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Posts by issue number/Posteos por número de la edición

 

Articles in this issue (scroll down or click to read article below):

  • LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO:¿Una marcha forzada hacia el abismo,o forjar una salida a la locura?
  • RESPONDIENDO A IDEAS IGNORANTES Y ESTÚPIDASPrimera parte 
  • RESPONDIENDO A IDEAS IGNORANTES Y ESTÚPIDASSegunda parte 
  • La cumbre de Trump y Xi Jinping:Diplomacia de altos riesgos en tiempos de rivalidad intensificada, creciente peligro de guerra
  • China conmemora el centenario del Partido Comunista de China

    No es el partido de Mao y la revolución…sino de la contrarrevolución y el capitalismo-imperialismo
  • La defensa depravada de Netanyahu de la violación de prisioneros palestinos; o, una vez más sobre la increíble hazaña de Israel
  • La carrera fascista para amañar las elecciones de 2026: Aniquilar el voto de los negros y aterrorizar a los trabajadores electorales

    Qué hacer… y qué no hacer

  • El New York Times insiste en apoyar crímenes de guerra —cuando son “nuestros” crímenes de guerra
  • No, RuPaul: los fascistas no han “ganado” — pero ganarán si la gente decente sigue su lógica peligrosa.
  • ¿Celebrar los 250 años de Estados Unidos? ¡PARA NADA! Estados Unidos NUNCA tuvo “grandeza”¡Necesitamos una revolución emancipadora!
  • Vídeo destacado de Bob Avakian de la semana (con subtítulos en español):

    ¡Lo de woke es una ridiculez… un chiste patético! Necesitas la ciencia para la revolución y la emancipación
  • Carta de un lector:

    A los que están en los Revcom y en el Movimiento para la Revolución y sus entornos, y a todos los que anhelen un cambio fundamental
  • Sobre la "fuerza impulsora de la anarquía" y la dinámica del cambioUn agudo debate y urgente polémica: La lucha por un mundo radicalmente diferente y la lucha por un enfoque científico de la realidad
  • Antecedentes de una confrontación:

    Estados Unidos e Irán: Una historia de dominación, intriga e intervención imperialista
  • Me quedan 15 años para llegar a los 100... pero Trump tiene que largarse ya

    Una nota de C. Clark Kissinger, con motivo de su 85 cumpleaños

  • En los años 1960, el gobierno propagó mentiras a fin de fomentar conflictos violentos al interior del movimientoHoy es necesario volver a aprender las lecciones de esos años
  • “No digan nada”: un principio fundamental para resistirse a la represión y defender los derechos del pueblo
  • LA CONSTITUCIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS: UNA VISIÓN DE LIBERTAD SEGÚN LOS EXPLOTADORES — NOTAS ADICIONALES (Y UNA BREVE INTRODUCCIÓN)
  • ARTICLE:

    LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO:

    ¿Una marcha forzada hacia el abismo,

    o forjar una salida a la locura?

    El problema: El capitalismo-imperialismo — confinando y forzando a la humanidad a marchar hacia el desastre

    En El Manifiesto Comunista, Marx y Engels mencionan la experiencia histórica en que la lucha entre las clases en pugna —entre los grupos opresores y los grupos oprimidos en la sociedad— ha conducido en ocasiones al triunfo de una sobre la otra, pero también, en ocasiones, hacia el “hundimiento de ambas clases en pugna”.

    (El nuevo libro Goliath’s Curse, de Luke Kemp, incluye muchos ejemplos contundentes al respecto).

    Hoy, la perspectiva del “hundimiento” —no solo de las clases en pugna y de las fuerzas sociales, sino de la humanidad en su conjunto— es una perspectiva terrible y real, como resultado del confinamiento de la humanidad dentro de las terribles relaciones y dinámicas del sistema que domina el mundo, el sistema del capitalismo-imperialismo. Ello da un sentido concreto y subraya la urgencia de mi declaración:

    Nosotros, la gente del mundo, ya no podemos darnos el lujo de permitir que estos imperialistas sigan dominando al mundo y determinando el destino de la humanidad. Hay que derrocarlos cuanto antes. Y es un hecho científico que no tenemos que vivir así.

    Desde el surgimiento de las divisiones y antagonismos sociales y de clases entre los seres humanos hace miles de años, y el desarrollo de poderosos estados opresivos, han marcado la historia el ascenso y luego la caída de imperios — los que solo salen reemplazados por otros imperios. Pero el mundo de hoy es distinto.

    Existe el peligro muy presente, y que ahora crece una vez más, de una guerra nuclear, en particular entre los imperialistas estadounidenses por un lado, y Rusia y China, igualmente capitalista-imperialistas, por el otro.

    Existe la destrucción del medio ambiente, en curso, y rápidamente creciente.

    En revcom.us, en diversas obras de Raymond Lotta, y de otros, así como en las respuestas que di a una entrevista solicitada por la publicación Markaz Review (respuestas que luego ésta se negó a publicar), se analiza científicamente que la necesidad básica y las dinámicas subyacentes del sistema capitalista están acelerando el peligro ya muy avanzado de la catástrofe climática. Y con el dominio actual del régimen fascista de Trump en Estados Unidos, desde hace muchísimo un gran contaminador del medio ambiente, la situación ya se está pasando velozmente de muy mala a aún más terrible.

    Trump se postuló con una plataforma de “¡a perforar, a perforar, maldita sea!” — y desde que llegó al poder, ha abierto nuevas zonas, incluidas tierras públicas, a la exploración y explotación del petróleo y otros recursos — los combustibles fósiles en particular. Ha denunciado como una “estafa”, por ejemplo ante la ONU, la realidad de la crisis climática: “Se trata de una estafa, únicamente los perdedores la creen…” Y toda la reciente conferencia COP 30 en Brasil fue una farsa. No podían siquiera ponerse de acuerdo, ni de palabras, sobre lo que habría sido una promesa hueca de reducir el uso de combustibles fósiles —y de hecho, como he dicho, está creciendo el saqueo de combustibles fósiles— no lo están disminuyendo, ni hablar de eliminar.

    Se está derritiendo el hielo polar como parte del calentamiento general del planeta. Además, hay algo muy llamativo: ¿qué hacen en general estos imperialistas ante el derretimiento del hielo polar? ¿Dicen: “Ah, qué terrible, va a contribuir en una medida importante a acelerar la crisis climática”? PARA NADA. Lo consideran una cuestión de la contienda estratégica por el control de vías marítimas clave que ahora se están abriendo debido al derretimiento del hielo. Esto está muy relacionado con por qué Trump sigue proclamando que “de una manera u otra” —iba a decir “por las buenas o por las malas” pero seguro va a ser por las malas— va a apoderarse de Groenlandia, debido a que guarda una estrecha relación con lo que acabo de mencionar en cuanto a la contienda estratégica. El sistema imperialista y los líderes del sistema imperialista responden así a un gran suceso importante en la crisis climática.

    A la vez, Trump ha proclamado lo que muchos han llamado la nueva Doctrina Monroe: insistir en que las Américas son el “patio trasero” de Estados Unidos. Eso va de la mano con el cambio de nombre que él hizo, del golfo de México al “golfo de América” — al menos en su propia mente, y con una exagerada frecuencia en la manera que algunos otros han respondido al respecto. Ha emprendido agresiones militares abiertas contra Venezuela, con la declarada intención de apoderarse y “manejar” a ese país, con sus inmensas reservas de petróleo. Además, ha amenazado a Cuba, y al presidente de Colombia así como a la presidenta de México, ha interferido en los asuntos de Brasil, Argentina y Honduras — todo ello con el propósito de insistir y apuntalar la noción general de las Américas como el patio trasero, y como la esfera de influencia y el coto que va a dominar el imperialismo estadounidense.

    Trump está resucitando agresivamente el rol de Intimidador Imperialista clásico, al cometer aún más actos de agresión y crímenes de guerra contra países menos poderosos, en consonancia con la larga y fea tradición de intervenciones militares yanquis en América Central y Sur en particular.

    No obstante, no se trata del mundo del siglo 19 o inicios del 20, y queda por verse lo que resulte de la bravuconería de gran potencia de Trump y su agresión militar al viejo estilo colonialista.

    En una dimensión más amplia, las acciones agresivas de Trump respecto a América Latina son parte de la contienda estratégica de gran potencia imperialista con China en particular, que ha llegado a ser una gran fuerza en el comercio y las relaciones con los países latinoamericanos, entre ellos Venezuela. China ha sido por un buen tiempo un importante receptor de la exportación del petróleo venezolano. (Trump y sus fascistas afiliados consideran a China, no a Rusia, como el principal desafío y amenaza al dominio global de Estados Unidos; incluso el objetivo de la orientación de Trump respecto a Rusia y la guerra en Ucrania, al menos en parte, es cortar, o al menos debilitar, los vínculos de Rusia con China).

    La postura y acciones militares agresivas de Trump respecto a América Latina y en general, son una manifestación del monstruoso sistema del capitalismo-imperialismo, el cual ha engendrado el fascismo, como expresión extrema de la naturaleza moribunda y depredadora de este sistema, en Estados Unidos y como fenómeno más amplio en el mundo.

    La declaración de Rechazar el Fascismo, que llama a una masiva movilización no violenta pero decidida con el objetivo de expulsar al régimen de Trump, contiene la siguiente descripción importante de la naturaleza integral de este régimen fascista y sus acciones.

    El Régimen Fascista de Trump viene triturando el estado de derecho. Se burlan del debido proceso legal. Desaparecen a inmigrantes y otras personas de color en campos de concentración brutales. Resucitan agresivamente la supremacía blanca genocida. Revocan no solamente lo que se ganó en la lucha de los años 1960, sino lo de la Guerra Civil y la Reconstrucción. Esclavizan a las mujeres por medio de la brutalidad y la sofocación de la maternidad forzada. Borran a la gente LGBT. Pisotean los derechos democráticos. Violan las leyes internacionales. Despliegan ilegítimamente las fuerzas armadas en el suelo estadounidense. Agreden y amenazan a políticos y jueces. Allanan el camino para un terror ilimitado contra el pueblo. Aceleran el colapso climático. Recortan la ciencia y la medicina, lo que cobrará millones de vidas. Merman el acervo de conocimientos de la humanidad. Destruyen la verdad. Ahogan el razonamiento. Subyugan las artes ante la crueldad y la conformidad del fascismo. Ponen en la mira todo lo que es decente, moral y bueno. Todo al antojo de un demente tirano degradado. 

    En una frase, es lo siguiente: un régimen fascista supremacista blanco, “masculino” odia-mujeres, supremacista pro estadounidense, anticientífico, fundamentalista cristiano, cuyo poder se ejerce con deliberado terror y crueldad contra “enemigos” reales o imaginados, contra todo aquel al que considera que oponga resistencia, u obstruya en realidad o potencialmente, a su dominio de barbarie.

    Ello se sintetiza de manera contundente en un artículo de revcom.us:

    Ante la enorme crisis de ese mismo sistema [del capitalismo-imperialismo], el sector fascista de la clase dominante imperialista —Trump, Miller, Vance y los demás— está en una misión para salvar ese sistema mediante una forma de gobierno fascista. En su opinión, una forma fascista de gobierno —arraigada en la supremacía blanca flagrante, abierta y violenta, en la dominación masculina de las mujeres y en la represión de las personas LGBT, y en el odio abierto y la persecución masiva a aquellos a los que consideran “extranjeros”; saturada de ignorancia anticientífica y cristianismo fundamentalista teocrático; y en la que se eliminan esencialmente el debido proceso y las libertades civiles— es la única cosa [a su parecer] que puede salvar al imperio. (Stephen Miller [un elemento importante en este régimen fascista] dice que los inmigrantes provienen de —y deben volver a— “patrias rotas”… pero la VERDADERA pregunta es: ¿Quién rompió esas “patrias”? ¿Y qué nos dice sobre los fascistas que ahora gobiernan esta patria?

    Esta embestida fascista contra los inmigrantes —que ha azotado en su inmensa parte a inmigrantes no criminales, muchos de los cuales llevan largo tiempo en Estados Unidos y han hecho aportaciones importantes a la economía— se está ejerciendo con un ataque concentrado contra las personas del tercer mundo, como parte de la campaña fascista de Trump para “Hacer que Estados Unidos Vuelva a Ser Blanco”, pese a la realidad de que, como señala Raymond Lotta, los inmigrantes del tercer mundo son esenciales para el funcionamiento rentable de segmentos clave de la economía estadounidense”. (Del ensayo de Lotta, El parasitismo imperialista y la recomposición social y de clases en Estados Unidos de los años 1970 al presente: Una exploración de las tendencias y los cambios).

    Este fascismo es una expresión concentrada de que este sistema del capitalismo-imperialismo se está topando con sus límites. Se proclama que en Estados Unidos, existe “libertad y justicia para todos”, pero tiene todo un historial, y una realidad actual, de despiadadas desigualdades y opresiones brutales, literalmente asesinas contra el pueblo negro y otras personas de color. Existe la opresión en curso por motivos de sexo y género. Incluso sin llegar a una guerra total entre las potencias imperialistas, este sistema es la causa fundamental de la continuación de las guerras así como la devastación climática y el saqueo de los países en todo el tercer mundo en especial — todo lo que resulta en el destierro de enormes cantidades de migrantes hacia Estados Unidos (y otros países capitalista-imperialistas). Todo eso es una parte integral y se deriva de las relaciones, dinámicas y compulsiones básicas de este sistema, el que no puede ofrecer ninguna solución a todo eso. A la vez, sigue siendo cierto que donde haya opresión, habrá resistencia — y la justa resistencia y rebelión contra las relaciones y acciones opresivas de este sistema ha fortalecido a su vez el atractivo del fascismo entre algunos sectores de la población, y de la clase dominante, que están decididos a que hay que aplicar brutalmente no solo las relaciones opresivas básicas, sino las expresiones y excesos más extremos de eso. (En Estados Unidos, ello se concentra en el lema “Hacer que Estados Unidos Vuelva a Tener Grandeza”, pero se manifiesta de formas específicas distintas en Europa, y otras partes, donde se han desarrollado poderosas fuerzas fascistas como una expresión horrorosa de estas contradicciones básicas. En mi e-mensaje #118, que está disponible en @BobAvakianOfficial, abordo en mayor detalle algunas de las dimensiones centrales de esto).

    Para repetir este punto crucial de mi Declaración de Año Nuevo de enero de 2021:

    en la medida que se mantengan las cosas dentro de los límites de este sistema, en realidad eso tendrá el efecto de intensificar los horrores para la humanidad que son una parte integral de este sistema, al mismo tiempo que también reforzará e impulsará más a las fuerzas subyacentes económicas y sociales y políticas— que fortalecerán este fascismo que ya ha demostrado gran fuerza en Estados Unidos (y varios otros países). 

    Pero, el fascismo es

    una dictadura abierta y agresiva, que pisotea y pervierte el estado de derecho, se apoya en la violencia y el terror, en nombre del sistema capitalista depredador y en tanto un esfuerzo extremo por lidiar con profundas divisiones sociales y crisis agudas (tanto en el país como en el escenario mundial... quizá logre cohesionar las cosas durante un cierto tiempo, de una manera extremadamente negativa, [pero] a fin de cuentas no es posible que prospere — no puede conservar indefinidamente este sistema del capitalismo-imperialismo, y no puede conducir a ningún futuro salvo a un futuro de horrores para la humanidad, si es que de plano tendríamos un futuro. Y la supuesta “alternativa”, por ejemplo tal como se representa en el Partido Demócrata en Estados Unidos, que utiliza medios “más democráticos” para ejercer el dominio de este sistema, también continuará encarnando e imponiendo un sufrimiento terrible y completamente innecesario para las masas de la humanidad y representará una amenaza existencial a la humanidad en su conjunto, aunque no siempre por medio de la misma bestia inexorable de horrores brutos y terribles como lo es la forma fascista de dictadura capitalista.

    Aquí, cabe poner las cosas en una perspectiva más amplia y repasar la historia de Estados Unidos y del sistema aquí desde la Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos hasta el día de hoy — hasta la monstruosidad totalmente anticuada del capitalismo-imperialismo. En los principios de Estados Unidos, al inicio de la guerra de independencia (que a ellos les gusta llamar una guerra revolucionaria), se declaró que “todos los hombres son creados iguales”. No obstante, toda la historia de Estados Unidos desde aquellos años en adelante ha demostrado claramente que no es cierto que en este país existe igualdad para todos. Pues, en los años en que redactaron la Declaración de Independencia y luego la Constitución, había enormes cantidades de esclavos. A los pueblos indígenas se les habían robado sus tierras y los sometieron a atrocidades genocidas. Básicamente, las mujeres no tenían derechos, y ciertamente no tenían los mismos derechos que los hombres. En unas palabras, existía un sistema de explotación que cobró mayor impulso al zafarse del colonialismo británico.

    Por lo que cuando ves, por ejemplo, la serie de Ken Burns sobre la Revolución Americana [Revolución de las Trece Colonias] —si logras ver toda la serie y logras dejar de lado las repugnantes loas a qué tan genial que era esta revolución, que era lo más maravilloso que jamás había ocurrido en el mundo, y así sucesivamente—, pues aborda algunas de las cosas que he mencionado, pero se ambienta todo en el marco de lo que a los liberales de hoy les gusta decir: “Sí, tuvo ciertos defectos —hasta tuvimos el pecado original de la esclavitud, sí, hicieron esto y aquello, cosas terribles a los amerindios, las personas sin propiedad y las mujeres no contaban con los mismos derechos que los hombres ricos— pero siempre hemos seguido avanzando hacia una unión más perfecta”. Cuando, en realidad, el objetivo por lo que ellos han venido trabajando en los hechos —o, en todo caso, lo que ha resultado de lo que se puso en marcha con la Revolución Americana, en el contexto del mundo más amplio— es un sistema cien por ciento horroroso del capitalismo-imperialismo que, para repetir, desde hace mucho se ha vuelto obsoleto, desde hace mucho se ha vencido su fecha de caducidad, y su continuación podía suponer únicamente infligir continuamente terribles sufrimientos a la humanidad.

    La cuestión no es que debamos ser nihilistas — de nada más negar irreflexivamente todo lo relacionado con la Revolución Americana y los documentos fundacionales de Estados Unidos. Como he señalado antes, hay ciertos aspectos de la Constitución de los Estados Unidos, en particular la Declaración de Derechos (las primeras diez enmiendas a la Constitución), de los que se puede aprender — y he incorporado algunos de estos aspectos en un marco fundamentalmente diferente en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte. La cuestión es que, a pesar de algunos elementos positivos en la época de la fundación de Estados Unidos, ya entonces era un sistema de explotación despiadada y opresión literalmente asesina; y todo esto contenía las semillas y los elementos de hacia dónde ha ido — a un lugar terrible, con el sistema del capitalismo-imperialismo hoy.

    Es crucial comprender, y ayudar a crecientes cantidades de personas a comprender, estas verdades básicas —que no son “evidentes”, sino que están ocultas y disfrazadas mediante el propio funcionamiento del sistema bajo el cual vivimos, el sistema del capitalismo-imperialismo— verdades básicas que hay que poner a la luz del día aplicando un método y enfoque científico a la realidad.

    El sistema político en Estados Unidos es el dominio —la dictadura— del sector de la sociedad que domina el sistema económicola clase capitalista-imperialista— una dictadura que se manifiesta de manera concentrada en el monopolio del poder político, y muy especialmente el monopolio de la violencia “legítima”, ejercido por los representantes políticos de este sistema y su clase dominante. Todos los procesos e instituciones imperantes de este sistema (inclusive las elecciones) en lo fundamental sirven a esta dictadura y la apuntalan. En su forma “normal”, y tal como la administra el sector “tradicional” de la clase dominante, se trata de una dictatura que representa los intereses de la clase capitalista en su conjunto, y esta dictadura se disfraza más o menos como “democracia” y “gobierno por el pueblo”, que en lo básico se adhiere a un “estado de derecho” que en lo fundamental encarna y refleja las relaciones básicas en la sociedad y sirve a los intereses fundamentales de la clase dominante a la vez que se aplica, por desigualmente que se ejerza, a las personas en la sociedad en general.

    Como ejemplo significativo de la manera en que esta dictadura, y su “estado de derecho”, “en última instancia encarna y refleja las relaciones básicas de la sociedad y sirve a los intereses fundamentales de la clase dominante”, está el hecho de que, bajo este sistema, es perfectamente legal que los capitalistas “despidan” a masas de personas si ya no pueden ser explotadas rentablemente, aunque eso signifique que quienes son “despedidos” podrían quedarse sin hogar o incluso morir de hambre; pero es definitivamente ilegal que las personas en esta situación desesperada simplemente tomen las necesidades básicas que les faltan, sin pagarlas, aunque la razón por la que no pueden pagarlas se debe a que se les ha negado un empleo. Todo esto corresponde a las “relaciones de propiedad” básicas del sistema capitalista. El “estado de derecho” en cualquier sistema en esencia será una expresión de esas relaciones de propiedad básicas — muy fundamentalmente las relaciones de producción del modo de producción subyacente. (En adelante hablaré del papel crucial del modo de producción como base de cualquier sistema, que en última instancia determina la naturaleza de ese sistema, incluidas su política, ideología y cultura, así como sus relaciones sociales).

    En la dimensión más abiertamente política, como mencioné en mi e-mensaje número 17, bajo la apariencia de “democracia” en Estados Unidos,

    lo que está ocurriendo ahora mismo evidencia aún más profunda y vivamente que esta supuesta “gran democracia estadounidense” es en realidad una dictadura, en que se utiliza el poder de las instituciones gobernantes para perseguir y castigar despiadadamente, e incluso eliminar, a las personas que representan una amenaza a los intereses de la clase dominante. Además del asesinato de miles de personas a manos de la policía y la encarcelación en masa de millones de personas, en Estados Unidos…., están reprimiendo despiadadamente a las personas que están protestando contra el genocidio en Palestina cometido por Israel, con el apoyo total del gobierno estadounidense y de ambos partidos políticos de la clase dominante (demócrata y republicano)….

    ¿Por qué ocurre esto? Debido a que están en juego los intereses fundamentales del capitalismo-imperialismo estadounidense.

    Hay muchos otros ejemplos que ilustran claramente esta verdad básica sobre la dictadura real bajo el régimen “democrático normal” de este sistema — como la proscripción de la oposición al papel de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial y el encarcelamiento de japoneses en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial (lo que se hizo durante la administración del gran “héroe” de los demócratas burgueses “progresistas”, Franklin Delano Roosevelt).

    El dominio del régimen de Trump es la dictadura de un sector de la clase dominante, que está decidido a imponer el fascismo como forma de gobierno capitalista-imperialista, utilizando la fuerza y violencia del estado (la policía y las fuerzas militares y las instituciones represivas del gobierno, tales como el FBI, “Seguridad Nacional”, etc.) no solo contra las personas en la sociedad en su conjunto sino también contra el sector “tradicional” de la clase dominante. Con el fascismo, la dictadura es una dictadura abierta, flagrante, indisimulada, y la explotación y la opresión que constituyen los cimientos concretos y la naturaleza de este sistema del capitalismo-imperialismo, al interior de Estados Unidos y a nivel internacional, es la explotación y opresión flagrante e indisimulada, sin restricciones de las “normas” y las “reglas” de la dictadura capitalista-imperialista “tradicional”. Lo siguiente, de “Algo terrible, O algo verdaderamente emancipador” señala claramente lo que, de hecho, está ocurriendo en estos momentos:

    Dada la naturaleza, los objetivos y las acciones de los fascistas, existe la verdadera posibilidad de una guerra civil real. Pero dada la naturaleza, los objetivos y las acciones del sector “tradicional” de la clase dominante (representado por el Partido Demócrata y los medios de comunicación como la MSNBC [ahora MS-NOW], el New York Times y la CNN), y dada la situación actual con aquellos, que provienen de diferentes partes de la sociedad, que tienden a apoyar, y políticamente seguir a la cola, a este sector “tradicional” de la clase dominante, es posible que los fascistas puedan hacerse del poder y consolidarlo sin una guerra civil, pero con todas las terribles consecuencias que resultarían de semejante consolidación fascista del poder. O, como se enfatiza en la “Declaración y Llamamiento” [de los revcom], en lo que equivaldría a una guerra civil unilateral, estos fascistas podrían llevar a cabo una matanza contra los que odian, incluidos los negros y otras personas de color, los “inmigrantes ilegales”, las “mujeres revoltosas” y aquellas que no se conforman con las “normas” y relaciones sexuales y de género “tradicionales”.

    En todo caso, es una realidad mortalmente seria que estos fascistas están decididos a aplastar —tan violentamente como sea necesario— a cualquiera y cualquier cosa, en cualquier lugar de la sociedad, que se interponga en el camino de implementar sus horrorosos objetivos.

    Tiene una importancia vital entender los dos aspectos de esta situación: Existe una diferencia real e importante entre gobierno “tradicional” y gobierno “fascista”, y además tanto el dominio fascista como el “tradicional” en lo fundamental son formas de la dictadura de la clase dominante capitalista, que representa, e impone, los intereses del sistema capitalista-imperialista, no solo en Estados Unidos sino por todo el mundo.

    En Esperanza para la humanidad - sobre una base científica, Romper con el individualismo, el parasitismo y el chovinismo pro estadounidense, escrito durante el primer régimen de Trump, se hace un análisis importante de las diferencias tanto muy reales como importantes, así como la unidad subyacente fundamental entre los diferentes sectores de la clase dominante:

    En un artículo publicado en el New York Times, “Racism Comes Out of the Closet”, Paul Krugman señala que no solo Donald Trump sino el Partido Republicano en su conjunto han abandonado el racismo disimulado, y han empezado a expresarlo abierta y crudamente. Krugman concluye este artículo de esta manera, refiriéndose al abandono, por parte del Partido Republicano, de toda pretensión de oponerse al racismo:

    Resulta tentador decir que los argumentos republicanos a favor de la igualdad racial siempre fueron hipócritas; hasta es tentador ver con buenos ojos la transición de los mensajes en clave al racismo declarado. Sin embargo, si la hipocresía es el tributo que el vicio le rinde a la virtud, lo que estamos viendo en este momento es un partido que ya no siente la necesidad de rendir ese tributo. Y eso es profundamente aterrador.

    En esta cita, Krugman sí que señala algo —algo que es importante y relevante— hasta donde va. El problema es que no va lo suficientemente lejos y, en particular, no rompe con los condiciones restrictivas de las contradicciones y los conflictos entre los partidos de la clase dominante (los republicanos y los demócratas). La posición de hipócritamente fingir una oposición a los atropellos tales como la opresión racista, a la vez que de hecho actuar como representantes, funcionarios y ejecutores de un sistema en el que esta opresión está integrada y el que no podría existir sin esta opresión — pues no solo se aplica al Partido Republicano del pasado…., sino también se aplica al Partido Demócrata. Lo que está concentrado en esta situación es la necesidad de reconocer, y manejar correctamente, una contradicción muy real y aguda: el hecho de que, por un lado, el Partido Demócrata, al igual que el Partido Republicano, es un partido de un sistema que continuamente comete, y no puede dejar de cometer, masivos crímenes contra las masas de la humanidad y encarna una amenaza existencial al futuro de la humanidad; y, por otro lado, el hecho de que (para parafrasear lo que se cita anteriormente del artículo de Krugman) existe una diferencia muy real y un peligro muy directo encarnado en el hecho de que uno de estos partidos de la clase dominante (los republicanos) abandona abiertamente gran parte de la pretensión de ser otra cosa salvo un rapaz, y sí racista, saqueador de seres humanos y del medio ambiente. Esto requiere de la síntesis correcta, en términos fundamentales, de oponerse al sistema en su conjunto, del cual ambos partidos son instrumentos, y de trabajar activamente, de manera continua, hacia el objetivo estratégico de abolir este sistema en su conjunto, mientras que también, con la misma perspectiva estratégica fundamental, reconocer el agudo peligro inmediato que representa el régimen fascista de Trump y Pence y trabajar de urgencia para atraer e incorporar a masas de personas en una movilización no violenta pero sostenida en torno a la exigencia de que ¡este régimen tiene que marcharse ya! 

    El mismo análisis básico, y crucial, se hace en el reciente artículo de revcom.usVenezuela y la forma fascista de hacer la guerra, El asesinato en masa es legal debido a que nosotros decimos que así sea:

    El ejército estadounidense siempre ha sido una máquina de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Basta con echar un vistazo a la serie Crimen Yanqui de este sitio web para encontrar montones de pruebas. (Véanse, por ejemplo, Crimen Yanqui Caso #96: Vietnam, 16 de marzo de 1968 — la masacre de My Lai, y Crimen Yanqui Caso #93: Invasión yanqui de Corea, 1950). Pero Hegseth está tratando de eliminar cualquier pretensión de legalidad. Se trata de una doctrina militar fascista que tiene como objetivo forjar al ejército estadounidense actual en una fuerza de combate fascista: una fuerza dispuesta y preparada para cumplir órdenes ilegales y matar a civiles porque así lo ha ordenado el tirano fascista.

    Si bien ellos tienen diferencias muy serias con los fascistas, los imperialistas e instituciones “tradicionales” como el Partido Demócrata no lucharán, y no pueden luchar, contra estos fascistas de la manera en que hay que luchar en su contra. (Un indicio importante al respecto es que, en lugar de actuar con la necesaria “rapidez deliberada” para procesar a Trump por sus crímenes flagrantes, en particular el intento de Trump de llevar a cabo un golpe de estado tras su pérdida de las elecciones de 2020 al rechazar aceptar los resultados de esas elecciones y al movilizar a fuerzas para tratar de anularlas sin ley, la administración de Biden demoró el proceso de impugnar a Trump, desperdiciando la iniciativa e impulso políticos con que contaba la administración Biden por la indignación ante la intentona de Trump. La administración Biden, y su procurador general, Merrick Garland, no actuaron de manera expedita y decisiva para impugnar a Trump debido a que no querían dar la apariencia de ¡“politizar el proceso”! Biden aplicó la misma clase de lógica cuando se negó a tomar acciones para ampliar la Corte Suprema, cuando era evidente que ya se había “politizado”, y por la inacción de Biden, los fascistas han seguido dominando la Corte Suprema, con todas las consecuencias respectivas, especialmente en estos momentos en que Trump ha vuelto el poder con mucho revanchismo).

    Ahora bien, el régimen de Trump está empecinado en suprimir con saña a la oposición y resistencia a su dominio fascista — lo que incluye declarar que se permite etiquetar de “terroristas internos” a todas las fuerzas que son “anticapitalistas”, “antiestadounidenses” o “anticristianas” y en general todos los que el régimen de Trump designe como “enemigos” (por ejemplo, con la expresión vaga y “comodín” “Antifa”) y someterlas a severas represiones gubernamentales.

    Mientras tanto, las fuerzas que son una extensión o están alineadas con el Partido Demócrata (y en general, el sector “tradicional” de la clase dominante), se han sumado —y le han dado su propia interpretación “progresista” particular— a los ataques contra Rechazar el Fascismo y los revcom quienes, junto con otras personas de muchas diferentes perspectivas políticas, participan activamente en Rechazar el Fascismo. Así expresan una determinación desesperada de mantener las cosas dentro de los límites y en concordancia con las “normas de este sistema” — normas que los fascistas están desafiando abiertamente y pisoteando burdamente (y “normas” que, de hecho, son criminales en primer lugar).

    Como dimensión importante de esta situación, se trata de otra expresión de la realidad de que, en cuanto cobra impulso algo con lo que los revcom están asociados —en cuanto al Llamamiento de Rechazar el Fascismo para movilizar a masas en Washington, D.C. en torno a la única demanda unificadora de que se largue el régimen fascista de Trump, ya— en cuanto este Llamamiento ha cuajado el sentimiento político y despertado apoyo activo entre números importantes de personas, aunque no sean los millones a los que se hayan convocado: salen los cuchillos. Se trata de una repetición de la experiencia de 2022, cuando resultó claro que existía una verdadera posibilidad de que la Corte Suprema arrebatara el derecho al aborto anulando Roe contra Wade —y los revcom se sumaron con otros para formar ¡De Pie Por el Derecho al Aborto! [De Pie], determinados a activar una oposición de masas a este atropello de anular Roe— en lugar de unirse con De Pie y con las decenas de millones de personas que estaba movilizando, un grupo abigarrado de oportunistas emprendieron ataques calumniosos a De Pie y los revcom.

    Esos ataques, contra De Pie, y ahora contra Rechazar el Fascismo, están del nivel de esa antigua película caricaturesca loca, “Reefer Madness” [Locura por la mota], con la promoción de una histeria anticomunista irracional, incluidas tergiversaciones burdas y mentiras ridículas desde hace mucho desacreditadas sobre los revcom y Bob Avakian, incluidas acusaciones descerebradas de “culto”.

    La postura básica, y extremadamente perjudicial, de los que hacen estos ataques carentes de principios es, sí, unir a todos los que se pueda unir contra este fascismo — siempre y cuando siga limitado dentro de las normas y cauces del sistema capitalista-imperialista.

    El método básico es no examinar y no expresar una oposición basada en principios, a las verdaderas posturas y trabajo de Rechazar el Fascismo o los revcom, sino repetir y apoyarse en rumores bajos, chismes y de plano ataques bajos estúpidos — mentir de manera flagrante y esperar que nadie investigue el contenido de sus mentiras.

    Los ataques de este tipo están dejando mal parado al oportunismo. Si estos oportunistas de hoy día se sintieran en la necesidad de dar la apariencia de que están abordando el contenido de las cosas (lo que era cierto en algunas ocasiones en el pasado con los oportunistas), pues tendrían que demostrar concretamente que estaban abordando —aunque con tergiversaciones burdas— el verdadero contenido de lo que representan BA y el nuevo comunismo (tal como se expresa en revcom.us así como en las Obras escogidas de Bob Avakian, y tal como se concentra en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte). Estos ataques oportunistas ni siquiera dan ninguna apariencia real de hacer eso. Al contrario, se apoyan en —y logran convencer en la medida en que lo hacen debido a— la pútrida cultura que prevalece en general en la sociedad hoy, y que prevalece tan extensamente entre los que se consideran “progresistas” o “de izquierda”: una cultura que se regodea tanto en las “descalificaciones”; una cultura que tiene muchísimo en común con la orientación de los trumpistas, de apoyarse en “mucha gente en verdad piensa, mucha gente dice”, en lugar de la orientación de investigar con seriedad cosas serias, examinar lo que las personas y los grupos dicen y hacen en realidad, y determinar la manera en que eso se relaciona con la realidad a la que hay que hacer frente y adónde conducirán los diferentes puntos de vista y programas en el caso de que se apliquen y se actúe en consecuencia.

    No cuesta trabajo reconocer la probabilidad de la participación en todo eso de parte de elementos del Partido Demócrata y del sector “tradicional” de la clase dominante, quienes se desesperan por mantener las cosas dentro de los límites, condiciones y “normas” de este sistema, aunque eso suponga acomodarse y claudicar ante el fascismo de Trump y MAGA y que éste aplique de forma acelerada e integral horrores muy reales a la humanidad.

    Ante todo eso, es crucial seguir con una fundamentación firme y aplicación decidida del principio básico de que, tal como enfatizo en mi e-mensaje 129, “Que no se permita que las tergiversaciones oportunistas irresponsables saboteen la unidad de los millones de personas la que se necesita para expulsar al régimen fascista de Trump”. Y no se debe permitir que saboteen y desbaraten la seria búsqueda, discusiones y debate respecto a cuestiones críticas tales como: ¿qué ha engendrado este fascismo, y que hay que desarrollar como alternativa positiva al respecto?

    Todo esto recalca el importante punto de mi e-mensaje 119: “Los políticos del Partido Demócrata pueden contribuir a la lucha crucial contra el fascismo de Trump y MAGA — pero el Partido Demócrata no dirigirá, ni puede dirigir, esta lucha hacia dónde tiene que ir”.

    Eso se debe en lo fundamental, una vez más, a que los demócratas son representantes del mismo sistema moribundo y monstruoso que los fascistas. Eso se ha demostrado, en términos terriblemente gráficos, en que la administración Biden y el Partido Demócrata en general, han respaldado y ayudado a Israel en el genocidio que éste está perpetrando en Palestina, armado masivamente por Estado Unidos, bajo las administraciones tanto demócratas como republicanas. Como comenta fuertemente un médico que se ofreció de voluntario en Gaza y presenció las terribles consecuencias para los palestinos ahí, incluidos niños, como resultado de la implacable matanza y masiva destrucción de parte de Israel: ¡¿Qué significa que no haya ningún partido político importante en Estados Unidos, ni republicano ni demócrata, para el que el genocidio sea algo “inaceptable”?!

    Como señalo en mi e-mensaje número 7:

    Se debe al “papel especial” de Israel como un bastión fuertemente armado de apoyo para el imperialismo estadounidense en una región estratégicamente importante del mundo (el “Medio Oriente”). Además, Israel ha constituido una fuerza clave en la comisión de atrocidades que han contribuido al mantenimiento de la dominación opresiva del imperialismo estadounidense en muchas otras partes del mundo.

    Y del e-mensaje 35:

    Mantener a Israel como un estado “orientado hacia el Occidente” es de importancia decisiva para los imperialistas estadounidenses y, a su vez, la naturaleza sionista (supremacista judía) de Israel es de importancia crítica para mantener a Israel como este bastión de apoyo para el dominio estadounidense, especialmente en oposición a la influencia de Irán —y más allá de eso, de Rusia, y cada vez más, de China— en esta región estratégica.

    Y, si bien el apoyo de Estados Unidos al apartheid y al genocidio perpetrados por Israel es un ejemplo particularmente grotesco, el hecho es que existe toda una larga historia de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad presididos por demócratas, así como por republicanos, algo que está ampliamente documentado en la serie Crimen Yanqui y otras obras en revcom.us.

    A pesar de todo eso, siguen existiendo diferencias muy reales, y muy agudas, entre diferentes sectores de la clase dominante, muy importantemente en cuanto a mantener el imperio estadounidense y el “orden mundial” que Estados Unidos ha impuesto y apuntalado con una masiva destrucción violenta desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Estas diferencias —y el hecho de que la clase dominante estadounidense está profundamente dividida y no puede seguir gobernando como clase dominante unificada— tiene una clara importancia en relación a la necesidad urgente e inmediata de expulsar al régimen fascista de Trump (tal como he comentado en mi e-mensaje 141) y, más allá de eso, en relación a la necesidad y objetivo fundamental de una revolución, para abolir, arrancar de raíz y avanzar más allá de todo este sistema del capitalismo-imperialismo.

    A la vez, importa comprender que el problema inmediato ante el que nos enfrentamos no es el “autoritarismo”, u “oligarquía”, y el conflicto fundamental no es “democracia contra oligarquía” o “democracia contra autoritarismo”.

    Les remito a mi e-mensaje 114:

    Lo específico y esencial que representa e impone el régimen de Trump no es una “oligarquía” ni los “multimillonarios”: es el fascismo.

    El fascismo es una forma cualitativamente diferente en que este sistema impone su dominio sobre la gente….

    En cuanto a la “oligarquía” y los “multimillonarios”, el Partido Demócrata, al igual que el Partido Republicano, recibe una fuerte financiación de los superricos, los jefes de las corporaciones, etc. En lo aún más fundamental, ambos partidos son instrumentos del sistema del capitalismo-imperialismo, que se basa en la explotación despiadada de miles de millones de personas, y en la imposición de la opresión literalmente asesina de las masas de personas, en Estados Unidos y por todo el mundo. Por eso, el Partido Demócrata, y aquellos que están vinculados o alineados con él, nunca desafiarán al gobierno de Trump de la manera que se necesita para derrotarlo en realidad. Para estos representantes “convencionales” (o los llamados “progresistas”) de este sistema capitalista-imperialista, la estabilidad de este sistema, y la posición dominante del imperialismo estadounidense en el mundo, son más importantes que de veras derrotar al fascismo de Trump y MAGA.

    (La formulación “autoritarismo”, y su uso errado, se analiza más extensamente en uno de mis artículos sobre Ucrania en revcom.us: El descarado chovinismo pro estadounidense: “Antiautoritarismo” como “tapadera” para apoyar al imperialismo estadounidense, actualizado con una Nota adicional, 5 de junio de 2023).

    Para retomar un punto crucial respecto a todo esto: La “democracia” burguesa (es decir, capitalista) en realidad es una forma de la dictadura de la burguesía (la clase capitalista).

    Esto ubica en la perspectiva apropiada la acusación oportunista de que nosotros los revcom (promotores del nuevo comunismo) no creemos en la “democracia” — que nos oponemos a ella. A lo que se refieren estos oportunistas por “democracia” en realidad es el dominio capitalista-imperialista, en que el capitalismo-imperialismo “democrático” del “cacareado Estados Unidos” domina el mundo y tiene de presa a la gente del mundo. Nos oponemos rotundamente a eso. (Lo que opera aquí está muy relacionado con el porqué, hace décadas ya, escribí un libro con el título deliberadamente provocador: Democracia: ¿Es lo mejor que podemos lograr?).

    El quid del asunto —en contraposición a fomentar ilusiones sobre el sistema en Estados Unidos y su “genial democracia”— se concentra en las siguientes tres oraciones:

    En un mundo de profundas divisiones de clase y grandes desigualdades sociales, hablar de la “democracia” sin señalar su carácter de clase y a qué clase beneficia no tiene sentido o tiene implicaciones peores. Mientras exista la sociedad dividida en clases no puede haber “democracia para todos”: dominará una clase u otra, y la clase que gobierna defenderá y promoverá el tipo de democracia que concuerde con sus intereses y metas. Por eso, debemos preguntar: ¿qué clase dominará y si su gobierno, y sistema de democracia, sirve para continuar las divisiones de clase, y las relaciones de explotación, opresión y desigualdad que corresponden a estas, o lleva a abolirlas?

    Y lo que tiene mucha relevancia al respecto es lo siguiente de “Esperanza para la humanidad”, de la sección “Intereses particulares e intereses generales — intereses de clase divergentes y los intereses más elevados de la humanidad”:

    En El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, Marx señala que cada punto de vista de clase identifica los intereses particulares de la clase a la que representa con los intereses generales de la sociedad. 

    Eso ciertamente es verdad respecto a la clase dominante capitalista —la burguesía— a la vez que es cierto respecto a aquellos que expresan el punto de vista de la clase media (la pequeña burguesía), que se imagina a sí misma “por encima” (o “fuera”) de los conflictos fundamentales en la sociedad y se esfuerza espontáneamente por una especie de “democracia sin clases”, por una forma de gobierno, que no encarne y no sirva a los intereses de ninguna poderosa fuerza dominante en la sociedad —ni la clase capitalista explotadora, ni la clase explotada bajo el sistema capitalista, el proletariado, cuyos intereses fundamentales corresponden a la abolición total de toda explotación, y de toda opresión, en todas partes, a la vez que la realización de esta emancipación tiene que pasar por una transición histórica en que el dominio socialista, la dictadura del proletariado, sirva a hacer avanzar hacia las “4 Todas”, definidas por Marx como el objetivo de la revolución comunista: la abolición de todas las diferencias de clase, de todas las relaciones de producción en las que se basan esas diferencias de clase, de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de producción, y la revolucionarización de todas las ideas que corresponden a esas relaciones sociales.

    Eso es una expresión de la tercera de esas tres oraciones sobre la democracia: la cuestión es cuál clase gobernará y si su gobierno, y su sistema de democracia, servirá a continuar las divisiones de clase, y las relaciones de explotación, opresión y desigualdad que corresponden a estas, o si llevará a abolirlas?

    (Las formas en que esta abolición final pueden expresarse vivamente, en unos sentidos cualitativamente nuevos, están encarnadas en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Nortede mi autoría).

    A esta luz, cabe examinar una idiotez fascista prominente — compartida, en líneas generales, por todos los apologistas del capitalismo, sean fascistas, “tradicionales” o “progresistas”, y que a menudo se expresa en la siguiente pregunta simplona equivocada: “¿Cuándo ha funcionado alguna vez el comunismo?” (o la insistencia directa en que “el comunismo nunca ha funcionado”).

