembocar en una aniquilación nuclear, se trata de una locura peligrosa y representa la consolidación acelerada de un Estados Unidos totalmente dominado por el fascismo cristiano.
El fascismo cristiano: una fuerza impulsora del fascismo estadounidense
El fascismo cristiano ha sido una fuerza impulsora de lo que se ha consolidado en el movimiento fascista MAGA: millones de personas que creen estar en una misión divina para “recuperar” Estados Unidos como una nación blanca cristiana, libre de mujeres insolentes que no “conocen su lugar”, personas LGBT vistas como un desafío fundamental a las normas de género patriarcales “tradicionales”, “extranjeros” que no hablan inglés y personas negras que exigen igualdad y el fin de la opresión.
Esto no es lo mismo que el cristianismo en general, sino un movimiento político e ideológico anticientífico y desquiciado que busca activamente transformar por completo la sociedad estadounidense.
Durante décadas, estas fuerzas fascistas cristianas han estado acumulando fuerza, organización e influencia en las fuerzas armadas estadounidenses en particular. Ya en 1998, el líder revolucionario Bob Avakian dijo que era importante reconocer que
desde hace cierto tiempo se ha cultivado una situación en las fuerzas armadas en la cual la política de los reaccionarios fundamentalistas ocupa una posición importante, particularmente en el alto mando. (Vea “La verdad sobre la conspiración derechista… y por qué Clinton y los demócratas no son la respuesta”).
Antes de Trump, la ideología oficial del ejército estadounidense era laica y no sectaria (no promovía la creencia religiosa en su conjunto ni apoyaba a ningún grupo religioso en particular). El personal militar juraba lealtad a la Constitución, y no a ningún “dios”. Esto estaba en consonancia con lo que se supone que protege la separación constitucional entre la Iglesia y el Estado, una separación que los fascistas han intentado erradicar en las escuelas y en la vida pública en general.
Forjando un ejército fascista cristiano
El senador Graham: Esta es una guerra religiosa... y determinaremos el rumbo del Medio Oriente durante mil años.
El ejército estadounidense siempre ha sido una maquinaria de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, una fuerza que ha sembrado el terror y la matanza genocida en todo el mundo. Durante la guerra de Vietnam, la legitimidad del propio ejército se vio tan cuestionada, con una desobediencia generalizada y una profunda desintegración de la disciplina, que llegó un punto en que no pudieron desplegar de forma fiable a sus tropas. Diversos factores contribuyeron a esta situación, entre ellos las derrotas sufridas por Estado Unidos a manos de los vietnamitas, la fuerte oposición social a lo que claramente era una guerra criminal y la conmoción generalizada contra la discriminación racial dentro y fuera de las filas militares. En los años siguientes, en parte para recuperar su legitimidad, el ejército intentó desempeñar su papel en la imposición de este sistema capitalista-imperialista bajo la apariencia de legalidad, al tiempo que realizaba algunos gestos para mitigar la discriminación manifiesta. Trump, al respaldar a su “secretario de Guerra” Pete Hegseth, tiene por objeto arrancar esa fachada y rehacer esto como una fuerza de combate fascista. En palabras de Hegseth: “Máxima letalidad, no una legalidad tibia”.
Un aspecto clave de esto es la celebración abierta de la supremacía blanca y del fascismo cristiano dentro del ejército estadounidense. En las últimas décadas, en respuesta a cambios sociales más amplios, el ejército estadounidense ha tomado medidas en pro del “multiculturalismo”, con algunos intentos de diversificar el cuerpo de oficiales, mayoritariamente blanco y masculino. El ejército está compuesto casi en su mitad por personas negras y latinas, pero constituyen menos del 20% del cuerpo de oficiales. Si bien las mujeres representan el 17% de los soldados, solo el 7% de los oficiales son mujeres. Estas disparidades preocuparon a algunos imperialistas convencionales que buscaban cohesionar el ejército con un “orgullo por su diversidad y adhesión a la Constitución”.
Pero estas medidas —en un ejército que defiende un sistema de capitalismo-imperialismo, con la supremacía blanca y la opresión patriarcal entretejidas en sus cimientos— han provocado una indignación vengativa por parte de los fascistas, que ven sus intereses ligados a la imposición de esta opresión de forma abierta y violenta.