    Por ejemplo, el hermano “conservador” Kevin, de Maureen Dowd, una articulista de opinión del New York Times (hermano al que Maureen encarga su columna una vez al año durante la semana de Acción de Gracias), declaró llanamente (iba a decir torpemente, pero en este caso, declaró llanamente) en esta columna (domingo 30 de noviembre de 2025): “El socialismo nunca ha funcionado en ninguna parte del mundo”. Y agrega: “Nuestro país está construido en el capitalismo, y ¡eso nos ha servido bien por casi 250 años!”. Se trata de un ejemplo aleccionador del viejo dicho de que el papel aguantará todo lo que esté escrito en él — sin importar qué tan burdamente tergiverse la realidad.

    Empecemos con la última parte (“Nuestro país está construido en el capitalismo, y ¡eso nos ha servido bien por casi 250 años!”), y dejemos de lado la pregunta que se elude (“¿y a qué se refiere por nosotros, hombre blanco reaccionario?”), la respuesta básica es lo siguiente (de mi discurso de 2017 “¡El régimen de Trump y Pence tiene que marcharse!”):

    Estados Unidos es un país que estableció su territorio y construyó los cimientos de su riqueza por medio de una violenta conquista de tierras, el genocidio, la esclavitud y la despiadada explotación de olas de inmigrantes. Esto continúa hoy, es un país caracterizado por la supremacía blanca, el patriarcado, la supremacía masculina y otras divisiones opresivas, al tiempo que expande su dominación en un imperio que se extiende por todo el planeta, sentado en la cima de un mundo desequilibrado de profundas desigualdades y saqueo del medio ambiente (se necesitarían los recursos de casi 5 Tierras, para que el resto del mundo tuviera la “sociedad consumista” que existe en Estados Unidos) — todo esto con el respaldo e implementación de una enorme maquinaria de muerte y devastación, las fuerzas armadas de Estados Unidos, y con el reforzamiento de un constante aluvión de ideas y de cultura, que racionaliza y justifica toda esta opresión y destrucción, propagado por medio de una gigantesca maquinaria que moldea la opinión pública. 

    Eso se ha construido sobre los cimientos históricamente establecidos del sistema capitalista en general — el que Marx describió con las siguientes palabras vívidas y poderosamente irónicas:

    El descubrimiento de los yacimientos de oro y plata de América, la cruzada de exterminio, esclavización y sepultamiento en las minas de la población aborigen, el comienzo de la conquista y el saqueo de las Indias Orientales, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros: son todos hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista… el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies a la cabeza.

    (Aunque el libro Goliath’s Curse parte de una concepción del mundo fundamentalmente burgués-democrática, contiene considerable análisis de las terribles consecuencias de los imperios capitalistas — y de los anteriores).

    Estos cimientos históricos, y ahora el desarrollo y transformación del capitalismo en capitalismo-imperialismo, con la intensificada globalización y el correspondiente parasitismo (de cebarse de la explotación de las personas por todo el mundo, y la superexplotación intensa en el tercer mundo, que afecta a más de 150 millones de niños): esa es la base sobre la que el sistema capitalista ha “servido bien” al desarrollo de la economía estadounidense y a la clase dominante de este país sobre todo.

    (Raymond Lotta analiza a fondo este tema en El parasitismo imperialista y la recomposición social y de clases en Estados Unidos de los años 1970 al presente: Una exploración de las tendencias y los cambios, que está disponible en revcom.us).

    En cuanto a la idiotez trillada repetida por Kevin Dowd —de que el comunismo (o las sociedades socialistas bajo la dirección de los comunistas) “nunca ha funcionado”— se requerirá más tiempo y un material más extenso de lo que es posible aquí para responder a fondo a eso, pero lo siguiente constituyen algunos importantes elementos de una refutación a esta idiotez, y a su simplón reemplazo de un análisis serio por ignorancia prejuiciada. Aquí voy a centrarme en unos aspectos clave de la experiencia de las sociedades socialistas, dirigidas por los comunistas, en la Unión Soviética de 1917 a 1956, antes de la restauración del capitalismo ahí; y en China de 1949 a 1976, cuando ahí se restauró el capitalismo, tras la muerte de Mao.

    (Consulte importantes antecedentes adicionales al respecto en Entrevista con Raymond Lotta, No sabes lo que crees que “sabes” sobre… La revolución comunista y el VERDADERO camino a la emancipación: Su historia y nuestro futuro, y la entrevista conmigo La Revolución Cultural de China… el arte y la cultura… el disentimiento y la efervescencia… y el avance de la revolución hacia el comunismo).

    En pocas palabras, sobre la experiencia de la Unión Soviética. Se trata de la primera revolución socialista triunfante en la historia del mundo, la que de inmediato se enfrentó a tremendos desafíos y obstáculos. Casi inmediatamente tras la toma del poder por esta revolución en 1917, el país fue sumido en una guerra civil, librada contra la nueva sociedad liberadora por los representantes de la vieja sociedad opresiva reaccionaria, entre ellos capitalistas, grandes terratenientes, generales reaccionarios y demás. (Y estas fuerzas reaccionarias contaron con la ayuda de diversos países capitalista-imperialistas, entre ellos Estados Unidos). El desenlace de todo eso fue que murieron varios millones de personas y el país cayó en una terrible pobreza.

    La Unión Soviética se encontraba ante todo eso a medida que la revolución iba consolidando el poder al fin de esa década y entrando a los años 1920. Y obtuvieron tremendas hazañas, tremendas transformaciones liberadoras — el desarrollo de la economía (sobre el que hablaré un poco en adelante); la liberación de las mujeres, incluido el derecho al aborto (la Unión Soviética fue el primer país moderno en legalizar el aborto — algo que contrastó pronunciadamente con el Estados Unidos de ese entonces, por ejemplo); grandes avances en la superación de la pobreza, el analfabetismo y la influencia del oscurantismo religioso entre las masas de personas, en particular en el campo; un verdadero florecimiento en el arte y la cultura. Todo eso caracterizó el desarrollo de la Unión Soviética en los años 1920 entrando a inicios de los 1930.

    Además, se dio el desarrollo de la economía en los años 1930. Por mucho que a ellos no les agrade hablar de esos años, el hecho es que, mientras el mundo capitalista entero estaba sumido en la Gran Depresión que duró toda la década de los 1930, la economía soviética avanzó pujante, con transformaciones económicas del país en sentidos importantes. Pero se presentaron problemas en este proceso, algunos de los cuales Mao señaló. Se enfatizaba demasiado el desarrollo de la industria pesada en contraposición al desarrollo omnímodo de tanto la agricultura y la industria liviana como la industria pesada. Ese proceso continuó, y además en ciertos sentidos se acentuó la diferencia que puede ser una diferencia opresiva, entre las ciudades y el campo y entre las personas que vivían en esos dos lugares.

    Y a partir de los años 1930, mientras la economía avanzaba pujante, se revertieron algunas de las importantes transformaciones sociales que habían venido ocurriendo, incluida la anulación del derecho al aborto. Eso se derivó en cierta medida de la declaración de Stalin (Stalin era el jefe de la Unión Soviética en ese entonces) a inicios de los años 1930, de que o alcanzamos a las economías del mundo imperialista, o éstas nos destruirán. (Lo digo en paráfrasis, pero esa es la esencia del punto de vista que él planteó). Eso guió la rápida industrialización de la Unión Soviética en los años 1930.

    Pero, para entrar en mayor detalle, en la Unión Sovíetica en los años 1930, se operó un cambio importante, en respuesta a un importante acontecimiento en el mundo, el que ocurrió especialmente alrededor del año 1934. El gran cambio en el mundo, y no sólo en el país en particular, fue el triunfo del fascismo en Alemania, la que fue una importante potencia imperialista — y la que bajo Hitler desde el comienzo había identificado a la Unión Soviética como un enemigo importante, y que, tras un breve período con un acuerdo, lanzó una invasión en gran escala contra la Unión Soviética. La subsiguiente guerra resultó en la muerte de unos 25 millones de personas en la Unión Soviética — lo que, por cierto, es 50 veces mayor que el número de muertes de estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial.

    A partir de este acontecimiento muy importante —con el triunfo del fascismo en Alemania y la amenaza que representó para la Unión Soviética— especialmente a partir de eso, la situación se volvió mucho más represiva en la Unión Soviética. (Eso le siguió al intento de la Unión Soviética, a mediados de los años 1930, de formar un frente unido contra la Alemania fascista con los países imperialistas no fascistas, en particular Inglaterra y Francia — un esfuerzo rechazado por dichos países). En esa situación, durante la segunda mitad de los años 1930, cada vez más Stalin dejara de permitir cualquier tipo de oposición, y tomara medidas para reprimirla, y confundía la diferencia entre la crítica, y las acciones concretas y sabotajes del enemigo. Muchas personas fueron perseguidas injustamente en esta represión, aunque todo ello lo han tergiversado muchísimo los apologistas y portavoces del sistema imperialista.

    Durante la Segunda Guerra Mundial, con todas las muertes y destrucción en la Unión Soviética, ésta constituyó —contrario a lo que constantemente nos dicen en Estados Unidos— la principal fuerza en la derrota del imperialismo nazi alemán. Su derrota de Alemania en la batalla de Stalingrado en la Unión Soviética, tras los años iniciales de la guerra, rompió el espinazo de la máquina de guerra de los nazis y constituía el gran punto de viraje en la Segunda Guerra Mundial en general.

    Así que la Unión Soviética desempeñó este papel crucial en la derrota a los fascistas. Pero ¿sobre cuál base? Al respecto, hay que sintetizar algunas cosas negativas importantes. Se libró la guerra de manera burda sobre la base del patriotismo ruso de muy vieja guardia, que incluía la distinción del pueblo gran ruso como el primero entre los pueblos soviéticos. Además, al salir de esa guerra, se presentó fuertemente la cuestión del rumbo de la sociedad. Se había comprometido de manera importante el socialismo en el contexto de librar y a la larga ganar esta guerra. Nadie debería subestimar lo que representaba concretamente el enorme desafió de esta guerra y la invasión de la Unión Soviética por parte de esta máquina de guerra nazi. No obstante, la cuestión del futuro del socialismo estaba en el aire, por decirlo así, en los años tras la Segunda Guerra Mundial. Y en poco tiempo, poco después de la muerte de Stalin, se resolvió esta contradicción entre el socialismo, y el nacionalismo de vieja guardia y en lo fundamental el capitalismo, mediante la restauración del capitalismo bajo el liderazgo de Jruschov a mediados de los años 1950.

    Además, es importante subrayar el profundo contraste entre la situación de la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial, y la de Estados Unidos: para repetir, la Unión Soviética sufrió destrucciones masivas y un enorme número de bajas a lo largo de la guerra, un importante frente de la guerra se libró en territorio soviético, mientras en territorio de Estados Unidos nunca se libró la guerra, y Estados Unidos salió muy fortalecido durante la guerra. Por eso, Estados Unidos estaba posicionado con una gran ventaja en lo que se volvió una contienda global entre el imperio imperialista estadounidense y el naciente imperio imperialista soviético a lo largo de las siguientes décadas, hasta que la Unión Soviética “se deshilachara” para inicios de los años 1990, lo que dejó una Rusia disminuida y debilitada en su lugar.

    Pero, para volver a la noción general de que “el socialismo, el comunismo nunca ha funcionado”, se puede ver cómo he refutado esa mentira con lo que he esbozado en pocas palabras aquí — que esa afirmación es una burda tergiversación de la historia muy rica e importante que las personas tienen que conocer. Piensen en lo que implicaría si, en Estados Unidos, ¡murieran unos 50 millones de personas como resultado de una guerra librada en el territorio de este país! Piensen en qué tan represivo sería el gobierno que hubiera librado la guerra para derrotar esa invasión (con la forma específica de guerra que fuera). Ese es el tipo de situación que la Unión Soviética experimentó como país socialista durante la Segunda Guerra Mundial. Y hay que evaluar la experiencia general del socialismo en la Unión Soviética según esa perspectiva histórica — desde el comienzo, desde la toma inicial del poder, pasando por la Segunda Guerra Mundial, y con la amenaza de un ataque de parte de un Estados Unidos dotado de armas nucleares tras la Segunda Guerra Mundial.

    Al respecto, puedo hacer una declaración muy controvertida: hasta ahora solamente un país ha utilizado armas nucleares —Estados Unidos, cuando soltó bombas atómicas sobre dos ciudades japonesas al final de la Segunda Guerra Mundial en 1945— el único país que lo ha hecho y tal país lo hizo únicamente en una ocasión. Pero claro que hay que considerar si una de las principales razones por las que Estados Unidos no lo hiciera en más de una ocasión es que la Unión Soviética también había desarrollado armas atómicas poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial, y se presentaba una cuestión totalmente diferente sobre el uso de las armas nucleares — aunque Estados Unidos trazó planes para librar una guerra nuclear contra la Unión Soviética y China, ¡con un cálculo de que cobraría la vida de varios cientos de millones de personas! Esa es la naturaleza de estos imperialistas con los que estamos lidiando, quienes braman sobre lo genial que les ha sido el capitalismo y que “el socialismo y el comunismo nunca han funcionado”, al tiempo que siempre han trabajado para no permitir que “funcione”, e incluso con todos los grandes avances con los que ha abierto paso ante eso.

    Así que veamos a China ahora. Escuchamos tantas calumnias contra Mao y la Revolución China y la Revolución Cultural en particular — una vez más, idioteces conscientes, o al menos ignorantes. Después de todo, ¿cuáles eran los objetivos de Mao y los comunistas chinos al emprender la revolución? ¿Cómo estaba la situación de las masas de personas en China que estableció la necesidad de una revolución e hizo que las masas de personas apoyaran la revolución? Las terribles condiciones en el campo, en que a menudo millones de personas se morían de hambre; en que las familias tuvieron que vender sus hijos y en particular sus hijitas, a terratenientes y otros para que los explotaran y saquearan sexualmente, simplemente para tratar de sobrevivir a duras penas para el resto de su familia; en que terribles enfermedades y epidemias azotaban periódicamente a China, debido a las condiciones atrasadas ahí.

    Estaba la situación en las ciudades, en que las masas de personas trabajaban de proletarios explotados — en que la situación de los trabajadores explotados, los proletarios en las fábricas, también estaban en condiciones desesperadas. Incluso los intentos de los trabajadores de organizarse en sindicatos se topaban con represiones despiadadas y asesinas de parte del régimen gobernante respaldado por los imperialistas, el régimen dominante encabezado entonces por Chiang Kai-shek.

    Eso ocurrió en el contexto de la dominación general a China por parte del imperialismo, con todos sus diversos efectos, inclusive en el ámbito cultural, en que Mao hizo la declaración contundente en una ocasión de que la dominación y subordinación imperialista al pueblo chino era tan extrema que se podría decir que si un extranjero echara un pedo en China, siempre se podría encontrar a algún chino que dijera que olía rico. Pero una expresión más seria de esto —emblemática de la situación más amplia, una concentración de ella— fue que un letrero en un importante parque en Shanghái decía: “Se prohíbe la entrada a perros y chinos”. En una ciudad grande de China.

    Eso era lo que la revolución se proponía superar —y logró superar, en formas muy maravillosas— eliminando los azotes como las adicciones a las drogas en una escala masiva, las enfermedades y las plagas que habían venido azotando al país durante décadas y siglos. En las novelas de Pearl Buck sobre China, se puede leer sobre algunas de las condiciones que menciono.

    Se hicieron tremendos avances en el desarrollo de la economía. Siempre se habla de cuántas personas Mao supuestamente mató — con concursos por aumentar las cifras de tantos millones, a muchas veces esos millones, y a tantas veces más esos millones. Pero piensen en la vida de todas las personas que se salvaron durante el período del socialismo dirigido por el Partido Comunista de China y Mao. Citemos una estadística muy llamativa: cuando la revolución llegó al poder en 1949, el año en que la revolución llegó al poder, el promedio de la expectativa de vida fue de 32 años; y para el momento de la muerte de Mao, menos de tres décadas después, había subido a 65. La tasa de mortalidad infantil en ese entonces en la ciudad de Shanghái —¿se acuerdan de Shanghái?: “Se prohíbe la entrada a perros y chinos”— fue menor que en la Ciudad de Nueva York.

    Así que eso muestra algunos de los grandes avances que se hicieron, incluida la emancipación de las mujeres. La eliminación de la práctica de vendar los pies, según la cual doblaban a la fuerza los dedos de los pies de una mujer, de modo que se tambaleara al caminar, lo que supuestamente la hacía más deseable para los hombres. Se eliminó dicha práctica.

    Eliminaron todas esas cosas, no mediante la represión estatal, sino movilizando a masas de personas, incluidas campañas de masas contra enfermedades, contra la adicción a las drogas, contra la prostitución, y las personas que habían estado envueltas en todo eso no eran victimadas y perseguidas, sino que se llevaron a cabo educación y lucha y contaron con nuevas oportunidades en la vida en un sentido concreto para ser miembros productivos de la sociedad. Se hicieron enormes avances — y son tan repugnantes las calumnias en contra de todo eso y la ignorancia que se fomenta.

    De modo similar respecto a la Revolución Cultural. Sería muy divertido en cierto sentido preguntar a todas esas personas que esparcen todas esas basuras sobre China y Mao: ¿Cuál fue el verdadero propósito de la Revolución Cultural? ¿Qué política fomentó y desarrolló Mao en el transcurso de la Revolución Cultural? ¿Cómo estuvo el verdadero camino de la Revolución Cultural? “Bla, bla, bla, bla, bla…” Así es el contenido y sustancia de la respuesta que darían todas esas personas que calumnian burdamente a China — la revolución y en particular la Revolución Cultural. La Revolución Cultural fue un levantamiento de masas — sí, dirigida por Mao y los elementos en el Partido Comunista de China quienes estaban en el camino revolucionario. Pero abarcaba un torbellino de debate y lucha, no violento en su inmensa mayoría; y en los casos de violencia, Mao se le oponía y se emitían directivas para contrarrestarla y se tomaban medidas para impedirla y encaminar las cosas de vuelta al debate de masas. Y, sí, se dieron algunos excesos. Pero nunca ha ocurrido un verdadero levantamiento de masas en el mundo que no haya abarcado excesos. Pero no es como si Mao azuzara y alentara los excesos. Él actuaba para dirigir a las personas para que se alejaran de éstos y para hacer que las cosas volvieran al camino en que necesitaban estar.

    En las grandes ciudades, las masas de personas —que se levantaban y debatían las cuestiones del socialismo y el camino a seguir para China, etc.— sacaban cientos, literalmente cientos, de periódicos populares. Esa fue la esencia de la Revolución Cultural.

    Y una de las grandes ironías de la Revolución Cultural —de la que, por supuesto, todos estos idiotas no saben nada o eligen ignorar— es lo siguiente: un importante aspecto de la Revolución Cultural es que en ella, Mao hizo un intento de hacer frente a la amenaza al socialismo, para hacer frente a las acciones para derrocar al socialismo y restaurar el capitalismo, provenientes del interior del partido y del propio estado, para contrarrestar esto y oponérsele y derrotarlo con medios distintos al tipo de masivas purgas llevadas a cabo por Stalin en la Unión Soviética. Mao había sintetizado esa experiencia, y la lucha de masas de la Revolución Cultural fue la manera en que Mao hizo frente al problema de las fuerzas que emprendían acciones para restaurar el capitalismo y la cuestión de transformar a las personas y sus valores básicos, de un modo distinto a la represión estatal. Esa es una de las grandes ironías de todos los viles ataques contra la Revolución Cultural.

    En el transcurso de la Revolución Cultural, otra gran hazaña fue la creación de arte y cultura revolucionaria, en realidad por primera vez en la historia, a esta escala y con el verdadero apoyo de un gobierno, siendo uno de sus rasgos sobresalientes que las mujeres tuvieron un papel destacado como revolucionarias, no como juguetes para los hombres.

    Así que esta fue una lucha concreta que había llegado a un punto álgido en China sobre el camino a seguir —el camino del socialismo o el camino del capitalismo— y, como comenté, existían poderosas fuerzas al interior del Partido Comunista de China que estaban decididas a llevar al país por el camino del capitalismo, fuerzas cuyo papel hasta en el Partido Comunista nunca fue tanto en realidad hacer avanzar la sociedad por el camino del socialismo y a la larga hacer avanzar el mundo hacia el comunismo, con la abolición de la explotación y opresión, sino que en realidad se centraban en hacer de China un gran país poderoso.

    Y por un tiempo, durante ciertas etapas de la revolución comunista, en cierta medida esos puntos de vista podían coexistir al interior del liderazgo de la revolución; pero posteriormente, una vez que se deshiciera del yugo extranjero y se pusiera en primer plano la cuestión de, sí, cómo desarrollar la economía y desarrollar el país en su conjunto, esos puntos de vista entraban cada vez más en conflicto entre sí. Algunas personas, como Deng Xiaoping, decían: “Un gato es bueno si caza ratones, no importa que sea blanco o negro” — es decir: no importa si usamos métodos capitalistas o métodos socialistas, los métodos capitalistas son buenos con tal de que se desarrolle la economía.

    Otra ironía aquí es que una calumnia contra Mao que comúnmente repiten los llamados estudiosos del totalitarismo y autoritarismo, y demás, es que Mao “inventó” este peligro de la restauración capitalista a fin de purgar todo un grupo de personas y llevar a cabo la represión, para así seguir ejerciéndose como líder indiscutible.

    Bien, veamos los hechos: Mao decía que había fuerzas en el Partido Comunista de China que actuaban para restaurar el capitalismo, por lo que hacía falta una revolución cultural para derrotarlas así como seguir transformando las cosas en el camino revolucionario, incluida la manera de pensar de la gente. El objetivo político era derrotar estas acciones por parte de poderosas fuerzas al interior del partido y del estado para restaurar el capitalismo. Supuestamente, Mao “inventó” este peligro para que pudiera ser un tirano aún más poderoso. Bien, el hecho lisa y llanamente es que: lo que esas personas han hecho, a partir de Deng Xiaoping tras la muerte de Mao, es precisamente lo que Mao dijo que ellas iban a hacer — precisamente ponerse a restaurar el capitalismo en China. Y aquí vemos, una vez más, que lo que realmente estaba en juego eran dos caminos distintos. No como una abstracción sino cómo —con cuáles medios, por cuál camino— desarrollar, por ejemplo, la economía, tal como en general se reconocía como una meta muy importante de la revolución: desarrollar la economía, sacar al país de la pobreza que aún padecen las masas de personas.

    Aquí voy a contar una breve historia: Cuando fui de visita a China en 1971, los de la delegación en la que yo participaba salimos a cenar en Shanghái. Una de las personas dirigentes en Shanghái fue anfitrión de la cena para nosotros. Bueno, antes de la cena, durante casi una hora él nos entretuvo con estadísticas sobre el trabajo para desarrollar la economía en Shanghái y para contribuir al desarrollo general de la economía en China. No se trataba de una especie de burócrata sin alma. Durante la cena, por ejemplo, el mismo tipo — comíamos cangrejo, y el mismo tipo exclamó con humor en un momento: “¡Es un genio quien inventó el cangrejo!” Bien, ese no era el típico comunista dogmático, o funcionario burocrático anónimo. Pero el motivo por el que nos daba una explicación tan detallada del desarrollo de la economía se debía a todas las calumnias según las cuales a las personas —Mao y otros— que querían seguir en el camino revolucionario, y Shanghái fue una plaza fuerte de éste, supuestamente no les importaba el desarrollo de la economía, simplemente querían librar la “luchas de clases”, y perseguir a la gente, y así sucesivamente.

    Así que lo que estaba en juego no era si desarrollar la economía, o no, sino por cuál camino. Y ¿hacía cuál fin? ¿Se desarrollará la economía a partir de reestablecer y restaurar el capitalismo y sus principios de desarrollo? — que básicamente implica explotar a la gente dentro del país y en lo fundamental a nivel internacional. O, ¿se hará a partir de actuar para superar la explotación y las profundas diferencias que acompañan la explotación — tales como la diferencia entre las ciudades y el campo, según la que las ciudades tienden a dominar al campo, con mayores privilegios digamos, y la diferencia entre las personas que viven en esos dos lugares; la diferencia entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, entre las personas que trabajan principalmente en la esfera de las ideas y las que trabajan con las manos, principalmente. ¿Se hace de modo que avance para superar estas grandes diferencias, así como las diferencias en ingresos, etc., que son parte de esa panorama general? O, ¿se hace meramente dando rienda suelta en toda su extensión a todas esas diferencias? — el cual es el camino que China ha seguido desde la muerte de Mao y la restauración del capitalismo que se inició a fines de 1976.

    Se habla mucho —aquí va una ironía— todas estas personas que dicen “el socialismo nunca ha funcionado, el comunismo nunca ha funcionado”: reconocerán, por otro lado, que China ha sacado de la pobreza a cientos de millones de personas; y que eso ocurrió bajo un sistema que estos idiotas llaman “comunismo”, aunque no lo es — aunque el Partido Comunista de China sigue siendo el partido gobernante, desde hace mucho ha abandonado todo objetivo de continuar transformando la sociedad y el mundo hacia el comunismo. Así que esta es la gran ironía en boca de las personas que dicen que “el comunismo y el socialismo nunca han funcionado”: este país dirigido por el Partido Comunista en China ha sacado de la pobreza a cientos de millones de personas.

    Otra ironía es que, si bien la clase dominante en el poder en China, desde poco después de la muerte de Mao en 1976, es capitalista, y definitivamente no es “comunista”, los cimientos sobre los que ha llevado a cabo el desarrollo capitalista de hecho se construyeron mediante el desarrollo de la economía sobre una base socialista, durante el período de la dirección de Mao. Sin ello, China habría seguido siendo un país atrasado y profundamente empobrecido. Al mismo tiempo, la restauración del capitalismo en China ha venido acompañada del resurgimiento de profundas desigualdades y terribles males sociales, como la prostitución; y, junto con todo esto, en el ámbito de la ideología y la cultura, se ha promovido el lema “enriquecerse es glorioso” en lugar del principio popularizado en la China socialista bajo la dirección de Mao: “servir al pueblo”.

    Ahora, hablemos de esto. Si se hubiera continuado el camino que Mao trazó, el camino revolucionario, ¿eso implicaría que no se hubiera sacado de la pobreza a la población? Tal vez hubiera tardado un poco más de tiempo. Pero la economía de China ya se desarrollaba rápidamente — algo que se refleja en lo que mencioné sobre la expectativa de vida. Eso refleja el desarrollo de la economía, o si no, eso no podía haber ocurrido. Y de paso, eso ocurría mientras la población crecía, no se contraía. No mataron a un montón de pobres para que fuera más elevada la expectativa de vida en las estadísticas. La población crecía mientras se duplicaba la expectativa de vida. Si hubieran seguido por el camino por el que luchaban Mao, y la gente que estaba con él, también habrían sacado de la pobreza a millones, cientos de millones de personas — pero por un camino distinto. Y China no habría estado en un camino de gran potencia que explotara a la gente por todo el mundo, en África y otras partes del mundo, tal como lo hace bajo el dominio de estos gobernantes del falso comunismo —y verdaderos capitalistas— en la China de hoy.

    Así que, si examinamos la verdadera experiencia que solo he podido describir a grandes rasgos aquí —y recomiendo que exploren más a fondo las obras que he citado, como las entrevistas a Raymond Lotta y a mí, y vean lo que en realidad se enfrentaron y lo que concretamente lograron—, es posible ver la idiotez total, sí, volveré a repetirlo — y la forma en que alientan deliberada o, en todo caso, sistemáticamente, la ignorancia, con tal de negarles a las personas que sienten el peso de vivir bajo este sistema y anhelan algo mejor: negarles un conocimiento cabal de esa experiencia y por lo tanto una comprensión de que podría haber una verdadera alternativa.

    Bien, a la vez, he abordado algunas deficiencias, y algunos errores muy serios en la experiencia general de las sociedades socialistas dirigidas por los comunistas — y sí, he utilizado la palabra “graves” en referencia a los errores de parte de Stalin en particular, pero también he abordado algunos problemas significativos con la dirección de Mao, algunas debilidades en la orientación y enfoque de Mao. Por ejemplo, por medio de la Revolución Cultural se reconocía la importancia de la efervescencia y el debate, practicados como lo estaban en gran escala, a lo largo de la Revolución Cultural (tal como he descrito brevemente aquí). Pero no obstante el ámbito de eso fue muy restringido. Se dio demasiado según: Si se quiere lograr algo en este debate, se tiene que conducir sobre la base de defender la dirección de Mao y estar por el camino socialista, mientras los que se les oponen no lo están. No fue un debate tan abierto y con una base tan amplia como tenía que ser.

    Eso también se reflejó en la esfera del arte y la cultura, incluso con los avances importantes muy grandes y las tremendas hazañas que he descrito brevemente. Se dio, para repetir, cierto constreñimiento del arte y la cultura a temas revolucionarios y no hubo suficiente florescencia e irónicamente, no hubo suficiente florecimiento de diferentes tendencias en el arte, y, de hecho, no hubo suficiente apoyo para el arte que no fuera directamente político — aunque importa mucho el arte revolucionario, arte que promueve directamente la revolución, lo que incluye en las formas más artísticas. Pero se dio cierta limitación ahí y cierto constreñimiento al menos en cuanto a lo que recibía apoyo.

    En la dimensión más filosófica, digamos, se dio cierta “reificación” de las masas oprimidas: la opinión común que ejercía influencia, que de hecho se promovía allá, de que por la propia naturaleza de su posición las masas oprimidas tenían, según el lenguaje corriente, un conocimiento propio de la verdad — o cuando menos que espontáneamente tendrían una mayor inclinación a luchar por la revolución. Ahora bien, es cierto que donde haya opresión, habrá resistencia — pero ello no lleva espontáneamente a que la gente capte adónde la resistencia tiene que llevar, que necesita desarrollarse y transformarse en revolución, cuál es el carácter de esa revolución y cómo abordar los problemas de la revolución. Todo eso requiere ciencia — no simplemente reside en las masas oprimidas en virtud de su situación oprimida.

    Así que se dio esta tendencia, que incluía la idea de la “verdad de clase” — en contraposición a la verdad objetiva. La idea de que para el proletariado y otros oprimidos existía una verdad que correspondía a sus intereses, y en contraposición a eso, una “verdad” que correspondía a los intereses de los explotadores y opresores, por lo que había que apoyar la “verdad proletaria”, no la “verdad burguesa”. Eso está en oposición a la comprensión científica de que la verdad no tiene carácter de clase. Es posible utilizar la verdad en nombre de una clase, pero la verdad en sí no tiene un carácter de clase — tiene un carácter objetivo. La verdad reside en, o representa, un acertado reflejo y concentración de la realidad objetiva — no la perspectiva subjetiva de esta o aquella clase, sea burguesa o proletaria.

    Al mismo tiempo, de parte de Mao y de ese partido en general, existía una especie de mezcla ecléctica de comunismo como principal concepción y método guía, aunque secundariamente, pero de manera importante, eso se mezclaba con una buena cantidad de nacionalismo. En cierto sentido, eso es comprensible en vista de la larga historia de la opresión de China como país, como nación (el agudo comentario de Mao, al que me he referido, y el ejemplo más bruto del letrero en el parque en Shanghái, abordan esto). No obstante, la perspectiva de los comunistas tiene que ser internacionalista, no nacionalista. Pero se dio una especie de mezcla ecléctica, inclusive en Mao. Eso también se reflejó en la esfera de la cultura, en que uno de los lineamientos que se promovían fue “hacer que lo extranjero sirva a China”. Y eso concretamente llevó a un lugar negativo con un rechazo a cierta “cultura extranjera” que en realidad era muy positiva, tales como el jazz y el rocanrol en Estados Unidos en ese entonces (los años 1960 e inicios de los 1970), que fue criticada esencialmente como decadente por la línea dominante en China en ese entonces.

    Esta tendencia nacionalista negativa se manifestó muy dramáticamente cuando, a inicios de los años 1970, con la dirección de Mao, China adoptó una política de apertura hacia el Occidente — identificó a la Unión Soviética como el enemigo principal (una Unión Soviética que, para repetir, desde mediados de los años 1950, había sido un país capitalista y se había desarrollado y transformado en un poderoso país capitalista-imperialista, pero bajo el nombre del comunismo). La Unión Soviética representaba una amenaza directa de invadir e incluso usar armas nucleares contra China en los años 1960, particularmente a fines de los 1960. Ante eso, a inicios de los 1970, Mao y el partido chino adoptaron una política de “apertura hacia el Occidente”. En otras palabras buscaba ciertas relaciones e incluso cierto tipo de alianza con Estados Unidos en particular, a fin de hacer frente específicamente a la amenaza de la Unión Soviética. Pero eso condujo a toda suerte de terribles políticas y acciones de parte del gobierno chino, lo que incluyó apoyar a gente como Marcos en las Filipinas, un brutal opresor mantenido en el poder por mucho tiempo por Estados Unidos. La ironía es que entonces en las Filipinas, existía una fuerza revolucionaria maoísta que libraba una lucha armada contra el régimen de Marcos — y no obstante el partido chino, como parte de esta apertura hacia el Occidente, apoyaba al gobierno de Marcos.

    Hay muchos otros ejemplos de esto. Algunos se volvieron muy —bueno utilizaré la palabra— asquerosos. Leí algunas de las cosas que se han rescatado de las conversaciones que Mao sostuvo con Henry Kissinger, quien representaba al gobierno estadounidense, durante esos años 1970 de apertura hacia el Occidente, y ahí casi cuesta trabajo distinguir a Mao como comunista, para ser franco. Así que eso fue una extensión de la idea de que era necesario maniobrar así a fin de hacer frente a la amenaza de la Union Soviética. La cuestión es no ser dogmático. Una cosa es hacer alianzas tácticas incluso con los imperialistas — pero sin transigir los principios fundamentales. Pero, lamentablemente, como parte de esto se transigieron demasiado los principios fundamentales. Aquí no me alcanza para analizar esto más a fondo, pero es una experiencia muy importante que hay que reconocer con seriedad y abordar científicamente.

    Hasta aquí cierta discusión importante de la experiencia histórica del comunismo, en particular de las sociedades socialistas dirigidas por los comunistas, en la Unión Soviética y en China. En un sentido concreto, la importante obra mía, Breakthroughs (Abriendo Brechas): El avance histórico hecho por Marx, y el nuevo avance histórico del nuevo comunismo, Un resumen básico, tiende un puente entre la experiencia histórica del movimiento y la síntesis posterior con el nuevo comunismo. (En adelante en esta presentación, retomará una discusión de algunos elementos clave del nuevo comunismo como una continuación, pero también como un salto cualitativo más allá, y en unos aspectos importantes como una ruptura con la teoría comunista tal como se había desarrollado anteriormente. Y en una entrevista en dos partes conmigo a inicios de 2025 —que está disponible en inglés en revcom.usthebobavakianinstitute.org— abordo más a fondo los principios y métodos básicos del nuevo comunismo).

    Pero aquí cabe volver al siguiente punto esencial: Una vez que se cierre la posibilidad de una alternativa realmente radical y verdaderamente emancipadora —un sistema y forma de vivir fundamentalmente diferentes, como lo que representa la revolución comunista—, en realidad y en la mente de las personas, continuarán los horrores de todo tipo, y tarde o temprano esas personas cuya mente hay resultado cerrada a esta alternativa se volverán cómplices, o al menos se adaptarán, a esos horrores, en un sentido u otro. Esto se expresa en términos especialmente agudos ahora, en la situación en que este sistema se está topando con sus límites — algo que he comentado aquí (y en lo que me he adentrado con mayor detalle que en otros lugares, p.e., en mi e-mensaje #118).

    Pero sigamos examinando las contradicciones del capitalismo. Lenin hizo la siguiente observación muy importante sobre el capitalismo y su efecto en las personas que viven bajo el sistema capitalista: señala que el capitalismo obliga a la gente a hacer cálculos con la tacañería de un tacaño. Pensemos en la experiencia cotidiana y lo que obliga a la gente a padecer. No existe alguna naturaleza humana inherente de egoísmo. El funcionamiento del sistema constantemente enfrenta las personas unas contra otras en formas de diverso tipo, y las obliga a competir con otros por empleos, ascensos, admisiones universitarias, y así sucesivamente. Y eso sí, como dijo Lenin, fomenta esta tendencia de hacer cálculos con la tacañería de un tacaño: “¿Cómo lo voy a lograr, contra las demás personas que están compitiendo conmigo? ¿Cómo voy avanzando?” Y hay cosas reales en juego. No se trata simplemente del arribismo de las personas en muchos casos — en especial entre las masas más oprimidas y explotadas se trata literalmente de sobrevivir, o al menos tener una capacidad de proveedor en algún sentido para quienes son sus dependientes en muchos casos. Por eso, cabe entender: no se trata simplemente de que el capitalismo engendre un florecimiento de estos cálculos con la tacañería de un tacaño — compele a las personas, según Lenin, a hacer cálculos con la tacañería de un tacaño.

    Para citar una vez más de “Esperanza para la humanidad”:

    Aquí va una declaración muy importante de Marx, de los Grundrisse —una de sus principales obras— tal como se cita en Cavilaciones y forcejeos:

    ...en las relaciones monetarias, en un sistema de intercambio desarrollado (apariencia seductora para los demócratas), los lazos de dependencia personal están destruidos, fragmentados, igual que las diferencias de sangre, educación, etc. (aunque estos lazos no dejen de presentarse como relaciones personales); y los individuos parecen independientes (independencia puramente ilusoria que más exactamente debería denominarse indiferencia); parecen libres de enfrentarse y de intercambiar en el seno de esta libertad....

    Esta es otra manera de desarrollar lo que señalaba Lenin al enfatizar que el capitalismo obliga a las personas a hacer cálculos con la tacañería de un tacaño. En esta afirmación de Marx tiene una importancia particular el análisis de que esta “independencia” de las personas bajo el capitalismo es en realidad “ilusoria”, que “exactamente debería denominarse indiferencia”. Se suele celebrar que el capitalismo otorga un margen cualitativamente mayor al individuo que los sistemas como el feudalismo (por no hablar de la esclavitud pura y simple), en que las posiciones y las restricciones sobre los individuos son mucho más fijas y rígidas. Marx señala que, si bien esta es una diferencia real con el feudalismo, no obstante es cierto que, dentro de las relaciones de intercambio del capitalismo (fundamentalmente arraigadas en sus relaciones económicas y de producción), la “independencia” de los individuos no es tan real, ni tan expansiva, como parece, y en última instancia es esencialmente ilusoria: las personas siguen confinadas y condicionadas por las relaciones fundamentales del sistema.

    Y la “indiferencia” —el “no preocuparse”, en particular por otros— se relaciona con la competencia entre individuos (“libres de colisionar unos contra otros”) bajo el capitalismo y la forma en que, como dijo Lenin, este sistema compele a las personas a calcular con la tacañería de un tacaño.

    Se habla mucho de la naturaleza humana — y fácilmente podríamos identificarla como habladuría tautológica, de dar vueltas con razonamientos circulares. Y Marx y Engels también señalaron esto en El Manifiesto Comunista. Marx señaló que el desarrollo de la sociedad supone la transformación continua de la naturaleza humana. Así que cualquiera que sea el sistema prevaleciente de relaciones económicas y sociales, y sus correspondientes ideas y cultura y sistema político, así será el carácter dominante de la “naturaleza humana”. En otras palabras, la filosofía o la ideología y la moral de la gente. “Compelidos a hacer cálculos con la tacañería de un tacaño” bajo el capitalismo — señalaron Marx y Engels en El Manifiesto Comunista, que esto es otra tautología, otra ronda en el argumento circular, que en realidad equivale a decir que bajo el sistema capitalista (parafraseo, pero esa es la esencia), el punto de vista dominante que prevalece será aquel que corresponde al sistema capitalista. O tal como dicen en esa obra: Las ideas dominantes en cualquier época no han sido nunca más que las ideas de la clase dominante.

    Y Marx señaló, como dije, que el desarrollo de la sociedad humana y su transformación suponen la continua transformación de la naturaleza humana — que no existe ninguna “naturaleza humana” inmutable, sino lo que se llama naturaleza humana se refiere a las ideas, actitudes, perspectivas, moral y demás, tales como están configuradas por el sistema prevaleciente. Contra las cuales la gente puede rebelarse y sí se rebela, pero no obstante, van a seguir siendo las ideas dominantes en la sociedad siempre que a la sociedad la domine una clase dominante cuyos intereses corresponden a la promoción de esas ideas. Así que esto es algo muy importante que hay que comprender en oposición a todo lo que… sabemos que la gente siempre dice que “bueno, eso es simplemente humano…” — si no dice “es la voluntad de dios”, dice que se trata de la naturaleza humana, o dice las dos cosas. Y eso, claro, es un grillete sobre las personas, impide que reconozcan la posibilidad del cambio real, el cambio fundamental. (Hablo más a fondo sobre esta cuestión de la naturaleza humana en mi e-mensaje 21: “No existe tal cosa como la ‘naturaleza humana’”).

    Bien, me he referido a “Cavilaciones y forcejeos”, la cual es una importante obra mía, con el título completo: Cavilaciones y forcejeos: Sobre la importancia del materialismo marxista (algo al cual volveré), el comunismo como una ciencia, el trabajo revolucionario con sentido y una vida con sentido. Me refiero específicamente a la sección, “Más sobre los individuos y las relaciones sociales”, que contiene una importante discusión de esta cuestión del individualismo y la contradicción entre la existencia de las personas como individuos y como parte de las relaciones económicas fundamentales y otras relaciones sociales.

    Se trata de una contradicción básica de la sociedad burguesa (capitalista) — y de hecho, de todas las sociedades, pero que se manifiesta de manera muy pronunciada en la sociedad capitalista: las personas obviamente existen como individuos, pero a la vez forman parte de las relaciones sociales más amplias, más fundamentalmente las relaciones de producción, y bajo la sociedad capitalista se tratan de las relaciones de producción y las relaciones sociales de explotación y opresión.

    Para citar otra vez “Esperanza para la humanidad” respecto a esta contradicción:

    Como he señalado, en Cavilaciones y forcejeos (y en otras obras), la contradicción según la cual las personas existen como individuos, pero también existen en un contexto social más amplio y en gran medida están formadas por ese contexto social, es una contradicción complicada que es importante manejar correctamente. Y esta contradicción se expresa agudamente hoy en el hecho de que, aunque las personas sí existen como individuos, el terrible sufrimiento de las masas de la humanidad y los retos urgentes que enfrenta la humanidad en su conjunto como resultado de la escalada de destrucción del medio ambiente por este sistema del capitalismo-imperialismo, así como la posibilidad de una conflagración nuclear que continúa asomándose como una amenaza existencial sobre la humanidad — pues, no es posible abordar todo eso con seriedad, y ni hablar de realmente resolverlo, mientras cada individuo persiga sus intereses particulares, y de hecho, cuando las personas actúen de esta manera, eso constituye un obstáculo importante a la consecución de la solución necesaria

    Cabe repetir esa parte: Y esta contradicción se expresa agudamente hoy en el hecho de que, aunque las personas sí existen como individuos, el terrible sufrimiento de las masas de la humanidad y los retos urgentes que enfrenta la humanidad en su conjunto como resultado de la escalada de destrucción del medio ambiente por este sistema del capitalismo-imperialismo, así como la posibilidad de una conflagración nuclear que continúa asomándose como una amenaza existencial sobre la humanidad — pues, no es posible hacer frente a todo eso con seriedad, ni hablar de realmente resolverlo, mientras cada persona persiga sus intereses individuales particulares, y de hecho, la gente al actuar de esta manera constituye un obstáculo importante a la consecución de la solución necesaria. (Para seguir con la cita de “Esperanza para la humanidad”:)

    El individualismo es un factor significativo y un “elemento unificador” en muchas de las tendencias negativas que juegan un papel importante en impedir que las personas reconozcan la realidad y la profundidad de los horrores que continuamente causa este sistema — y que reconozcan la urgente necesidad de actuar, junto con otros, para abolir y arrancar de raíz todo esto, en su fuente misma. Esto resalta y realza el hecho de que el individualismo, que se nutre y se expresa en formas extremas en esta sociedad particular en este momento, es un problema profundo al que hay que hacer frente y transformar. 

    Con al parasitismo extremo de Estados Unidos, y (para tomar prestada una frase de Marx) la cultura condicionada por él, para nada sorprende que se promueva extensamente el individualismo extremo y que éste constituya un serio obstáculo a la transformación social positiva.

    Lo que complica el problema es que el “funcionamiento” —las dinámicas así como las relaciones e instituciones— de este sistema obran para crear las condiciones en que “en tiempos normales”, no sólo existe una clara inclinación “espontánea” sino una fuerte necesidad y compulsión materiales, a que los individuos actúen según sus propios intereses individuales (y los de su entorno inmediato). En los momentos poco comunes y las circunstancias de crisis seria para el sistema y el trastorno del “funcionamiento normal” de la sociedad, se desarrolla la base para que las masas de personas actúen más ampliamente en pos de preocupaciones más amplias. Y, una vez más, éste es uno de esos momentos y circunstancias poco comunes.

    Al individualismo tan típico de esta sociedad lo acompaña el problema del infantilismo (la infantilización de los adultos más jóvenes y hasta los adultos un tanto mayores — de tratarlos y condicionarlos de modo que piensen y actúen como niños dependientes, y en algunos casos mimados, aunque a la vez se les obligue a cargar con la “expectativa” de que deben “salir adelante” de acuerdo con las normas y estándares de este sistema — una verdadera “combinación tóxica”) junto con el filisteísmo ampliamente promovido: un desprecio o disgusto por el conocimiento y por la búsqueda del conocimiento (conocimiento serio, en oposición a rumores y chismes). O, en otras palabras, el embrutecimiento puro y duro, que incluye mediante la influencia de gran parte de las redes sociales.

    La “política de identidad woke (concienciada)” es, en efecto, una especie de individualismo. El individualismo se extiende a la “identidad” de la cual forma parte un individuo (una raza, género, etc.) a la vez que se presentan (objetivamente y en muchos casos conscientemente) las distintas “identidades” en oposición de unas a otras, a pesar de los esfuerzos de algunas personas por superar esto mediante la “interseccionalidad” de distintas identidades. Esto se expresa, en epistemología (la teoría del conocimiento) con la noción de que cada “identidad” tiene su propia “verdad” particular.

    Como explico en “Breakthroughs (Abriendo Brechas)”, en una sociedad como la estadounidense, con su base en la explotación y opresión: “La clase dominante repetidamente pretende oponer unos sectores de la población a otros y, a diferencia de las ilusiones de la ‘interseccionalidad’, la clase dominante cuenta con muchas formas poderosas de hacerlo si no actuamos según el punto de vista de la emancipación de la humanidad en su conjunto”, sino al contrario desde la perspectiva de diferentes “identidades”.

    En oposición de todo eso, enfatizo una vez más, en mi declaración de Año Nuevo de enero de 2021:

    Para entender por qué nos enfrentamos a la situación en la que nos encontramos, es necesario no solo responder a lo que está pasando en la superficie en un momento dado —y de hecho dejar que semejante situación nos zarandee de un lado para otro—, sino explorar debajo de la superficie, para descubrir los resortes principales subyacentes y causas de las cosas, y llegar a entender el problema fundamental y la solución real. Esto significa llegar a entender de manera científica que vivimos bajo un sistema, y lo que ese sistema es en realidad (el sistema del capitalismo-imperialismo); trabajar para captar las relaciones y dinámicas más profundas de este sistema y la forma en que eso está determinando el marco para la manera espontánea de pensar y de reaccionar de los diferentes sectores de la sociedad en relación a los acontecimientos en la sociedad y en el mundo, y cuál es el camino posible hacia adelante para transformar todo eso en concordancia con los intereses de las masas de la humanidad y, en última instancia, de la humanidad en su conjunto.

    Y:

    Esto significa romper completamente con un enfoque, y avanzar más allá de un enfoque, de meramente acoger verdades —o supuestas verdades— con las que uno se siente cómodo, mientras rechaza, descarta o elude la verdad real que quizá le incomode. Una dimensión importante en este sentido es dejar de lado el relativismo filosófico de la “política de identidad” y repudiarlo metodológicamente, lo que hace mucho daño con su propia versión de reducir la “verdad” a una experiencia parcial, no sistematizada y un sentimiento subjetivo (“mi verdad”... “nuestra verdad”...) en oposición a la verdad objetiva real, a la que se llega a conocer de manera correcta y científica mediante un proceso basado en la evidencia, para determinar si algo (una idea, teoría, afirmación, etc.) corresponde a la verdadera realidad material, o no. Si bien políticamente quizá esta “política de identidad” parta de un deseo de oponerse a varias formas de opresión —aunque a menudo se caracteriza, y se vicia, por personas de diferentes “identidades” que quieren decirse “propietarias” de la oposición a la opresión—, en términos de la epistemología (la orientación para llegar a entender la realidad y llegar a conocer la verdad de las cosas), la “política de identidad” tiene mucho en común con confiar en los “hechos alternativos” (afirmaciones que están en contraposición a los hechos reales, a menudo de manera alocada), lo que es el distintivo de los fascistas. Aunque es importante reconocer las diferencias políticas en juego, la situación es muy pero muy seria y los riesgos son muy pero muy grandes como para dejarnos caer en cualquier forma de oponerse al método científico y a su búsqueda de la verdad objetiva acerca de la realidad material, o conciliarnos con semejante forma.

    Lo que está estrechamente relacionado con la epistemología errónea de la “política de identidad”, en oposición al método científico y su búsqueda de la verdad objetiva sobre la realidad, es la insistencia “posmodernista” en que no es posible llegar a conocer la verdad objetiva, e incluso en que la verdad objetiva no existe. Esto se refuta extensamente en “Breakthroughs (Abriendo Brechas)”, mientras que lo siguiente de mi artículo “Filosofía y revolución”, Primera parte, también ofrece una importante refutación:

    En última instancia, el criterio de cualquier teoría, etc., es si lo que proyecta sobre la realidad se confirma (o no). Al mismo tiempo, una teoría científica, en su aplicación correcta, puede proyectar de manera acertada —sobre la base de la experiencia y el conocimiento históricos acumulados— lo que probablemente resulte de una trayectoria en desarrollo de las cosas. Ésta, por ejemplo, es la base sobre la cual los climatólogos pueden hacer proyecciones esencialmente correctas sobre lo que se desarrollará a partir de las tendencias históricas y actuales. Y es por eso que se puede afirmar científicamente que el derrocamiento del capitalismo, y su reemplazo por el comunismo, corresponden a los intereses fundamentales de las masas de la humanidad y, en última instancia, de la humanidad en su conjunto.

    Al mismo tiempo —y algo mucho más peligroso que la “política de identidad” y su epistemología errada— está el ataque contra el intelectualismo (e incluso contra ciertas expresiones del individualismo) de parte de los “intelectuales” fascistas (tales como JD Vance, y diversos multimillonarios de la industria de la tecnología, descritos con razón por alguien como el “tech reich” (reich de la tecnología), en referencia al tercer Reich nazi) al servicio del fascismo de hoy, “al estilo estadounidense”.

    Junto con todo eso, en los “movimientos” que se oponen (o que se hacen pasar por oponentes) al sistema político existente (en que algunos se dicen oponerse al capitalismo — pero que de hecho no saben qué es el capitalismo, como digo en mi e-mensaje 38), se tiene lo que llamo EIP: Economismo Imperialista Parásito.

    Se trata de una manera de abordar la política —y específicamente la política electoral— que argumenta a favor de apoyar y promocionar a las personas que se postulan en el Partido Demócrata con una plataforma de “asequibilidad” como eje, con otras cuestiones sociales (o “culturales”) como acompañamientos secundarios en esencia.

    Como explicación del problema esencial, y fundamental, con este enfoque, se tiene lo siguiente (de “Breakthroughs [Abriendo Brechas]”):

    Como señaló Marx, una de las características que distinguen a los reformistas —entre ellos los “socialistas” reformistas— es que, en la medida en que identifican a la economía como la fuente de la desigualdad y otros males sociales, tienden a situar el problema en la esfera de la distribución, aunque la fuente fundamental de la opresión y la desigualdad que caracterizan una sociedad explotadora, como el capitalismo, se encuentra en la esfera de la producción, y más específicamente en las relaciones de producción.

    En el mundo de hoy, estas relaciones de producción en lo fundamental son relaciones internacionales, en que la riqueza que los reformistas pretenden “redistribuir” (mediante mayores impuestos a los superricos, etc.) descansa en el parasitismo extremo de “la economía estadounidense” como sistema internacional de explotación y súper-explotación. Junto con eso —y junto con el hecho de que una buena parte del programa “economista” socavaría concretamente el funcionamiento de este sistema y la posición competitiva del imperialismo estadounidense en el mundo— se tiene la siguiente terrible verdad la que es posible ignorar pero en la realidad no se puede evitar:

    En sus mítines contra la “Oligarquía”, Bernie Sanders ha revivido la fórmula del movimiento “Ocupa” del “99%” contra el “1%” de los superricos. Pero el problema es que casi la mitad del “99%” son fascistas. ¿Por qué? Debido a que, como ya he señalado, no es solo su situación económica, sino también su posición social lo que les obsesiona. Para las filas de los fascistas de MAGA, aún más allá de su situación económica, un poderoso y perverso factor motivador es su insistencia en la supremacía blanca y la supremacía masculina, el odio a las personas LGBT y a los inmigrantes (especialmente a los inmigrantes de “países pozos de mierda”, en los repugnantes términos racistas de Trump). A eso es a lo que se refieren estos fascistas con “Hacer que Estados Unidos vuelva a tener grandeza”. Y todo esto está envuelto e impulsado por mentiras descaradas, demencia anticiencia y teorías conspirativas descerebradas — en que convierten a los grupos vulnerables en objetivo de odio y persecución, tal como denuncian a los inmigrantes como “delincuentes peligrosos” y tratan a las personas trans como depredadores pervertidos. [Lo anterior es de mi e-mensaje 114

    Con el desarrollo e intensificación del capitalismo y su transformación en capitalismo-imperialismo, Lenin abordó las consecuencias al respecto para el movimiento revolucionario en lo que escribió en El imperialismo y la escisión del socialismo. Señala que este desarrollo de lo que hoy reconoceríamos como el parasitismo del imperialismo (de hecho, para ser justo, de paso ese fue el término de Lenin, al referirse al parasitismo), de todos modos, con el parasitismo del imperialismo, Lenin reconoció que existía un sector de la clase obrera que recibía sobornos del botín de este imperialismo parásito, y estaba más o menos aburguesado. Bueno, él no los descartó totalmente en cuanto a la revolución —dijo que con el avance de la marcha de los acontecimientos, veremos cómo se definirán diferentes partes de estos trabajadores aburguesados— pero enfatizó la importancia de desarrollar el movimiento revolucionario en los sectores inferiores, más a la hondo, en los sectores más amargamente explotados de la clase obrera, del proletariado.

    Pero en estos social demócratas hoy, como los DSA —los Socialistas Democráticos de América—, vemos una vez más una tentativa de desarrollar un movimiento basado en el parasitismo imperialista; ese es el meollo de su atractivo de “asequibilidad”. No se trata de que se deba ignorar las condiciones de las masas de personas, incluso en la clase media, ni hablar de los amargamente explotados. No se trata de que no haya problemas reales con eso. Pero intentar basar un movimiento que se propone cambiar la sociedad en la “asequibilidad” implica que los cambios que se proponen van a ser muy limitados y a la larga van a quedar incorporados en este sistema imperialista parásito. Así que esta es una diferencia fundamental entre, por un lado, los social demócratas como los DSA, que básicamente son parte del Partido Demócrata y quiere tomar el control de él, como instrumento del dominio imperialista, y por otro lado, el verdadero socialismo y su objetivo final del comunismo por todo el mundo.

    La verdad profunda y básica es que no es posible “reformar” este sistema del capitalismo-imperialismo — no se puede hacer que de alguna manera sea un sistema justo que actúe según los intereses de las masas de la humanidad.

    Este sistema descansa en una despiadada explotación, y no puede prescindir de ésta, en Estados Unidos, y en la (súper) explotación por todo el mundo, sobre todo en el tercer mundo (América Latina, África, el Medio Oriente y Asia).

    Está destruyendo rápidamente el medio ambiente, a un ritmo acelerado.

    Una vez más está propulsando las cosas hacia la amenaza existencial de una guerra nuclear.

    En el propio Estados Unidos, la opresión muy real y literalmente mortífera es una parte integral del sistema dominante y sus relaciones esenciales; la supremacía blanca, el patriarcado y la supremacía masculina, y otras desigualdades despiadadas y opresiones brutales.

    Y ahora, como un perverso intento de conservar el dominio de este sistema y la dominación del imperialismo estadounidense en el mundo, se tiene el ascenso al poder del fascismo. Esto abarca lo que es, en esencia, un “renacimiento” (o, una continuación) de la Confederación esclavista: junto con la “resucitación” de los monumentos y “héroes” de esa Confederación, los fascistas incluso dicen que la esclavitud no fue tan mala, que incluso fue buena. Este fascismo también abarca de manera importante los ataques a las personas trans y LGBT, junto con el ejercicio forzoso de la subordinación de las mujeres (no solo arrebatarles el derecho al aborto y amenazar al control de la natalidad, sino que incluso algunos fascistas sostienen abiertamente que a las mujeres una vez más se debería negarles el derecho de votar).

    Este fascismo tiene, como ariete, el ataque a los inmigrantes, sobre la base de una “crisis de la inmigración” que están exagerando extremadamente — e incluso en el grado en que es real, están tergiversando burdamente esta realidad. Este fascismo desafía y pisotea flagrantemente el estado de derecho, tanto en Estados Unidos como en las relaciones internacionales, con la declaración abierta de que rechaza reconocer, o dejarse restringir por, cualquier ley nacional o internacional relativa a librar guerras, lo que incluye mediante ataques deliberados y no provocados contra no combatientes. Este fascismo está cometiendo, e intensificando, continuamente toda suerte de atrocidades, a un ritmo vertiginoso deliberado, a fin de desorientar y desmoralizar a los que se le opondrían.

    Aunque derrotar —sacar del poder— a este régimen fascista es un objetivo urgente e inmediato, es necesario, repito, y crítico entender lo siguiente: cualquier esperanza de que confiando en el Partido Demócrata y siguiendo a su cola es posible atraer una solución justa a la crisis, cualquier intento de hacer del Partido Demócrata algo distinto a lo que es —un partido de la clase dominante— y, de manera más amplia, cualquier intento de “trabajar dentro de este sistema” como mecanismo para poner fin a su terrible opresión y despiadada explotación, sus amenazas existenciales a la humanidad mediante la destrucción ambiental y el peligro de una guerra mundial— cualquier esperanza semejante, cualquier intento semejante, es fundamentalmente ruin y va a resultar en el fracaso, con la resultante continuación, de hecho la acentuación y aceleración, de horrores muy reales.

    Así que permítanme concluir la primera parte de esta presentación con la siguiente conclusión muy importante:

    Siempre y cuando la gente, no solo en uno u otro país sino en el mundo en su conjunto, permanezca encerrada en el marco y los límites de este sistema del capitalismo-imperialismo, no puede existir ninguna resolución buena a la situación ya terrible a la que se enfrenta hoy la humanidad y al sufrimiento al que las masas de la humanidad están sometidas constantemente — y se continuará forzando a la humanidad a estar en una marcha hacia desastres aún peores, hacia un abismo aún más terrible, y posiblemente incluso hacia la extinción.

    La solución: Arrancar una revolución radicalmente emancipadora a esta locura

    En primer lugar, ¿a qué se refiere una revolución? Lo siguiente, de “Algo terrible, O algo verdaderamente emancipador”, habla de la esencia de este tema: “es necesario que por fin una fuerza revolucionaria organizada haga añicos, derrote y desmantele las instituciones de supresión violenta de este sistema. Ello es lo que se necesita para que las cosas vayan más allá de las protestas de masas, por combativas y decididas que sean, y se conviertan en una revolución real”. Y para citar de la “Declaración y Llamamiento” de los revcom:

    Una revolución implica una fuerza de millones de personas, de muchos diferentes sectores de la sociedad y organizadas para una lucha total para derrocar este sistema y reemplazarlo por un sistema económico y político radicalmente diferente y mucho mejor, un sistema socialista, que se base en satisfacer las necesidades de la gente y en llevar adelante la lucha por un mundo comunista donde por fin se ponga fin, por todas partes, a la explotación, la opresión y la destrucción del medio ambiente que están integradas en este sistema del capitalismo-imperialismo. Cualquier cosa menos que esta revolución no lidiará para nada con la raíz de todos los problemas ni conducirá hacia la verdadera solución. 

    En pocas palabras: en el mundo de hoy, para cambiar la sociedad en lo fundamental, hay que tomar el poder — derrocar el poder estatal existente y establecer un nuevo poder estatal.

    En “tiempos normales” —o, para expresarlo en otras palabras: salvo en tiempos extraordinarios cuando el funcionamiento básico, las relaciones y las “reglas” del sistema están seriamente trastornados, y se cuestiona seriamente su “permanencia” no sólo entre unas pocas personas sino en sectores muy amplios en toda la sociedad— las personas están formadas y confinadas, “encerradas” en el sistema dominante existente. Por eso es que, como fenómeno general (pero no algo para convertirse en dogma), en tiempos de crisis aguda, ese cambio fundamental se vuelve posible.

    Así que, ¿cuáles son las condiciones necesarias para una revolución? Como se explica en “Este es un momento poco común en que la revolución se vuelve posible”:

    Una revolución se vuelve posible, incluso en un país poderoso como Estados Unidos, cuando se hayan gestado tres factores principales:

    Una crisis en la sociedad y en el gobierno que sea tan profunda y que trastorne tanto “la manera acostumbrada de hacer las cosas”, que aquellos que nos han gobernado, durante tanto tiempo, ya no puedan hacerlo de la forma “normal” la que, por su condicionamiento, la gente acepte.

    Un pueblo revolucionario que cuente con millones y millones de personas, cuya “lealtad” a este sistema se haya roto, y su determinación de luchar por una sociedad más justa sea más grande que su temor por la represión violenta de este sistema.

    Una fuerza revolucionaria organizada —conformada por cantidades cada vez más grandes de personas, de entre los más oprimidos pero también de muchas otras partes de la sociedad— una fuerza que se base en el enfoque más científico para impulsar y luego llevar a cabo una revolución y que trabaje sistemáticamente por aplicar ese enfoque, y a la cual masas de personas recurran cada vez más para que las dirija a fin de realizar el cambio radical que se necesita con urgencia.

    Estos factores para la revolución, en su conjunto, claramente no existen en este momento — pero, para repetir, éste es uno de los momentos poco comunes en que sería posible gestar estos factores para la revolución.

    Sin ser mecánico al respecto, tiene una clara importancia comprender, de manera viva, el rol de estas tres condiciones —y su interconexión continua, o relación dialéctica tal como diríamos— respecto a la posibilidad de una revolución. En esencia, la primera condición existe ahora, y esta situación se está intensificando constantemente — en particular mediante el avance acelerado implacable del régimen fascista de Trump.

    En cuanto a las segunda y tercera condiciones, se encuentran seriamente “rezagadas” en relación al desarrollo de la primera condición. En cuanto a la segunda condición, si bien hay millones, y decenas de millones, de personas que están profundamente consternados e indignados debido a los atropellos intensificados del régimen fascista de Trump, hasta ahora ha habido muy poca (casi nula) sed y búsqueda de una solución radical fuera del marco del sistema existente. Algo estrechamente interconectado en particular con el estatus de las cosas en relación con la segunda condición, aunque sí existen fuerzas comunistas revolucionarias basadas en el nuevo comunismo, en este momento éstas se han quedado muy cortas a lo que con urgencia necesitan ser, tanto cuantitativamente (números muy reducidos) como cualitativamente (una comprensión y aplicación muy dispares del nuevo comunismo).

    En el contexto de la situación cada vez más profunda, y que sigue intensificándose en general en torno a la primera condición, con la dialéctica entre las atrocidades del régimen y la resistencia en contra, hace falta tomar la iniciativa para transformar las segunda y tercera condiciones, mediante lucha — tanto lucha contra el sistema opresivo y la intensificación de sus atrocidades bajo el régimen fascista de Trump, como la feroz lucha ideológica que hay que librar para elevar la vista de la gente más allá de los límites estrechos de este sistema, a fin de ganarnos a cantidades rápidamente crecientes de personas (lo que incluye entre los que hoy todavía no están en movimiento) para que reconozcan y aprovechen la necesidad y la posibilidad de una revolución real para barrer con este sistema en su conjunto — que, junto con sus atrocidades generales en marcha, ha engendrado el régimen fascista de Trump.

    Como se ha enfatizado en previas obras mías (y de otros), lo que se necesita es una repolarización —para la revolución— que supone la lucha crucial contra el régimen fascista de Trump pero también el reconocimiento de que este fascismo ha surgido del desarrollo particular del sistema de explotación y opresión en Estados Unidos, en el contexto del mundo más amplio, y es todo este sistema del capitalismo-imperialismo el que tiene que desaparecer.

    Una vez más, la realidad es que éste es un momento poco común en que es posible una revolución para abolir y arrancar de raíz este sistema, y crear un sistema fundamentalmente diferente y mucho mejor. Y no se debe desperdiciar este momento poco común —ni despilfarrarlo, descartarlo— sino que todos los que, en cualquier momento dado, anhelan y buscan una forma totalmente diferente, muy liberadora y edificante en que las personas podrían vivir y relacionarse unas a otras, deben aprovecharlo, y actuar al respecto.

    Si bien la realidad objetiva —en particular la dominación de este sistema sobre la gente, no sólo en la forma material de la explotación y la opresión, sino también en cuanto a la cultura y la ideología y la manera en que las personas están condicionadas a pensar— si bien todo esto es un importante factor en las dificultades las que estamos experimentando en el proceso de ganarnos a las personas hacia la revolución, con el nuevo comunismo como fundamentación y lineamiento, la realidad es que las deficiencias significativas entre los partidarios del nuevo comunismo también han contribuido a esto. En esencia, se trata de actuar de manera sistemática, o no, sobre la base del nuevo comunismo, sobre todo su método y enfoque científico, y sobre esa base llevar a cabo el trabajo necesario, y desarrollar la lucha necesaria, para ganarnos a la gente, sobre esa fundamentación básica sólida, a comprender la necesidad profunda, y la verdadera posibilidad, de una revolución real —sí, incluso en Estados Unidos, el país capitalista-imperialista más poderoso— y por qué no existe nada que tenga mayor sentido que trabajar por hacer nacer esta revolución. En la medida en que eso no se ha hecho de manera sistemática, representa un motivo importante por el que las filas de los revolucionarios seguidores del nuevo comunismo no estén superando los obstáculos muy reales que tienen que superar a fin de continuar fortaleciéndose, cuantitativa así como cualitativamente, de la manera que tienen que hacerlo con urgencia.

    Para expresar las cosas en términos contundentes —pero científicos—, no se trata únicamente de que la humanidad está al borde del precipicio… sino también lo está el “proyecto comunista”, y la importante brecha que se ha abierto con el nuevo comunismo, el cual representa el único camino a un futuro digno en el que vivir para las masas de la humanidad y en lo fundamental para la humanidad en su conjunto.

    Volveré a tratar esta realidad profunda — y al tema general de lo que tenemos que hacer al esforzarnos con seriedad por transformar la situación. Pero, para empezar y como fundamentación respectiva, es importante examinar en mayor detalle la manera en que todos los horrores a los que la gente está enfrentada ahora en lo fundamental han surgido de la propia naturaleza y dinámicas —impulsadas por las contradicciones básicas— del sistema capitalista, en particular en estos momentos en los que este sistema ha llegado a ser un sistema basado en la explotación a nivel mundial — el sistema del capitalismo-imperialismo.

    Y es importante, a su vez, tratar la orientación, método y enfoque científico básico que lleva a esta comprensión crítica.

    Esto abarca la necesidad y la importancia de adoptar y aplicar sistemáticamente el método científico del materialismo dialéctico e histórico, en oposición a toda la sarta de nociones y racionalizaciones no científicas que contribuyen a mantener este sistema monstruosamente caduco.

    En términos básicos, el materialismo es el reconocimiento de que toda la realidad se compone de materia, y nada más — no existen fuerzas ni seres sobrenaturales, nada que no tenga una existencia material real (como una expresión importante de esto, el pensamiento humano es en sí mismo el resultado de procesos materiales reales dentro de los seres humanos, especialmente sus sistemas nerviosos y en particular sus cerebros, en interacción con el mundo material más amplio). La dialéctica se refiere al hecho de que la realidad material (incluida la sociedad humana) no es estática, sino que está llena de contradicciones, cambia constantemente y, en ciertas circunstancias, puede experimentar un cambio cualitativo importante (de una forma de materia a una forma cualitativamente diferente — como la experiencia cotidiana donde el agua que se hierve se convierte en vapor; o cuando surge una nueva especie en el proceso de evolución natural; o cuando una revolución en la sociedad humana da origen a un sistema cualitativamente nuevo — por ejemplo, cuando el socialismo resulta del derrocamiento del capitalismo). El materialismo histórico es la aplicación del materialismo dialéctico al desarrollo de la sociedad humana (así como a la naturaleza en general).

    Empecemos con lo siguiente: ¡modo de producción… modo de producción… modo de producción!

    Eso se refiere al sistema económico —la manera en que funciona— la manera en que se producen, intercambian y distribuyen las cosas. Esto constituye la base, y en lo fundamental determina el carácter, de la sociedad en general: las relaciones sociales, las instituciones políticas, las formas dominantes de pensar, y la cultura. El siguiente texto, de “Breakthroughs (Abriendo Brechas)”, ofrece una importante explicación de la relación entre la base económica de la sociedad (el modo de producción) y la superestructura (la política, que incluye las leyes, así como la ideología y la cultura), y por qué la superestructura está, y tiene que estar, en concordancia básica con la base económica:

    Aquí veamos otro componente importante del entendimiento científico marxista: la relación entre la base económica de la sociedad y la superestructura política e ideológica (las estructuras e instituciones políticas y la cultura e ideas dominantes). En última instancia —no en el sentido mecánico de que es posible reducirlo todo a esto, sino en última instancia y fundamentalmente—, la superestructura de la sociedad tiene que corresponder a las relaciones de producción subyacentes. La base económica de la sociedad, el “modo de producción” —la forma en que la sociedad realmente lleva a cabo la producción y la reproducción de los requisitos materiales para la vida y hace que la gente pueda reproducirse— establece los términos para lo que serán las instituciones y procesos políticos y para lo que serán las ideas y cultura prevalecientes. Y he señalado, por ejemplo en Los pájaros no pueden dar a luz cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá del horizonte, que si la superestructura de alguna manera importante o durante un período de tiempo dado está en desequilibrio, está en conflicto de alguna manera esencial, con la base económica, la sociedad se parará en seco…. Hay una interconexión entre estas dos cosas; las ideas y la cultura de una sociedad y las instituciones y procesos políticos tienen cierta “vida propia”, pero también están entretejidos estrechamente con las relaciones sociales y de producción y, en última instancia, se determinan por dichas relaciones.

    Una vez más, si de alguna manera esencial y por cualquier período de tiempo la superestructura está en desequilibrio con las relaciones subyacentes de producción, eso hará que la sociedad se pare en seco, y luego algunas fuerzas se intervendrán para intentar restaurar el “orden” con unos u otros medios, incluso con los medios más extremos.

    Para ilustrar esta cuestión básica, he utilizado la cuestión del “derecho de comer” — por qué dicho “derecho” no puede ser un principio operativo del sistema capitalista: como mencioné anteriormente, bajo este sistema, si las personas que no tienen para adquirir comida y otras necesidades básicas declararan que, pase lo que pase, tienen el derecho a éstas, y procedieran a obtenerlas sin pagarlas, todo el sistema capitalista entraría en una profunda crisis y dejaría de funcionar. Esto expresa la cuestión crítica que Marx enfatizó: los derechos se determinan por el carácter y las relaciones básicas del sistema económico (el modo de producción) y no pueden estar en conflicto fundamental con ellos; y la superestructura de la política, ideología y cultura, incluidas las leyes, será una expresión de esta realidad profunda. O, en palabras del propio Marx: “el derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado”. (En “Pájaros y cocodrilos”, así como en “Breakthroughs [Abriendo Brechas]”, la entrevista que me hicieron a principios de 2025 y una entrevista anterior en El Show RNL [Revolución, y Nada Menos] de 2022, explico con mayor profundidad la relación entre la base económica y la superestructura y por qué, en cualquier sistema, la superestructura tiene que estar en correspondencia esencial con la base económica, el modo de producción).

    El modo de producción de cualquier sociedad dada, en cualquier momento dado, no es estático ni inmutable, sino que de manera constante está en desarrollo y está cambiando, a medida que el desarrollo de las fuerzas productivas genera cambios. (Las fuerzas productivas se refieren a la tierra, las materias primas, los edificios, la maquinaria y otra tecnología utilizada en la producción — y a las personas con sus conocimientos y habilidades, que generan cambios en las fuerzas productivas). En ciertos momentos, el desarrollo de las fuerzas productivas requiere una transformación importante, cualitativa de las relaciones de producción — lo que a su vez requiere una revolución en la superestructura, para abolir el sistema político, en particular el poder estatal, que está reforzando el viejo sistema económico (o modo de producción).

    Esto se aplica a todos los modos de producción, incluido el modo capitalista de producción, en el que tenemos que centrarnos aquí.

    (En la entrevista de inicios de 2025, hablo de lo que es el capitalismo —y lo que no lo es—, las relaciones y dinámicas básicas del capitalismo como un sistema y las maneras en que se manifiesta a una escala mundial en estos tiempos en que el capitalismo desde hace mucho tiempo se ha desarrollado y transformado en el sistema del capitalismo-imperialismo. A continuación voy a tratar algunos aspectos esenciales de esto).

    Existe una contradicción crucial y básica inherente al capitalismo como un sistema de producción e intercambio de mercancías. Como explica mi artículo Mercancías y capitalismo — y las terribles consecuencias de este sistema, Una explicación básica, una mercancía es algo que se produce con el fin de ser intercambiado, no algo para el consumo de la persona que lo produce (por ejemplo, si se producen los alimentos para su venta en el mercado, esos alimentos son mercancías; pero si los consume la persona que los cultiva, no son mercancías). En el sistema capitalista, se producen e intercambian en su inmensa mayoría las cosas como mercancías.

    Otro rasgo que distingue el capitalismo es que la fuerza de trabajo (la capacidad de trabajar en general) es una mercancía. (Esto es lo que ocurre cuando una persona llena una solicitud para conseguir un empleo: busca vender su mercancía única, su fuerza de trabajo —su capacidad de trabajar— a cambio de un sueldo, o salario). Esto se refiere no sólo a un empleo particular en una situación particular, sino a la capacidad de trabajar en general. Eso es una importante análisis y distinción.

    Eso es distinto a la esclavitud y a otras formas de explotación. Bajo la esclavitud, el rasgo que la distingue y la define es que la clase explotada es la propiedad de la clase explotadora — literalmente esclavitud. Bajo el feudalismo, por ejemplo, la clase explotada —sobre todo los siervos, los campesinos que trabajan pequeñas parcelas de tierra— están amarrados a la tierra en relaciones de las que no pueden escapar fácilmente.

    Por otro lado, la clase explotada bajo el capitalismo, el proletariado, es una clase mucho más móvil, debido a la naturaleza del capitalismo. Bajo el capitalismo, no es rentable que la clase explotadora, los capitalistas, posee materialmente a la gente a la que explota, debido a que eso requiere una gran inversión en la compra de los que posee, y luego tienen que recuperar esa inversión. Bajo el sistema capitalista, la situación es mucho más dinámica, y es probable que al capitalista que de hecho intente comprar y poseer esclavos en la forma de personas a las que explota, lo saque del negocio alguna otra fuerza. Así que esa es una distinción importante. Dada la naturaleza y las dinámicas del capitalismo, corresponde a los intereses del capitalista pagar un sueldo a los trabajadores durante el tiempo que éstos trabajen para el capitalista — y creen riqueza para el capitalista: eso le da margen al capitalista para despedir a los trabajadores, en caso de que corresponda a los intereses del capitalista, sin tener que desembolsar una suma considerable para comprar físicamente a los trabajadores, como esclavos de hecho, antes de que éstos hayan creado riqueza para el capitalista. Esa es una diferencia importante entre la esclavitud directa y la explotación capitalista — la que, una vez más, guarda relación con la naturaleza básica y las dinámicas del capitalismo, a diferencia de la esclavitud.

    La clase explotada bajo el capitalismo, el proletariado, como ya he mencionado, tiene que ser libre en dos sentidos. Libre de toda propiedad sobre los medios de producción de modo que no tenga ninguna otra opción salvo trabajar para una persona que sí los posee. No puede ser dueño de una fábrica, no puede poseer un pequeño negocio, no puede tener ningún otro medio para vivir salvo ser explotado por un capitalista. Esa es una “libertad” del proletariado bajo el capitalismo: libertad de toda propiedad sobre los medios de producción. Si no, nunca sería posible forzar a la gente a trabajar bajo las condiciones de la explotación capitalista. La otra libertad es la siguiente: tiene que ser libre de ser móvil, desplazarse, trasladarse de un lugar a otro, incluso viajar lejos del lugar donde estaba en cierto momento. Y tiene que ser móvil para que lo puedan despedir y luego volver a contratar/explotar (y ser vulnerable en su condición de desempleado, a ser aún más duramente explotado, como condición para volver a ser contratado por algún capitalista).

    Todos esos elementos diferencian al capitalismo, y la forma de explotación bajo el capitalismo, a otros sistemas de explotación.

    Lo que tienen en común todos los sistemas de explotación es que se crea y acumula la riqueza de la clase explotadora sobre la base de explotar a la clase subordinada. Eso es lo que tienen en común todos los sistemas de explotación.

    No obstante, es importante entender la particularidad del capitalismo, pues guarda relación con el dinamismo del capitalismo: qué tan rápidamente esté compelido a transformar las propias condiciones de producción, y buscar nuevos ámbitos de explotación en el país —por ejemplo, trasladar fábricas del Norte al Sur— o incluso por el mundo. Así, el capitalismo se vuelve un fenómeno global, al extender sus tentáculos por todo el mundo — abarcando, y encadenando, a masas de la humanidad y en lo fundamental a toda la humanidad.

    Además, existe la contradicción fundamental del capitalismo —la cual es distinta, una vez más, a la de los demás sistemas explotadores— la contradicción entre la producción socializada y la acumulación privada. Bajo el capitalismo, vemos fábricas en que literalmente miles de personas trabajan bajo un techo, con una división de trabajo —en que los individuos llevan a cabo distintas tareas, por ejemplo, en un línea de montaje— y en general millones y de hecho miles de millones de personas participan en la producción y transporte de los artículos producidos, lo que incluye las cadenas de suministro del capitalismo internacional, y así sucesivamente. Eso es distinto, una vez más, a los otros sistemas de explotación; aunque grupos de personas trabajaban juntos en la esclavitud, o lo que sea, eso es distinto a la masiva socialización de la producción bajo el capitalismo, que es un rasgo que define el capitalismo. No obstante, la acumulación de lo que se produce y la riqueza resultante no es social — es privada, en las manos de distintos capitalistas en competencia. Y tiene importancia la frase “distintos capitalistas en competencia” debido a que resulta en la anarquía del capitalismo, y contribuye a ésta, en la que constantemente hay trastornos y unas empresas se apoderan de otras. En los medios de comunicación vemos a estas gigantescas fusiones de empresas, y demás. En ese sentido, se trata de un sistema muy dinámico. Y su dinamismo, como señaló Marx, de hecho ha creado la base material para un sistema distinto, radicalmente diferente y mucho mejor, en el que la sociedad en su conjunto resuelva la contradicción entre la producción socializada y la acumulación privada, mediante su gobierno, el que se apropie socialmente de los medios de producción y la riqueza que se produzca, y luego la utilice por los intereses de las masas de personas para satisfacer sus necesidades fundamentales, no solo en lo material sino en las esferas culturales, intelectuales, etc. (Los medios de producción bajo el capitalismo en sí son el resultado de la producción social).

    Esta contradicción básica del capitalismo —entre la producción socializada y la acumulación privada (o apropiación privada)— lleva, o contribuye, a la anarquía del capitalismo por el hecho de que la acumulación privada no se trata de una sola clase capitalista que acumule en colectivo sino de capitalistas distintos en competencia que acumulan en rivalidad unos contra otros. Y de fondo esto se manifiesta a una escala internacional, incluida la forma en que diferentes países capitalistas están en rivalidad y contienda unos contra otros, incluso al extremo de librar guerras, lo que ya ha ocurrido en dos ocasiones en dos guerras mundiales devastadoras.

    Además del análisis de esto en Breakthroughs (Abriendo Brechas), el carácter y contradicciones básicos del modo de producción capitalista-imperialista se desarrollan con mayor profundidad en el artículo de Raymond Lotta en Demarcations n.º 3: Sobre la “fuerza impulsora de la anarquía” y la dinámica del cambio, Un agudo debate y urgente polémica:  La lucha por un mundo radicalmente diferente y la lucha por un enfoque científico de la realidad.

    Volvamos a las mercancías. Al centro de todo esto, de todas las contradicciones esenciales del capitalismo, se halla la contradicción inherente a las mercancías, siendo una parte integral de las mercancías. Marx, por una razón muy importante, inició su gran obra, El capital, examinando el desarrollo de las mercancías. Debido a que la contradicción de las mercancías en última instancia está al centro de las contradicciones del capitalismo. ¿A qué me refiero por eso? Para que una mercancía rinda remuneración, que recupere algo a cambio, existen dos cualidades que tiene que tener. Una, un valor de uso: en otras palabras, tiene que tener uso para alguna persona o grupo de personas, o grandes números de personas (eso puede referirse a algo que prefieren, no necesariamente a un uso en el sentido material más estrecho, de satisfacer una necesidad material). Pero tiene que tener uso para las personas. Tiene que tener valor de uso. Y tiene que haber realizado un valor de cambio: de hecho tiene que venderse o cambiarse en el mercado a fin de que se realice el valor de cambio. (El valor de cambio de una mercancía se determina por la cantidad de trabajo socialmente necesario que se utiliza en su producción).

    En otras palabras, en palabras sencillas, creas cosas y tienes que venderlas — o si no, estarás en un gran lío. El motivo de ese gran lío es que no empieces desde cero al poner las mercancías en el mercado. Para crear la mercancía en primer lugar, hay que gastar mucho. Conseguir materias primas, trabajarlas, pagar a personas, pagar por una instalación en que esto se realiza, y así sucesivamente. Por eso, esta mercancía cuando entre al mercado, ya contiene mucho valor (valor que, a su vez, se determina por la cantidad de trabajo socialmente necesario, en cada etapa, que se utiliza para su producción), pero ese valor también supone gastos que tú, como productor de la mercancía, ya has desembolsado (y en el caso del capitalista, éste está explotando a otras personas a fin de producir esta mercancía, o mercancías). Así que entra al mercado, pero el problema es que ya has desembolsado los gastos para hacerlo, pero nadie puede conocer —debido a todos los capitalistas en competencia— nadie puede conocer qué cantidad del producto, o si algo del producto, de hecho va a consumirse, si de hecho va a realizar su valor de cambio potencial.

    Así que esto contribuye a la anarquía del capitalismo, debido a que todos estos diferentes capitalistas están colocando productos en el mercado en una competencia de unos contra otros, pero toda una serie de factores pueden influir en que un producto específico, o incluso los productos en general, en realidad encuentren algo a cambio, es decir dinero, en alguna u otra forma como la forma más común de intercambio. Así que, una vez más, empezando con esta célula básica de la sociedad capitalista, que generaliza la producción de mercancías, con esta célula de la mercancía, se ve el desenvolvimiento de todas las contradicciones en el capitalismo en torno a la necesidad de apoyarse concretamente en el valor de uso a fin de realizar el valor de cambio — en otras palabras, a fin de recuperar lo que se ha invertido, y con la esperanza de obtener más de modo que se pueda expandir y competir.

    Ahora bien, eso es lo que se oculta, obviamente, en la vida cotidiana y a los ojos de la mayoría de las personas. Éstas no lo comprenden. La opinión común —y los social-demócratas y personas progresistas, y toda esa gente que simplemente dice “no me gusta el capitalismo, odio el capitalismo, estoy en contra del capitalismo”, pues piensan que es simplemente avaricia. Pero existen dinámicas internas del capitalismo que conducen a la anarquía, conducen a la despiadada competencia y conducen al conflicto, no sólo entre los explotadores y los explotados sino también entre los propios explotadores unos contra otros, incluso al nivel de la contienda y guerras entre estados capitalistas.

    Pero todo eso está arraigado en última instancia en esta contradicción inherente, e integrada en estas mercancías, que se generalizan bajo el capitalismo. En muy raras ocasiones, una parte minúscula de esta situación es que las personas producen y utilizan (consumen) los artículos que producen por su cuenta sin colocarlos en el mercado y sin obtener algo a cambio. Pero en un sistema capitalista altamente desarrollado, claramente todo eso no es tan aparente a la gente. Por ejemplo, al tomar tu móvil y ponerlo a escanear para hacer un pago, no te das cuenta que debajo de todo eso hay todo un montón de trabajo en marcha y todo un montón de intercambio de mercancías incluida la mercancía de la fuerza de trabajo. 

    Así que este sistema resulta en tremendas consecuencias que ahora se han manifestado extremadamente bajo este sistema del imperialismo, en especial tal como se está topando con sus límites, este sistema capitalista-imperialista. No sólo consecuencias para los que están duramente explotados, como los niños en el Congo, las mujeres en Bangla Desh, y la gente en Egipto y por todo el mundo, en América Latina, sino también las consecuencias para el medio ambiente, el peligro de una guerra nuclear — las consecuencias para la sociedad en general en cuanto a la manera en que se ha pervertido para que se conforme con las dinámicas del capitalismo.

    Así que para los que están explotados bajo este sistema, la única manera fundamental de salir a su condición de explotados y eliminarla es abolir el sistema en su conjunto. Sin hacer eso, pues constantemente van a volver a forzar a las personas a subordinarse a los términos del sistema. Por eso, utilizo la expresión de obligar a “marchas forzadas” a la gente. A la gente las dinámicas del sistema la están condicionando, compeliendo, limitando y obligando a marchas forzadas en cierta forma. Y siempre que vivan dentro de los límites esclavizantes de dicho sistema, como individuos no tienen ninguna alternativa real y ninguna opción real, o son muy limitadas. Quizá individuos particulares puedan cambiar de posición, pero, como señaló Marx, en el caso de las masas de personas, éstas no pueden cambiar sus condiciones salvo con la abolición del sistema opresiva.

    He enfatizado tanto el modo de producción… modo de producción… modo de producción, debido a que es fundamental. Pero sería dogmático y estaría mal abordar esto de manera mecánica, como si el modo de producción y las relaciones que abarca fueran las únicas relaciones importantes en la sociedad. En cuanto a las “4 Todas” de las cuales hablaba Marx, incluye las relaciones sociales que corresponden a las relaciones de producción en las que se basa la explotación de clases, o en que se basan las relaciones de clase. Y eso es una de las cosas que dice la gente a manera de una supuesta crítica al marxismo: “Bueno, el marxismo aborda únicamente las clases, no las razas, no las mujeres…”. ¡No es así! En su representación de esas “4 Todas”, lo aborda todo. Reconoce que el modo de producción es fundamental, pero también existe todo un complejo de relaciones que están interconectadas y en última instancia están basadas en el modo de producción como los cimientos, pero también tienen vida propia, por decirlo así, y una cultura que se desarrolla en relación concomitante. No se trata simplemente de que la cultura imperante prevaleciente refleje únicamente el modo de producción, en un sentido lineal; también refleja las demás relaciones sociales — la opresión racial, la opresión de las mujeres, la opresión por motivos de género en general, etc. Y refleja la manera de abordar el medio ambiente. Todo eso se refleja en la cultura, en la superestructura, en la ideología y la política de la sociedad que en última instancia, en esencia y en lo fundamental, se basa en el modo de producción, pero no se puede reducir a eso. Es muy importante no ser reduccionista al respecto.

    Así que aquí tenemos dos temas importantes. Modo de producción… modo de producción… modo de producción — que es fundamental. A la vez, existe todo un complejo de relaciones sociales concomitantes, que no se debe y no se puede ignorar si se propone gestar cualquier tipo de cambio positivo.