Bob Avakian profundizó en las causas más profundas del auge del fascismo en el mundo en su discurso de 2017, que ofrece una visión general exhaustiva del fascismo de Trump. En un extracto titulado La “alianza impía” entre Trump y los fascistas cristianos fundamentalistas (video en inglés), Avakian dijo:
Pese a que la Constitución sí instituye la separación entre iglesia y estado, y los fascistas cristianos erran o mienten cuando insisten en que los documentos fundacionales de Estados Unidos lo establecen como una nación cristiana — la realidad es que el cristianismo siempre ha sido la religión de estado no oficial de Estados Unidos, y la identidad de Estados Unidos en toda su historia ha sido la de una “nación cristiana blanca”, basada en la supremacía masculina y la supremacía blanca, e impulsada por un “destino manifiesto” de dominar no solo el continente norteamericano, sino todo el mundo. Todo esto se ha cuestionado y ha sido el centro de una intensa lucha desde los 60, y de maneras importantes desde la Guerra Civil. Aunque acontecimientos internacionales, como la desaparición de la Unión Soviética, le han dado un mayor ímpetu a la globalización de la economía capitalista mundial, esta globalización muy aumentada ha impulsado cambios que han agudizado las contradicciones en Estados Unidos y en el mundo, en particular con una emergente China capitalista que le planta cara al dominio económico mundial estadounidense, a la vez que esta globalización aumentada, en condiciones de la dominación del imperialismo occidental, ha provocado caos en países en todo el tercer mundo, como en Medio Oriente (y otros lugares donde el islam es la religión dominante), echando más leña a un virulento fundamentalismo islámico que le ha declarado la guerra a un “Occidente decadente”, a los “infieles” y otros orientados hacia Occidente y que facilitan su dominación imperial.
Hegseth: Cruzado estadounidense de la Edad del Oscurantismo
Pete Hegseth con el pastor fascista Doug Wilson en el Pentágono en Virginia, 18 de febrero de 2026. Foto: DOW Rapid Response via X
Pete Hegseth es un fascista cristiano empedernido. Hegseth defiende las Cruzadas del siglo XI, cuando los cristianos libraron guerras santas que masacraron a decenas de miles de musulmanes y judíos. En su libro de 2020, American Crusade, aboga por una cruzada moderna contra la izquierda, y amenaza: “Nuestra cruzada estadounidense no se trata de espadas literales, tampoco nuestra lucha se trata de armas de fuego. Todavía no”. (El énfasis es de Hegseth).
Hegseth ha estado transformando activamente al ejército estadounidense en una fuerza totalmente fascista. Desde el principio organizó reuniones mensuales de oración cristiana en el Pentágono, que se transmitían en directo por la red interna del Pentágono. Hegseth también asiste a reuniones de oración semanales en la Casa Blanca, a las que Trump también asiste ocasionalmente.
Estas reuniones han sido organizadas por diversos fascistas, entre ellos Doug Wilson, líder de la iglesia de Hegseth, quien cree que las mujeres no deberían tener derecho al voto, justifica la esclavitud, condena a las personas LGBT y afirma que Dios ordena a Estados Unidos apoyar a Israel. Wilson declara: “Me gustaría que esta nación fuera una nación cristiana, y me gustaría que este mundo fuera un mundo cristiano”.
Esto no se limita al ámbito militar. Lindsey Graham, senador e influyente partidario de Trump, declaró la semana pasada que la guerra con Irán “es una guerra religiosa y determinaremos el rumbo del Medio Oriente durante mil años”. Ese mismo día, Trump organizó un acto de oración en el que pastores cristianos fascistas le impusieron las manos para pedirle a dios que lo guiara en la guerra contra Irán.
Completamente desquiciado y extremadamente peligroso
El hecho de que esto sea completamente desquiciado lo hace aún más peligroso. Cohesionar la mayor máquina de matar del mundo en torno a este tipo de fanatismo conllevará más violencia despiadada, atrocidades y crímenes de guerra en nombre de “dios”. Y el dominio abierto del pensamiento fascista cristiano tendrá el efecto de “separar” a los soldados que piensan críticamente y tienen ciertos reparos ante la violencia sin sentido e ilegal, y “acogerá” a personas que ya son fascistas y buscan una “salida” para su odio hacia las personas de color, los musulmanes, las personas LGBT y las mujeres. Imagínense el ISIS y el rastro de crueldad y tortura que dejó en el Medio Oriente, pero multiplicado por un millón.
Y como ya hemos mencionado, un ejército plenamente fascista cristiano estará mucho más dispuesto a una guerra nuclear potencialmente devastadora para el mundo porque, a sus ojos, esto propiciará el regreso de Jesús y su ascensión al “cielo”.
También es cierto que promover la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán como una guerra santa es, básicamente, una invitación a la guerra religiosa en toda la región y quizás a escala mundial.
En resumen: el ejército ya más sanguinario, asesino de civiles y destructor del medio ambiente del mundo se ha vuelto aún más así.
Toda persona con conciencia debe oponerse a esto, ¡AHORA! Y toda persona con conciencia debe plantearse las preguntas más profundas sobre por qué, en 2026, estos lunáticos de la Edad del Oscurantismo siguen en el poder. ¿Qué se necesitaría no solo para derrotar este fascismo, sino también para deshacernos del sistema que lo ha engendrado, junto con tantos otros horrores?