    (Se comentan estas relaciones en mayor detalle en “Breakthroughs [Abriendo Brechas]” así como en Los pájaros no pueden dar a luz cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá del horizonte, los que están disponibles en mis Obras escogidas).

    Para volver a la cuestión de una revolución para transformar la sociedad —y esto se aplica en especial a la revolución comunista como la transformación más fundamental, una transformación histórica— la que ocurre, y debe ocurrir, únicamente puede ocurrir, en la superestructura. No se hace una revolución en el modo de producción. No es posible cambiar en lo fundamental el modo de producción sin cambiar el sistema en su conjunto — y en particular el sistema de gobierno, el poder estatal, que mantiene y apuntala el modo de producción (y las relaciones sociales correspondientes). Se hace una revolución en la superestructura, que apuntala ese modo de producción, de manera que sea posible romper ese apuntalamiento, y de ahí pasar a trabajar en torno al modo de producción y las relaciones sociales. Y hay que derrocar el viejo poder estatal capitalista, la dictadura concreta de la burguesía, que impone la explotación y opresión, y en su lugar, hay que establecer un poder estatal socialista (la dictatura del proletariado) — con el objetivo de abolir la explotación y opresión, no solo en un país socialista específico sino a la larga y en lo fundamental en el mundo en su conjunto. Al realizar el comunismo, por todo el mundo por fin se pondrá fin a cualquier necesidad o base para una dictadura de cualquier tipo, y en lugar de eso, se creará una comunidad mundial de seres humanos, basada en los principios de la cooperación y la toma de decisiones colectiva, y dando cada vez mayor ámbito al florecimiento de los seres humanos sobre esos cimientos y en ese marco.

    La necesidad fundamental y objetiva más decisiva de esta revolución socialista y el nuevo poder estatal socialista es la transformación radical de la economía (el modo de producción), a fin de arrancar de raíz la base para toda explotación, toda situación en que una parte de la sociedad acumule riqueza, y poder, mediante el control, dominación y lucro con el trabajo de otros. Esta transformación de la economía es la base en que se puede y se debe transformar las relaciones sociales (de raza, sexo y género, y otras relaciones sociales), junto con la cultura y moral prevalecientes, a fin de eliminar las divisiones opresivas. Ya he abordado la manera en que hay que tratar esto de manera dialéctica, no mecánica ni reduccionista.

    La transformación del modo de producción también constituye los cimientos —no la totalidad, sino los cimientos— para llevar a cabo la orientación y responsabilidad internacionalista de apoyar el avance de la revolución comunista por todo el mundo, a partir de comprender científicamente que en última instancia puede darse la eliminación y desarraigo cabal de las relaciones opresivas y explotadoras únicamente con la realización del comunismo, que a su vez únicamente se puede lograr a nivel mundial. (Aunque aquí un examen mayor de aspectos esenciales del internacionalismo y el avance hacia el comunismo rebasa el ámbito de lo que puedo abordar aquí, diversas obras en revcom.us —entre ellas “Breakthroughs [Abriendo Brechas]”, “Pájaros y cocodrilos” y “Poner fin a la explotación, y a toda opresión”, incluidas las notas de ese artículo, que en sí son importantes— contienen un examen importante al respecto. Además, contiene un examen muy importante de este tema la polémica “¿Comunismo o nacionalismo?” de la Organización Comunista Revolucionaria, México, que aparece en la e-revista teórica Demarcations, No. 4).

    A la vez, como he venido enfatizando, no existe una relación “estática” y “unidireccional” entre la base económica de una sociedad (el modo de producción) y la superestructura de política, ideología y cultura, así como las relaciones sociales. Existe una relación dialéctica —una relación de estire y afloje, en la que la base económica constituye los cimientos, que en general establecen las condiciones, pero otras relaciones, y la superestructura, ejercen un impacto e influencian el carácter y el rumbo de la base económica. En el caso de que haya intención de desarrollar el modo de producción sobre la base de relaciones que no supongan explotación, pero las relaciones sociales son opresivas, y la política, la ideología y la cultura promuevan la opresión y explotación, se socavará fuertemente, y en última instancia se revertirá, el desarrollo de un modo no explotador de producción.

    Lo siguiente (del libro El Nuevo Comunismo, que también se cita en “Breakthroughs [Abriendo Brechas]”), sintetiza las dinámicas esenciales que operan en la relación entre el modo de producción y la transformación de las relaciones sociales para abolir la opresión:

    [E]n última instancia, el modo de producción sienta las bases y pone los límites para el cambio, en cuanto a la manera de tratar cualquier problema social, como la opresión de las mujeres, la opresión del pueblo negro o de los latinos, la contradicción entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, la situación con el medio ambiente o la situación de los inmigrantes, etc. Aunque todas esas cosas tienen una realidad y dinámicas propias, y no se pueden reducir al sistema económico, todas ocurren en el marco y en medio de las dinámicas fundamentales de ese sistema económico; y ese sistema económico, ese modo de producción sienta las bases y establece los límites fundamentales del cambio con respecto a todas esas cuestiones sociales. Por lo que, para deshacerse de todas estas diferentes formas de opresión, es necesario tratarlas en sí, pero también es necesario hacer cambios fundamentales al sistema económico para crear la posibilidad de poder llevar a cabo esos cambios en términos fundamentales. En otras palabras: Es necesario tener un sistema económico que no impida hacer esos cambios y que, por el contrario, no sólo permita sino que siente una base favorable para hacer esos cambios.

    Todo esto, una vez más, se puede lograr únicamente sobre la base de una revolución, en la superestructura, para establecer el poder estatal socialista (la dictadura del proletariado) en lugar del poder estatal capitalista (la dictadura de la burguesía).

    Desde la perspectiva fundamental de avanzar más allá de los horrores del capitalismo-imperialismo —y en términos más inmediatos, a fin de abrir el camino hacia la posibilidad de relaciones decentes en Estados Unidos y en el mundo en general—, es crucial derrotar y expulsar al régimen fascista de Trump, sobre la base de una masiva movilización no violenta pero sostenida y decidida, con la participación de personas desde muchas perspectivas políticas diversas, tal como Rechazar el Fascismo ha llamado a hacer y por lo que ha venido trabajando activamente.

    Respecto a esta lucha contra el fascismo de Trump y MAGA y la lucha por el futuro, tenemos las siguientes posibilidades:

    ** Primero, una consolidación fascista con todo lo que eso implica: que el régimen de Trump permanezca en el poder e imponga brutalmente su reino de terror y atrocidades, al interior de Estados Unidos y en el resto del mundo. Las cosas ya han avanzado muchísimo en este sentido — y esto sigue enfatizando la importancia crítica de una masiva movilización contra este régimen con el objetivo de sacarlo del poder concretamente.

    ** Segundo, que mediante una combinación entre una lucha no violenta masiva pero decidida desde abajo, en interpenetración con las contradicciones muy reales, agudas y crecientes en la cúpula, se saque del poder al régimen.

    ** Tres, que el torbellino de acontecimientos conduzca a una situación en que una revolución, para abolir el sistema entero, se presente de forma inmediata y aguda como la necesidad, incluso a fin de sacar del poder al régimen fascista de Trump. O, se saque del poder al régimen, sin darse una revolución. En tal caso, la destitución del régimen muy probablemente conduciría al menos a un enfriamiento temporal de la lucha desde abajo, suscitando ilusiones, y nuevos desafíos — pero una resolución revolucionaria fundamental todavía podría ser posible (si bien ciertamente sin garantías, especialmente en términos muy inmediatos). Al mismo tiempo, una verdadera guerra civil es una posibilidad real en tal situación, en el caso de que las fuerzas fascistas, al interior de la clase dominante así como en la sociedad en general, se nieguen a aceptar una derrota y destitución del régimen de Trump, y recurran a una guerra civil para volver a establecer el dominio fascista.

    A la luz de esto, y de las consecuencias generales de permitir que este régimen fascista permanezca en el poder, lo que enfatizo en mi e-mensaje 111 tiene una importancia crucial: “Nosotros, los revcom, tenemos seriedad —y todas las personas decentes necesitan tener seriedad— acerca de realmente derrotar a este fascismo de Trump y MAGA”. Y:

    Uno de los principios más fundamentales del nuevo comunismo que he desarrollado es la necesidad de sistemáticamente abordar las cosas de manera seria y científica — y esto significa hablar de manera franca y honesta acerca de cuáles son nuestros objetivos. Como dije al principio, nosotros los revcom (comunistas revolucionarios, basados en el nuevo comunismo) tenemos seriedad acerca de derrotar a este fascismo — debido a que este fascismo representa un horror muy concreto no solo para la gente en Estados Unidos sino para la gente en todo el mundo.

    Al mismo tiempo, como he subrayado en repetidas ocasiones, el sistema del capitalismo-imperialismo y su desarrollo a lo largo de la historia de Estados Unidos han engendrado este fascismo, lo que ha crecido del propio suelo de ese sistema. Por su propia naturaleza, este sistema ha engendrado continuamente horror tras horror, y únicamente una revolución real puede abrir el camino para poner fin definitivamente a las terribles atrocidades y a los sufrimientos innecesarios que constantemente causa este sistema.

    Nosotros, los revcom, seguiremos trabajando urgentemente para ganarnos a la gente, primero a miles y luego a millones de personas, para que vean la necesidad de una revolución — y actúen en torno a dicha necesidad. Si resultara que un movimiento masivo de hecho lograra derrotar al fascismo de Trump y MAGA, sin que eso implicara el derrocamiento revolucionario de todo el sistema del capitalismo-imperialismo, pues ¡ciertamente no estaríamos “decepcionados”! Reconoceríamos la gran importancia de esta victoria, para la causa de la humanidad. Y seguiríamos trabajando incansablemente para llevar adelante la lucha hacia el objetivo de la revolución que es necesaria para poner fin a los horrores interminables de todo este sistema del capitalismo-imperialismo y crear un sistema mucho mejor — tal como se expone en la Declaración en revcom.us: NECESITAMOS Y EXIGIMOS: UNA FORMA COMPLETAMENTE NUEVA DE VIVIR, UN SISTEMA FUNDAMENTALMENTE DIFERENTE.

    En la situación actual, no han tenido éxito, al menos en términos inmediatos, los esfuerzos por expulsar al régimen de Trump, tal como están concentrados en el Llamamiento de Rechazar el Fascismo y su movilización hacia Washington, D.C., en noviembre de 2025. A la luz de esto, si bien debe continuar y continuará la resistencia contra la embestida general del régimen (y contra los diversos atropellos atroces particulares, tales como las redadas del ICE), cada vez más se atraerá la atención de las personas decentes (de manera espontánea y mediante las acciones del Partido Demócrata y aquellos que estén alineados con él) hacia las elecciones de mitad de mandato de 2026 (e incluso más allá de eso hacia 2028). Al respecto, también existen distintas posibilidades significativas:

    * Debido a una combinación de factores, podría surgir una crisis aguda y profunda para el régimen, la que pondría la destitución del régimen de manera destacada, y más o menos inmediata, a la “orden del día”, de una u otra manera. En esta conexión, una vez más tenemos la cuestión concreta de si, en el caso de una acción seria para sacar a Trump, esto podría conducir a una guerra civil en alguna forma, en que los fascistas de Trump y MAGA, incluidas figuras en las estructuras gobernantes, se nieguen a aceptar esto y se pasen a una rebelión armada.

    * El régimen de Trump podría actuar para impedir (o “retrasar”) las elecciones de mitad de mandato.

    * El régimen podría actuar en (otras) formas para mantener el control republicano sobre ambas cámaras del Congreso: “amañando” las elecciones y/o negándose a aceptar unos resultados que permitan que los demócratas ganen una mayoría en una o las dos cámaras del Congreso.

    * De alguna manera, como resultado de esas elecciones, los demócratas logren obtener una mayoría en al menos una cámara del Congreso a la vez que de todos modos el régimen de Trump permanezca en el poder, muy probablemente con la continuación del apoyo de la Corte Suprema dominada por los fascistas.

    En relación a todos estos (y otros posibles) escenarios, será crucial mantener una resistencia activa y una “estructura organizativa” básica para dar orientación y efecto a la lucha general contra el régimen fascista de Trump.

    En todo caso, lo que dice mi e-mensaje 141 seguirá siendo válido:

    “A diario lo siguiente se evidencia con cada vez mayor fuerza y crueldad: No se puede vivir con este fascismo de Trump y MAGA”.

    No es posible, en este momento, determinar cuál de estos escenarios —o quizá alguna otra situación— se desarrolle. Pero la siguiente orientación es crucial: si bien debe continuar la resistencia contra el régimen fascista, los partidarios del nuevo comunismo, sin dejar de participar activamente en esta resistencia, deben tener la firme orientación y estar preparados para llevar a cabo trabajo continuo por la revolución —trabajo teórico, político, práctico y organizativo— incluso ante la necesidad de hacer este trabajo bajo condiciones que probablemente sean cualitativamente más represivas y difíciles.

    Una pregunta muy importante al respecto es: ¿cuáles son las fuerzas para la revolución?

    Un factor claro y potencialmente muy importante es que entre los que se oponen activamente al régimen fascista de Trump, existe un cuestionamiento relativamente extenso de “qué es lo que va a ser el siguiente paso”, después de que este régimen ya no esté en el poder —y un sentimiento relativamente amplio de que la respuesta no es “simplemente volver a lo que existía antes”— aunque, en este momento, esta forma de pensar y cuestionar todavía permanece en el marco del sistema existente. Así que, al tiempo que se una ampliamente para derrotar y sacar al régimen fascista de Trump, es vitalmente importante abordar a fondo, y llevar a cabo debates y luchas basados en los principios, sobre la pregunta: ¿qué ha engendrado este fascismo y cuál a la solución fundamental a todo esto?

    Fuerzas esenciales y problemas críticos.

    El pueblo negro.

    Mi Declaración de Año Nuevo de enero de 2021 habla de los siguientes cambios importantes:

    Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial (hace 75 años), la situación del pueblo negro ha cambiado dramáticamente.... En las últimas pocas décadas, debido a la intensificación de la globalización y la automatización de la producción, en interacción con la discriminación continua, se ha eliminado una gran cantidad de los empleos en las fábricas los que les proporcionaban a los hombres negros (y a algunas mujeres negras) trabajos mejor pagados en las zonas urbanas. Al mismo tiempo, como resultado de las luchas por los derechos civiles y para la liberación negra de los años 1960 y principios de los 1970, y otros factores, se ha dado un crecimiento de la clase media negra. Pero también se ha dado un aumento de la llamada “underclass” [subclase marginada], concentrada y contenida en ghettos urbanos y que más o menos está permanentemente excluida del empleo regular en la economía “formal”.

    Las fuerzas gobernantes en la sociedad, sin capacidad de proporcionar una resolución positiva a las agudas contradicciones ligadas a estos cambios —sin capacidad de poner fin al racismo sistémico que implica una discriminación degradante incluso contra sectores económicamente más acomodados del pueblo negro, sin capacidad de integrar a grandes cantidades de los negros en la economía “formal”—, han respondido a esta situación con la encarcelación en masa de millones de varones negros (y crecientes cantidades de mujeres negras) con arrestos, juicios, condenas y penas que conllevan aún más discriminación e injusticia, y al desatar y respaldar el terror policial sistemático, el que se dirige especialmente contra las personas negras en las comunidades marginadas de las ciudades pero que puede poner en la mira a cualquier persona negra, en cualquier lugar y en cualquier momento. El intento de ejercer brutalmente “la ley y el orden”, dado que una solución más justa es imposible bajo este sistema, realza la volatilidad de toda esta situación, lo que conduce a trastornos adicionales —incluidas protestas y rebeliones completamente justificadas y justas—, situación la que, a su vez, aprovechan las fuerzas fascistas para promover su grotesca representación supremacista blanca de las masas del pueblo negro como “delincuentes” y “animales sueltos”.

    Los fascistas trumpistas aprovechan la existencia de la delincuencia, conflictos entre las pandillas y la violencia en las comunidades pobres urbanas como parte de aplicar agresivamente en general la supremacía blanca y una represión despiadada, no solo para justificar los continuos asesinatos desbocados de parte de la policía, especialmente contra el pueblo negro y los latinos, así como los indígenas, sino también ahora para movilizar a la Guardia Nacional y otras fuerzas militares en contra de la gente en las zonas urbanas con grandes poblaciones del pueblo negro, y latinos. La verdad es que, como digo en mi e-mensaje 130: “No se trata de ‘combatir la delincuencia’, sino de imponer un régimen fascista de estado policial y llevar a cabo el terror racista que está al centro del fascismo de Trump y MAGA”.

    Esos fascistas —y, de hecho, todos los sectores y representantes de la clase dominante— no reconocen y no admiten, o se niegan a reconocer y admitir, que las condiciones que constituyen la fuente fundamental de la delincuencia y la violencia tienen sus raíces en las relaciones básicas, y la ideología y cultura imperante, fomentada e impuesta por este sistema monstruosamente criminal del capitalismo-imperialismo.

    (Dos artículos importantes míos, “Es posible eliminar la opresión racial — pero no se puede hacer bajo este sistema” y “La policía y las prisiones: ilusiones reformistas y la solución revolucionaria”, examinan estos temas con cierta profundidad — muestran la manera en que todo esto tiene sus raíces fundamentalmente en este sistema, y por qué no es posible transformar esto fundamentalmente mediante reformas dentro de este sistema, pero que sí es posible hacerlo mediante una revolución real para barrer y arrancar de raíz este sistema y las relaciones y condiciones que impone a la fuerza a las masas de oprimidos y a la sociedad en general).

    Por una parte, los grandes cambios en la situación del pueblo negro, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, abarcaron un fin de la segregación por ley y la subyugación abierta del pueblo negro en el estatus de “ciudadanos de segunda clase” (en el mejor de los casos), mientras a la vez estos cambios han creado nuevas dificultades para el pueblo negro en general y la lucha por su emancipación total de los siglos de opresión y terror racista. El crecimiento de la pequeña burguesía (clase media) negra ha conducido al crecimiento del número de intelectuales negros, de los que una buena parte ha hecho importante trabajo académico para denunciar no sólo la historia sino la realidad actual de la terrible opresión a la que el pueblo negro sigue sometido. A la vez, existe el fenómeno que se examina en “Esperanza para la humanidad”, en referencia a la importante observación de Marx de que cada perspectiva de clase identifica el interés específico de la clase que representa con los intereses generales de la sociedad. En “Esperanza para la humanidad”, trato específicamente la forma en que esto se aplica al pueblo negro:

    [E]ntre los negros… en su conjunto como pueblo sufre una opresión horrible en muchas formas, entre ellas una de sus expresiones más atroces, el asesinato policial, así como la discriminación y el racismo rampantes en la sociedad entera; pero diferentes clases, capas y sectores de la población negra viven y responden a esto de maneras diferentes. Eso se ve en las personas como Beyoncé y Jay-Z. El punto de vista básico que tienen, y propagan, es, en esencia: la manera de lidiar con todo esto es consiguiendo mucha plata — pues háganse de mucho billete y asunto resuelto. Bueno, obviamente eso es el punto de vista y la aspiración de las capas burguesas, aquellos que se han convertido en capas burguesas entre los negros. Y además hay otras manifestaciones de ese mismo tipo de punto de vista entre las capas más burguesas y pequeño burguesas del pueblo negro que consideran que la solución es trabajar dentro del sistema y conseguir una mejor posición dentro de este sistema. Eso es su inclinación espontánea, su perspectiva espontánea sobre el problema y la solución. Y, entre otras cosas, esto explica por qué se dio tanto entusiasmo por tener a Obama como el primer presidente negro.

    Junto con esto, en la clase media negra, y con una importante influencia en el pueblo negro en general, se tiene el fenómeno de la “política de identidad”, que abarca una comprensión incorrecta de la causa fundamental de la opresión del pueblo negro, y de su solución concreta.

    Entre las masas del pueblo negro que no son parte de la clase negra media (o alta), y especialmente entre los jóvenes negros, definitivamente existe la influencia de lo que promueven Jay-Z y Beyoncé (y la idea general de “superarse” dentro de este sistema — o en todo caso “lograr salirse” de las terribles condiciones a las que están sometidos especialmente los negros más empobrecidos — a como dé lugar). Y los cambios que se han operado entre los negros a lo largo de las últimas décadas —entre ellos el crecimiento de la clase media negra, la eliminación de los empleos fabriles más estables para grandes números de hombres negros en especial, y la desintegración y desmoronamiento de lo que eran comunidades negras más cohesionadas que habían existido incluso bajo las terribles condiciones de opresión brutal— todo esto, a corto plazo, ha socavado la base del tipo de poderoso movimiento de liberación negra que surgió en los años 1960. (En la película Bulworth, el personaje representado por Halle Berry le da voz a cierta parte de esto, si bien no de una manera científica completamente desarrollada).

    Aunado a eso, están las acompañantes pútridas influencias culturales e ideológicas que se promueven constantemente en los medios “del espectáculo” y por el sistema en general. “Breakthroughs (Abriendo Brechas)”, Segunda parte, aborda este tema con mayor detalle. Uno de los fenómenos que señala es el “reaganismo” entre las masas del pueblo negro (y de otros): la noción de que enriquecerse por cualquier medio necesario (para invocar una perversión de la posición desafiante contra la opresión de Malcolm X).

    (Este “reaganismo”, claro está, no se ha limitado al pueblo negro, ni al período reciente en la historia de Estados Unidos. En la primera parte del siglo 19, el historiador francés Alexis de Tocqueville, en su libro La democracia en América, señala, entre otros rasgos que caracterizan a la gente en Estados Unidos, que había una codicia servil muy pronunciada, una búsqueda incansable de obtener riqueza. Si bien esto ha sido un rasgo del “carácter de Estados Unidos”, desde el comienzo, ha alcanzado nuevas alturas —o nuevos abismos— con el mayor parasitismo de este país capitalista-imperialista, en particular desde los años 1970).

    Junto con este “reaganismo”, ciertos buscavidas, “influenciadores” y otros que se promueven a sí mismos y sus intereses estrechos, a menudo lo hacen en nombre del pueblo negro, aunque esta “influencia” y promoción de hecho están en conflicto, y obran en contra de, poner fin a la continua opresión del pueblo negro en general.

    En la canción “Luchar contra el poder”, Chuck D proclama: “La mayoría de mis héroes no aparecen en ningún sello postal”. Y la realidad es que los que buscan una verdadera salida a la locura, no encontrarán “héroes” en la “cultura” podrida imperante que este sistema promueve incesantemente, en diversos sentidos.

    Condiciones desesperadas, desmoralización, una lógica de derrota — pero, a pesar de todo…

    Aquí presento un análisis importante de los grandes cambios durante el período reciente, desde los años 1960, el potencial que continúa para una revolución, y la crucial importancia de un enfoque científico de todo esto:

    Hemos visto la posibilidad de un mundo sin opresión expresada poderosamente en un pasado no tan lejano, durante el auge de lucha radical que tomó lugar en Estados Unidos y en todo el mundo durante los años 1960 y principios de los 1970. En Estados Unidos, la lucha del pueblo negro estaba al frente de todo eso, y al radicalizarse más esa lucha en oposición al propio sistema, y al crecer y cobrar influencia grupos como el Partido Pantera Negra, impulsados por la impaciencia y la osadía de los jóvenes negros, el papel avanzado de la lucha por la liberación negra venía ejerciendo un papel positivo aún más poderoso. Y, como una parte muy importante de la convicción sostenida fuerte y ampliamente en la sociedad de que no solamente era necesario sino posible ponerle fin a la pesadilla que habían soportado por tanto tiempo:

    [E]ntre los negros —a quienes siempre se nos dice que son inherentemente religiosos— cundía un distanciamiento en masa de la religión, especialmente entre los jóvenes. ¿Por qué? En vista de que las personas estaban llenas de esperanza, no creían que no hubiera esperanza para un mundo mejor. Estaban llenas de esperanza para un mundo mejor aquí mismo en este mundo. Y por lo tanto, entre los negros, se dio, por parte de los jóvenes en particular, un importante distanciamiento de la religión y de todas las viejas convenciones que acompañaban a la religión que eran influencias a favor del conservadurismo que mantenían abajo a la gente….**

    Pero no se realizaron la gran promesa del auge de lucha radical de los años 1960, ni las esperanzas que éste despertó — en lo fundamental porque las cosas no se desenvolvieron por todo el camino hasta una revolución real. Y, durante las décadas desde ese entonces, por medio de las políticas conscientes de los poderes gobernantes de fomentar el desarrollo de capas más burguesas y pequeñoburguesas entre los negros, a la vez que han mantenido y contenido a las masas del pueblo negro en condiciones de privación, opresión y represión cruel, esta realidad amarga ha resultado en que:

    Entre las masas básicas, incluido el pueblo negro…., surgió muchísima desmoralización y una sensación de derrota, y la inyección (incluso mediante políticas y acciones deliberadas de la clase dominante) de masivas cantidades de drogas intensificó más las condiciones desesperadas de las masas básicas y reforzó más la sensación de desmoralización. Muchas personas estaban muriéndose o, al recurrir a las drogas por desesperación, quedaban reducidas a miserables desdichados — la ausencia de esperanza, o la muerte, en términos inmediatos, de la esperanza que había inspirado a tantas personas, sobre una base real, en el transcurso del auge de lucha de los años 1960, lo que ahora se había amainado y se había transformado. Y esta situación se volvió aún más desesperada y desmoralizadora con el crecimiento de las pandillas en los ghettos y barrios de Estados Unidos (así como a nivel internacional), y la situación atraía a los jóvenes hacia las pandillas ante las condiciones de creciente privación y desesperación y lo que para la mayoría de ellos era la ilusión de enriquecerse, con la orientación de “enriquecerse o morir al intentarlo”, impulsada por el crecimiento del narcotráfico y la influencia de la pútrida cultura promovida en toda la sociedad que fomentaba y ensalzaba la explotación y la degradación de otros como mecanismo para triunfar en grande, en Wall Street y en el escenario mundial, o en las calles de las comunidades marginadas de las ciudades.**

    Ante todo esto, en medio de una sensación de desesperanza fatalista, de parte de grandes cantidades de personas negras se ha dado una retirada hacia la religión. Con frecuencia se dice que la religión es lo que ha permitido que el pueblo negro aguante y persevere ante todas las vicisitudes —los verdaderos horrores— a los que ha estado sometido a lo largo de su experiencia en Estados Unidos, y que esto continúa en la actualidad. Pero, esto es una lógica de derrota — se basa en la suposición subyacente de que el sistema continuará así como ha sido básicamente, y que continuarán el desprecio, discriminación, persecución, brutalización y terror contra el pueblo negro, y que lo mejor a lo que pueden esperar conseguir es de alguna manera sobrevivir, y esforzarse por prosperar, a lo largo de todo esto — o, si uno sufre en esta vida pero “queda bien con Dios”, o se somete a Alá, recibirá su recompensa en alguna “otra vida”. 

    De nuevo, se suscita de manera aguda la pregunta: ¿Cómo es posible que se emancipe por fin y totalmente al pueblo negro de los siglos de opresión, y qué relación tiene eso con la eliminación de toda opresión, de toda la gente, en todas partes?

    La respuesta es que sí es real la posibilidad de hacerlo, pero únicamente puede ocurrir sobre la base de un enfoque científico de cambiar el mundo y el entendimiento fundamentado en la ciencia de que esta opresión tiene sus raíces y su causa en el sistema del capitalismo-imperialismo —el mismo sistema que cruelmente explota y asesinamente oprime a las personas, no sólo en Estados Unidos sino por todo el mundo y está saqueando el medio ambiente natural— y que es necesario y posible derrocar este sistema por medio de una revolución real y reemplazarlo con un sistema radicalmente diferente y mucho mejor: el socialismo, cuyo objetivo final es un mundo comunista, sin ninguna opresión ni explotación de nadie, en ninguna parte….

    Quizá la religión dé la apariencia de consolar a las personas ante la opresión y la angustia a las que están forzadas a soportar, o les dé la idea de que con la religión puedan abstenerse de “hacer males” — o que, aunque quizá “hagan males”, aún tengan cierto valor. Y es cierto que, para algunas personas, sus creencias religiosas las motivan a luchar contra varias formas de opresión, y muchas personas que abordan las cosas desde un punto de vista religioso tienen observaciones y conocimientos los cuales es importante conocer y de los cuales sacar lecciones. Pero también es cierto que la religión, como una manera de pensar y una guía para actuar, confía en la invención de seres sobrenaturales que no existen, pero los que, según se dice, en última instancia configuran y controlan la realidad, incluido la suerte de los seres humanos. La religión llama a las personas a que se sometan a esos seres sobrenaturales imaginarios (o a las autoridades muy humanas que hablan en nombre de esos seres sobrenaturales imaginarios) y que observen las escrituras que en realidad no llevan a poner fin a la opresión, sino que de hecho promueven y refuerzan todo tipo de degradación y horror. (Eso es algo que ilustré muy concretamente en el libro ¡Fuera con todos los dioses! Desencadenando la mente y cambiando radicalmente el mundo, particularmente con respecto a las tres principales religiones monoteístas [de un solo dios]: el judaísmo, el cristianismo y el islam). De esta manera, la religión está en directa oposición a asumir un enfoque consecuentemente científico de entender la realidad y emprender una lucha fundamentada en la ciencia para poner fin a toda opresión….

    No es ni posible ni corresponde a los principios forzar a las personas a abandonar las creencias que sostienen en un momento dado — y nadie nunca debería intentarlo. En los términos más fundamentales, la emancipación —de toda forma de esclavitud y opresión— debe ser el acto voluntario y consciente de las personas. Pero es muy necesario e importante desarrollar la lucha ideológica, conforme a los principios, pero de la forma tan firme que sea necesario, para ganar a las personas a asumir un enfoque científico de conocer, y cambiar, el mundo y romper con las formas de pensar que de hecho contribuyen a mantener oprimidas a ellas, y a otras personas.

    Una vez más, es cierto que muchas personas religiosas toman parte ahora en luchas importantes contra la opresión; también es cierto que muchas personas religiosas figurarán entre los millones que participarán en la revolución para deshacerse de este sistema opresivo en su conjunto. Pero, esta revolución, y la lucha continua para eliminar toda opresión y plasmar la emancipación real y completa, tienen que contar con la dirección de aquellos, de entre los más oprimidos, y también de entre otras personas, que han asumido un enfoque científico de cambiar el mundo y que han roto con la esclavitud mental de la religión, en adición a las demás maneras de pensar que promueven la opresión, o que al menos la racionalizan y la justifican objetivamente.

    (Esto es de mi artículo Bob Avakian: “Sobre emanciparse de la esclavitud mental y de toda opresión”. Las partes que se indican con ** son citas de Esperanza para la humanidad - sobre una base científica, Romper con el individualismo, el parasitismo y el chovinismo pro estadounidense. Además, un importante análisis al respecto se halla en mis e-mensajes 91-94 @BobAvakianOfficial, sobre la pregunta crucial: “Una lucha profunda por el alma del pueblo negro: ¿un pueblo derrotado  O un pueblo revolucionario?)

    A pesar de todo a lo que este sistema ha sometido al pueblo negro, y de todas las formas en que ha trabajado para degradarlo, permanece, en las profundidades del alma del pueblo negro, un “deseo sentido muy profundamente de liberarse de estos largos siglos de opresión”.

    Dada la naturaleza abiertamente racista del régimen de Trump —y el hecho de que el renacimiento del racismo más burdo, grotesco y vil está al centro de la embestida fascista del régimen—, “Las personas negras deberían estar en las primeras filas en la lucha para derrotar al fascismo de Trump y MAGA”, como señalo en mi e-mensaje 116. Es un hecho contundente, evidenciado a diario, que:

    Los fascistas de Trump y MAGA hubieran estado del lado de la Confederación esclavista en la Guerra Civil, en la lucha por mantener, y expandir, la esclavitud….

    Tras la derrota de la Confederación esclavista en la Guerra Civil en Estados Unidos, estos fascistas de Trump y MAGA hubieran estado del lado del Ku Klux Klan, con sus repetidos linchamientos y otras formas de terror para reforzar la segregación abierta y la discriminación brutal. [Esto es de mi e-mensaje 113.]

    De manera aún más fundamental, el pueblo negro tiene un papel crucial que desempeñar en hacer que se realice una revolución verdaderamente emancipadora hasta el final. Y es una verdad profunda que:

    Existe el potencial de que algo de una hermosura inaudita surja de una incalificable fealdad: de que el pueblo negro juegue un papel crucial para, por fin, deshacerse de este sistema que no sólo lo ha explotado sino que por tanto tiempo y de tantas formas lo ha deshumanizado, aterrorizado y atormentado —deshacerse de todo este sistema de la única manera posible— luchando por emancipar a la humanidad, para poner fin a la larga noche en que la humanidad ha estado dividida en amos y esclavos, y en que las masas de la humanidad han sido azotadas, golpeadas, violadas, masacradas, encadenadas y amortajadas en ignorancia y miseria.

    Y permítanme repetir una parte importante de esto:

    [D]eshacerse de todo este sistema de la única manera posible — luchando por emancipar a la humanidad.

    Otro aspecto importante de la situación hoy es que, en términos fundamentales, los mismos grandes cambios que se han operado debido al funcionamiento del sistema capitalista-imperialista han creado el terreno propicio para el crecimiento del fundamentalismo religioso, así como las pandillas, especialmente en el tercer mundo, pero también entre las masas oprimidas en los países imperialistas como Estados Unidos. Tanto las pandillas, cárteles y demás, como el fundamentalismo religioso entre las masas de personas, surgen de los trastornos y dislocaciones, así como de las privaciones, creados por este sistema, a escala mundial así como en países específicos. Y la única alternativa a todo eso, que en realidad corresponde a los intereses de las masas de personas envueltas en esta situación, es una revolución para derrocar este sistema y arrancar de raíz las condiciones que está imponiendo a dichas masas, y en última instancia a la humanidad en su conjunto.

    Inmigrantes.

    Tal como se manifiesta cruelmente todos los días, los inmigrantes, en especial aquellos de lo que Trump considera “países pozos de mierda” en el tercer mundo, están singularizados por el ICE, y por otras fuerzas represivas del régimen de Trump. Entre ellos no sólo figuran las personas indocumentadas sino aquellos que cuenten con estatus legal, e incluso ciudadanos (respecto a que Trump brama de eliminar la ciudadanía de muchos).

    Para repetir la primera línea de mi e-mensaje 124: “Todo el régimen fascista de Donald Trump está envuelto en una contradicción de su propia creación: las continuas Grandes Mentiras de Trump”.

    Desde su regreso al poder, en enero de este año (2025), Trump ha violado repetidamente la Constitución y el debido proceso legal, pisoteando despiadadamente lo que se supone son los derechos básicos de las personas, ya sean inmigrantes sin documentos, residentes legales o ciudadanos.

    Un ejemplo concentrado de esto han sido las redadas contra los inmigrantes por parte del régimen de Trump, y sus medidas para deportarlos velozmente —lo que incluye a una prisión-cámara de tortura en El Salvador— sin una audiencia ni siquiera la oportunidad de hablar con un abogado….

    … en cuanto a las elecciones de 2024, … lo que estaba al frente de la campaña de Trump fue repetir las mentiras racistas de su primera campaña presidencial (2016) —calumniando a millones de inmigrantes como criminales, violadores y asesinos—, cuando la inmensa mayoría de los inmigrantes, con o sin documentos, son simplemente personas comunes que buscan una vida mejor para sí y sus familias, y que hacen importantes aportes a la sociedad.

    Así que, dado que la realidad es que no existen hordas de criminales inmigrantes monstruosos, a fin de llevar a cabo su perversa “promesa” de campaña de perseguir y deportar masivamente a los inmigrantes, ¡los golpeadores de Trump están persiguiendo a los inmigrantes, entre ellos a los niños, en su día a día —en el trabajo, la escuela, una tienda, una iglesia, en sus hogares— o cuando se presentan a sus audiencias de estatus migratorio programadas regularmente! 

    Todo eso ha suscitado protestas y resistencia masivas sostenidas. Han participado inmigrantes provenientes de América Latina, así como de otras partes del mundo, y personas que son ciudadanos pero que tienen familiares y amigos con un estatus menos seguro; y esto también ha activado a personas de otras partes de la sociedad.

    Todo esto demuestra el potencial de los inmigrantes, con o sin documentos, como una poderosa fuerza, no solo en la lucha inmediata contra el régimen fascista de Trump sino, más allá de eso, en la revolución contra este sistema del capitalismo-imperialismo, que en lo fundamental es responsable de las condiciones que han impulsado a los inmigrantes a migrar, a menudo a largas distancias y frente a grandes peligros — un sistema que sigue explotando, discriminando y persiguiéndolos en los países a los cuales han emigrado.

    Estudiantes y “jóvenes educados”.

    La lucha contra la opresión y la injusticia requiere la participación activa de los jóvenes, entre ellos los “jóvenes educados” en las universidades y escuelas de estudios superiores. Para parafrasear una declaración de V.I. Lenin, el líder de la Revolución Rusa en 1917: si bien es necesario que participen activamente las personas de diversas edades, una verdad esencial es que las personas menores de 30 hacen las revoluciones. Las personas menores de 30 a menudo tienen más libertad, no están tan enchufados al sistema ni enredados en el sistema como la gente mayor, y también tienen condiciones físicas y otros atributos que posibilitan que desempeñen el papel de mayor importancia en una revolución de verdad.

    En el apogeo (hasta ahora) de la oposición al genocidio israelí contra el pueblo palestino, y al respaldo estadounidense a dicho genocidio, se dieron importantes protestas con la participación de estudiantes universitarios por todo Estados Unidos, en que los estudiantes de otros países, sobre todo del Medio Oriente, constituían una fuerza impulsora pero muchos otros estudiantes también participaron — protestas que fueron reprimidas con saña, represión que ha continuado, y se ha intensificado, con el regreso al poder al régimen fascista de Trump.

    Pero ahora, en las masivas manifestaciones que se han dado contra el régimen fascista de Trump, han faltado en gran medida los estudiantes universitarios y otros jóvenes. ¿Cómo se explica esto — y el fenómeno general de que los jóvenes, y en particular los estudiantes universitarios, en tiempos recientes, no han representado una fuerza impulsora y destacada en las positivas protestas y rebeliones políticas contra las injusticias de este sistema, ni hablar de una fuerza para la revolución, tal como representaron en el pasado, en Estados Unidos y más en general?

    Pesan factores materiales importantes. A diferencia de las generaciones anteriores, las recientes generaciones de estudiantes universitarios se han encontrado ante dificultades financieras significativas, con la carga de deudas muy fuertes que tardan mucho en pagar, y que los concentra y canaliza hacia empleos, y hasta a una educación que los prepara para empleos, que les den mayores capacidades de pagar las deudas. Así que, ese es un factor material.

    Pero también hay factores ideológicos y culturales: el individualismo que he mencionado, el relativismo y la política de identidad, la influencia del embrutecimiento por las redes sociales. Y sí se presenta la pregunta: después de todo, ¿qué tan educados están estos “jóvenes educados” hoy? Esta es una pregunta real.

    Al mismo tiempo, cunden el derrotismo y la depresión entre los jóvenes, incluidos los estudiantes universitarios. Según todos los indicios, está a un máximo histórico la ocurrencia de la depresión así como de la ansiedad en este sector de la sociedad.

    Pero, para repetir, operan el “reaganismo”, el parasitismo imperialista y el supremacismo pro estadounidense que influencian a todos los sectores de la sociedad, sin excluir a los jóvenes. A menudo las personas “progresistas” ni incluyen este supremacismo pro estadounidense, entre los “supremacismos” muy perjudiciales, tales como la supremacía blanca y la supremacía masculina, pero es un factor muy real con una poderosa influencia.

    Además, se tiene la cuestión de la “masculinidad”, que se ha promovido en las formas más grotescas durante varias décadas ya, lo que incluye a esos “machos podcasteros” y sus públicos. La misoginia entre los varones jóvenes, entre ellos los estudiantes universitarios, es un factor pronunciado en el terreno ideológico y político.

    En su libro Jesús y John Wayne: Cómo los evangélicos blancos corrompieron la fe y fracturaron una nación, Kristin Kobes Du Mez hace el siguiente balance conciso, importante respecto a los fundamentalistas cristianos “evangélicos” blancos que forman la columna vertebral del fascismo estadounidense de hoy día:

    Los evangélicos blancos han tejido este mosaico de temas, y el compromiso nostálgico con una masculinidad blanca ruda, agresiva y combativa sirve como hilo que lo hilvana en un todo coherente. El gobierno del padre en el hogar está inextricablemente ligado al liderazgo heroico en el panorama nacional, y el destino de la nación depende de ambos.

    El fascismo bruto de Trump y sus secuaces se ha vuelto tan flagrante y desvergonzado que el cofundador multimillonario de la empresa de tecnología Palantir ha llamado abiertamente a reinstaurar las ejecuciones públicas en la horca en Estados Unidos, ¡como importante forma de reestablecer el “liderazgo masculino”! (Palantir ya tiene triste fama por su tecnología de vigilancia en coordinación con el ICE y las medidas represivas generales del régimen de Trump).

    Algunas personas me han dicho que yo no debería decir lo siguiente, pero de todos modos lo voy a decir: es una desgracia la ausencia de los estudiantes universitarios, como fenómeno general, en la crucial lucha contra el régimen fascista de Trump. Y voy a agregar: Si esto hubiera ocurrido en tiempos anteriores —por ejemplo, en los años de las luchas por los derechos civiles y para la liberación negra, y el movimiento contra la guerra de los años 1960—, se habrían paralizado todos los campus universitarios a lo largo del país y los estudiantes habrían inundado las calles en protestas sostenidas.

    “Vale, boomer” — sé que tal sería una respuesta probable. Pero, en primer lugar, digo que en realidad no soy un “boomer”. Nací antes del inicio de los “años boomer” en 1946 — durante, no después de la Segunda Guerra Mundial. Pero más al grano, esa respuesta “Vale, boomer” es una tergiversación total de lo que esa generación ha representado y el tremendo aporte que hizo a la lucha contra la opresión, no solo en Estados Unidos sino por todo el mundo, en su participación en los movimientos por los derechos civiles y para la liberación negra, de las mujeres y por los derechos de la gente gay, la lucha contra la expoliación del medio ambiente, contra la guerra en Vietnam, y así sucesivamente. Ese es el verdadero legado que queda, aunque algunos, de hecho una cantidad exageradamente grande, de personas de dicha generación se ha retirado de él hacia un reformismo insulso.

    En esos años, había toda una generación, o el elemento que definía una generación, que estaba decidida a llevar a cabo el cambio radical y manifestaba apoyo para una revolución, cualquiera que fuera su concepción de la revolución.

    La noción, sostenida ampliamente en la generación de hoy, de que las generaciones anteriores simplemente jodieron tan feo al mundo, y lo dejó como legado para los jóvenes de hoy, no corresponde a la realidad material, y no se puede invocar con legitimidad como justificación por no participar activamente en la lucha de hoy por cambiar el mundo en un sentido positivo.

    Gracias a Tom Hanks y a Tom Brokaw, hemos escuchado mucha cháchara de que la generación de la Segunda Guerra Mundial era “la generación más grandiosa”. ¡Puras tonterías! La generación con mayor grandeza hasta ahora fue la generación de los años 1960. No sólo fue la generación con mayor grandeza, sino que se puede decir honestamente, que fue la primera generación que en la cualidad que la definió, reconoció y actuó —o sea, actuó en oposición a— la verdadera naturaleza del sistema en Estados Unidos, enfrentándose al poder de este sistema.

    Pero permítanme decir lo siguiente: cabe tomar todo lo que he dicho sobre “desgracia”, etc., como un estímulo para transformar esto. Sería genial que otras generaciones superaran a “la generación de los años 1960”. Asuman esto como un reto. Záfense de los límites, tanto materiales como ideológicos, y súmense a la lucha contra el régimen fascista de Trump y por un mundo mejor mediante una revolución.

    Aun así, fundamentalmente no se trata de “generaciones” — se trata del sistema. Lo siguiente aborda la realidad más profunda detrás de toda la cháchara sobre “generaciones”:

    Es muy común en estos días oír cosas expresadas en términos de generaciones, y las cuales oponen unas generaciones a otras….

    Las generaciones son agrupaciones reales en la sociedad, y las generaciones particulares tienen experiencias comunes que difieren de aquellas de otras generaciones. Pero, en primer lugar, las generaciones no son “homogéneas” — se componen de diferentes clases, nacionalidades (o “razas”), géneros, etc. Y, aún más fundamentalmente, el sistema en el cual viven las personas —sobre todo, el sistema económico (el modo de producción) y sus relaciones y dinámicas básicas, así como las relaciones sociales correspondientes (por ejemplo, las relaciones raciales y de género) y el sistema político y la cultura y las ideas dominantes que reflejan y refuerzan estas relaciones económicas y sociales— configura todo lo que las personas, de todas las diferentes generaciones, experimentan. (Esto es de mi artículo “‘Los boomers’ — ‘X, Y, Z’: El problema no son las ‘generaciones’, sino el sistema”. En esta conexión, también tiene mucha relevancia el artículo “Bob Avakian responde a Mark Rudd sobre las lecciones de los años 1960 y la necesidad de una revolución real — Expresiones infantiles de indignación, o acomodarse con este sistema monstruoso, no son las únicas alternativas”).

    Con todas las contradicciones muy reales, en Estados Unidos existen las fuerzas potenciales para una revolución verdaderamente emancipadora. En adición a lo que se ha comentado aquí respecto al pueblo negro, así como los latinos y otros inmigrantes, como señalo en “Breakthroughs (Abriendo Brechas)”, las potenciales fuerzas impulsoras esenciales y “más sólidas” para la revolución son las personas que son objeto del peor infierno bajo este sistema, las masas empobrecidas y amargamente oprimidas y reprimidas, de las cuales sí existen decenas de millones en Estados Unidos, especial pero no únicamente entre los negros, latinos e inmigrantes y otros oprimidos — aunque la revolución no puede, y no debe, limitarse a eso, sino que también debe abarcar en un sentido amplio a personas de otras partes de la sociedad, entre ellas en particular, sí, a los jóvenes y los estudiantes, que constituyen lo que deben llegar a ser una fuerza crucial en el proceso revolucionario. Tal como ha ocurrido en el pasado, un auge no sólo de rebelión espontánea sino el crecimiento de fuerzas revolucionarias entre los amargamente oprimidos, y una cultura que dé expresión a eso, pueden inspirar y activar a crecientes números de personas de otras partes de la sociedad.

    En resumen, y en términos básicos, el siguiente es el reto: mediante lucha —tanto lucha contra el sistema opresivo, como lucha contra las formas de pensar perjudiciales en la gente que en realidad reflejan y refuerzan el sistema opresivo— activar a las fuerzas impulsoras más sólidas y básicas para la revolución, y a la vez activar a fuerzas de entre todos los sectores de la población.

    En adelante, volveré a hablar de una fuerza clave para la revolución, en Estados Unidos específicamente así como en el mundo más en general, un tema del cual aún no he hablado. Pero, primero, el siguiente problema clave:

    Orientación estratégica en un mundo cambiado.

    En diversas obras, incluida “Breakthroughs (Abriendo Brechas)”, he hablado de la separación entre el movimiento comunista y el movimiento laboral. Un distintivo de los socialistas reformistas es que intentan basar las cosas, cuando menos en una medida importante, en lo que Lenin identificó como los obreros más aburguesados, o al menos sindicalizados, lo que también resulta ser una parte muy pequeña del proletariado en Estados Unidos y no es lo que constituye la verdadera base social para la revolución en la clase obrera — es decir, los sectores inferiores y más a lo hondo del proletariado que Lenin identificó al hablar del imperialismo y la escisión en el socialismo.

    Hay, obviamente, un papel para el sector inferior y más a lo hondo del proletariado en el proceso revolucionario, pero no se llevará a cabo la revolución ni se realizará el avance hacia el socialismo como resultado de una huelga general, ni simplemente al apoyarse en tal sector — y sin duda no con una orientación que apele a los intereses inmediatos y más estrechos de la clase obrera.

    Además, tenemos la realidad de que en el mundo en general, los “antiguos modelos” para la revolución no funcionarán ahora, ni siquiera en el tercer mundo, por regla general. El modelo de la revolución china, que tantos han intentado repetir —aunque Mao dijo que no se repita lo que nosotros hacemos— ese modelo de librar una lucha armada en el campo y de ahí con el tiempo llevarla a las ciudades se ha topado con condiciones objetivas cambiadas muy significativas que han presentado obstáculos muy formidables a dicha estrategia.

    Si examinamos la experiencia, por ejemplo, en el Perú en los años 1980 y 1990 y Nepal entrando a los 2000, en ambos casos hicieron avances en el campo donde el dominio del régimen opresivo está menos uniformemente impuesto, donde hay más margen de maniobra en torno a las estructuras gobernantes, y donde la gente padece un empobrecimiento muy fuerte; todos esos factores implicaron que era posible hacer ciertos avances importantes al librar una lucha armada en el campo y al activar mucho apoyo de entre las masas de personas para dicha lucha armada, por lo que no fue aplastada rápidamente en el campo. En pocas palabras, el dominio del sistema estaba menos uniformemente impuesto y no contó con tanto poder en el campo, y las condiciones de la población también se combinaron con eso para sentar una base material favorable para que la lucha armada revolucionaria recibiera mucho apoyo.

    Pero en ambos casos, tanto en Nepal como en el Perú, tropezaron con serias contradicciones que no pudieron superar una vez que intentaron llevar la revolución del campo a las ciudades, donde es necesario hacer frente a la columna vertebral del estado, a las fuerzas armadas del régimen opresivo. Y en ninguno de los casos lograron abrir paso. De hecho, se podía decir que hubo polos opuestos del mismo error cometidos en este contexto: en un caso, los revolucionarios en el Perú intentaron llevar a cabo la lucha armada como forma principal de lucha en las ciudades, antes de que se hubiera creado las condiciones para eso, y eso los llevó a unas situaciones negativas en que de hecho llevaron a cabo acciones violentas contra personas contra las cuales no debían haberlas hecho; y eso hizo que fuera más fácil reprimirlos. Por otro lado, cuando los revolucionarios en Nepal llegaron al mismo momento básico, abandonaron por completo la lucha armada y se postularon en las elecciones, para conseguir cargos electos en el gobierno, lo que sí lograron a corto plazo, pero no había cambiado nada fundamental, ni el carácter de la sociedad en general ni el carácter del estado y específicamente de las fuerzas armadas encargadas de mantener el sistema.

    Bien, las dos luchas tuvieron cualidades muy positivas, así como errores serios, que también estaban relacionados con problemas y errores ideológicos, algo que no examinaré a fondo aquí.

    Pero lo importante es que: sin, para repetir, hacer un dogma de esto y convertir la ciencia viva en dogma, es necesario reconocer que no se puede repetir un modelo así no más cuando, en primer lugar, la revolución china en sí fue una especie de excepción — no se trataba de que en todo país del tercer mundo se pudiera hacer una revolución de esa manera; pero además, más allá de eso, el hecho es que las condiciones han cambiado radicalmente en el mundo y específicamente en el tercer mundo, lo que incluye el hecho de que por primera vez en la historia de la humanidad, la mayoría de las personas viven en las zonas urbanas, y se ha despoblado el campo de una manera significativa. Ello, junto con el crecimiento de las clases burguesas en estos países del tercer mundo y su capacidad de hacer cumplir sus intereses, así como su colaboración con los imperialistas — todas esas son condiciones que han cambiado dramáticamente. Por tanto, como de hecho dijo el propio Mao, no se puede copiar y repetir así no más algo que tuvo éxito anteriormente, aunque la revolución china en un sentido general fue una tremenda inspiración y apoyo para la revolución por todo el mundo, especialmente en su momento álgido.

    Algo relacionado a esto en Estados Unidos es algo a que podemos referirnos, y a lo que nos hemos referido, como “la cuestión de George Jackson” o “la contradicción de George Jackson”. George Jackson fue un preso negro quien se transformó en revolucionario mientras estaba en la cárcel, y posteriormente las autoridades lo asesinaron en esencia por haberse transformado en revolucionario. Y él presentó las cosas así, o una de las contradicciones importantes que planteó fue la siguiente: para un esclavo (parafraseo, pero así es la esencia), para un esclavo que no espera vivir más allá del mañana, no tiene caso hablar de la revolución en un sentido distante abstracto vago. Esto es tanto cierto como una contradicción aguda para la revolución en general, pero también particular y agudamente en Estados Unidos.

    Si pudiéramos iniciar la lucha total, y sostenerla y hacerla avanzar, a partir de ahora, eso contribuiría en gran medida a la resolución de esta contradicción. Crearía la base para ganarnos a grandes números de jóvenes en particular, entre los más amargamente oprimidos pero también entre otros sectores de la población, y crearía una base favorable para desarrollar la lucha para transformar su modo de pensar — su concepción del mundo. (Esto ocurrió en la revolución china, incluso desde el inicio de la lucha armada allá). Podríamos transformar no solo la situación, sino la perspectiva, orientación y moral básicas de las masas de jóvenes oprimidos, y de otros: a qué estén dispuestos, y decididos, a dedicar la vida en la lucha, y de ser necesario ofrendar la vida.

    Pero no podemos hacer eso ahora — e intentar iniciar alguna forma de lucha total ahora, cuando las condiciones no existen para hacerla posible, conduciría a una fuerte derrota, no solo en términos muy inmediatos sino más estratégicamente, con la resultante desmoralización entre las masas de personas.

    Un principio fundamental de una revolución real es que tiene que contar con la participación y apoyo activo de masas de personas, y no la puede llevar a cabo —y no debe intentarla— un pequeño grupo de personas aislado y sin tal participación y apoyo de las masas.

    En ese sentido, lo que podemos hacer, y necesitamos hacer, es hacer preparativos activos, de manera ideológica así como práctica: preparar mentes y organizar fuerzas —luchar contra el poder (oponer una resistencia activa a la opresión y la injusticia) y transformar al pueblo, para la revolución— todo con el objetivo de crear bases para que, cuando las condiciones cuajen, o cuando sea posible cuajar las condiciones, no se pierda, o se desperdicie, la oportunidad poco común para una revolución, sino que se aprovechará activamente. Esto es importante en tanto una orientación y enfoque básico — y es particular y agudamente importante en la situación actual, que es un momento poco común en que una revolución podría volverse posible. Mediante todo esto, al trabajar sistemáticamente sobre esta base, es necesario y crucialmente importante mantenernos tensos ante la posibilidad de oportunidades para dar saltos en los preparativos para la revolución, y además mantenernos tensos ante los indicios de que se esté desarrollando la aglutinación de los factores los que hacen que una revolución sea posible.

    A corto plazo, e incluso la mayor parte del tiempo, las condiciones desesperadas sobre todo de los más duramente oprimidos, de hecho pueden obrar en contra de que participen activamente en la revolución — debido a que, por necesidad, están consumidos y cargados por la lucha desesperada para impedir que se hundan y que tengan capacidad de mantener a sus cercanos— pero su situación de ser oprimidos por este sistema, y su anhelo de una salida, son estratégicamente favorables para la revolución. Captar y actuar según esta comprensión —tratar, de una manera viva, esta contradicción— es muy importante en los tiempos y circunstancias en que estamos viviendo ahora, cuando todo podría llegar a un desenlace y “estar para quien lo arrebate”, y las personas en sentido amplio estén forzadas a dejar su “rutina cotidiana”.

    En cuanto al enfoque básico de trabajar por la situación y luego aprovecharla cuando sea posible emprender la lucha total por el poder, obras en revcom.us —entre ellas la serie en cinco entregas Revolución: Una verdadera oportunidad de ganarLa revolución: Desarrollar las bases para jugárselo el todo por el todo con una verdadera oportunidad de ganar, Orientación estratégica y enfoque práctico— contienen importantes elementos de la estrategia que se necesita para una revolución real, sí en Estados Unidos, el más poderoso país capitalista-imperialista. Pero si bien tiene una crucial importancia de que cualquiera que considere con seriedad (o que cuestione) la posibilidad de esta revolución le entre a estas obras, también es cierto que se necesita que se continúe el trabajo para desarrollar y refinar este enfoque estratégico para la revolución, especialmente en vista de la manera en que las condiciones en Estados Unidos, y en el mundo en general, sigan desarrollándose profunda y rápidamente y experimentando cambios importantes.

    Mujeres.

    Examinemos una fuerza crucial para la revolución a la cual aludí anteriormente: Otro factor muy importante, con un potencial tremendamente favorable para la transformación radical de la sociedad, es el papel esencial de la lucha contra el patriarcado — y en torno a las relaciones de género en general entre todos los sectores de la población.

    Las condiciones que este sistema ha creado y sigue reforzando, con el resultado de una horrorosa opresión de las mujeres en muchas formas diferentes, tiene otra cara en el papel potencialmente crucial de las mujeres en la gestación de una solución revolucionaria positivamente radical. Sí, la fuente más profunda de la opresión de las mujeres es la naturaleza opresiva y explotadora del sistema en su conjunto, y la contradicción entre hombres y mujeres, resultante de la relación dominante desigual de los hombres en relación con las mujeres, es una parte de dicha naturaleza opresiva más amplia y más fundamental del sistema en su conjunto —y sí, es necesario dirigir la punta de lanza de la lucha contra el sistema en su conjunto— pero eso no niega ni elimina el hecho de que en la relación entre los hombres y las mujeres, a menudo los hombres actúan en el papel del opresor, y es necesario transformar radicalmente esta relación como parte de la revolución para transformar el mundo radicalmente.

    Lo siguiente capta la relación crucial entre la liberación de las mujeres y una revolución cuyo objetivo es la emancipación de toda la humanidad de todas las relaciones de opresión y explotación:

    No se pueden romper todas las cadenas menos una. No se puede decir que uno quiere eliminar la explotación y la opresión, pero quiere que persista la opresión de la mujer por el hombre. No se puede decir que uno quiere liberar a la humanidad, pero mantener a una mitad esclavizada por la otra. La opresión de la mujer está íntimamente ligada a la división de la sociedad en amos y esclavos, explotadores y explotados, y acabar con todo esto es imposible sin liberar completamente a la mujer. Por eso la mujer desempeñará un enorme papel en el proceso de hacer la revolución y garantizar que esta no pare a medias. Es posible e imprescindible desencadenar plenamente la furia de la mujer como una fuerza poderosa para la revolución proletaria. (Lo BAsico 3:22, de los discursos y escritos de Bob Avakian)

    Hoy en Estados Unidos, y en el mundo en su conjunto, de hecho existe el poderoso potencial de que se desencadene a las mujeres —y la lucha contra la opresión de las mujeres, en tantas formas nefandas y horrorosas— como una fuerza poderosa para la revolución proletaria (comunista), con su objetivo fundamental de eliminar todas las formas de opresión y explotación, en todas partes por todo el mundo.

    Es necesario que lo que escribí en “Algo terrible, O algo verdaderamente emancipador” se exprese de manera liberadora, poderosa ahora, en oposición al fascismo de Trump y MAGA, y a todo el sistema que ha engendrado este fascismo:

    [A] pesar de todas las formas en que las gruesas cadenas de cientos y miles de años de tradición opresiva pesan sobre las masas de personas —y colocan una pesada carga particularmente sobre la mitad de la humanidad que es femenina—, existe un profundo anhelo de liberarse de todo ello, lo que, además de conducir a esperanzas imaginarias de salvación sobrenatural, también estalla en una furia desenfrenada en este mundo real. Y hay que convocar a esa furia en toda su extensión, darle una expresión científica y revolucionaria —con vistas hacia la emancipación de todos los oprimidos y explotados del mundo, y en última instancia de toda la humanidad— con el fin de luchar contra la fuente fundamental de todo el sufrimiento: este sistema del capitalismo-imperialismo, con su supremacía masculina patriarcal asfixiante y brutal, junto con todos sus otros ultrajes. Esto adquiere un sentido aún más poderoso y una importancia urgente en la situación actual de Estados Unidos (y en otros países), donde la afirmación forzosa de la misoginia cruda (odio por las mujeres) y la subyugación patriarcal de las mujeres es cada vez más flagrante y desenfrenada, centrada a un grado importante ahora en la escalada de acciones para seguir quitándoles aún más a las mujeres un control sobre su propia vida y su propio cuerpo, con los crecientes ataques al derecho al aborto, y hasta al control de la natalidad. En este mero momento, es necesario asumir ampliamente esta consigna y este llamamiento y transformarla en una fuerza material poderosa: ¡Romper las cadenas, Desencadenar la furia de las mujeres como una fuerza poderosa para la revolución!

    Tal como ya he comentado anteriormente, se han operado cambios profundos en la situación y posición social de grandes números de mujeres, tanto en Estados Unidos como a nivel internacional. Para citar una importante dimensión al respecto, las mujeres realizan una buena parte del trabajo en las maquiladoras en el tercer mundo, forzadas a trabajar en condiciones horrorosas. Al mismo tiempo, decenas de millones de mujeres y niñas están enredadas y literalmente esclavizadas en las horrorosas condiciones de la trata sexual y prostitución internacional. (Raymond Lotta analiza esto en todas sus dimensiones terribles, en el ensayo La “industrialización” de la explotación sexual, la globalización imperialista y el descenso al infierno, que está disponible en revcom.us).

    En Estados Unidos, los cambios en el funcionamiento y la estructura de la economía (como parte de la creciente globalización de la economía mundial) han conducido a la extensa contratación, y a la extensa explotación, de mujeres negras (y otras mujeres de color), en particular en los sectores servicios y minorista. Números significativos de mujeres, entre ellas mujeres negras, han estado contratadas en los organismos del gobierno — en que ha habido drásticos recortes y reducciones crueles bajo el régimen fascista de Trump. A la vez, no sólo existen mayores oportunidades para que grandes números de mujeres (especialmente las mujeres blancas, pero también algunas mujeres de color) encuentren empleos en las profesiones y en las empresas, pero esto también se ha vuelto una necesidad a fin de que sus familias mantengan un “estilo de vida clasemediero”. Esta situación en que grandes números de mujeres cuentan con empleos fuera del hogar, incluido un aumento significativo en el número de mujeres en posiciones de clase media de mejor paga, ha puesto bajo fuertes tensiones y socavado de forma importante a la familia patriarcal “tradicional” (dominada por el hombre) y las relaciones patriarcales en la sociedad en general.

    Pero es imposible eliminar la supremacía masculina dentro de los límites de este sistema. Esto es cierto debido a que la supremacía masculina ha estado profundamente tejida en la trama de esta sociedad, y a que este sistema se basa en las relaciones capitalistas de mercancías y en la explotación —se producen los artículos para el intercambio (venta), mediante un proceso en que las masas de personas trabajan, por un sueldo o salario, para crear ganancias que acumulan los capitalistas que las emplean y controlan su trabajo— un sistema en que la unidad familiar patriarcal sigue siendo un componente y requisito social y económico esencial, a la vez que se le está poniendo bajo crecientes tensiones. Y el sector fascista de la clase dominante, durante varias décadas ya, ha librado un implacable ataque contra los derechos en la Constitución, y ha movilizado a su base social de fanáticos fundamentalistas religiosos, para ejercer forzosa y a menudo violentamente la opresión patriarcal “tradicional” — con la arremetida contra el derecho al aborto, e incluso el control de la natalidad, un importante eje de este intento de esencialmente esclavizar a las mujeres.

    Lo que ha acompañado la posición cambiante de las mujeres ha sido una creciente posibilidad y “espacio” para las manifestaciones de “identidades” y relaciones de género que se contrapongan a las relaciones de género opresivas tradicionales —y, en despiadada oposición a eso, las acciones a menudo violentas para reafirmar y reforzar las relaciones tradicionales y suprimir todo lo que no se ajuste a esto. Ahora, el régimen fascista de Trump ha dirigido su veneno contra las personas LGBT, y en particular contra las personas trans, lo que recalca y acentúa el hecho de que la imposición forzosa de los “papeles y relaciones de género tradicionales” constituirá un agudo eje de la contienda general sobre cuál rumbo la sociedad pueda y deba tomar.

    Otra notoria manifestación de las acciones para imponer los roles y relaciones tradicionales son las expresiones de “venganza” contra los logros que las mujeres han obtenido en la lucha contra el patriarcado opresivo tradicional, en muchas formas diferentes. Una manifestación destacada y vil al respecto es la degradación de las mujeres por medio de la extensa promoción de la pornografía, a menudo en las formas más grotescas y violentas, junto con la abierta afirmación de la “cultura de la violación” — “tu cuerpo, mi decisión” tal como corearon los fascistas tras la reelección de Trump.

    Lo que escribí hace 40 años es aún más cierto hoy y se presenta más agudamente hoy:

    La cuestión general de la posición y el papel de la mujer en la sociedad se presenta cada día más agudamente en las extremas circunstancias de hoy — esto es un polvorín en Estados Unidos hoy. No se puede concebir la resolución de todo esto salvo de la manera más radical y mediante formas extremadamente violentas. La cuestión que pende es: ¿será una resolución radical reaccionaria o una resolución radical revolucionaria, implicará reforzar las cadenas de esclavitud o destruir los eslabones más decisivos de esas cadenas y abrir la posibilidad de realizar la eliminación completa de todas las formas de dicha esclavitud?

    Qué hacer frente a la represión.

    En relación con todo esto, es importante reconocer y actuar no solo para oponernos sino de hecho derrotar a la severa represión que el régimen de Trump está amenazando con imponer, y que está actuando velozmente para aplicar — por ejemplo, con su singularización a los llamados “antifa” como operación persecutoria y de amplio marco con lo que perseguir a todo el que es (según ellos) “anticapitalista”, “anticristiano”, “antiestadounidense”, que asume supuestas “posturas extremas” contra la deportación de inmigrantes, y así sucesivamente. Es simplemente realista y científico tener la expectativa de que esta represión dé saltos, y muy probablemente en el futuro cercano. Así que es necesario que se prepare, activa así como ideológicamente en cuanto a orientación, para encontrar y derrotar a esta represión, lo que incluye la amplia movilización de personas en oposición a esta represión, entre ellas gente que tiene desacuerdos políticos con aquellos que están bajo persecución en un momento dado.

    Y por medio de esta lucha, es necesario ganarnos a más personas, desarrollar más fuerzas organizadas, para la lucha contra el fascismo de Trump y MAGA, respecto a la situación inmediata, y por el objetivo fundamental de una revolución — dándole vida a lo que describimos como el fenómeno R/CR/Más R (es decir, revolución y resistencia contra el sistema, enfrentada por la contrarrevolución de la represión de parte del régimen, y a su vez enfrentarla convocando a una resistencia más poderosa y haciendo preparativos para la revolución). Esto va a constituir un eje y frente extremadamente agudo de la lucha contra el régimen de Trump y para la posibilidad de que cambie algo aún más fundamental. Así que es necesario, como dije, que estemos preparados tanto ideológica como prácticamente, y que hagamos que este tema se conozca y debata entre las masas, y demos vida a la orientación de unir a todos los que se pueda unir contra esta represión, independientemente de incluso las diferencias significativas entre aquellos que así se unan — pero, al mismo tiempo, sin permitir que esto, por serio que es probable que se vuelva, cause que las personas entren en pánico y retrocedan de la lucha contra el régimen y por el cambio más fundamental.

    Ésta obviamente es una contradicción muy difícil de abordar e irá cobrando cada vez mayor intensidad, y requiere que se aplique de la mejor forma la ciencia y los principios necesarios a fin de manejarla correctamente. Pero es necesario y crucial manejarla correctamente por lo que se refiere a todo lo que se está discutiendo, y a cualquier posibilidad de un camino decente hacia adelante y en lo fundamental de una revolución.

    Algunos rasgos esenciales del nuevo comunismo.

    Así que, en el contexto de todo lo que he dicho hasta ahora, quisiera remitirme a la cuestión del nuevo comunismo como una continuación, pero también como un salto cualitativo más allá, y en unos aspectos importantes como una ruptura con la teoría comunista tal como se había desarrollado anteriormente. (Aquí cabe señalar un importante forcejeo con las grandes contradicciones en juego en la historia del comunismo, incluidas las cuestiones de la epistemología y su relación con la revolución comunista, que contiene el documento de 2004 Conversación de Bob Avakian con unos camaradas sobre epistemología — Sobre conocer y cambiar el mundo).

    En “Breakthroughs (Abriendo Brechas)”, al inicio de la segunda parte, sobre el nuevo comunismo, se enfatiza la siguiente cuestión crítica:

    el comunismo no solo no es una religión, tampoco es una filosofía o una ideología en el sentido equivocado (o sea, subjetivo, no científico), algo que está desvinculado y en última instancia en oposición a un método y enfoque científico. Es un método y enfoque fundamental y esencialmente científico para analizar y sintetizar el desarrollo social humano y sus perspectivas. Pero en el comunismo se han desarrollado algunas tendencias no científicas, las cuales en una medida importante han ido en contra de su base fundamentalmente científica.

    Y la primera de las Seis Resoluciones del Comité Central del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos, 1º de enero de 2016, contiene la siguiente declaración importante:

    La nueva síntesis del comunismo desarrollada por Bob Avakian, a partir de 40 años de trabajo revolucionario, representa un avance cualitativo del enfoque científico de hacer la revolución y emancipar a la humanidad. Sienta las bases y punto de partida de una nueva etapa de la revolución comunista que urge tanto en el mundo de hoy.

    Este ulterior salto con el nuevo comunismo es de importancia decisiva, debido a que como este Resolución deja en claro:

    Dondequiera que haya opresión, habrá resistencia — las masas populares se levantarán a continuo contra las condiciones de su opresión y contra aquellos que refuerzan tal opresión. Pero, sin la necesaria teoría y dirección científicas, la lucha de los oprimidos se verá contenida y seguirá confinada en el marco del sistema que es la fuente de la opresión, y seguirán y seguirán los horrores de los cuales las masas son objeto. La nueva síntesis y la dirección de Bob Avakian representan y encarnan el análisis y enfoque científicos que las masas de oprimidos necesitan para hacer la revolución que les hace falta —una revolución cuyo objetivo final es un mundo comunista— para emanciparse a sí mismas y a la larga a la humanidad en su conjunto.

    Como Bob Avakian ha señalado, la nueva síntesis:

    representa y encarna una resolución cualitativa de una contradicción crítica que ha existido en el comunismo y en su desarrollo hasta este momento, entre su método y enfoque fundamentalmente científicos, y los aspectos del comunismo que han ido en contra de eso. 

    Breakthroughs (Abriendo Brechas)” incluye un análisis importante de las diferentes dimensiones de este salto crucial en el desarrollo del comunismo como método y enfoque consecuentemente científico, en contraste con la manera, en formas secundarias pero significativas, en que la anterior teoría comunista había “ido en contra” de su método y enfoque científico fundamental.

    Lo que sobresale en esto es la cuestión extremadamente importante que se recalca en “Breakthroughs (Abriendo Brechas)” respecto a la necesidad de buscar sistemáticamente la verdad, aun cuando incomode, y la relación entre esto y el objetivo general del comunismo:

    En relación a la nueva síntesis —el nuevo comunismo, y el desarrollo continuo del comunismo por medio de éste— es importante centrarnos en la epistemología, en la teoría del conocimiento. La cuestión de qué es la teoría de conocimiento de uno y en cuál enfoque uno se basa para determinar la verdad —o si uno siquiera cree que existe la verdad como tal— obviamente ocupa un punto esencial y central para poder tener un enfoque científico de las cosas, o no. Esta declaración mía, que se encuentra en Observations on Art and Culture, Science and Philosophy, concentra mucho, incluidas las líneas divisorias fundamentales en la epistemología y el enfoque general de la realidad y su transformación radical: “Todo lo que es realmente verdad es bueno para el proletariado; toda verdad nos ayuda a llegar al comunismo”….

    A lo que esto se refiere aquí es a la relación dialéctica, y a veces agudamente contradictoria, entre ir en busca de la verdad y actuar en consecuencia y llevar adelante la lucha por el comunismo, e insistir en que aun cuando, a corto plazo, ir en busca de la verdad y actuar en consecuencia podría causar que suframos reveses y causar que tropecemos con mayores dificultades, no obstante tenemos que hacer eso porque si no, jamás vamos a alcanzar el objetivo del comunismo. 

    Junto con este avance crucial en el desarrollo del comunismo como método y enfoque consecuentemente científico, se tiene el firme rechazo a una tendencia que con demasiada frecuencia ha caracterizado, y plagado, al movimiento comunista:

    Y aquí vemos la estrecha interconexión entre la epistemología y la moralidad. La orientación y el principio de que “Todo lo que es realmente verdad es bueno para el proletariado; toda verdad nos ayuda a llegar al comunismo” no solo es sumamente importante en sí, sino que se relaciona estrechamente con el hecho de que el nuevo comunismo repudia cabalmente, y está decidido a arrancar de raíz en el movimiento comunista, la venenosa noción, y la práctica, de que “el fin justifica los medios”. Es un principio central del nuevo comunismo que los “medios” de este movimiento tienen que provenir de (y corresponder con) los “fines” fundamentales de abolir toda explotación y opresión mediante una revolución que se dirija sobre una base científica.

    Un elemento central y distintivo del nuevo comunismo está concentrado en la formulación núcleo sólido, con mucha elasticidad basada en el núcleo sólido como un principio y método básico en dirigir un proceso, incluido en la sociedad socialista. La Constitución para la Nueva Republica Socialista en América del Norte aborda este principio y lo aplica respecto a su relevancia y aplicación en la sociedad socialista y la transición hacia el comunismo a nivel mundial. Pero también constituye un principio general que va más allá de su mera aplicación en la sociedad socialista, por importante que eso sea. Aborda la necesidad de un núcleo sólido en torno al objetivo básico de lo que todo esto representa —a decir, avanzar más allá de la explotación y opresión, entrando a una etapa completamente nueva de desarrollo humano en que no habrá divisiones y opresión entre amos y esclavos y todas las terribles consecuencias que conlleva. Así que eso es necesario, por un lado: el núcleo sólido tiene que tener firmemente en cuenta dicho objetivo, en cuanto al avance hacia el comunismo. Pero además tiene una importancia increíble el método y enfoque científico básico para desarrollar y dirigir dicha lucha. Dicho método y enfoque, y los principios relacionados, tienen que estar al centro de dirigir todo el proceso. Pero, al mismo tiempo, esto tiene que dar margen e iniciativa a toda suerte de tendencias y a toda forma de explorar diferentes ideas y tendencias — de emprender un forcejeo en torno a éstas a fin de determinar lo que de hecho dirigirá las cosas hacia donde tienen que ir. Es esta dialéctica entre el núcleo sólido y la amplia elasticidad que se basa en dicho núcleo sólido, pero que cuenta con vida propia — es el manejo correcto de esa dialéctica muy compleja y a veces intensa, el que es crucial en cuanto a concretamente poder continuar haciendo el avance hacia el comunismo, aun cuando se haya llegado a la etapa del socialismo.

    Esto abarca el principio al que también he dado énfasis: la disposición a estar preparados para ir al borde de ser “descuartizados”, en particular en la sociedad socialista. ¿A qué se refiere eso? “Descuartizado” se refiere a una bárbara forma de ejecución en tiempos antiguos, mediante la que literalmente desmembraban los cuerpos de las personas con cuatro caballos. Aquí la metáfora es una referencia a la extrema tensión resultante de no solo realmente permitir, sino de alentar, la necesaria elasticidad: de personas que exploren distintas tendencias, trabajen para conocer y bregar sobre distintas ideas y tendencias, y demás, lo cual se necesita para hacer de la sociedad socialista el ente vivo que necesita ser y que tenga una base para avanzar y que no resulte revertida, para avanzar concretamente hacia el objetivo del comunismo. La aplicación de dicho principio por todo el camino, lo que incluye pero no se limita a la sociedad socialista, puede volverse extremadamente intensa, y habrá ocasiones en las que te sientes —si estás al centro de esto, al dirigir todo este proceso y al tener una participación con el núcleo sólido y al aplicar dicho núcleo sólido—, puedes sentirte como que literalmente se te esté desmembrando. Se trata de ir al borde del precipicio, en otras palabras, al borde de perderlo todo sin permitir que eso ocurra. Y para repetir, el manejo de dicha contradicción, una contradicción muy compleja y a veces intensa, va a ser una de las cosas cruciales que un creciente núcleo de dirección tendrá que desarrollar la capacidad de hacer.

    Volveré a abordar este tema un poco más en adelante, pero al contrario de todos los ataques de parte de las personas que ni siquiera saben qué es un principio, no tengo ningún deseo de ser un espectáculo unipersonal, ni puede resultar nada positivo de tal espectáculo. Sí, se necesita dirección, y cuando se cuenta con una dirección sobresaliente, eso es algo genial. Pero hace falta un creciente núcleo de personas que vaya aplicando los mismos principios — y sí, que forcejeen unas con otras sobre la manera de aplicarlos al mundo vivo y cambiante.

    Este enfoque general del que he hablado, en cuanto a epistemología y al núcleo sólido con mucha elasticidad basada en el núcleo sólido, representa un importante avance más allá de la anterior experiencia del movimiento comunista y de las sociedades socialistas dirigidas por los comunistas, lo que incluye la revolución y la sociedad socialista en China y la Revolución Cultural allí.

    Otro aspecto esencial del nuevo comunismo es lo que hemos llamado satisfacer las necesidades materiales de la gente y de la revolución, no solo en el país particular sino por todo el mundo, sin que “se apaguen las luces”. Bien, una cosa interesante de la que me enteré hace poco es que cuando algunos de nuestros camaradas dirigían una discusión sobre este tema con gente nueva (personas que vienen conociendo por primera vez este nuevo comunismo en general), varias de estas personas nuevas de hecho lo interpretaban literalmente como “no apagar la luz”. Creían que literalmente se refería a que nos quedáramos sin electricidad. Bueno, eso es un aspecto importante, una parte de satisfacer las necesidades materiales. Pero “sin que se apaguen las luces” es una forma metafórica de decir: sin asfixiar la vida en las cosas. Es decir, darle a la gente aire para respirar, espacio para expresarse y aire para respirar. A eso se refiere. Se refiere a suscitar, alentar y fomentar una efervescencia cultural e intelectual, aun cuando no concuerde directamente con las políticas del gobierno en un momento determinado en la sociedad socialista, por ejemplo. A eso se refiere: que no “se apaguen las luces”. Se refiere a no dejar que todo se oscurezca en el sentido de que las cosas se vuelvan deprimentes y represivas y asfixiantes. Así que, se identifica dicha contradicción como una de las cuestiones esenciales en las que hay que centrarse, incluso en el desarrollo del movimiento hacia la revolución para derrocar al viejo sistema y en el proceso de crear el nuevo sistema, así como en la manera concentrada en que esto se manifieste en la sociedad socialista en sí y para la dirección de dicha sociedad socialista.

    Ahora, para volver a la cuestión de aplicar el “núcleo sólido, con mucha elasticidad basada en el núcleo sólido”, la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte le da énfasis a la importancia del disentimiento así como de la efervescencia cultural e intelectual, lo que he mencionado — que no “se apaguen las luces”. La Declaración de los revcom, Necesitamos y Exigimos: Una forma completamente nueva de vivir, un sistema fundamentalmente diferente, trata aspectos importantes de esto:

    Como se establece en esta Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, a las personas en esta nueva sociedad no solo se les permitirá sino que se les alentará y habilitará para que digan lo que piensan políticamente, se expresen libremente por el arte y otros medios, disientan y protesten con amparo constitucional e institucionalizado de su derecho a hacerlo. Se les proporcionarán los medios para hacerlo, porque será una parte importante de la creación de una atmósfera en la que las personas puedan “respirar” y sentirse a gusto, y donde se les inspirará para unirse a otros para bregar con lo que contribuirá, y lo que no contribuirá, a la transformación emancipadora de la sociedad y del mundo en su conjunto.

    Por eso no he rehuido a hacer la siguiente declaración sin duda controvertida pero también profundamente cierta e importante:

    Es un hecho que no existe en ningún otro lugar, en ningún documento de fundación o guía real o propuesto de ningún gobierno, nada que se parezca no sólo a las protecciones sino a las disposiciones para el disentimiento y la efervescencia intelectual y cultural que están encarnadas en esta Constitución [para la Nueva República Socialista en América del Norte], mientras que ésta tiene, en su núcleo sólido, una cimentación en la transformación socialista de la economía, con el objetivo de abolir toda explotación, y la correspondiente transformación de las relaciones sociales e instituciones políticas, para arrancar de raíz toda la opresión, y la promoción, por medio del sistema educativo y en la sociedad en su conjunto, de una orientación que [para citar la Constitución] “habrá de capacitar a las personas en buscar la verdad dondequiera que ésta conduzca, con un espíritu de pensamiento crítico y curiosidad científica y de esta manera aprender continuamente acerca del mundo y estar mejor capacitadas para contribuir a cambiarlo en conformidad con los intereses fundamentales de la humanidad” [fin de la cita de la Constitución]. Todo esto desencadenará y desatará una tremenda fuerza productiva y social de seres humanos con la capacidad e inspiración de trabajar y luchar juntos para satisfacer las necesidades fundamentales de la gente —con transformar la sociedad de manera fundamental y con apoyar y ayudar a la lucha revolucionaria por todo el mundo—, hacia el objetivo final de un mundo comunista, sin toda explotación y opresión, mientras que al mismo tiempo aborde la crisis ambiental y ecológica verdaderamente existencial, con sentido y de manera integral, lo cual es imposible hacer bajo el sistema del capitalismo-imperialismo. (Originalmente de mi Declaración de Año Nuevo de 2021).

    (Para repetir, en la entrevista que se me hizo a inicios de 2025, hablo con mayor detalle de los principios y métodos básicos del nuevo comunismo, como una continuación, pero también como un salto cualitativo más allá, y en unos aspectos importantes como una ruptura con la teoría comunista tal como se había desarrollado anteriormente).

    Ahora, aquí presento unos de los elementos cruciales que se necesitan para aplicar concretamente el nuevo comunismo y desarrollar el movimiento no sólo hacia la derrota y destitución del régimen fascista de Trump, sino hacia el objetivo final de la revolución. Se necesita a un cuadro de revolucionarios con una fundamentación mucho más profunda y más sólida en el método y enfoque científico del nuevo comunismo, lo que incluye su análisis y síntesis respecto a la historia del movimiento comunista. Esto es una necesidad crítica e inmediata, y hace falta dar un salto real mediante lucha para gestar este cuadro — este cuadro de revolucionarios que puede ser un núcleo dirigente.

    Y tenemos la cuestión de la dirección en sí, que una vez más es un tema controvertido, particularmente con todo el individualismo que se circula en el mundo, y con su concentración particular en esta sociedad, en este país imperialista parásito. La cuestión de tener a un partido comunista, a una vanguardia organizada, como la dirección crítica y necesaria para lo que es de veras una revolución comunista histórico-mundial cuyo objetivo fundamental es nada menos que emancipar a toda la humanidad de miles de años de las cadenas de la tradición — y con la realización del comunismo, eliminar de hecho la necesidad de grupos especiales que actúen como una vanguardia. Pero no antes de haber creado dichas condiciones.

    Así que esto nos lleva a las controvertidas cuestiones de vanguardias y de líderes individuales en el proceso revolucionario que están estrechamente ligadas entre sí (al igual que están estrechamente ligadas entre sí las objeciones al respecto).

    A manera de introducción y fundamentación para una discusión científica de esta cuestión crucial, tenemos lo siguiente:

    En el Manifiesto de nuestro Partido El comunismo: El comienzo de una nueva etapa, se trazan paralelos entre el desarrollo y el cambio (la evolución) en el mundo natural y el cambio en la sociedad humana. Como dice el Manifiesto, el análisis materialista dialéctico de la sociedad humana y su desarrollo histórico:

    da la respuesta básica para aquellos que preguntan: ¿qué derecho tienen ustedes los comunistas de decir cómo se pueda organizar la sociedad, qué derecho tienen los comunistas de dictar qué cambio sea posible y cómo deba darse? En esencia, estas preguntas están mal planteadas y representan una mala interpretación básica de la dinámica del desarrollo histórico —y de los posibles caminos del cambio— en la sociedad así como en el mundo material en general. Es como preguntar por qué los pájaros no pueden dar a luz cocodrilos —o por qué los seres humanos no pueden tener hijos capaces de volar alrededor de la tierra por sí mismos en un instante, saltar sobre edificios altos de un solo brinco y tener una vista de rayos X que traspasa objetos sólidos— y pedir que se conteste: ¿qué derecho tienen ustedes de dictar qué resulte de la reproducción, qué derecho tienen de decir que los vástagos humanos tengan ciertas características y no otras? No se trata de “qué derecho tienen” sino de qué es la realidad material, y qué posibilidades para el cambio residen en el carácter —contradictorio— de esa realidad material.

    Al examinar por qué las vanguardias son necesarias, y a la vez las contradicciones que ello supone, “Breakthroughs (Abriendo Brechas)” contiene la siguiente observación importante: “En EL NUEVO COMUNISMO [o sea, el libro] se expresa así, y es importante centrarse en eso: Las mismas contradicciones que hacen que sea necesaria una vanguardia son también las contradicciones [en particular en la situación de una sociedad socialista, tras el derrocamiento del capitalismo] que pueden conducir a esa vanguardia a volver al camino del capitalismo”.

    ¿A qué se refiere y por qué importa? Entre otras cosas guarda relación en particular con el papel de los intelectuales. Aunque haya habido mucho anti-intelectualismo en los llamados movimientos del socialismo o movimientos progresistas, la realidad es que los intelectuales son indispensables para cualquier transformación seria de la sociedad. Al mismo tiempo, existe una tendencia a que los intelectuales se alejen de la realidad material y de la lucha concreta que hay que llevar a cabo para transformar el mundo. Por lo que se trata de una lucha y de si dichos intelectuales permanecerán fundamentados en un método y enfoque científico y en la orientación del objetivo de todo esto —de ir más allá de toda explotación y opresión— o de si se vuelven en contra de eso o se alejan de eso hacia intereses personales, particulares y más estrechos.

    Pero, lo cierto es que no se va a hacer una revolución sin forcejear con la realidad compleja de manera continua y en ocasiones en circunstancias muy intensas. Y se necesita un núcleo de intelectuales para dirigir el proceso de hacer eso. Por lo general, esos intelectuales provienen de las partes más privilegiadas de la sociedad, por decirlo así, son personas que tienen la oportunidad de recibir una educación formal. Pero en ciertas ocasiones también pueden provenir de entre individuos particulares, incluso de personas en condiciones muy desesperadas, que de alguna manera recurran a un espacio o forjen un espacio para formarse como intelectuales, entre ellos las personas en las cárceles, por ejemplo, tal como ha ocurrido y tal como hemos presenciado en nuestras propias filas de la revolución. Por lo que, proveniente de una fuente u otra, este núcleo de intelectuales se necesita.

    ¿Por qué se necesita? ¿Por qué se necesita una vanguardia en primer lugar? Debido a que las condiciones a las que están sometidas las masas de personas bajo este sistema, tal como he mencionado aquí, impiden que adquieran las bases y la capacidad de dedicarse de manera sistemática a realmente forcejear científicamente con las preguntas de cuál es la causa de lo que pasa en el mundo, y cuáles son los medios posibles para realmente transformarlo de una manera que correspondería a los intereses de las masas de personas, y en última instancia de la humanidad en su conjunto. Se trata de un proceso complejo en una forma continua. Y, para repetir, no se va a poder hacerlo sin una dirección, que incluya a un núcleo de intelectuales que sea capaz de forcejear con esto y se dedique a ello. Así que para ponerlo en términos concisos, son las propias contradicciones del sistema capitalista (y de hecho de todos los sistemas opresivos) las que crean la necesidad de tener una vanguardia. Debido a esta disparidad, a estas divisiones, la rara circunstancia de que una pequeña parte de la sociedad tenga la oportunidad de formarse así, mientras las masas de personas no: eso es lo que hace que una vanguardia sea necesaria.

    Por otro lado del panorama, esa diferencia se extiende, y a veces es una brecha enorme, no solo algo menor, que se extiende a la sociedad socialista, y puede interpretarse de una u otra manera: avanzar hacia la superación final de este antagonismo mental-manual, por decirlo así, o puede reforzar la posición dominante de quienes, debido a las contradicciones de la vieja sociedad que no pueden eliminarse de golpe, se mantienen objetivamente en una posición por encima de las masas de personas. Y ya he señalado esto antes: existe una verdadera tensión —y lo vi al leer la discusión de Mao con Kissinger, por ejemplo— cuando se trata del ámbito de las ideas enrarecidas, o hasta de cuestiones prácticas pero a gran escala, cuando te reúnas y hables en el ámbito de las ideas enrarecidas, y te puedes desvincular y olvidar lo que se supone que debes representar al hacerlo. Las presiones pueden hacer que pierdas de vista, o incluso le des la espalda, a lo que te llevó a estar en esa posición en primer lugar.

    Así que se trata de una lucha constante, pero no se puede resolver prescindiendo de las vanguardias. Lo único que resultará de eso es garantizar que se permanezca dentro de los terribles confines del sistema existente.

    Para volver al tema básico, las contradicciones que hacen que sea necesaria una vanguardia —y sí un núcleo de líderes— son también las contradicciones que podrían llevar a que eso se convierta en su contrario; pero no se puede prescindir de eso al no contar con ese núcleo de dirección. Pero hace falta desarrollar una lucha continua para mantenerla en el camino en el que se inició al comienzo y hacia donde tiene que seguir avanzando.

    Breakthroughs (Abriendo Brechas)” tiene un extenso tratamiento de esta contradicción, en el que sin duda es importante adentrarnos. Aquí voy a centrarme en unos aspectos esenciales de esto que, sobre todo en las condiciones de hoy, son muy controvertidos, a la vez que son muy importantes.

    Para comenzar, aunado al papel dirigente de las vanguardias comunistas, en ciertas circunstancias sobresalen unos líderes individuales en su papel particular, como concentración del papel de tales vanguardias — y, de hecho, como una concentración de las objeciones a este tipo de dirección de vanguardia.

    Una queja que se repite con frecuencia en los ataques oportunistas contra los revcom y contra mí es el énfasis en la importancia de mi dirección, y la afirmación de que por eso somos un “culto”, y que yo soy un “líder de culto”. En diversos lugares, lo que incluye en artículos en revcom.us, yo y otros hemos mostrado que esto es una tergiversación deliberada y burda. Un rasgo particular que distingue a estos ataques oportunistas es que reflejan descarnadamente una ignorancia abrumadora —en muchos casos total— y a menudo deliberada de lo que yo y los revcom en realidad representamos y por lo que estamos trabajando, y específicamente del contenido del nuevo comunismo, el que ha resultado de las décadas de trabajo que he llevado a cabo, de sintetizar las experiencias positivas y negativas del movimiento comunista y de extraer lecciones de una amplia gama de actividades humanas.

    Una de las variaciones de estos temas oportunistas dice que yo quiero ser un dictador. Como de hecho la hora ya se hace tarde (para parafrasear una estrofa de Bob Dylan), permítanme hablar claramente sobre esto. La realidad es que yo no deseo ni me interesa ser un dictador — pero sí tengo un profundo interés y determinación de hacer surgir la dictadura del proletariado (el poder estatal socialista) como vehículo político con el cual hacer surgir la transformación fundamental de la sociedad y en última instancia del mundo en su conjunto, con dimensiones completamente nuevas de libertad humana, con la abolición de todas las relaciones de explotación y opresión.

    Así que examinemos directamente esta cuestión de los individuos sobresalientes y de los líderes individuales. Es un hecho, que por lo general cuenta con un amplio reconocimiento de parte de la gente, de que sí emergen en muy diversos ámbitos de la sociedad individuos sobresalientes. Hasta existen cultos en torno a estas personas: siendo Taylor Swift una de entre las más recientes. Pero sale algo diferente, y las personas reaccionan de manera distinta, a la hora de tratar el ámbito de la política o de concreta o potencialmente “manejar la sociedad”. Ahí, las personas reconocen que el papel de los individuos sobresalientes ejercerá una influencia desproporcionada en el tipo de sociedad que exista — y por lo tanto en estas personas, en la manera en que esto las afecta. Pero, espontáneamente, las personas tienen una comprensión no científica de esto. A menudo se expresa —una vez más, especialmente con el individualismo extremo— así: “No quiero que nadie me diga qué pensar”. (Incluso a veces: “Ni siquiera quiero que nadie me diga qué libros debo leer”). Tonterías así. Como si el funcionamiento de este sistema a diario y en cada instante no te dijera qué pensar, algo que obra en tu forma de pensar constantemente, aunque algunas personas se niegan a reconocerlo. La realidad es que, este sistema y sus dominantes relaciones e ideología y cultura e instituciones políticas y el funcionamiento del sistema ejercen una constante influencia en ti, lo que influye en lo que piensas en todo momento. Por eso, para repetir, la gente cree que existe la “naturaleza humana”. Pues, existe una forma en que las personas piensan y actúan que se basa en que el sistema las influencia — y cuanto menos tengan conciencia de que esto es lo que está pasando, más vulnerables serán al sistema, y más serán mantenidas bajo su influencia.

    Así que, en realidad, la cuestión no es decirle a la gente qué pensar, sino que existe una cuestión real de llevar lucha con la gente sobre cómo pensar. O sea, si pensar sobre una base científica, con un método y enfoque científico, o si aferrarse a cualquier onda subjetiva — por lo general bajo la influencia más o menos directa del funcionamiento de este sistema, o por los individuos que estén reflejando la perspectiva y valores, y en última instancia, las relaciones, de este sistema. Por lo que no se trata de decirle a la gente qué pensar, y no se trata de decirle a la gente cómo pensar en un sentido estrecho; se trata de la manera de pensar que la gente necesita en el sentido más amplio — si aplican un enfoque a la realidad objetiva que de hecho analice y sintetice científicamente, examine los patrones y relaciones más profundas, y extraiga las necesarias conclusiones de la realidad, y de ahí compare eso con la realidad aplicándolo. La verdadera cuestión es si aplican dicho método — o si simplemente le entran a toda suerte de inclinaciones subjetivas personalmente gratificantes.

    Las personas pueden reconocer fácilmente, pueden sostener un debate: “quién es el GOAT” [el más grande de todos los tiempos] en el basquetbol. ¿Es Michael Jordan, es Lebron James, o es Wilt Chamberlain? Pueden llevar toda una serie de debates sobre quién es el GOAT en el basquetbol. Pero a veces se dice: “bueno, ¿por qué ustedes ponen tanto énfasis en un individuo — no es la ciencia un proceso colectivo?” Sí, lo es. Al igual que una revolución es un proceso colectivo. Por eso tiene una dirección. Cualquier equipo de científicos que actúa en la forma que tiene que actuar, necesita tener y sí tiene dirección.

    ¿Por qué se le llama “darwinismo”? Debido a que Darwin —había otros individuos que se aproximaban a conclusiones similares— pero fue Darwin el que sintetizó y desarrolló el análisis científico de la evolución. Por eso la evolución está asociada con Darwin, pues Darwin fue el que de hecho hizo este importante avance y lo popularizó. ¿Por qué la gente dice “bueno, no tienes que ser un Einstein” para hacer esto o aquello? Debido a que Einstein hizo un gran avance en la ciencia de la física. Y así sucesivamente. La gente puede reconocer eso.

    Por supuesto eso no significa que, al hacer un gran avance —al establecer algo firmemente sobre una base científica— se detenga la ciencia. No. Aún es necesario seguir aplicando el método científico, pero continúa sobre la base del importante avance que se haya hecho (aunque esto abarque, y con frecuencia sí abarca, el desarrollo adicional de lo que supone dicho avance, tal como, por ejemplo, en el caso de la ciencia de la evolución).

    Lo mismo se aplica en el ámbito de las relaciones sociales y la transformación de la sociedad y el mundo objetivo más amplio. Pero las personas objetan debido a que el individualismo les dice: “Ay, no, esto podría afectarme, de hecho podría compelerme a hacer frente a lo que en realidad está pasando en el mundo, en lugar de seguir la misma onda subjetiva de siempre que vi en las redes sociales ayer, o alguna idea que se me ocurrió, o ‘lo que todos saben’… ‘lo que mucha gente dice…’” Así es el tipo de lucha que hay que desarrollar sobre cuál perspectiva y método se va a aplicar. Y cuando dicha perspectiva y método estén asociados con cierto grupo o cierta persona que ha hecho un avance importante — si de hecho se aplica por la emancipación de la humanidad, eso es algo genial, no algo malo. Es algo genial si eso ocurre.

    Y respecto a mí, todo lo que he hecho ha guardado relación con impulsar la posibilidad y el carácter emancipador de la transformación de la sociedad. La gente lo puede aceptar o lo puede rechazar — pero ahí está, está ahí para quien lo quiera: no voy a cobrar nada, y no me interesa en absoluto recibir ninguna remuneración. Ahí está para quien lo quiera. Como dije, eso es lo que yo represento, y esto es lo que nosotros representamos colectivamente, no imponer nuestro dominio sobre la gente y ser un “dictador” en el sentido no científico en que la gente habla de ello.

    Así que, que quede claro, el surgimiento de individuos en esos diferentes campos, incluido el campo del comunismo, de la transformación radical de la sociedad para arrancar de raíz y eliminar la explotación y la opresión, no se trata de un “genio individual” aislado del resto del mundo y del resto de la sociedad. Se trata de las características específicas que tengan las personas. Pero va mucho más allá del “genio individual” o algunas capacidades y cualidades especiales en un sentido “reificado”; más bien se trata de una combinación de factores, individuales pero sobre todo sociales, incluido el papel del accidente, en la manera en que individuos particulares surgen para desempeñar un cierto rol dirigente en distintos campos en diferentes momentos.

    También es necesario comprender esto científicamente. La pregunta básica que todos deberían examinar es la siguiente: ¿Qué contenido tiene? ¿Cuál es su objetivo? ¿Cuáles son los métodos y principios en torno a los que actúa y que aplica? ¿A qué llama a que las personas hagan, y hacia dónde conducirá si las personas sí lo adoptan y lo aplican? Así son las preguntas que deberían incidir de forma central en la evaluación de la cuestión de los líderes individuales. Cuando escribimos esa polémica en respuesta a este ataque, este ataque bajo de parte de Hannah Zeavin, nuestra respuesta planteó la pregunta: BA tiene todo un conjunto de obras; ¿cuáles obras de BA ha examinado Zeavin (quien, de hecho, está en el mundo académico), cuáles de estas obras escogidas de BA ha examinado con seriedad (o que haya examinado en primer lugar)? Y no me parece que se requiere mucha imaginación para dar una respuesta.

    Esto es típico de esos ataques oportunistas. Pero por otro lado, lo central es: Ahí está, ahí está el nuevo comunismo. Está a la disposición de todos. Se invita a todos a examinarlo, a bregar por determinar lo que en realidad representa y hacia dónde conduciría. Y a hacerlo no solo a título individual, sino colectivamente con otros. Y de ahí, sobre esa base, extraer conclusiones. Tenemos que luchar por eso.

    Así que, una vez más, las vanguardias —y, sí, a veces, los líderes individuales— son tanto una necesidad como algo genial para la causa de la emancipación de la humanidad si en eso se basan en realidad, por eso están trabajando y haciendo una contribución sobresaliente, y necesaria.

    Por lo que podemos decirlo así: en cuanto a la oposición relativamente extensa (y en ocasiones muy virulenta) a los líderes individuales, independientemente del contenido y del rol de tales líderes, cabe decir, una vez más, que una gran parte de esta objeción a los líderes individuales es el individualismo que es tan extendido en Estados Unidos, el más parásito de todo los países capitalista-imperialistas. En esencia, una buena parte de esta objeción se reduce a “¡¿y yo qué — cómo es posible que alguien sea más importante, que pueda desempeñar un papel más importante, que yo?!

    Respecto a todo esto, lo siguiente de Ardea Skybreak, en la entrevista a ella, Ciencia y revolución, tiene mucha relevancia:

    También hay otra idea que algunas personas expresan: “¿No es que todos somos iguales?”. O, ¿no es que nuestro objetivo tiene que ser “hacer que todos seamos iguales”? ¡¿Por qué dice la gente tantas idioteces?!

    [se ríe] Mira, una cosa es decir que todos los seres humanos son “iguales”, en el sentido de que cada ser humano es un pleno ser humano y hay que reconocerlo como tal. No existe un ser humano “ilegal”, no existe un ser humano que es “la mitad, o tres quintos de un ser humano, no existe un ser humano intrínsecamente “inferior”. Todo ser humano es un ser humano pleno. Así es, por un lado. Pero cuando una persona plantea la pregunta, ¿no es que todos debamos ser iguales?, en realidad lo que pregunta es, ¿no es que todos debamos tener la posibilidad de ejercer nuestro peso al mismo grado, no es que todos debamos tener la posibilidad de ejercer exactamente la misma influencia? Pues, eso no es la realidad. No sé en qué mundo de fantasía vive esa persona, pero la realidad es que en las sociedades humanas, diferentes personas ejercen diferentes grados de influencia, por razones buenas y malas.

    Pues, por ciertas razones malas, algunas personas ejercen una influencia y peso desproporcionados. Por ejemplo, las personas que manejan el gobierno, que manejan la sociedad, que manejan la policía y las fuerzas armadas, usted no es igual a dichas personas. ¿Me entiendes? [se ríe] Los patrones donde usted trabaja, los que pueden echarlo a la banqueta, pues usted tampoco es igual a dichos patrones. No se debe a que usted sea un ser humano menos valioso, sino a que objetivamente usted no es igual a dichos patrones en lo que concierne a la posición social que usted tiene y la influencia que usted puede ejercer. Así que se ve en esos ejemplos que no todos somos “iguales”, puesto que algunas personas ejercen un peso e influencia desproporcionados, de una naturaleza negativa.

    Por otro lado, también hay personas que tienen un peso e influencia desproporcionados de una naturaleza positiva, en maneras que pueden contribuir positivamente a la sociedad, que pueden “servir al pueblo” en varias maneras. Veamos las personas que son “los mejores” en su campo, como el mejor doctor o el mejor mecánico de auto o el mejor atleta o músico. No los considero un ser humano “mejor” que yo en algún sentido, pero no tengo problema en reconocer que a mí me hacen falta las capacidades y experiencia que ellos tienen en esos campos, y por lo tanto no todos somos “iguales” en ese sentido y por lo tanto yo no espero ejercer la autoridad o la influencia al mismo grado que aquellos mejores expertos en un quirófano, en una cancha de básquetbol o en un escenario de concierto, para usar esos ejemplos. Pero eso no me preocupa. No me siento amenazada por eso. No es necesario que seamos “iguales” en cada dimensión de la vida. Y la realidad es que no todos somos iguales respecto a la experiencia, las capacidades y las habilidades. En relación a las cosas positivas, eso no es malo, más bien es excelente, el que algunas personas ejerzan más peso e influencia. Lo que me lleva de nuevo al tema de BA. No solamente no es malo sino que es excelente, el que BA ejerza un peso e influencia desproporcionados al interior del Partido que él dirige, en el movimiento mayor para la revolución y en la sociedad más amplia. Si él tiene la experiencia, las capacidades y las habilidades que lo hacen “el mejor del campo” de analizar los problemas sociales más importantes de la época actual y de qué hacer al respecto, si objetivamente él es “el mejor del campo” respecto al desarrollo de la ciencia de la revolución y el comunismo, pues yo, por mi parte, ¡quiero que él tenga la posibilidad de ejercer la máxima influencia desproporcionada que sea posible!

    (Ardea Skybreak es una científica con formación profesional en ecología y biología evolutiva, y es promotora de la nueva síntesis del comunismo. Es autora, entre otras obras, del muy importante libro La ciencia de la evolución y el mito del creacionismo: Saber qué es real y por qué importa).

    Esto nos lleva de vuelta a la cuestión de los “líderes breakthrough [que abren brechas]” y la relación entre los “líderes breakthrough” de este tipo —los individuos sobresalientes que sí emergen de esta manera, tal como acaba de mencionar la cita de Skybreak— y el proceso colectivo más amplio. Ambos son indispensables si va a darse una revolución triunfante y una transformación de la sociedad que realmente conduzca a la emancipación.

    Pero al respecto ha habido un problema en la experiencia del movimiento comunista, desde los inicios. Por ejemplo, con el desarrollo de los movimientos socialistas en la época de Marx, después de cierto momento, al ver que estas personas para nada estaban planteando lo que él representaba, sino que lo hacían en nombre de eso, Marx se vio obligado a comentar: algo que sé es que no soy un marxista. Bien, obviamente eso es un comentario irónico. Pero refleja la contradicción objetiva de que las personas, en nombre de Marx y del marxismo, estaban planteando cosas que en realidad divergían mucho de lo que Marx estaba desarrollando, y en muchos sentidos se oponían a lo que de veras Marx estaba desarrollando, los avances importantes que Marx hizo que eran de importancia histórica.

    O podemos examinar el ejemplo de Lenin. Él estaba rodeado de personas que a un grado importante no estaban con él en el transcurso de desarrollar la revolución e incluso posteriormente, pero de una manera aguda, justo en el momento en que la toma del poder estaba objetivamente a la orden del día y Lenin lo reconocía mientras ninguno de los demás lo hacía. Se dio una situación tan intensa que en cierto momento, Lenin tuvo que amenazar con renunciar al Comité Central de los bolcheviques si ellos no se le unían a él para llevar a cabo la insurrección que ya estaba madura para realizarse — o se hubiera perdido la oportunidad, lo que hubiera sido un crimen histórico.

    Lo mismo con Mao. Mao contaba con un cierto pequeño núcleo de personas a su alrededor al mero final, pero, en líneas generales, la mayoría de la dirección del Partido Comunista, por las razones que ya traté anteriormente —entre ellas que muchas de estas personas estaban en la revolución únicamente para hacer que China fuera un país poderoso, una vez más, y en realidad, no estaban a favor de la emancipación de toda la humanidad con el comunismo—, en muchos casos, Mao se encontró a solas y aislado, especialmente al final. Le comentó en tono de ironía a alguien que lo entrevistó, que le dijo a él: “Ah, usted ha cambiado tanto al mundo”; él replicó que únicamente he cambiado unos kilómetros alrededor de Pekín (o Beijín, tal como se le llama ahora).

    Así que se trata de una contradicción histórica que, una vez más, se está manifestando en el contexto del nuevo comunismo. Y esto es algo que hay que transformar. No podemos repetir la experiencia que acabo de resumir con estos otros lideres del movimiento comunista y los avances importantes o cruciales que estaban dirigiendo y por los que estaban luchando. Sí, va a haber una diferencia —es importante hablar de esto objetivamente y no me refiero a esto a título personal— va a haber una diferencia cuando emerjan líderes sobresalientes y haya otros que no están al mismo nivel. Pero no se puede convertir eso en un principio, y no se puede permitir que eso crezca espontáneamente. Es necesario trabajar en torno a esto de modo que cada vez más personas estén por el mismo camino y estén esforzándose por estar al mismo nivel, pero que de hecho no alcancen el mismo nivel, sino que se esfuercen por estar al mismo nivel y por formar parte de un proceso colectivo en que, en ese sentido, sí, todos sean iguales — en el sentido de que se tiene que evaluar todas las ideas por igual, independientemente de quién sea la fuente de esas ideas, sobre la base de si son ciertas en realidad o no. Si de hecho se conforman o no a la realidad tal como está y tal como está avanzando y cambiando, y hacia dónde conducirán.

    Por eso, existe una aguda contradicción que hay que tratar directamente — y es necesario hacer avances importantes, avances importantes adicionales. Por una parte, existen líderes sobresalientes. Por otra parte, no podemos tener un espectáculo unipersonal. Se necesita una colectividad en constante expansión con un núcleo, sí un núcleo sólido, de personas que estén firmemente con eso y que estén esforzándose por estar al mismo nivel, y que en el contexto de ese proceso colectivo sean iguales todas las ideas. Es necesario evaluar las ideas de todos sobre la base que acabo de describir y no sobre la base de “bien, usted es un individuo sobresaliente, y usted no lo es”. Así que esta es una contradicción aguda que tiene una expresión histórica que tenemos que encontrar una manera de transformar rápidamente en un sentido positivo, en lugar de dejar que la espontaneidad la lleve en un sentido negativo.

    En este momento, en las filas de los revcom, urge y apremia mucho que se dé un salto adicional —ahora mismo— en forjar un núcleo colectivo de líderes con fundamentación científica, basados firmemente en el método y el enfoque del nuevo comunismo, que lo apliquen sistemáticamente y forcejeen con la forma de aplicarlo a una realidad compleja y continuamente cambiante. Esto es necesario para atraer, formar y solidificar —en un marco de tiempo “finito”, no en un marco de tiempo amorfo— a una “masa crítica” de revolucionarios dedicados con una fundamentación científica con un cuadro de “comandantes estratégicos” cada vez más templados y en continua expansión — que sea capaz de atraer, formar y dirigir a unas filas revolucionarias más amplias continuamente crecientes con una fundamentación sólida en el método y enfoque científico del nuevo comunismo y de manera concomitante una capacidad de aplicarlo creativamente, capaz y con la orientación de emprender la lucha con confianza y energía para desarrollar la lucha para ganarse a crecientes números de personas a esto, lo que incluye emprender una lucha convincente basado en principios contra la oposición y ataques oportunistas carentes de principios.

    Así que esto es la esencia de la dirección comunista y lo que tenemos que ponernos a la altura de hacer: de manera científica analizar y sintetizar la realidad; identificar y determinar el peso de las distintas contradicciones en cualquier situación dada, así como en general, y conocer la manera de centrarnos en la contradicción principal en un momento determinado, pero manejar correctamente, en esa conexión, las contradicciones secundarias pero todavía importantes. Al tener en cuenta que esto, sí, supone aprender de seres humanos reales y a la vez dirigirlos —aprender de seres humanos reales y a la vez dirigirlos— no máquinas u objetos. Tener claramente en cuenta y actuar según el objetivo fundamental de emancipar a la humanidad, aplicar la ciencia del nuevo comunismo, y específicamente el método y enfoque del nuevo comunismo, hacia ese objetivo. Y, para repetir, manejar correctamente la relación entre fines y medios la que no sólo es compleja en ciertos momentos, sino que puede volverse extremadamente aguda, tal como hemos visto en la historia del movimiento comunista y la sociedad socialista.

    No se trata de algo de menor importancia que la Unión Soviética y posteriormente China, incluso con la dirección de Mao, dieron ciertos pasos y se encaminaron en ciertos sentidos que en realidad iban en contra de sus objetivos generales, en la forma en que se manejó la Segunda Guerra Mundial en la Unión Soviética y la apertura hacia el Occidente, por ejemplo, por parte de China. Hubo razones apremiantes reales. Las armas nucleares no son una broma. No es de poca importancia la matanza de 25 millones de personas en la Unión Soviética. Éstas son contradicciones reales, y en ocasiones extremadamente agudas, con implicaciones monumentales. Y por eso es tanto más importante mantenernos firmemente fundamentados en el necesario método y enfoque científico, y luchar colectivamente por aplicarlo, a fin de manejar correctamente la relación entre las contradicciones. ¿Qué es lo principal y qué es lo secundario en un momento determinado? ¿Cómo tal vez esté cambiando eso? ¿Cómo manejar todo eso en el sentido que conduzca a donde las cosas tienen que ir, aun cuando a corto plazo, las cosas puedan estar en contradicción con el objetivo fundamental? No obstante, todavía es necesario manejar eso de modo que en general haga avanzar las cosas hacia el objetivo fundamental de la revolución comunista emancipadora.

    Así que, a manera de conclusión, volvamos a un tema importante: la naturaleza sangrienta (y represiva) de las revoluciones burguesas (capitalistas), incluida la Revolución Americana, es algo que hay que reconocer. Una de las cosas que se recalcan, al ver la serie de Ken Burns sobre la Revolución Americana, es qué tan sanguinaria lo fue. Qué tanta violencia —sabemos que ellos siempre hablan de “ah, no podemos tener esa violencia”— pues, qué tanta violencia hubo en esa Revolución Americana. Qué tanta represión brutal que hubo, como la de las diferentes fuerzas que se vengaban de las personas de uno u otro bando — el estire y afloje entre los que eran leales a la Corona británica y los que estaban en la Revolución Americana combatiendo por la independencia, y así sucesivamente. En el caso de ver dicha serie, la que sin duda vale la pena ver, se puede ver qué tan sanguinaria y brutal estuvo esa revolución, en una forma que de hecho no queremos que sea la revolución por la que estamos luchando — y tenemos que trabajar para que no sea sanguinaria en ese sentido, con represalias vengativas incluso contra los civiles. Pero eso no borra el hecho de que la Revolución Americana fue sanguinaria por una razón. Las revoluciones, como dijo Malcolm X, son sangrientas. No es posible eludir el hecho de que así es el carácter de las revoluciones — en lo fundamental debido a la resistencia a la revolución por parte de las clases dominantes existentes, su violencia sangrienta para ejercer brutalmente su dominio. Pero al ver la serie de Ken Burns, se ve que esa fue una revolución sanguinaria y sí, represiva y en momentos vengativa, la cual de hecho la dirigieron los propietarios de esclavos, y los aspirantes a capitalistas de diversa índole, y estuvo sobre todo al servicio de sus intereses — y, como sale en la serie de Ken Burns, dicha revolución marcó el comienzo de la búsqueda de un imperio estadounidense, que incluía la expansión hacia el Occidente (que ocurrió al mismo tiempo que dicha revolución) con el genocidio real de los pueblos indígenas. Así que esto se desenvolvía al mismo tiempo que el lanzamiento de un imperio de explotación cruel y, sí, opresión empapada de sangre.

    Y se dio toda la terrible destrucción y horroroso sufrimiento causados por el sistema capitalista, tal como se ha desarrollado desde esa época (e incluso en sus orígenes aún más remotos) en un sistema mundial de despiadada explotación y sangrienta opresión.

    Lo que está a la “orden del día histórica” en este momento, si va a haber un camino hacia adelante para la humanidad hacia un futuro digno en el que vivir —lo que se necesita desesperadamente ahora para hacer realidad esta posibilidad— es una revolución para abolir este sistema el cual se engendró por medio de acontecimientos como la revolución americana inicial. Una revolución en esta época para abolir este sistema de explotación, opresión y destrucción masiva, y para reemplazarlo por algo mucho más emancipador. Independientemente de las afirmaciones de la serie de Ken Burns de que la Revolución Americana fue lo más emancipador y brindó la inspiración para las cosas más emancipadoras en la historia del mundo, tal revolución fue insignificante en comparación con el carácter emancipador de la revolución comunista. No solo fue insignificante, sino que estuvo repleta de despiadada y horrorosa opresión y explotación a las que dio mayor ímpetu y las que desató. Por otro lado, la revolución comunista tiene que dar un salto más allá de todo eso, hacia la abolición de todo eso.

    Así que se trata de una revolución para abolir este sistema de explotación, opresión y destrucción masiva, y para reemplazarlo por algo mucho más emancipador especialmente en vista de que el sistema capitalista-imperialista se ha vuelto totalmente obsoleto (desde hace mucho tiempo caducó) y representa una amenaza existencial a la humanidad, como ya he mencionado.

    La revolución que se necesita ahora depende de una situación revolucionaria: una profunda crisis que afecte a toda la sociedad y sus instituciones gobernantes e imperantes — y esta revolución no debe incluir los actos de individuos aislados o de pequeños grupos desvinculados de las masas de personas, sino la acción y apoyo cada vez más conscientes y decididos de parte de millones de masas, dirigidas por una fuerza con fundamentación científica y visión a futuro, con profundos vínculos y una poderosa base organizada entre dichas masas. Y para repetir —a diferencia de las demás revoluciones anteriores lideradas por las clases explotadoras (tales como la Revolución Americana, o incluso de la Revolución Francesa de una época anterior)— esta revolución comunista debe tener por objetivo la transformación de toda la sociedad, y en última instancia del mundo en su conjunto, para abolir y arrancar de raíz todas las relaciones opresivas y explotadoras en todas partes y para posibilitar que los seres humanos, por fin, expresen su humanidad de la forma más excelsa.

    Así, teniendo en cuenta todo eso, lo siguiente, de mi Mensaje de Año Nuevo de 2025, habla de la realidad esencial y la urgente necesidad y reto:

    [Este fascismo de Trump y MAGA] fue engendrado por este sistema del capitalismo-imperialismo — un sistema que, por su propia naturaleza, perpetra horrores continuos, a un nivel mucho más allá de lo que se ha llevado a creer incluso a la mayoría de las “personas informadas”….

    El fascismo de Trump y MAGA… habiendo surgido del suelo de todo este sistema (y de toda la historia de este país), desatará todo este horror más completamente y de formas más flagrantes, mientras que al mismo tiempo la naturaleza básica y las dinámicas de este sistema en su conjunto están sometiendo a las masas de la humanidad a un sufrimiento terrible, destruyendo el medio ambiente a un ritmo acelerado y aumentando el peligro de una guerra total entre Estados Unidos y sus rivales en Rusia y China — todos los que son potencias imperialistas dotadas de armas nucleares.

    Lo que he dicho con claridad antes se destaca ahora con mayor urgencia:

    Nosotros ya no podemos darnos el lujo de permitir que estos imperialistas dominen al mundo y determinen el destino de la humanidad. Hay que derrocarlos cuanto antes.

    Hay una forma completamente nueva de vivir — con un sistema fundamentalmente diferente.

    No existe ninguna razón buena por la que el mundo tiene que ser tal como es, con todos sus horrores muy reales.

    No existe ninguna razón buena por la que, aparte de la masiva muerte y destrucción de la Segunda Guerra Mundial, en el tiempo transcurrido desde que terminó esa guerra (en 1945) más de 500 millones de niños hayan muerto innecesariamente de hambre y enfermedades evitables, en lo fundamental debido a la forma en que el mundo, y en particular los países más pobres del mundo, han sido dominados por el capitalismo-imperialismo, con Estados Unidos como el depredador imperialista “número uno”.

    No existe ninguna razón buena por la que una persona, en cualquier parte del mundo, tenga que pasar hambre o carecer de vivienda digna, atención médica y otras necesidades básicas — o viva con el temor constante de carecer de estas necesidades.

    No existe ninguna razón buena por las guerras interminables y la destrucción acelerada del medio ambiente, de las que este sistema es fundamentalmente responsable.

    No existe ninguna razón buena por la que la cultura y las formas de pensamiento dominantes tenga que servir a reforzar relaciones asesinamente opresivas, mientras inculcan en la cabeza de la gente la ridícula noción de que no existe ninguna alternativa positiva a todo esto.

    No existe ninguna razón buena por la que continúe la larga noche en la que la sociedad humana ha estado dividida en amos y esclavos, y las masas de la humanidad han sido objeto de latigazos, golpes, violaciones, masacres, encadenadas y amortajadas en la ignorancia y la miseria.

    No existe ninguna razón buena por todo eso, pero existe una razón básica: el hecho de que el mundo y las masas de la humanidad todavía están obligados a existir bajo la dominación de este sistema del capitalismo-imperialismo.

    Este sistema es completamente absurdo —criminal y monstruosamente absurdo— y completamente obsoleto: ha pasado mucho tiempo desde su fecha de caducidad, ha pasado el momento en que puede conducir a algo positivo para la humanidad — y, al contrario, se erige como la barrera directa a la emancipación de la humanidad de toda esta demencia, atrocidad y sufrimiento innecesario. El ascenso del fascismo, en muchos otros países, así como en el mismo Estados Unidos, es una clara señal de la naturaleza completamente anticuada de este sistema y del peligro cada vez mayor que representa para la humanidad en su conjunto.

    Ahora nos encontramos en un momento en el que es cada vez más urgentemente necesario ir más allá de todo este monstruoso sistema — más allá de una situación en la que las personas están obligadas a luchar sólo por la supervivencia individual, en la que todos están compelidos a competir y estar en conflicto con los demás, y en la que las masas de personas en todas partes están encadenadas por relaciones opresivas anticuadas, mientras que el futuro, y la propia existencia, de la humanidad están cada vez más en peligro.

    Y ahora es posible ir más allá de todo esto.

    Es posible una forma de vivir completamente diferente: una forma completamente diferente de organizar la sociedad, con una base económica y sistema político, relaciones emancipadoras entre las personas y una cultura edificante radicalmente diferentes — todo ello orientado a satisfacer las necesidades básicas y cumplir los intereses más elevados de las masas de personas. Esto se expone, de manera panorámica y concreta, en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, que he escrito. En la Declaración NECESITAMOS Y EXIGIMOS: UNA FORMA COMPLETAMENTE NUEVA DE VIVIR, UN SISTEMA FUNDAMENTALMENTE DIFERENTE, se exponen síntesis de los puntos básicos en esta Constitución — que arrojan una luz sobre la forma verdaderamente emancipadora en que podríamos vivir. (Esta Declaración, así como la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, están disponibles en revcom.us).

    Llegar a formar parte de las filas organizadas de revolucionarios que asuman el reto de hacer realidad esto — unirse a EL CUERPO REVCOM Por La Emancipación De La Humanidad, trabajar activa y urgentemente por esta revolución — arriesgar la vida no solo para nosotros mismos, ni para un círculo o clica estrecha, sino para la emancipación de la humanidad: eso es algo por lo que verdaderamente vale la pena vivir y dedicar la vida.

    ¡EN NOMBRE DE LA HUMANIDAD, NOS NEGAMOS A ACEPTAR UN ESTADOS UNIDOS FASCISTA!

    ¡TODO ESTE SISTEMA ESTÁ PODRIDO E ILEGÍTIMO — NECESITAMOS Y EXIGIMOS UNA FORMA COMPLETAMENTE NUEVA DE VIVIR, UN SISTEMA FUNDAMENTALMENTE DIFERENTE!

  • ARTICLE:

    RESPONDIENDO A IDEAS IGNORANTES Y ESTÚPIDAS

    Primera parte 

    Introducción: Al final de mi artículo anterior, sobre el New York Times y los crímenes de guerra*, indiqué lo siguiente.

    PRÓXIMAMENTE: Una serie sobre La Declaración de Independencia de Estados Unidos (y cuestiones relacionadas): Inventos y tergiversaciones de la realidad y la historia — al servicio de atrocidades reales y reiteradas.

    Después de eso: Por qué las personas negras se alistaron masivamente en el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil... y qué relación eso guarda con la actualidad.

    Esos artículos se publicarán próximamente, pero antes parece importante responder a dos ideas ignorantes y estúpidas que, lamentablemente, sostienen demasiadas personas que se consideran “personas pensantes” y/o “woke (concienciadas)”, “progresistas” o “de izquierda”. Estas dos ideas ignorantes y estúpidas son: 1) No existe la verdad objetiva… y ni siquiera es posible conocer lo que es verdad; y 2) Cualquier tipo de poder estatal, incluso el poder estatal socialista revolucionario, es algo terrible y opresivo.

    En esta Primera parte de mi respuesta, abordo la primera de estas ideas ignorantes y estúpidas; y luego, en una Segunda parte, abordaré la segunda de estas ideas tan erróneas y perjudiciales.

    Primera parte: La verdad objetiva sí existe — y es posible conocer lo que es cierto.

    Actualmente, una de las expresiones principales, y más perjudiciales, de oposición a la comprensión científica correcta de lo que es verdad y cómo llegar a conocer la verdad es la noción completamente errónea, promovida por el relativismo de la “identidad woke (concienciada)”, de que no existe una verdad objetiva, sino que al contrario hay diferentes “verdades” subjetivas particulares que corresponden a la “experiencia vivida” de diferentes grupos “marginados”, y que únicamente alguien perteneciente a un grupo “marginado” en particular puede comprender la “verdad” sobre ese grupo y su “experiencia vivida”. En mi e-mensaje número 23 del año pasado (2025), respondí directamente a esto:

    No existe tal cosa como diferentes “verdades” para diferentes personas. Quizá las personas tengan diferentes experiencias, pero la verdad sobre todo eso es lo mismo para todos. Repito: La verdad es… la verdad.

    Y hay que poner en claro que la “experiencia directa” no es, en sí, la base para captar la verdad. La experiencia no es más que el “umbral” de un entendimiento correcto. Especialmente al abordar cualquier cosa más allá de los fenómenos más sencillos, para entender verdaderamente algo, es necesario penetrar más allá del umbral de la experiencia y hacer un análisis y un síntesis científicos: identificar la realidad más amplia de la cual esta experiencia forma parte, y los patrones, y las fuerzas subyacentes impulsoras en juego. Las personas pueden aplicar, y tienen que aplicar, este método científico en un sentido general — no solamente en términos de lo que las personas experimentan directamente, sino con relación a la experiencia humana en un sentido más amplio.

    Un ejemplo básico —la relación entre un paciente y un médico— puede contribuir a ilustrar aún más esta importante cuestión del método y enfoque respecto a la verdad. Un paciente tiene la “experiencia vivida” de los síntomas que padece, pero eso no es lo mismo que comprender las causas de esos síntomas y una posible cura. Eso requiere ciencia —y específicamente en este caso, la ciencia de la medicina— y, para ello, es necesario acudir a un médico, quien ha adquirido y aplica esa ciencia.

    En Breakthroughs (Abriendo Brechas) y otras obras mías y de otros autores (en revcom.us y en la e-revista teórica Demarcations), se aborda extensamente la epistemología (el enfoque del conocimiento y la verdad) y, específicamente, por qué y cómo es posible determinar lo que es verdad. (Parte de este análisis, junto con referencias a fuentes relevantes, se incluye en una nota [**] al final de este artículo).

    Lo siguiente, extraído de mi artículo “Revolución y filosofía”, Primera parte (que está disponible en revcom.us), va al meollo de la cuestión:

    [E]l que de veras hayas llegado a conocer la verdad se determina por si tu comprensión corresponde o no corresponde a la realidad objetiva — si es un reflejo acertado de ésta. (Para tomar un ejemplo sencillo: si alguien dice que está lloviendo, pero no hay lluvia, pues su afirmación no es cierta — porque no es un reflejo correcto de la realidad objetiva. O, si alguien dice que la enfermedad de la rabia afecta a las personas porque éstas están poseídas del diablo, o que la Covid en realidad no existe sino que la han inventado las empresas farmacéuticas para sacar dinero — esas declaraciones tampoco son un reflejo correcto de la realidad. Pero, si alguien dice que un virus causa la rabia, y que es posible combatir la rabia eficazmente con una vacuna —y la Covid es un virus diferente cuyos efectos se pueden minimizar con una vacuna diferente—, esas afirmaciones son un reflejo correcto de la realidad objetiva y, por lo tanto, son ciertas).

    Piénsalo: si realmente no fuera posible conocer lo que es cierto, no habría vacuna para combatir los efectos de la COVID, ni vacuna para hacer frente a la terrible plaga de la rabia — ni prevención ni cura para enfermedades como la viruela y la peste, que han matado a un gran número de seres humanos en el pasado. De hecho, todos los avances significativos, no solo en la medicina sino en todos los campos de la ciencia —y en la tecnología, y, en general, en la transformación de la realidad física, que ha dado origen a tantas cosas con las que ahora estamos familiarizados, y que solemos dar por sentadas—, pues no se pudo haber desarrollado todos esos avances, si realmente fuera imposible conocer lo que es verdad.

    ¡Ni siquiera se pudo haber creado los ordenadores en los que algunas personas escriben estas tonterías, sobre cómo es imposible conocer lo que es verdad, si realmente no fuera posible conocer lo que es verdad!

    Es cierto que algunas cosas terribles se han creado sobre la base de que algunos seres humanos hayan llegado a comprender la verdad sobre asuntos importantes — como en el caso del desarrollo de las armas nucleares. Pero, por terrible que sea algo así, no obstante, es una expresión del hecho científico básico de que es posible llegar a conocer la verdad sobre la realidad (incluida la verdad sobre el horror de las armas nucleares).

    También es cierto, como se señala en Breakthroughs (Abriendo Brechas), que no es posible conocer toda la verdad sobre todo — y se ha demostrado que ciertas cosas que se creían ciertas no lo son, en parte o en su totalidad, como resultado de la continua adquisición de conocimientos por parte de los seres humanos, especialmente mediante la aplicación del método científico. Esta corrección de las ideas previamente sostenidas, pero en realidad incorrectas, forma parte de la acumulación constante de conocimientos (llegar a conocer la verdad material sobre la realidad objetiva) por parte de los seres humanos.

    Una vez más, de “Filosofía y Revolución”, Primera parte:

    Por supuesto, la determinación de que algo es cierto —que es en realidad un reflejo correcto de la realidad objetiva— no se trata simplemente de declarar que así sea. El criterio de la verdad es la realidad misma. Para establecer firmemente la verdad de algo (una idea, una teoría, etc.), es necesario llevar a cabo un proceso basado en la evidencia, explorar la realidad, identificar los patrones y las fuerzas y causas subyacentes e impulsoras en la realidad que se investiga, hacer proyecciones sobre el rumbo al cual conducirían ciertas acciones y transformaciones de esta realidad, y proceder a interactuar conscientemente con la realidad para comprobar —verificar, o refutar— las proyecciones que se han hecho.

    En última instancia, el criterio de cualquier teoría, etc., es si lo que proyecta sobre la realidad se confirma (o no). Al mismo tiempo, una teoría científica, en su aplicación correcta, puede proyectar de manera acertada —sobre la base de la experiencia y el conocimiento históricos acumulados— lo que probablemente resulte de una trayectoria en desarrollo de las cosas. Ésta, por ejemplo, es la base sobre la cual los climatólogos pueden hacer proyecciones esencialmente correctas sobre lo que se desarrollará a partir de las tendencias históricas y actuales. Y es por eso que se puede afirmar científicamente que el derrocamiento del capitalismo, y su reemplazo por el comunismo, corresponden a los intereses fundamentales de las masas de la humanidad y, en última instancia, de la humanidad en su conjunto.

    Una vez más, lo cierto es que los seres humanos han llegado (y seguirán llegando) a conocer la verdad sobre muchas cosas. Y una de las verdades más esenciales y cruciales, que no solo unos pocos, sino masas de personas, necesitan llegar a comprender, es la verdad sobre la naturaleza fundamental (las relaciones básicas, las dinámicas y las “leyes del movimiento”) del sistema bajo el cual estamos obligados a vivir —el sistema capitalista-imperialista— y la profunda verdad de que no es posible reformar este sistema y convertirlo en algo positivo para la humanidad, sino que, al contrario, es necesario, y es posible, barrer con él mediante una revolución real y reemplazarlo por un sistema fundamentalmente diferente, verdaderamente emancipador: el socialismo, con el objetivo de realizar el comunismo en todo el mundo, con la abolición de todas las relaciones de opresión y explotación, en todas partes***.

    _______________

    NOTAS:

    * El título completo de este artículo, sobre el New York Times y los crímenes de guerra, es “El New York Times insiste en apoyar crímenes de guerra — cuando son ‘nuestros’ crímenes de guerraEste artículo está disponible en revcom.us. [volver]

    ** El siguiente texto, extraído de mi obra Breakthroughs (Abriendo Brechas): El avance histórico hecho por Marx, y el nuevo avance histórico del nuevo comunismo, Un resumen básicoincluye esta discusión sobre lo que es la verdad y la posibilidad de llegar a conocer la verdad (y los medios para hacerlo):

    [E]n las universidades y en otras partes, en particular en la intelectualidad (haciendo uso de este término con cierta intención), se oye la noción, una noción ampliamente sostenida, de que el concepto mismo de la verdad, en oposición a las distintas narrativas y distintas “verdades”, es un concepto totalizante y fundamentalmente totalitario — la idea de que cualquiera puede contar con la verdad es totalizante y raya en el terreno del totalitarismo, o que ya se encuentra ahí. Pues, se está metiendo algo a hurtadillas, lo que es una idea no científica de lo que es la verdad. Lo que en realidad se está diciendo, lo que objetivamente se refleja, es la noción según la cual la verdad es meramente una narrativa más y cuando uno dice que cuenta con la verdad, está intentando imponer su narrativa por encima de la de otra persona, y que nadie debería estar tratando de imponer su narrativa como la narrativa que lo abarca todo. Lo que importa y está en juego es precisamente: ¿Qué es la verdad? La verdad es un reflejo correcto real de la realidad, y de su movimiento y desarrollo. Y, como se sabe, es cierto que nadie nunca puede contar con toda la verdad. Eso es parte de entender correctamente la realidad, es parte del método científico. Pero, contrariamente a estas negativas absurdas (en beneficio propio) de parte de Robert E. Rubin y otros, es cierto que uno puede llegar a hacer determinaciones definidas y definitivas sobre la realidad de muchas cosas específicas, aunque siempre tiene que estar dispuesto a aprender más, y a considerar la posibilidad de que resulte que una parte de lo que pensaba que era cierto no lo fuera, o que se dan nuevos acontecimientos que implican que el mundo ha cambiado de modo que sea necesario modificar su entendimiento previo. Todo esto también es parte del método científico. Cuando hablamos de la verdad, no hablamos de LA VERDAD como una verdad absoluta y final, pero tampoco hablamos de una narrativa. Hablamos de un enfoque científico de conocer la realidad y luego, sobre esa base, de transformarla. Y el enfoque científico de ese proceso de analizar y sintetizar la realidad puede sacar conclusiones importantes y definitivas, a la vez que esto es un proceso continuo el cual nunca se completará porque nunca se puede captar toda la realidad — entre otras cosas porque está cambiando constantemente y porque siempre habrá aspectos de la realidad en los que los seres humanos ni siquiera habrán penetrado en un momento dado, ni hablar de llegar a entender. Así que esta idea de la verdad como un concepto totalizante y totalitario está metiendo a hurtadillas toda una serie de conceptos y enfoques que en sí no son científicos ni ciertos.

    Las cuestiones relativas a la naturaleza de la verdad, y de llegar a conocer la verdad, también se abordan en el ensayo publicado en Demarcations, número 4: Ajith — Un retrato del residuo del pasado, de Ishak Baran y KJA —especialmente en la sección IV, “¿La verdad tiene carácter de clase?”, y en la sección VI, “Algunos elementos sobre filosofía y ciencia”; y en mi obra Hacer la revolución y emancipar a la humanidad, Primera parte: “Más allá del estrecho horizonte del derecho burgués”— particularmente en la sección “Marxismo como ciencia — Refutación de Karl Popper”, y más específicamente, en la subsección “La ciencia y las verdades científicas” (obra que está disponible en las Obras escogidas de BA en revcom.us). [volver]

    *** Mi artículo “Convertirse previamente en capital”... y poner fin al capitalismo contiene una discusión de las dinámicas básicas y las “leyes del movimiento” del sistema capitalista, especialmente tal como se ha evolucionado y transformado en el capitalismo-imperialismo, así como la imposibilidad de reformar este sistema. Este tema también se desarrolla en mi reciente obra LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura? y, de forma más extensa, en el artículo de Raymond Lotta publicado en el número 3 de la revista Demarcations: “Sobre la ‘fuerza impulsora de la anarquía’ y la dinámica del cambio, Un agudo debate y urgente polémica: La lucha por un mundo radicalmente diferente y la lucha por un enfoque científico de la realidad”.

    La Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, de la cual soy autor, ofrece una visión panorámica y un plano concreto para un sistema fundamentalmente diferente y verdaderamente emancipador: el socialismo, con el objetivo de realizar el comunismo en todo el mundo. Este tema se abordará con mayor detalle en la Segunda parte. [volver]

     

    Vea la Segunda parte
  • ARTICLE:

    RESPONDIENDO A IDEAS IGNORANTES Y ESTÚPIDAS

    Segunda parte 

    En la Primera parte, refuté la idea ignorante y estúpida de que no existe la verdad objetiva, y de que ni siquiera es posible conocer lo que es verdad.

    En esta Segunda parte, abordaré la siguiente verdad crucial con fundamentación científica — y responderé a la ignorancia y la estupidez comunes y ampliamente difundidas que se le oponen: Únicamente con el poder estatal socialista revolucionario es posible de hecho que exista, se mantenga y avance una sociedad verdaderamente emancipadora hacia el objetivo fundamental de abolir y arrancar de raíz la explotación y la opresión en todas partes, mediante la realización del comunismo en todo el mundo.

    En estos días, entre las fuerzas que se consideran de “de izquierda” o “progresistas”, es un “artículo de fe” ampliamente sostenido de que todas las dictaduras son, por su propia naturaleza, malas, y que la (única) alternativa positiva es la “democracia”. Más concretamente, los anarquistas insisten vehementemente en que el poder estatal —el ejercicio del poder institucionalizado sobre la sociedad por parte de cualquier parte de la sociedad— es, por su propia naturaleza, dictatorial y, por lo tanto, opresivo, y que el objetivo debe ser eliminar (o “destrozar”) el estado por completo.

    Estos argumentos son falsos y reflejan una ignorancia fundamental (o un desconocimiento deliberado) de una realidad crucial: no comprenden científicamente (o se niegan a reconocer la verdad científicamente establecida respecto a) las relaciones básicas en la sociedad, las perspectivas de una sociedad verdaderamente emancipadora, y lo que se requiere para crearla.

    Para empezar a responder a esto, cabe señalar que todos los estados —todas las formas de poder estatal, incluidas las “democráticas”— son dictaduras. Contrariamente a los prejuicios populares —que se refuerzan constantemente mediante la constante difusión de propaganda engañosa por parte de los grandes medios de comunicación y otros medios para crear opinión pública bajo este sistema—, la “democracia” en la sociedad capitalista es, y solo puede ser, una forma de la dictadura de la clase capitalista. Esto implica el monopolio del poder político, por parte de la clase capitalista y sus representantes políticos — y, como expresión concentrada de este, el monopolio de la fuerza armada y la violencia “legítimas”. Se basa en, y refuerza, la dominación de la economía por la clase capitalista, y en particular su propiedad y control de los grandes medios de producción (incluidas la tierra, las materias primas y otros recursos, la tecnología, las estructuras físicas como las fábricas, etc.) y su explotación de las masas de personas que no poseen estos medios de producción. (Este tema se aborda en varias obras mías, entre ellas el “Preámbulo” de la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, el artículo La Constitución de los Estados Unidos: Una visión de libertad según los explotadores; y mi reciente obra LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura? — todas las que están disponibles en revcom.us).

    La verdad sencilla y básica es la siguiente: dondequiera, y mientras, una sociedad se caracteriza por divisiones antagónicas, habrá una dictadura de la clase que ocupa la posición dominante respecto a la forma en que se producen y distribuyen los medios de vida, y la riqueza de la sociedad. (Las divisiones sociales antagónicas se refieren a una situación en la que los intereses básicos de una parte de la sociedad requieren la supresión fundamental de los intereses básicos de otras partes de la sociedad. Esto ocurre en todos los sistemas basados en la explotación, incluido el capitalismo así como la esclavitud — y, de forma fundamentalmente distinta, también en la sociedad socialista, en la que se suprimen e impiden los intentos de una parte de la sociedad por explotar a otras, y se critica y lucha en contra de la mentalidad explotadora correspondiente).

    Lo que es igualmente cierto, y lo que es igualmente importante que entender, es que no todas las dictaduras son iguales — ni todas son malas.

    En el “Preámbulo” de la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, de mi autoría, se explica esta verdad fundamental y esencial: existe una profunda diferencia entre el poder estatal capitalista, la dictadura de la burguesía (clase capitalista), que refuerza el dominio del capitalismo-imperialismo con todas sus terribles relaciones de explotación y opresión y terribles consecuencias para la humanidad — y, por otro lado, el poder estatal socialista, la dictadura del proletariado, la clase explotada bajo el capitalismo, que tiene por objetivo eliminar y arrancar de raíz la base de toda explotación y opresión, y de crear un mundo comunista sin divisiones ni antagonismos de clase, sin guerras ni la devastación ambiental que requiere el capitalismo, a pesar de la realidad de que este suponga un peligro creciente para la existencia de la civilización humana. (Un análisis, a fondo, de por qué y cómo el capitalismo requiere e impone estas terribles relaciones y consecuencias se encuentra en un artículo de Raymond Lotta sobre la fuerza impulsora de la anarquía en el sistema capitalista, en la e-revista teórica Demarcations, número 3*.) 

    El anarquismo, como teoría política, por lo general reconoce la naturaleza opresiva del poder estatal capitalista — pero también insiste en general en que, tras derrocar (o “destrozar”) el estado capitalista, se debería eliminar todo tipo de poder estatal. Esta noción es (“en su mejor versión”) sumamente ingenua. En el plano más evidente: si, tras el derrocamiento del capitalismo, no se establece ni se ejerce un nuevo poder estatal socialista —si no existe una fuerza concentrada y centralizada capaz de darle respaldo efectivo a lo que deben ser (y no ser) las relaciones económicas y sociales dominantes, y las correspondientes instituciones, y los principios y las normas políticos y legales—, pues será muy fácil para los capitalistas derrocados destruir por la fuerza el intento de construir una nueva sociedad emancipadora y restablecer el sistema capitalista explotador y opresivo. Al fin y al cabo, junto con los recursos de diversa índole que les queden, los capitalistas derrocados seguirán manteniendo importantes conexiones con otras fuerzas reaccionarias, algunas de ellas muy poderosas, tanto dentro del país como a nivel internacional. Las ideas reaccionarias y la “fuerza de la costumbre” del sistema capitalista derrocado ejercerán, durante algún tiempo, una influencia residual importante sobre la sociedad en su conjunto.

    En pocas palabras, lo que debería ser obvio para cualquiera que piense con seriedad sobre esto: sin el poder estatal socialista, incluidas unas poderosas fuerzas armadas revolucionarias, cualquier intento de construir una nueva sociedad, con el objetivo de superar la explotación y la opresión, será rápidamente ahogado en sangre.

    Más allá de esta realidad más inmediata y terrible, existe el hecho de que, en lo que respecta a los cimientos mismos de la sociedad —el sistema económico—, sin la propiedad socialista centralizada de los medios básicos de producción, y sobre esa base una planificación integral para el desarrollo de la economía, las relaciones de mercancías que caracterizan a la sociedad capitalista volverán a surgir rápidamente e impulsarán a la sociedad de nuevo hacia el capitalismo como sistema dominante.

    (Una mercancía es algo que se produce para ser intercambiado, no para ser usado por quien la produce. Veamos un ejemplo conocido mío: si preparas galletas con chispas de chocolate a fin de comerlas, esas galletas no son mercancías; pero si las preparas a fin de venderlas, son mercancías. Bajo el capitalismo, se generalizan la producción e intercambio de mercancías — este es el mecanismo mediante el cual se producen y distribuyen bienes y servicios en la sociedad capitalista. El valor de cambio de las mercancías se determina por la cantidad de trabajo socialmente necesario que se invierte en su producción. Además, y esto es muy importante, con el sistema de propiedad capitalista de los medios de producción, la fuerza de trabajo misma, la capacidad de trabajar, se reduce a una mercancía, y la explotación de la fuerza de trabajo es la fuente de las ganancias capitalistas**.)

    En el mundo tal como existirá durante algún tiempo a medida que se vayan creando las sociedades socialistas, mediante la revolución, si bien estas sociedades socialistas tendrán una necesidad de seguir avanzando hacia la eliminación final de las relaciones de mercancías, durante algún tiempo no será posible eliminar por completo estas relaciones (y el papel correspondiente del dinero, en alguna forma), y estas relaciones de mercancías que queden tendrán una influencia importante. En tal situación, sin una orientación centralizada —sin la propiedad estatal de los medios de producción y una planificación en toda la sociedad sobre ese base, sin la capacidad de reglamentar centralmente las relaciones entre los distintos sectores y unidades de la economía, incluida la base para restringir la influencia de las relaciones de mercancías—, los diferentes sectores y unidades de la economía, cada uno con sus propias necesidades y costos, entrarían en conflicto significativo entre sí, y serían compelidos a recurrir al papel regulador de las relaciones de mercancías. Esto, como parte de la anarquía resurgente de las relaciones económicas en la sociedad en general, socavaría las bases para el socialismo y generaría un poderoso impulso para la restauración del capitalismo.

    Los aportes y la iniciativa de las masas de personas, en todos los niveles y en todos los ámbitos de la sociedad, son una parte importante de la planificación y el desarrollo de una auténtica economía socialista (y de la sociedad socialista en su conjunto); y, en un sentido fundamental, las masas de personas en su conjunto deben decidir en común el rumbo del desarrollo de esta sociedad. Pero, al mismo tiempo, en mi artículo Poner fin a la explotación y a toda opresión se encuentra el siguiente análisis esencial:

    Cuando se dice que los objetivos “se han decidido en común”, se refiere a un proceso general que abarca, por un lado, formas de masas para que la gente discuta y debata directamente estos objetivos, y la manera de alcanzarlos, y unas elecciones a varios niveles de la sociedad, hasta el nivel del gobierno central, por medio de las cuales las personas puedan hacer aportes a las grandes cuestiones relacionadas con el desarrollo de la economía y la sociedad en general. Si bien parte de esto ocurrirá al nivel de las unidades económicas e instituciones básicas de la sociedad (por ejemplo, las escuelas así como los centros de trabajo), todo se aportará a los diferentes niveles de gobierno, hasta el gobierno central para la sociedad en su conjunto. Por medio de este proceso general —y no al nivel de las fábricas u otros centros de trabajo o instituciones particulares— se tomarán las decisiones finales relativas a los objetivos, y los medios para alcanzar los objetivos, con respecto al desarrollo de la economía y la sociedad en su conjunto. Si bien los aportes desde los niveles básicos de la sociedad son una parte necesaria y crucial de este proceso, si la toma de decisiones se deja al nivel de las unidades económicas particulares u otras partes particulares de la sociedad —en lugar de que las tomen en última instancia las instituciones de gobierno de la sociedad en su conjunto, aprovechando los aportes de toda la sociedad—, pues el resultado será que las necesidades e intereses de las diferentes partes particulares de la sociedad entrarán en conflicto entre sí, se socavarán los intereses comunes más amplios de las personas, y la sociedad será afectada llevando de regreso por el camino de volver a un sistema basado en la explotación.

    Lo que se necesita es un plan general para los objetivos, y los medios para alcanzar los objetivos, para la sociedad en su conjunto, en el que todas las diferentes partes de la sociedad tengan un grado importante de participación, y tomen iniciativas significativas, dentro de este marco y plan generales. Y la pauta para que este plan encarne y promueva relaciones que no sean explotadoras, pero sí emancipadoras, es que contribuyan a ampliar continuamente la libertad de los seres humanos de modo que se alejen de la mera lucha por la supervivencia, así como de las relaciones opresivas***.

    Todo esto pone de manifiesto por qué es crucial establecer y mantener el poder estatal socialista, no solo para prevenir la destrucción de la nueva sociedad socialista emancipadora, sino también, y de manera más fundamental, para continuar con el avance hacia el establecimiento de las condiciones (económicas, sociales, políticas, culturales — e internacionales) que marcarán, y posibilitarán, la realización del comunismo en todo el mundo.

    Únicamente con la realización del comunismo a nivel mundial —con la eliminación de todas las relaciones económicas de explotación, todas las relaciones sociales y políticas de opresión, y la transformación de la cultura, incluida de la moral imperante, en consonancia con estas transformaciones fundamentales, en todo el mundo— únicamente en tal momento dejará de existir la necesidad, o una base, para un estado, como la expresión de las divisiones sociales y de clase antagónicas entre los seres humanos y el ejercicio de la dictadura por parte de la clase que ocupa la posición superior fundamentalmente como resultado de su dominación sobre la economía.

    El establecimiento y el ejercicio continuo del poder estatal socialista constituyen un medio crucial e indispensable para crear las condiciones que posibiliten la abolición definitiva de dicho poder estatal, y de un estado (una dictadura) en cualquier forma.

    Al mismo tiempo, existe la siguiente realidad (que se ha demostrado agudamente con la restauración del capitalismo en la China anteriormente socialista, y en lo que fue la Unión Soviética): a lo largo de la transición hacia el objetivo final del comunismo, a nivel mundial, los vestigios de la explotación capitalista y la desigualdad social, junto con las formas de pensar correspondientes, seguirán existiendo y ejerciendo una influencia importante dentro de la propia sociedad socialista — y esto, aunado a la continua existencia de estados imperialistas y otros estados reaccionarios, plantea la posibilidad de una revocación del socialismo, y la restauración del capitalismo, al interior de los países (anteriormente) socialistas.

    Por todas estas razones, es necesaria la continua transformación revolucionaria de la propia sociedad socialista, en el contexto de la lucha internacionalista general por el objetivo final del comunismo, a nivel mundial.

    A partir de un resumen científico de la experiencia, mayoritariamente positiva —aunque también, en algunos aspectos significativos, negativa— de la sociedad socialista, en la Unión Soviética de 1917 a 1956, y en China de 1949 a 1976, y al sacar lecciones de una amplia gama de actividades humanas, he desarrollado una nueva síntesis del comunismo (conocida popularmente como el nuevo comunismo), la cual encuentra una expresión concentrada en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte. Los resúmenes de partes importantes de esta Constitución están contenidos en la declaración: Necesitamos y Exigimos: Una forma completamente nueva de vivir, un sistema fundamentalmente diferente (que está disponible en revcom.us). Y existe la siguiente verdad básica:

    Es un hecho que no existe en ningún otro lugar, en ningún documento de fundación o guía real o propuesto de ningún gobierno, nada que se parezca no sólo a las protecciones sino a las disposiciones para el disentimiento y la efervescencia intelectual y cultural que están encarnadas en esta Constitución [para la Nueva República Socialista en América del Norte], mientras que ésta tiene, en su núcleo sólido, una cimentación en la transformación socialista de la economía, con el objetivo de abolir toda explotación, y la correspondiente transformación de las relaciones sociales e instituciones políticas, para arrancar de raíz toda la opresión, y la promoción, por medio del sistema educativo y en la sociedad en su conjunto, de una orientación que [para citar la Constitución] “habrá de capacitar a las personas en buscar la verdad dondequiera que ésta conduzca, con un espíritu de pensamiento crítico y curiosidad científica y de esta manera aprender continuamente acerca del mundo y estar mejor capacitadas para contribuir a cambiarlo en conformidad con los intereses fundamentales de la humanidad” [fin de la cita de la Constitución]. Todo esto desencadenará y desatará una tremenda fuerza productiva y social de seres humanos con la capacidad e inspiración de trabajar y luchar juntos para satisfacer las necesidades fundamentales de la gente —con transformar la sociedad de manera fundamental y con apoyar y ayudar a la lucha revolucionaria por todo el mundo—, hacia el objetivo final de un mundo comunista, sin toda explotación y opresión, mientras que al mismo tiempo aborde la crisis ambiental y ecológica verdaderamente existencial, con sentido y de manera integral, lo cual es imposible hacer bajo el sistema del capitalismo-imperialismo****.

    PRÓXIMAMENTE: Una serie sobre La Declaración de Independencia de Estados Unidos (y cuestiones relacionadas): Inventos y tergiversaciones de la realidad y la historia — al servicio de atrocidades reales y reiteradas.

    Después de eso: Por qué las personas negras se alistaron masivamente en el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil... y qué relación eso guarda con la actualidad.

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    NOTAS:

    *El título completo de este artículo de Raymond Lotta, publicado en el número 3 de la revista Demarcations, es: “Sobre la ‘fuerza impulsora de la anarquía’ y la dinámica del cambio, Un agudo debate y urgente polémica: La lucha por un mundo radicalmente diferente y la lucha por un enfoque científico de la realidad”. [volver]

    **La naturaleza de las mercancías y las consecuencias de la producción e intercambio capitalista de mercancías —incluida, de manera muy importante, la explotación de la fuerza de trabajo como mercancía— también se examinan en mi artículo Mercancías y capitalismo — y las terribles consecuencias de este sistema, Una explicación básica, que está disponible en revcom.us. [volver]

    ***Lo que se cita arriba, extraído de Poner fin a la explotación y a toda opresión, proviene de las notas 4 y 5 de dicho artículo (el cual está disponible en revcom.us). Lo siguiente, también extraído de ese mismo artículo, resulta pertinente e importante:

    Para poner fin a la explotación, es necesario poner fin a las condiciones en las que se basa la explotación. Y esto requiere una transformación radical y cabal de la sociedad y, en última instancia, del mundo en su conjunto. Requiere, como primer gran salto, derrocar el sistema económico y político del capitalismo, y hacer nacer su reemplazo por un sistema socialista, el que actuará para abolir las bases de la explotación. En el ámbito fundamental de la economía (el modo de producción), esto requiere que se expropie a los explotadores capitalistas: poner fin a la propiedad y el control de los medios de producción por parte de los capitalistas (tierra, materias primas, fábricas, maquinaria y otras tecnologías utilizadas en la producción), convertir estos medios de producción en la propiedad común de la sociedad, utilizada por el gobierno socialista, de manera planificada, al servicio de los intereses de las masas de personas que han creado estos medios de producción, mediante su trabajo colectivo (aunque a su vez ese trabajo se había llevado a cabo bajo condiciones de explotación por los capitalistas).

    Pero, por mucho que se trate de un paso crucial —y, en un sentido real, histórico—, es solamente el comienzo. Sigue siendo cierto que, para que la sociedad funcione, y satisfaga las necesidades de la gente (necesidades materiales básicas, pero también necesidades políticas, sociales, intelectuales y culturales) sobre una base en continua expansión, es necesario que el trabajo productivo se lleve a cabo, como base de todo ello. Para eliminar la explotación, es necesario transformar el carácter de ese trabajo. Tiene que convertirse en un trabajo que no sea explotador ni alienante para quienes lo realizan.

    Hay una diferencia profunda y fundamental entre una fuerza que está por encima de ti que te compele a trabajar duro —en un sentido concreto, te dicta— y, por otro lado, trabajar duro junto con tus seres queridos, amigos y camaradas para lograr las metas las que hayan desarrollado y acordado en común. Muchas personas han experimentado esta diferencia en su vida cotidiana. Viéndolo al nivel de un país y, en última instancia, del mundo entero, esta es la diferencia profunda y fundamental entre vivir bajo un sistema basado en la explotación, tal como el capitalismo, y vivir en un sistema cuyo objetivo es eliminar la explotación, y todas las relaciones opresivas que van de la mano con la explotación.

    Para plasmar esta transformación histórica, hay que transformar el carácter del trabajo y de las relaciones en las que se lleva a cabo el trabajo (las relaciones de producción), junto con la transformación del carácter de la sociedad en su conjunto (y como base de dicha transformación)Para que cualquier sociedad dada siga funcionando, se tiene que producir un excedente — más allá de lo que la gente necesita para satisfacer los requisitos esenciales para la vidaUna diferencia fundamental entre un sistema explotador y un sistema no explotador se halla en la forma en que se crea ese excedente, la forma en que se utiliza y la forma en que se toman las decisiones al respecto.

    En una sociedad socialista, la gente tiene empleo garantizado y, en ese sentido, la lucha individual por la supervivencia se ha convertido en algo del pasado — ya no es algo por lo que la gente tiene que estar ocupada o algo por lo que preocuparse. Pero, más allá de eso, hay que utilizar el excedente que se cree en esta sociedad socialista para ampliar continuamente la base para satisfacer las necesidades generales del pueblo, inclusive en los ámbitos de la educación, la cultura y así sucesivamente; hacer frente a los desastres naturales y actuar como guardianes del medio ambiente; defender al país socialista contra los ataques —y, de manera crucial, proporcionar una base material en expansión para la lucha por eliminar y arrancar de raíz las relaciones de opresión al interior del país y apoyar la lucha revolucionaria en el mundo en general—, y al mismo tiempodejar algo para las generaciones del futuro. Así que, una vez más, la cuestión decisiva es: ¿cómo, en cuáles condiciones, se produce ese excedente, y para cuáles fines se utiliza?

    Para avanzar más allá de un sistema basado en la explotación, no sólo hay que eliminar la propiedad privada de los medios de producción por parte de capitalistas en competencia, y reemplazarla por la propiedad socializada en manos de la sociedad en su conjunto, sino que hay que superar las divisiones opresivas características de la vieja sociedad explotadora. Esto incluye la división entre el trabajo intelectual y el trabajo manual — las relaciones desiguales entre aquellos cuyo trabajo en esencia es intelectual (trabajo intelectual) y aquellos que llevan a cabo un trabajo que en esencia es físico (trabajo manual). También incluye relaciones raciales, sexuales y de género opresivas, y otras divisiones que contienen la base para la opresión y los antagonismos entre diferentes partes de la sociedad. Todo esto está integrado en el capitalismo, y en otros sistemas basados en la explotación. Y para poner fin a la explotación, hay que transformar todo esto. A la vez, las masas de personas deben participar, de manera cada vez más consciente, en la determinación de los objetivos y en la planificación para alcanzarlos, en el desarrollo de la economía y de la sociedad en general, no sólo con el país en particular en mente, sino con la orientación fundamental de contribuir a la transformación del mundo en su conjunto, hacia el objetivo final del comunismo, con la abolición de toda explotación y opresión en todas partes. [volver]

    ****Esta declaración relativa a la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte puede encontrarse en (entre otras obras): LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura? [volver]

     

    Vea la Primera parte
  • ARTICLE:

    La cumbre de Trump y Xi Jinping:
    Diplomacia de altos riesgos en tiempos de rivalidad intensificada, creciente peligro de guerra

    Chinese President Xi Jinping shakes hands with U.S. President Donald Trump in Beijing, May 14, 2026.

     

    El presidente chino Xi Jinping estrecha la mano del presidente estadounidense Donald Trump en Pekín, el 14 de mayo de 2026.    Foto: AP

    Nosotros, la gente del mundo, ya no podemos darnos el lujo de permitir que estos imperialistas sigan dominando el mundo y determinando el destino de la humanidad. Hay que derrocarlos cuanto antes. Y es un hecho científico que no tenemos que vivir así.
    Bob Avakian, líder revolucionario, autor del nuevo comunismo. 

    La semana pasada, Donald Trump viajó a China para una cumbre crucial con el líder chino Xi Jinping, que se celebró del 14 al 15 de mayo. Fue la primera vez en nueve años que un presidente estadounidense visitaba China.

    Antecedentes sobre la cuestión de Taiwán
    En la cumbre, Xi dejó claro que cualquier acción de parte de Estados Unidos en apoyo a la independencia de Taiwán podría desencadenar, en sus palabras, una “situación extremadamente peligrosa”. Xi insinuó con contundencia que este eje de tensiones inflamatorias podría convertirse en el detonante de una guerra. ¿Por qué Taiwán es tan central en la rivalidad entre Estados Unidos y China? Siga leyendo.

    China, literalmente, extendió la alfombra roja para Trump. Pero tras las fastuosas cenas de estado y los cordiales apretones de manos, se libraba una lucha de altos riesgos entre estas dos gánsteres imperialistas. Ambas potencias están reforzando febrilmente sus fuerzas armadas1. Se están expandiendo, o intentando expandirse, hacia nuevos territorios. Pero también se rigen por una búsqueda de ventajas, al menos por ahora, mediante maniobras diplomáticas.

    La “trampa de Tucídides”: lo que revela…

    Xi Jinping inauguró la cumbre con una dura advertencia a Estados Unidos. En sus declaraciones de apertura el 14 de mayo, Xi preguntó: “¿Es posible que China y Estados Unidos trasciendan la llamada ‘Trampa de Tucídides’ y forjen un nuevo paradigma para las relaciones entre grandes potencias?”.

    Xi se refería a Tucídides, un historiador de la antigua Grecia, quien sostenía que la Guerra del Peloponeso del 431 a.C. tuvo lugar debido “al auge de Atenas y al temor que esto infundió en Esparta, lo que hizo inevitable la guerra”. En aquel entonces, Esparta era la potencia establecida y Atenas estaba en ascenso. Dado que los espartanos empezaban a temer el ascenso de Atenas, se movilizaron militarmente en su contra y la derrotaron. Esta metáfora se convirtió en una de las principales formas en que se dirigía a la población a comprender lo que estaba pasando.

    map of China with Taiwan located

     

    Mapa de China con la ubicación de Taiwán.   

    Xi combinó esta referencia con trazar una línea roja brillante alrededor del interés más contencioso y peligroso de los intereses centrales de China: la isla de Taiwán. La ONU considera que Taiwán es parte de China, pero funciona como un estado independiente. Particularmente bajo la administración de Biden, Estados Unidos alentó a Taiwán a fortalecer su poderío militar, y Biden hizo una serie de comentarios provocadores —y sin precedentes— sobre la disposición de Estados Unidos a defender militarmente a Taiwán en el caso de un ataque chino. Xi advirtió a Trump que si el asunto de Taiwán “se manejara mal, los dos países chocarán o incluso se enfrentarán, poniendo toda la relación entre Estados Unidos y China en una situación extremadamente peligrosa”2. (Véase el recuadro: Antecedentes sobre la cuestión de Taiwán). Poco antes de la cumbre, Estados Unidos había forjado un acuerdo para vender a Taiwán armamento por valor de 14.000 millones de dólares, un acuerdo que Trump aún no ha firmado.

    Esto fue una auténtica jugada de gánster por parte de Xi: básicamente, no se metan con lo que consideramos nuestros intereses centrales en Taiwán y podremos evitar la trampa de Tucídides... por ahora.

    …Y lo que oculta

    Al mismo tiempo, la “trampa de Tucídides” oculta más de lo que revela. En el fondo, lo que impulsa a Estados Unidos y China hacia la confrontación —posiblemente una guerra— no es simplemente la existencia de una potencia dominante y otra en ascenso. Se trata de la dinámica subyacente de expandirse o morir propia de sus sistemas capitalista-imperialistas.

    China dejó de ser un estado socialista revolucionario hace 50 años. Tras la muerte de Mao Zedong en 1976, el socialismo fue derrocado y, como escribió Raymond Lotta: “Desde ese entonces, China ha surgido como una potencia capitalista-imperialista explotadora en contienda con el imperialismo estadounidense por la dominación global”.

    Hoy, Estados Unidos y China son las dos principales superpotencias imperialistas en el mundo. Juntas, representan más del cuarenta por ciento de la economía global y casi la mitad del gasto militar mundial. La rivalidad entre estos dos depredadores globales dotados de armas nucleares se ha intensificado peligrosamente durante más de una década, tanto en el ámbito político como en el económico y el militar.

    En las últimas dos décadas, se ha dado un enorme viraje en el poder económico mundial. La participación de Estados Unidos en la producción mundial ha venido disminuyendo, mientras que la fuerza económica de China ha crecido rápidamente, a medida que esta potencia imperialista en ascenso aspira a establecer sus propias esferas de influencia en todo el mundo.

    U.S. and Netherlands conduct joint military exercises in South China Sea, May 22, 2024.

     

    Estados Unidos y los Países Bajos realizan ejercicios militares conjuntos en el Mar de China Meridional, el 22 de mayo de 2024.    Foto: U.S. Navy

    Estados Unidos, bajo Trump, ha estado librando una especie de guerra económica contra China con aranceles y otros intentos de limitar el alcance y la influencia de China. Estados Unidos ha estado desarrollando y modernizando su poderío militar imperialista, incluidas armas nucleares. Ha estado priorizando sus ventajas en ciertos sectores de alta tecnología. Ha estado afianzando agresivamente su control sobre el hemisferio occidental: la invasión de Venezuela, la severa guerra económica contra Cuba y las amenazas de apoderarse de Groenlandia son ejemplos claros. (Véase, Una estrategia para un Estados Unidos fascista que domina al planeta, revcom.us, 17 de diciembre de 2025)

    China's first domestically built aircraft carrier Shandong sails into Hong Kong for port call, July 3, 2025.

     

    El Shandong, el primer portaaviones de construcción nacional de China, llega a Hong Kong para hacer escala el 3 de julio de 2025.    Foto: AP

    Ante esta situación, el avance económico de China no ha hecho más que acelerarse. Esto incluye su competencia por un mayor control del mercado mundial; su acceso y dominio sobre materias primas críticas; su continuo desarrollo de la alta tecnología; y sus esfuerzos por contrarrestar el papel del dólar en el comercio mundial3. Además, China ha estado embarcándose en un importante aumento de fuerza militar y proyección de poderío, penetrando en Asia, África y América del Sur y Central.

    ¿Cuál bando representa el mayor peligro? Ambos… y ninguno.

    Map focused on U.S., China, other countries surrounding the Pacific Ocean

     

    Estados Unidos y China al otro lado del océano Pacífico. Para ampliar la imagen, hágale clic.    Freeworldmaps.net

    Es decir, ninguno de estos monstruos podría sentirse compelido —ya sea por la perspectiva de una ventaja estratégica por parte del otro, o por una derrota estratégica para sí— a aumentar las apuestas... y un error de cálculo, junto con la lógica imperialista, podría conducir a un holocausto nuclear.

    Estas eran las dinámicas subyacentes y aceleradas que se desarrollaban bajo la cumbre; y estas son las dinámicas que proporcionan el contexto para lo que señala Bob Avakian en LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura?:

    Existe el peligro muy presente, y que ahora crece una vez más, de una guerra nuclear, en particular entre los imperialistas estadounidenses por un lado, y Rusia y China, igualmente capitalista-imperialistas, por el otro.

    Cuáles resultados se obtuvieron —y cuáles no— de esta cumbre?

    Trump calificó la cumbre de “una visita increíble... Creo que ha traído muchas cosas buenas”.

    Xi afirmó que se trataba de un “ hito“: “Hemos establecido una nueva relación bilateral, o mejor dicho, una relación constructiva, estratégica y estable”.

    Pero cuando vemos debajo de la superficie, como informa New York Times, no se anunciaron “resoluciones claras sobre el comercio, Taiwán, la guerra en Irán u otros temas de contienda”4.

    La ausencia de acuerdos o avances significativos evidencia la competencia peligrosa en creciente escalada entre las dos grandes potencias imperialistas en el mundo. Cualquier acuerdo que pudiera surgir posteriormente reflejaría tan solo una tregua temporal, y/o expresiones de posicionamiento competitivo para sacar ventajas.

    De hecho, al mismo tiempo que se celebraba la cumbre, tanto Estados Unidos como China intensificaban sus esfuerzos por socavar al otro5.

    Los demócratas reaccionan a la cumbre... ¡con belicismo chovinista pro estadounidense!

    Los demócratas y liberales de peso han criticado duramente lo que denominan la “conciliación” y la “mano blanda” de Trump hacia Xi durante la cumbre con China. El exembajador estadounidense en China declaró a la PBS que el “enfoque efusivo” de Trump hacia Xi debilita tanto a Trump como a Estados Unidos, haciéndolo parecerse a un suplicante, no una potencia dominante. Se mostró especialmente molesto porque Trump no confrontó a Xi sobre Taiwán: “Xi Jinping… su mensaje principal en la cumbre de ayer por la mañana fue intentar intimidar a Estados Unidos, diciendo que si cruzan nuestras líneas rojas, dijo, respecto a Taiwán, terminaremos en un conflicto. No debemos dejarnos intimidar ni coaccionar por el presidente chino. Ningún presidente anterior lo ha hecho”6.

    Bob Avakian: ¡Libérense de la GFT! La Gran Falsedad Tautológica (vídeo en inglés; texto en español)

    Aquí va una pregunta a la cual toda persona preocupada por la humanidad y el futuro —incluida la posibilidad misma de que exista un futuro para la humanidad— debe responder. ¿tú formas parte del “nosotros” que, según este propagandista imperialista, “no debe dejarse intimidar”? ¿Estás dispuesto no solo a dar su vida, sino a poner en riesgo la vida de todos para defender un sistema cuyo poder se construyó sobre la crueldad, la esclavización, el robo y la explotación despiadada, y cuyo imperio hoy se basa en más de lo mismo, no solo, ni siquiera principalmente, en Estados Unidos, sino en todo el mundo, en condiciones terriblemente brutales?

    Luego están los liberales anti-Trump como Heather Cox Richardson (De Cartas de una estadounidense, 15 de mayo) que parecen preocupados por la perspectiva de que China se haya convertido en el igual de Estados Unidos, en lugar de un suplicante en la mesa del poder global.

    Cita al exdirector de Asuntos de China de Biden en el Consejo de Seguridad Nacional, quien declaró al Washington Post: “Xi ha logrado algo que los dirigentes chinos llevaban décadas persiguiendo: traer a un presidente estadounidense a Pekín como un par indiscutible. Xi utilizó la opulenta puesta en escena de la visita para dejar claro al mundo que China y Estados Unidos son las dos superpotencias dominantes, de igual fuerza. No hay vuelta atrás”.

    Richardson es una historiadora que ha realizado un valioso trabajo sobre la Guerra Civil, la Reconstrucción y otros temas. Ella, mejor que nadie, conoce la amarga formación de Estados Unidos, marcada por la esclavitud y el genocidio. Su historia, hasta el día de hoy, se caracteriza por apoyar y perpetrar crímenes atroces: desde 407 años de esclavizar, brutalizar y asesinar al pueblo negro, hasta la matanza de millones en sus guerras imperialistas alrededor del mundo, y más recientemente, el suministro de las bombas para el genocidio de Israel en Gaza. (Y aquí ni siquiera estamos hablando del papel de Estados Unidos como el mayor criminal climático de la historia mundial).

    Sin embargo, Richardson también se suma a la tendencia de expresar su preocupación por la pérdida de ventaja de Estados Unidos sobre China. Una vez más, se trata de defender un imperio que ha cobrado casi 15 millones de vidas para “defender su ventaja” tan solo desde la Segunda Guerra Mundial. Es crucial retar a personas como Richardson y quienes la siguen sobre su forma de pensar y compelerlas a afrontar la realidad.

    La cumbre subraya la urgencia de la situación que enfrentamos. Es necesario retar a la gente, con argumentos sólidos y hechos concretos, para que reconsideren su forma de pensar. Aprender a convivir con —y a elegir entre— potencias opresivas reaccionarias no es la única opción que nos toca. La verdadera disyuntiva que se nos presenta es si tolerar y esperar encontrar un lugar dentro de esta locura mientras precipita a la humanidad hacia el abismo… o si analizar seriamente y bregar con la alternativa real que se ha propuesto, plasmada en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, de Bob Avakian.

    Una vez más, como Avakian ha recalcado con urgencia:

    Nosotros, la gente del mundo, ya no podemos darnos el lujo de permitir que estos imperialistas sigan dominando el mundo y determinando el destino de la humanidad. Hay que derrocarlos cuanto antes. Y es un hecho científico que no tenemos que vivir así.
    LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura? Bob Avakian

     

    Antecedentes sobre la cuestión de Taiwán

    En la cumbre, Xi dejó claro que cualquier acción de parte de Estados Unidos en apoyo a la independencia de Taiwán podría desencadenar, en sus palabras, una “situación extremadamente peligrosa”. Xi insinuó con contundencia que este eje de tensiones inflamatorias podría convertirse en el detonante de una guerra. ¿Por qué Taiwán es tan central en la rivalidad entre Estados Unidos y China?

    Taiwán se encuentra a 160 kilómetros de la costa continental de China. Tras la victoria de la revolución china en 1949, los reaccionarios apoyados por Estados Unidos durante la guerra civil china huyeron a Taiwán, donde gobernaron durante décadas mediante la ley marcial y establecieron una economía despiadadamente explotadora, nuevamente con el respaldo del imperialismo estadounidense. Las fuerzas navales estadounidenses patrullan la región con regularidad y sus buques de guerra transitan por el estrecho de Taiwán. Según el derecho internacional, la República Popular China es reconocida como la única representante legítima de Taiwán. Sin embargo, Taiwán sigue siendo un territorio autónomo que recibe miles de millones de dólares en ayuda militar estadounidense.

    Para el imperialismo estadounidense, mantener a Taiwán fuera del control directo de China contribuye a proyectar el poderío global de Estados Unidos en una región crucial del mundo, vía una red de islas que se extiende desde Japón hasta las Filipinas. Y hoy, Taiwán se ha consolidado como el principal productor de chips avanzados, componentes esenciales para la computación sofisticada, la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías militares. Para los capitalistas imperialistas que gobiernan China hoy, la absorción de Taiwán contrarrestaría considerablemente el poderío naval estadounidense y le otorgaría mayor libertad de maniobra, además de permitirle obtener un control directo sobre vitales cadenas de suministro de semiconductores. Para China, cualquier maniobra de Estados Unidos para respaldar diplomática y militarmente la independencia total de Taiwán constituiría un acto y una declaración de guerra.

    En los últimos pocos años, China ha intensificado su presión militar sobre Taiwán. Realiza operaciones aéreas y navales casi a diario en el estrecho de Taiwán. Lleva a cabo maniobras militares a gran escala y “juegos de guerra” alrededor de la isla. A medida que ha aumentado su gasto militar general, China también ha reafirmado con mayor contundencia su soberanía sobre Taiwán, tal como lo hizo Xi Jinping en la reciente cumbre. El imperialismo estadounidense ha mantenido su ayuda militar y la venta de armas a Taiwán. Una venta récord de 14.000 millones de dólares está pendiente de aprobación final, un paquete que incluye armamento militar de alta tecnología. Al mismo tiempo, Japón, a instancias del imperialismo estadounidense, ha quitado los límites al gasto militar y a las exportaciones de armas, y está emprendiendo su rearme más masivo desde el final de la Segunda Guerra Mundial (Japón libró una guerra brutal contra China en las décadas de 1930 y 1940).

    _______________

    NOTAS:

    1. China se ha negado a firmar un tratado nuclear con Estados Unidos y Rusia hasta que Estados Unidos reduzca su arsenal y haya paridad entre ambos países. Actualmente, China posee unas 600 ojivas nucleares, mientras que Estados Unidos tiene entre 4.000 y 5.000. Mientras tanto, el gobierno de Trump busca modernizar, diversificar y expandir el arsenal nuclear estadounidense, y aumentar el gasto militar el próximo año en un 50%, hasta alcanzar los 1,5 millones de millones de dólares. [volver]

    2. Xi podría haber estado refiriéndose a cualquier medida estadounidense para fortalecer la independencia o la postura militar de Taiwán, como la ejecución de la venta de armas estadounidenses a Taiwán por valor de 14.000 millones de dólares, a la que China se opone firmemente, y la que aún no se ha entregado. [volver]

    3. Véase, por ejemplo, Cómo Estados Unidos intenta asegurar el dominio del dólar durante la turbulencia económica: “Mientras el gobierno ha venido elaborando planes para mantener el dominio del dólar, China ha tenido tomando sus propias medidas para aumentar la influencia global del renminbi [la moneda china]”. New York Times, 11 de mayo de 2026. [volver]

    4. Trump afirmó que China acordó comprar soja estadounidense y 200 aviones Boeing, pero no está claro si esto se concretará. Además, Estados Unidos y China mantienen fuertes discrepancias en otros temas, como el liderazgo estadounidense en chips informáticos avanzados y el dominio chino en minerales de tierras raras. [volver]

    5. Axios informa que “los halcones antichinos en la administración Trump trabajaron en los días y semanas previos a la cumbre para socavar el argumento a favor del acercamiento”, incluidas “Nuevas sanciones a empresas que ayudan a Irán a atacar a las fuerzas estadounidenses y refinerías que compran petróleo iraní” y “Un memorando de la Casa Blanca que acusa a entidades chinas de robo “de cantidades industriales” de secretos de IA estadounidenses”. También informó que “las filtraciones desde dentro del gobierno pintan un panorama aún más hostil de la rivalidad entre Estados Unidos y China. Una evaluación de la inteligencia estadounidense, según un informe del Washington Post, encontró que China está aprovechando la guerra con Irán para ganar terreno frente a Estados Unidos. The New York Times el miércoles informó que empresas chinas están negociando ventas clandestinas de armas a Irán. [volver]

    6. El New York Times (La “curva de aprendizaje” de Trump acaba en la conciliación en la cumbre) criticó a Trump por mostrarse indeciso sobre llevar a cabo la entrega programada de armas por valor de 14 mil millones de dólares a Taiwán ante las amenazas de Xi. La revista liberal de política exterior Responsible Statecraft teme que los demócratas se hayan vuelto demasiado “halcones” para con China, uniéndose en gran medida en torno a la oposición a la cumbre. Escuchemos el discurso belicista del senador demócrata Chris Coons: “Pekín está tratando de crear un panorama internacional más agresivo, coercitivo y sin ley que perjudica al pueblo estadounidense”, y que Trump debería “recordar quiénes son Xi Jinping y la República Popular China” antes de firmar cualquier acuerdo. [volver]

  • ARTICLE:

    China conmemora el centenario del Partido Comunista de China

    No es el partido de Mao y la revolución…
    sino de la contrarrevolución y el capitalismo-imperialismo

    Nota de la redacción, 18 de mayo: La reciente reunión entre Trump y el líder chino Xi Jinping acaba de concluir. La República Popular China se autodescribe como “socialista”. Y muchos en la “izquierda” ven a China como un contrapeso antiimperialista y socialista al imperialismo estadounidense. Para esclarecer la verdadera naturaleza de China y de su gobernante Partido Comunista, reposteamos el siguiente artículo de 2021 de Raymond Lotta. Como explica este artículo, si bien China fue una sociedad socialista revolucionaria bajo la dirección de Mao Zedong entre 1949 y 1976, tras la muerte de Mao en 1976, se dio un golpe de estado contrarrevolucionario. Una nueva clase burguesa restauró el capitalismo y transformó al Partido Comunista en un instrumento represivo al servicio de los intereses del dominio capitalista. Desde ese entonces, China ha surgido como una potencia capitalista-imperialista explotadora en contienda con el imperialismo estadounidense por la dominación global. Para obtener importantes antecedentes sobre la experiencia de la revolución socialista en China (su carácter principalmente liberador y sus errores secundarios, pero serios), lea la reciente presentación de Bob Avakian, La humanidad al borde del precipicio: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura?, y la entrevista con Raymond Lotta, No sabes lo que crees que “sabes” sobre… La revolución comunista y el VERDADERO camino a la emancipación: Su historia y nuestro futuro.

    Por toda China se montan celebraciones oficiales del centenario del Partido Comunista de China (PCCh). Xi Jinping y otros líderes del PCCh gobernante fingen que hay una cadena ininterrumpida desde el congreso fundador del partido en julio de 1921 hasta el PCCh actual. Narran un cuento de un PCCh que ha realizado su misión de convertir a China en una gran potencia mundial que no ceda ante las presiones y amenazas extranjeras.

    Los imperialistas estadounidenses y otros imperialistas occidentales promueven su propia versión de esta narrativa de una “cadena ininterrumpida”. Narran un cuento de un partido históricamente “autoritario” que, desde el comienzo, ha buscado controlar vidas y dominar al mundo.

    Ambos cuentos son mentiras profundamente irreales y sirven a fines reaccionarios.

    Communism The Beginning of a New Stage 225

     

          

    Poner en claro algunos hechos básicos de la revolución china… y la contrarrevolución

    He aquí la verdad. Estos cien años desde la fundación del PCCh no han sido una cadena ininterrumpida sino una lucha entre la revolución y la contrarrevolución.

    El Partido Comunista que hoy gobierna a China NO es el mismo Partido Comunista que Mao Zedong dirigió desde los primeros años de los años 1930 hasta su muerte en 1976. NO es el mismo partido que, bajo la dirección de Mao, representaba la revolución, el socialismo y un mundo comunista sin explotación y opresión… el partido que, bajo Mao, verdaderamente dirigía al pueblo chino a hacer la revolución. La revolución socialista que Mao dirigió fue derrocada en 1976, poco después de su muerte y el arresto de sus seguidores dirigentes más cercanos.

    He aquí la verdad. La China de hoy es una sociedad cien por ciento capitalista — un potencia imperialista en ascenso. Los gobernantes de China han conservado el nombre “partido comunista” y algunos de los adornos de la revolución a fin de apuntalar sus reivindicaciones de legitimidad. Pero lo que una vez era un bastión de la revolución ahora explota brutalmente a su pueblo y contiende con Estados Unidos por la supremacía mundial.

    Alguna información esencial de trasfondo

    En 1949, la revolución china triunfó. Esto fue la culminación de más de 20 años de lucha armada que pasó por diferentes etapas: contra las fuerzas opresivas de señores de la guerra… contra el imperialismo japonés que había invadido y ocupado a grandes extensiones de China… contra los reaccionarios respaldados por Estados Unidos. La revolución bajo la dirección de Mao movilizó a decenas y cientos de millones de campesinos, obreros y sectores más amplios de la sociedad en una lucha heroica para poner fin a los salvajismos de la dominación imperialista y el dominio de los terratenientes. Pero la toma de poder en 1949, como Mao enfatizó, no era el punto final sino el inicio de un complejo proceso y lucha de transformar la sociedad y el modo de pensar.

    Mao estaba dirigiendo a la gente por el camino socialista. Cientos de millones de personas asumieron la causa de forjar una sociedad libre de explotación y opresión. Pero una clase capitalista nueva se había generado dentro de las estructuras del PCCh y del nuevo estado socialista — y estaba organizándose para llevar a China por el camino capitalista. Mao hizo el análisis sin precedentes del peligro de la restauración capitalista bajo el socialismo y de la manera de combatir esto.

    En 1966, Mao lanzó la Revolución Cultural sobre la base de ese análisis, convocando a las masas populares a alzarse para derrocar a estas nuevas fuerzas burguesas y prevenir la restauración del capitalismo — y para llevar la revolución adelante hacia un mundo comunista. Esta lucha monumental y las transformaciones increíbles que sucedieron en China en la década de 1966 a 1976 eran una fuente de inspiración y dirección para la humanidad oprimida y para todos los que anhelaban la emancipación total y un mundo nuevo.

    Pero en octubre de 1976 los seguidores del camino capitalista triunfaron, al llevar a cabo un golpe de estado violento un mes después de la muerte de Mao.

    Mao proclaiming the establishment of the People's Republic of China in 1949.

     

    Mao proclaiming the establishment of the People's Republic of China in 1949.   

    Image from the innovative revolutionary ballet and opera "Red Detachment of Women." This work and others contributed towards radicalizing the discourse of women's liberation during the Cultural Revolution.

     

    Image from the innovative revolutionary ballet and opera "Red Detachment of Women." This work and others contributed towards radicalizing the discourse of women's liberation during the Cultural Revolution.   

    In the years of the Cultural Revolution, some 1 million young peasants and young people from the cities were trained as "barefoot doctors" providing basic healthcare in the countryside.

     

    In the years of the Cultural Revolution, some 1 million young peasants and young people from the cities were trained as "barefoot doctors" providing basic healthcare in the countryside.   

    In 1949, the Chinese revolution gained victory. This was the culmination of more than 20 years of armed struggle that went through different phases: against oppressive warlord forces... against Japanese imperialism that had invaded and occupied much of the country... against U.S. backed reactionaries. The revolution under Mao’s leadership mobilized tens and hundreds of millions of peasants, workers, and broader sections of society in heroic struggle to put an end to the savageries of imperialist domination and landlord rule. But the seizure of power in 1949, as Mao emphasized, was not the end point but the beginning of a complex process and struggle of transforming society and thinking.

    Mao was leading people on the socialist road. Hundreds of millions took up the cause of forging a society free from exploitation and oppression. But a new capitalist class had arisen within the structures of the CPC and the new socialist state—and they were organizing to take China down the capitalist road. Mao made the unprecedented analysis of the danger of capitalist restoration under socialism and how to combat this.

    In 1966, Mao launched the Cultural Revolution based on that analysis, calling on masses of people to rise up to overthrow these new bourgeois forces and prevent the restoration of capitalism—and to carry the revolution forward towards a communist world. This monumental struggle and the incredible transformations that took place in China in the decade 1966-76 were a source of inspiration and direction for oppressed humanity and all who sought total emancipation and a new world.

    But in October 1976, the capitalist roaders won out, carrying out a violent coup d’état a month after Mao died.

    Revolution and Counterrevolution... Bob Avakian’s Historic Analysis

    Revolución y contrarrevolución… el análisis histórico de Bob Avakian

    En 1977, Bob Avakian (BA) hizo un análisis histórico de la última gran lucha de Mao — la lucha en la cima del Partido Comunista de China entre las fuerzas revolucionarias por un lado y por otro, las nuevas fuerzas capitalistas que se hacían pasar por socialistas “prácticos”. Él identificó y examinó los factores críticos subyacentes al golpe de estado militar reaccionario de octubre de 1976. Explicó las implicaciones de la pérdida en China para todos aquellos por todo el planeta que anhelan la liberación.

    En una coyuntura de desorientación y desmoralización entre las fuerzas comunistas a nivel mundial, BA asumió la responsabilidad de dirigir al movimiento comunista hacia adelante ante esta terrible derrota, y de sacarle lecciones. Y BA ha seguido desarrollando el marco teórico para entender muy a fondo la lucha entre la revolución y la contrarrevolución al interior de un partido comunista, que ocupe el poder o no lo ocupe. Es decir, la lucha que determina si un partido comunista sea, como lo ha expresado BA, “una vanguardia del futuro o un residuo del pasado”.

    El azuzamiento del nacionalismo-chovinismo… la intensificación de la rivalidad entre grandes potencias

    La contrarrevolución de 1975 transformó al PCCh en un instrumento represivo al servicio de los intereses de una nueva clase dominante capitalista explotadora. Para 2005 a 2010, la dirigencia del partido chino ya había evolucionado y se había transformado en una clase dominante imperialista. La economía china está organizada en torno a las ganancias — con sus corporaciones estatal-capitalistas al mando, sus talleres de sobreexplotación, enormes reservas de capital privado y flujos al extranjero de masivas cantidades de capital de inversión generador de ganancias.

    Los gobernantes capitalista-imperialistas de China están aprovechando este centenario del PCCh para azuzar el nacionalismo y el chovinismo. Hacen espectáculo de su creciente poderío militar. Al mismo tiempo ponen sobre aviso a Estados Unidos y a otros imperialistas de que China no permitirá interferencia alguna con su persecución de sus “legítimos” intereses económicos y estratégicos de gran potencia en Asia central, África y América Latina.

    Por su parte, los imperialistas estadounidenses se aprovechan del centenario para incitar un chovinismo anti-China y afirmar su “derecho” y “responsabilidad” de prevenir que China perturbe el orden internacional mundial que Estados Unidos estableció tras la Segunda Guerra Mundial. Un orden que descansa sobre una inmensa red de explotación globalizada y violencia militar bruta. Por más agudas, e intensificadas, que sean las discrepancias al interior de la clase dominante imperialista estadounidense, tiene esta unidad básica: reconocen a China como el adversario principal de Estados Unidos y la “amenaza” principal a su hegemonía mundial.

    Ambos bandos están avivando las tensiones. Y se intensifica el peligro de una escalada hacia la guerra entre estas dos potencias igualmente explotadoras y opresivas. Es de suma importancia entender las dinámicas de la rivalidad y la contienda entre Estados Unidos y China — y revcom.us ofrecerá una cobertura más a fondo.

    La revolución cultural de China

     

    Adquirir perspectiva… convertirse en seguidores de Bob Avakian para hacer una revolución verdaderamente emancipadora

    La revolución china de 1949 a 1976, en particular la Revolución Cultural de 1966 a 1976, era el punto álgido radicalmente transformador de la primera etapa de la revolución comunista: con su inicio en la fugaz Comuna de Paris de 1871 y luego la revolución rusa de 1917 a 1956. El importante documento El comunismo: El comienzo de una nueva etapa — Un manifiesto del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos, hace un resumen de esta primera etapa y del camino hacia adelante.

    La entrevista a Bob Avakian sobre La Revolución Cultural de China… el arte y la cultura… el disentimiento y la efervescencia… y el avance de la revolución hacia el comunismo que acompaña este editorial ofrece observaciones valiosas sobre la experiencia de la revolución china, los desafíos que ésta enfrentaba en ese entonces, lecciones, y da vida al análisis que BA ha desarrollado sobre la importancia crítica del disentimiento y la efervescencia intelectual-cultural en la sociedad socialista del futuro. Los pasajes de la entrevista conmigo abordan la verdadera historia de la revolución china, especialmente de la Revolución Cultural, en contraposición a las calumnias y tergiversaciones tan acostumbradas.

    Bob Avakian ha analizado los grandes avances y los problemas de China cuando era una sociedad auténticamente socialista, abordando cuestiones de método y enfoque — y se ha adentrado a fondo en las razones por la derrota de la revolución. Él ha hecho un resumen de todo el gran desfile de la primera etapa de la revolución comunista. Ha defendido, sintetizado y avanzado sobre los avances importantes en entendimiento que hicieron los líderes de esas revoluciones y en algunos sentidos importantes ha roto con lo que ha ocurrido en el pasado. Y, en el proceso, ha hecho avanzar de manera cualitativa la ciencia del comunismo y la revolución para emancipar a la humanidad.

    En 1975, ser un comunista significaba seguir a Mao y al camino que él forjó. Hoy, ser un comunista significa seguir a Bob Avakian y el nuevo camino él ha forjado, el nuevo comunismo. Esta es la base para iniciar una nueva etapa de la revolución comunista e ir mucho más lejos y hacerlo mucho mejor en el mundo de hoy. En un momento en que se está volviendo más posible hacer la revolución.

  • ARTICLE:

    La defensa depravada de Netanyahu de la violación de prisioneros palestinos; o, una vez más sobre la increíble hazaña de Israel

    meme  Q BA quote Israel nazis spanish

     

     

    En las primeras semanas posteriores a la invasión israelí de Gaza, cuando Israel había comenzado la masacre de civiles palestinos, el líder revolucionario Bob Avakian escribió que “Israel ha hecho algo verdaderamente increíble -- ¡Israel ha conseguido convertir a judíos en nazis!”.

    Esta observación causó revuelo y se difundió rápidamente en los círculos sionistas en línea, llegando a ser bastante notoria. Un día, mientras realizaba una labor de agitación política sobre el genocidio israelí en Gaza en una universidad estatal de élite, una joven estudiante judía rechazó un volante. Cuando le pregunté por qué, me gritó algo así como: “Te conozco; eres de los que dicen que los ‘judíos son nazis’”, y se marchó furiosa.

    Screenshot of Nicholas Kristof on Israeli forces rape of Palestinians.

     

    Video en inglés: Nicholas Kristof habla sobre la violencia sexual ejercida por las fuerzas israelíes contra los palestinos. Haz clic en la imagen y luego en “See reel”. IG @nytopinion    IG @nytopinion

    Esta cita se me vino a la mente —y no me abandonó— mientras leía el artículo de Nicholas Kristof en el New York Times, El silencio que acompaña la violación de los palestinos”. Kristof escuchó los relatos de 14 personas que fueron violadas anal y/o vaginalmente con los ojos vendados (en algunos casos repetidamente), de modo que algunas de ellas ahora no pueden evacuar con normalidad y están obligadas a usar una bolsa externa para sus heces. A los hombres les apretaban el pene y, a menudo, se lo sujetaban con bridas durante horas, causándoles daños permanentes en algunos casos. La gente debería leer esto para confrontar lo que se está haciendo en nuestro nombre.

    Es cierto que, a lo largo de los años, Kristof ha adoptado la práctica de creer casi unánimemente las denuncias de violación y abuso, lo cual, como método, eviscera la necesidad del debido proceso y el estado de derecho. Pero en el caso de las violaciones de prisioneros por parte de Israel, existen montones de pruebas, con denuncias similares presentadas por organizaciones palestinas, organizaciones de las Naciones Unidas, organizaciones israelíes de derechos humanos de renombre como B’Tselem, así como por periódicos y revistas digitales israelíes como Ha’aretz y +972.

    Rape of Palestinian prisoner July 2024 Sde Teiman detention facility

     

    Julio de 2024: Soldados israelíes en el centro de detención de Sde Teiman, en Israel, sostienen escudos para ocultar ante las cámaras la violación de un prisionero palestino. Posteriormente, el hombre fue atendido en un hospital por lesiones rectales y abdominales.    Captura de pantalla; video filtrado por un abogado.

    En un incidente tristemente célebre, ocurrido en agosto de 2024, se filtró a los medios un video en el que soldados israelíes violaban tumultuariamente a una prisionera. El abuso fue tan grave que la prisionera fue hospitalizada y quedó incapacitada para caminar. Varios soldados fueron arrestados, y cinco de ellos enfrentan cargos.

    Pero no hubo indignación en la sociedad ante la depravación de estos soldados. En cambio, se desató una protesta generalizada contra su procesamiento y una gran presión para encontrar al responsable de la filtración. Cientos de israelíes se manifestaron violentamente intentando encontrar y liberar a los soldados en una prisión y una base militar. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, calificó a estos delincuentes de “guerreros heroicos”. Resultó que el responsable de la filtración era el principal abogado militar de Israel, quien posteriormente fue obligado a dimitir. Tras todo esto, la grabación de la brutal violación se consideró perjudicial para los casos de los acusados. En marzo de este año, Israel retiró por completo el procesamiento y liberaron a los soldados .

    Además, el propio New York Times había documentado cuidadosamente los reportajes de Kristof, sin duda receloso de cualquier cosa sobre este tema en particular que pudiera dañar su reputación y exponerlos a una demanda por difamación. (Como era de esperar, Netanyahu no tardó en amenazar con demandarlos)7.

    Libelo de sangre

    Der Stuermer, newspaper of the Nazis in Germany, May 1939, showing depiction of blood libel murder

     

    La primera plana del periódico nazi Der Stürmer, mayo de 1939. El titular: “Asesinato ritual / El mayor secreto del judaísmo mundial”. El pie de foto: “En 1476, los judíos de Ratisbona asesinaron a seis niños. Les extrajeron la sangre y los ejecutaron como mártires”. Estos son el tipo de mentiras enfermizas y el auténtico libelo de sangre que justificaron el Holocausto nazi.     Foto: Museo Memorial del Holocausto de Estados Unidos

    La principal línea de ataque de Netanyahu fue acusar a Kristof y al New York Times de “libelo de sangre”. ¿A qué se refiere ese término?

    En realidad, todo se remonta a más de 900 años atrás, cuando un sacerdote en Inglaterra afirmó que un niño desaparecido había sido secuestrado y asesinado por los judíos locales para usar su sangre en las ceremonias de la Pascua judía. Los habitantes del pueblo ahorcaron a un judío en represalia. Este tipo de historias, sin fundamento alguno, se extendieron por Inglaterra y luego por Europa, llegando incluso a provocar múltiples linchamientos. Era una forma “conveniente” de mantener a la población judía aterrorizada e intimidada, cumpliendo una función similar a la de los linchamientos de personas negras en Estados Unidos durante las décadas posteriores a la Guerra Civil, bajo acusaciones igualmente falsas y, a menudo, con connotaciones sexuales.

    La respuesta de Netanyahu no solo contribuye a desestimar de plano cualquier investigación o incluso procedimiento legal, sino que traslada la responsabilidad al acusador. Ahora, quien saca a la luz atrocidades bien documentadas, según el anuncio del jefe de estado, de hecho repite calumnias ancestrales contra la comunidad judía, calumnias que son tanto claramente absurdas como históricamente extremadamente peligrosas. Se evoca la opresión histórica… no en aras de la justicia para todos los pueblos oprimidos, sino para justificar la actual terrible opresión cometida por quienes antes fueron oprimidos.

    Así, el núcleo duro fascista de la base de Netanyahu se disfraza de víctima y se envalentona con la seguridad de que, hagan lo que hagan, su líder los defenderá. La venganza se vuelve cada vez más perversa y se justifica con mayor vehemencia. Los palestinos, desprovistos de justicia y defensa, y amenazados si se atreven a testificar, quedan aún más silenciados, desmoralizados e intimidados. La máxima instancia del país afirma una vez más que no solo defenderá a los judíos acusados de tales crímenes, sino que las propias acusaciones se convertirán en la base de horrores y atrocidades aún peores. Aquellos judíos israelíes que persisten en exigir justicia básica para los palestinos —y los hay— se convierten en blanco de la ira y el aislamiento de la comunidad.

    Pero la primera víctima, parafraseando un viejo dicho, es la verdad.

    Nunca jamás

    Vídeo en inglés: Bob Avakian sobre los dos significados de “Nunca jamás”. Un corto de REVOLUCIÓN Y RELIGIÓN: La lucha por la emancipación y el papel de la religión. Un Diálogo entre CORNEL WEST y BOB AVAKIAN

    Hay otra dimensión en esto. Tras el asesinato verdaderamente horrendo de seis millones (!) de judíos en la Segunda Guerra Mundial, el lema “Nunca jamás” se generalizó en la comunidad judía. Algunos querían decir “el pueblo judío jamás volverá a sufrir este destino”, con la suposición tácita de que cualquier cosa que sirviera a ese objetivo, por cruel o vil que fuera, estaba justificada.

    Otros adoptaron un enfoque diferente: “Nunca jamás” debe significar “nunca jamás ningún pueblo debe sufrir este destino, y debemos hacer de esto nuestra misión”. Esta es la creencia con la que me criaron y por la que siento una responsabilidad especial de exigir: ¡no en mi nombre!

    Pero no se trata únicamente de mí. Recuerdo bien la invasión israelí del Líbano en 1982 y a los supervivientes israelíes del Holocausto nazi que señalaban que los mismos nombres con los que los habían llamado —“ratas de dos patas”— ahora se les lanzaban a los palestinos en el Líbano… esta vez por judíos. Recuerdo al menos a uno que se manifestó con el pijama de rayas que lo habían obligado a usar en el campo de concentración nazi donde estuvo recluido, el cual había guardado después de ser liberado al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Un artículo reciente en +972 muestra a una turba de israelíes desfilando por la Jerusalén árabe, aterrorizando a los palestinos en las calles... y a un grupo de judíos con la razón de su lado que formaron una barrera protectora contra los despreciables golpeadores y delincuentes.

    La acusación de libelo de sangre tiene un significado; no es una treta que pueda usar Netanyahu

    Personas de verdad fueron asesinadas, personas de verdad fueron aterrorizadas por la práctica del “libelo de sangre” en Europa… durante siglos. Con razón y con justeza hay que recordar esta lección: una lección sobre cómo la ignorancia acerca de personas con costumbres, idiomas o colores de piel diferentes puede ser utilizada por los opresores para fomentar crímenes atroces.

    Pero está mal y constituye algo peor que Netanyahu convierta esta experiencia en un caldo de cultivo para la ignorancia, la histeria, la violación y el asesinato… bajo otra forma. Las acciones de Israel contra los palestinos constituyen un crimen contra la humanidad. El uso que hace Netanyahu del libelo de sangre es un crimen contra la verdad. Son inseparables.

    Esta acusación de Netanyahu no es nueva. El recuadro acompañante documenta al menos otras seis ocasiones en las que la ha repetido. Lo cierto es que los opresores pueden escudarse en el victimismo para justificar atrocidades y así dejar de ser víctimas.

    En esto, Netanyahu ha aprendido de los maestros del pasado en el arte de victimizarse mientras planeaban y ejecutaban atrocidades. El 7 de noviembre de 1938, el embajador alemán en Francia fue asesinado a tiros por Herschel Grynszpan, un joven judío de 17 años que protestaba por la repentina deportación de su familia de Alemania a Polonia. Hitler aprovechó del asesinato para afirmar, sin ninguna prueba en absoluto, que formaba parte de una conspiración judía global. Ordenó al Partido Nazi que organizara disturbios coordinados a nivel nacional contra negocios y sinagogas judíos, así como contra la población judía común que transitaba por las calles. Esto se conoció como la Kristallnacht (la noche de los cristales rotos), dos días de disturbios masivos que causaron la muerte de entre 91 judíos (según la cifra oficial) y varios miles, según estimaciones de algunos historiadores de hoy día.

    Y más tarde vimos en qué se convirtieron aquellos alemanes que apoyaron, e incluso celebraron, el terror genocida que los nazis infligieron al pueblo judío. Es esa misma sed de sangre genocida la que vemos en los israelíes contra el pueblo palestino.

    Sí, Bob Avakian tiene razón y todavía clama por decir más que nunca: “Israel ha hecho algo verdaderamente increíble — ¡Israel ha conseguido convertir a judíos en nazis!”.

    La pregunta que sigue clamando por una respuesta es si aquellos en este país —Estados Unidos, que ha apoyado, guiado y financiado el genocidio israelí del pueblo palestino— se convertirán en “buenos alemanes”.

    (Lenny Wolff es un seguidor revolucionario de Bob Avakian y del nuevo comunismo. Pasó varios meses trabajando en un kibutz y viajando por Israel a finales de la década de 1960, y esa experiencia influyó en su posterior ruptura decisiva con el sionismo).

    Cómo Netanyahu trivializa y pervierte la acusación de “libelo de sangre”

    A Netanyahu le encanta acusar a la gente de “libelo de sangre”. Como explicamos en el artículo acompañante, el “libelo de sangre” se refiere a la práctica en la Europa medieval de afirmar que los judíos sacrificaban a niños cristianos y usaban su sangre para hacer matzá durante la festividad judía de la Pascua. Esta invención totalmente falsa se usó para justificar el linchamiento de judíos y el terror hacia el pueblo judío. Aquí van algunos ejemplos:

    1. Discurso ante la Corte Internacional de Justicia y la Asamblea General de las Naciones Unidas (septiembre de 2024 / 2025)

    En respuesta a las acusaciones mundiales de genocidio en la Franja de Gaza, Netanyahu declaró ante la Asamblea General de la ONU que quienes traficaban con “libelos de sangre de genocidio contra Israel” eran equivalentes a antisemitas medievales.

    2. Informe del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (marzo de 2025)

    Cuando un informe de una comisión de la ONU acusó a Israel de atrocidades sistemáticas y violencia sexual contra los detenidos, Netanyahu lo desestimó como “libelo de sangre” emitida por lo que él denominó un “Consejo de Derechos de Sangre”.

    3. Condena a la oposición política interna (mayo de 2025)

    Netanyahu criticó duramente al líder de la oposición israelí, Yair Golan, por afirmar públicamente que las fuerzas armadas estaban matando a niños en Gaza “como pasatiempo”, calificando oficialmente la retórica de Golan de “libelo de sangre”.

    4. El reportaje de Ha’aretz sobre Gaza (junio de 2025)

    Cuando el periódico israelí Ha’aretz publicó testimonios de soldados de las FDI que afirmaban que se les había ordenado usar fuego real contra civiles sin armas en los centros de ayuda humanitaria, Netanyahu y su ministro de Defensa rechazaron el informe, calificándolo directamente de “libelo de sangre”.

    5. La Declaración de la IPC sobre la Hambruna en Gaza (agosto de 2025)

    Cuando los observadores internacionales y las organizaciones humanitarias declararon formalmente el estado de hambruna generalizada en Gaza debido a los bloqueos de ayuda, la oficina de Netanyahu emitió un comunicado oficial calificando la declaración de “libelo de sangre moderno”.

    6. La prisión militar de Sde Teiman (marzo de 2026)

    En marzo de 2026, Netanyahu celebró el cierre de una investigación sobre soldados israelíes acusados de graves abusos a prisioneros en el centro penitenciario de Sde Teiman, calificando las acusaciones públicas iniciales (basadas en un vídeo filtrado de un mayor del ejército israelí) de “libelo de sangre contra los combatientes”.

    _______________

    NOTAS:

    1. “El primer ministro israelí ha amenazado con interponer una demanda por libelo contra The New York Times en relación con el artículo de opinión de Nicholas Kristof, fruto de una profunda investigación sobre los abusos sexuales cometidos por guardias penitenciarios, soldados, colonos e interrogadores israelíes. Esta amenaza, similar a la del año pasado, forma parte de una táctica política habitual que busca socavar el periodismo independiente y silenciar a quienes no se ajustan a una narrativa preestablecida. Cualquier demanda de este tipo carecería de fundamento”. [volver]

  • ARTICLE:

    La carrera fascista para amañar las elecciones de 2026: 

    Aniquilar el voto de los negros y aterrorizar a los trabajadores electorales

    Qué hacer… y qué no hacer

    Actualizado

    March across Pettus Bridge, Selma Alabama, May 16, 2026.

     

    Miles de personas marchan a través del puente Pettus, en Selma, Alabama el 16 de mayo de 2026 para exigir la restitución de la Ley Derecho al Voto.     Foto: Captura de pantalla de @allenanalysis

    Actualizado 18 de mayo:

    Como escribimos la semana pasada:

    El 29 de abril, la Corte Suprema, con una mayoría de fascistas, destripó la Ley del Derecho al Voto. En una decisión que no anuló explícitamente la ley, restringió su alcance de forma tan drástica que prácticamente quedó sin efecto. Antes incluso de que se secara la tinta, la decisión de la Corte provocó una oleada de iniciativas legislativas fascistas en los estados del Sur de Estados Unidos, con el objetivo de eliminar los distritos con mayoría negra y de tendencia demócrata.

    Estos ataques se producen en un momento en que el sector fascista de la clase dominante de Estados Unidos, concentrado en el Partido Republicano, ya no cree en la “transferencia pacífica del poder”, que ha sido una norma fundamental de este sistema desde la Guerra Civil. Y podría surgir una gran crisis en torno a un intento de robo electoral en torno a las elecciones de mitad de mandato, si el resultado electoral es desfavorable para los fascistas y éstos no logran regresar al poder.

    El domingo 10 de mayo, Trump intensificó sus maniobras para robar las elecciones de 2026, anunciando la creación de un “Ejército de Integridad Electoral” en respuesta, según él, al Grupo de Integridad Electoral de los demócratas. Al mismo tiempo, los republicanos fascistas siguen diezmando el impacto del voto de la población negra en todo el Sur. Como resultado, podría estar gestándose una caída histórica en la representación de los miembros negros en el Congreso, lo que llevaría al mayor descenso jamás registrado en el número de representantes negros en Washington, DC.

    El Ejército de Integridad Electoral de mal agüero de Trump, integrado por conocidos negacionistas de las elecciones de 2020

    El Comité Nacional Republicano (CNR) planea desplegar su “Ejército de ‘Integridad’” para las elecciones de mitad de mandato de 2026, basándose en las afirmaciones, ya completamente desacreditadas, de Trump de que los demócratas manipulan los resultados electorales (¡los que él no gane!). El CNR desplegará voluntarios, equipos legales, observadores de las urnas y organizadores por todo el país incluso antes de que comience la votación. Trump se niega a decir si desplegará agentes armados del ICE o la Guardia Nacional.

    Esta fuerza incluirá a un grupo de conocidos lunáticos “negacionistas de las elecciones” de 2020, que vomitan la mentira de que se le robaron las elecciones a Trump. Estos fascistas ahora ocupan altos cargos en la rama ejecutiva del gobierno.

    Una de estas personas que niegan la veracidad de las elecciones es Heather Honey, una supuesta “investigadora electoral” cuyas falsas afirmaciones sobre las elecciones de 2020 fueron utilizadas por Trump. Ahora parte del poder ejecutivo, Honey será la funcionaria de “integridad electoral” de Trump en el Departamento de Seguridad Nacional. En una conversación telefónica con un grupo de activistas de derecha en marzo de 2025, Honey les dijo que Trump podría declarar una “emergencia nacional” y tomar el control de la administración de las elecciones locales. Añadió que esta medida podría derivarse de una “investigación real” de las elecciones de 2020, si esta revelara “manipulación” de los resultados (según The New York Times, que obtuvo una grabación de la llamada).

    Tras la decisión de la Corte Suprema que destripó la Ley de Derecho al Voto, los estados sureños eliminan a representantes negros del Congreso

    Tennessee fue el primer estado del Sur, tras la anulación por parte de la Corte Suprema de la Ley de Derecho al Voto, en aprobar un nuevo mapa de redistribución de distritos que elimina un distrito de mayoría negra. El mapa suprime el último distrito demócrata del estado al dividir la ciudad de Memphis, cuya población es mayoritariamente negra (más del 60%), en tres distritos, cada uno de los cuales ahora forma parte de áreas republicanas más extensas, predominantemente blancas, que se extienden cientos de kilómetros hacia zonas rurales. Esto, en la práctica, silencia a la mayor comunidad negra del estado.

    En los días siguientes, el presidente de la Cámara de Representantes de Tennessee, líder de este crimen supremacista blanco, anunció que había DESTITUIDO a todos los demócratas —y a TODOS los miembros negros— en la Cámara de Representantes de Tennessee, de sus asignaciones en los comités de la Cámara, como “castigo” por luchar contra la redistribución racista de distritos electorales. (Véase: Poderosa protesta en Tennessee: No linchen el voto de los negros). Como resultado, casi dos millones de personas perderán su representación en los procesos legislativos y presupuestarios de Tennessee.

    Virginia: En una medida indignante que revela un doble rasero absoluto, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó el viernes el intento de Virginia de restablecer un mapa de distritos electorales que habría dado a los demócratas la oportunidad de ganar cuatro escaños más en la Cámara de Representantes, donde la diferencia entre ambos partidos es mínima. Esto ocurrió después de que la Corte Suprema estatal rechazara una enmienda constitucional aprobada por los votantes. Fíjese en esto: la Corte Suprema violó sus propios procedimientos para apresurar la entrada en vigor de su fallo a favor de la redistribución de distritos republicana. Pero se negó ni siquiera escuchar un fallo que hubiera favorecido la redistribución de distritos del Partido Demócrata.

    Luisiana: Los senadores republicanos votaron el 13 de mayo a favor de un nuevo mapa de distritos electorales para el Congreso que, tras la decisión de la Corte de reducir la representación de la población negra, eliminó un distrito de mayoría negra, para otorgar al Partido Republicano un escaño adicional en la Cámara de Representantes.

    Alabama:Después de que un tribunal inferior impidiera al estado utilizar un mapa elaborado por el Partido Republicano, la mayoría de la Corte Suprema intervino y anuló el fallo del tribunal inferior de Alabama, lo que permitió a los fascistas utilizar su mapa de redistribución de distritos para eliminar un distrito de mayoría negra.

    Misisipí: El gobernador republicano-fascista canceló una sesión legislativa de última hora que tenía como objetivo rediseñar los distritos de la Corte Suprema del estado en una semana. Pero aseguró a sus seguidores que estaba trabajando con el régimen de Trump sobre cuándo y cómo el estado debería rediseñar los distritos congresionales y legislativos. Dejó claro que quiere que el estado rediseñe sus distritos congresionales, apuntando específicamente al escaño del congresista demócrata Bennie Thompson. Thompson ha estado en el Congreso desde 1993. Es el funcionario electo negro con más años de servicio en Misisipí y el único demócrata en la delegación congresional del estado. El propio Trump dijo que Thompson “debería estar en la cárcel” por presidir el Comité especial de la Cámara de Representantes sobre el 6 de enero que investigó el papel de Trump en el intento de golpe de Estado del 6 de enero de 2021. Para un gobernador segregacionista blanco del sur, ¿quién podría ser un mejor objetivo?

    La semana pasada describimos la situación a la que nos enfrentamos: los descendientes supremacistas blancos de la Confederación, en las más altas esferas del poder, desde la Casa Blanca hasta la Corte Suprema, están llevando a cabo un ataque fascista para robar y amañar las próximas elecciones, y devolver al pasado a la población negra. Todo lo que han hecho en la última semana no hace sino confirmar este peligro.

    A continuación está el artículo de la semana pasada, que profundiza en lo que está sucediendo, por qué y qué deben hacer las personas ahora.

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    Peter, un esclavo estadounidense fugado, con extensas cicatrices queloides en la espalda, producto de los latigazos recibidos durante su esclavización.   

    Black civil rights protester attacked by dogs, Birmingham, Alabama, May 3, 1963.

     

    Un manifestante negro por los derechos civiles fue atacado por perros en Birmingham, Alabama, el 3 de mayo de 1963.    Foto: Bill Hudson (public domain)

    George Floyd being killed by Derek Chauvin.

     

    George Floyd fue asesinado por la policía de Minneapolis.   

    13 de mayo de 2026

    Esta semana, los fascistas dieron nuevos pasos importantes para aniquilar el impacto del voto de la población negra y amenazar a quienes participan en el proceso electoral.

    Para comprender realmente la magnitud de la indignación que se está produciendo, es necesario retroceder en el tiempo y considerar la historia. El sistema capitalista-imperialista estadounidense se construyó sobre la carne y huesos de doce generaciones de personas negras esclavizadas, las que fueron forzadas a llevar una vida de trabajos forzados extenuantes, azotes, violaciones, robo de niños y atrocidades aún peores. La esclavitud solo se abolió cuando se interpuso en el camino de la expansión capitalista, e incluso en tal caso, fue necesaria una Guerra Civil para acabar con ella. Desde entonces, este sistema ha utilizado todo, desde chusmas de linchamiento y policías asesinos hasta leyes, muros de prisión y acuerdos tácitos, para asegurar que las personas negras fueran y sigan siendo sistemáticamente excluidas del empleo, la vivienda, la atención médica digna y la educación, enfrentándose a un genocidio lento. El derecho al voto —como reflejo de lo que significaba ser tratado ante la ley como un ciudadano de pleno derecho— solo se conquistó realmente cuando, a lo largo del movimiento por los derechos civiles, las personas negras y las personas amantes de la justicia de otras razas soportaron huesos fracturados, perros de ataque, condenas de prisión e incluso la muerte para lograrlo.

    Y ahora, con los descendientes supremacistas blancos de la Confederación esclavista en los más altos círculos del poder, desde la Casa Blanca hasta la Corte Suprema, y como parte de una embestida fascista para robar y amañar las próximas elecciones, la población negra está sufriendo un duro revés.

    La Corte supremacista blanca destripa la Ley del Derecho al Voto y desata una oleada fascista

    El 29 de abril, la Corte Suprema, con una mayoría de fascistas, destripó la Ley del Derecho al Voto. En una decisión que no anuló explícitamente la ley, restringió su alcance de forma tan drástica que prácticamente quedó sin efecto. Antes incluso de que se secara la tinta, la decisión de la Corte provocó una oleada de iniciativas legislativas fascistas en los estados del Sur de Estados Unidos, con el objetivo de eliminar los distritos con mayoría negra y de tendencia demócrata.

    Estos ataques se producen en un momento en que el sector fascista de la clase dominante de Estados Unidos, concentrado en el Partido Republicano, ya no cree en la “transferencia pacífica del poder”, que ha sido una norma fundamental de este sistema desde la Guerra Civil. Y podría surgir una gran crisis en torno a un intento de robo electoral en torno a las elecciones de mitad de mandato, si el resultado electoral es desfavorable para los fascistas y éstos no logran regresar al poder.

    Como escribimos en febrero: “Estos fascistas creen… que únicamente ellos son los gobernantes legítimos de este sistema [no sus contrapartes de la clase dominante en el Partido Demócrata a los que están tomando medidas para aplastar], y trabajan activamente para amañar y robar las próximas elecciones, sin violencia si pueden, pero mediante la violencia si es necesario….

    “Desde que se impidió que Trump robara las elecciones de 2020, a pesar de una campaña multifacética que de hecho estuvo muy cerca de triunfar, él y su entorno han estado trabajando activamente para robar las próximas elecciones. En su primer día en el cargo, Trump indultó a unos 1.500 insurrectos que tomaron por asalto violentamente el Capitolio el 6 de enero de 2021 para anular los resultados de las elecciones de 2020. En agosto de 2025, Trump pidió a los gobernadores fascistas que redibujaron los mapas electorales para favorecer abiertamente a los fascistas. Ha trabajado para rehacer el modo en que se llevan a cabo las elecciones estadounidenses y ha amenazado repetidamente con presentarse a un tercer mandato”.

    Esta semana, los fascistas han acelerado estas maniobras de tres maneras:

    1. La Corte Suprema violó sus propias reglas para influir en las elecciones de mitad de mandato de 2026

    U.S. map of seats potentially gained for 2026 midterm elections after courts' ruling.

     

    Mapa de los escaños obtenidos tras el fallo de la Corte Suprema sobre el derecho de votar y las resoluciones sobre nuevos distritos de un tribunal de Virginia de abril y mayo de 2026. Para ampliar la imagen, hágale clic.    Crédito: Yahoo! News

    El fallo de la Corte Suprema en el caso Luisiana contra Callais afirmaba, como escribimos la semana pasada, que “solicitar una redistribución de distritos para hacer frente a las disparidades raciales en la forma en que se establecen los distritos electorales ya no sería aceptado, a menos que se pudiera probar que la discriminación fue deliberada. ¡Pero a estas alturas, ningún político republi-fascista racista será tan estúpido como para admitir que discriminó deliberadamente!”.

    El 4 de mayo, la mayoría fascista de la Corte Suprema tomó la extraordinaria decisión de aplicar de inmediato su fallo del 29 de abril en el caso Luisiana contra Callais. Esto viola sus propios procedimientos, según los cuales la Corte normalmente espera 32 días antes de devolver la sentencia a los tribunales inferiores. Claramente, esto se hizo para permitir que los fascistas de Luisiana y de otros estados rediseñaran rápidamente sus distritos electorales antes de las elecciones de 2026.

    2. Estado tras estado toma medidas para aniquilar el voto de los negros tras el fallo de la Corte Suprema

    Tras el fallo de la Corte Suprema, varios estados del Sur se apresuraron a incorporar nuevos mapas.

    Luisiana suspendió sus elecciones preliminares para la Cámara de Representantes del 16 de mayo, ¡que ya estaban en marcha! Y están rediseñando los distritos electorales para eliminar los distritos congresales predominantemente negros.

    Justin Jones burns paper Confederate flag at redistricting protest, Nashville, Tennessee, May 7, 2026.

     

    Justin Jones quema una bandera hecha de papel de la Confederación esclavista en una protesta contra la redistribución de distritos electorales en Nashville, Tennessee, el 7 de mayo de 2026.    Crédito: Martin B. Cherry / Nashville Banner

    Tennessee se apresuró a aprobar un nuevo mapa electoral para el Congreso que dividió el distrito de Memphis, de mayoría negra, en tres distritos separados, combinándolos con zonas de mayoría blanca con tendencia republicana. En lugar de que los votantes negros se concentraran lo suficiente como para elegir a su candidato preferido en un solo distrito, quedaron dispersos en varios distritos.

    Florida aprobó un nuevo mapa de distritos electorales congresales apenas unas horas después del fallo de la Corte Suprema. Este fue redactado directamente por la oficina del gobernador fascista DeSantis. El nuevo mapa podría otorgar a los republicanos cuatro escaños más.

    People in Alabama protest redistricting bills, during a special session of the Alabama Legislature, May 6, 2026.

     

    Personas de Alabama protestan contra los proyectos de ley de redistribución de distritos electorales durante una sesión especial de la Legislatura de Alabama, el 6 de mayo de 2026.    Foto: AP

    Alabama: Los fascistas en el gobierno estatal aprobaron un plan para celebrar nuevas elecciones preliminares a la Cámara de Representantes de Estados Unidos si los tribunales permiten que el estado utilice distritos congresales diferentes en las elecciones de este año, ¡a pesar de que las elecciones preliminares congresales ya han comenzado! De ser autorizados, los fascistas restaurarán los antiguos mapas electorales que fueron bloqueados previamente por tribunales federales porque impedían que la mayoría afroamericana de Montgomery, Alabama, unificara su poder de voto.

    Carolina del Sur: Los republicanos están presionando para rediseñar un distrito que durante mucho tiempo ha estado en manos de un legislador demócrata negro, en un intento por asegurarse los siete escaños del estado en el Congreso.

    Misisipí: El propio Trump intervino para instar a los funcionarios de Misisipí a rediseñar los cuatro distritos congresales del estado como parte de su campaña nacional para que los estados republicanos cambien los distritos demócratas en favor del Partido Republicano antes de las elecciones federales de mitad de mandato de este año.

    Es probable que el fallo de la Corte Suprema también afecte a Texas, Georgia y Carolina del Norte.

    Al mismo tiempo que todo esto sucedía, la Corte Suprema de Virginia anuló un mapa de distritos electorales para el Congreso diseñado por los demócratas, tras la aprobación de una enmienda constitucional por votación popular. Esto eliminará cuatro distritos de la Cámara de Representantes de Estados Unidos con tendencia demócrata y otorgará a los republicanos una importante ventaja nueva en las próximas elecciones de mitad de mandato.

    Los demócratas anunciaron de inmediato que apelarían este fallo ante la Corte Suprema de Estados Unidos, pero hay muchas probabilidades de que la Corte se niegue incluso a conocer el caso.

    3. El Departamento de IN-justicia persigue a los trabajadores electorales en el condado de Fulton, Georgia

    Como parte de sus maniobras para deslegitimar las elecciones de 2020, Trump ha arremetido contra el condado de Fulton, en Georgia, de mayoría afroamericana (que votó mayoritariamente en contra de Trump). Esta misma semana, se supo que el Departamento de (In)justicia fascista de Trump exigió la identidad de todos los trabajadores que participaron en las elecciones de 2020 en este condado, del que forma parte Atlanta. Anteriormente informamos sobre la redada del FBI, supervisada por Trump, contra una oficina electoral en el condado de Fulton, en la que se incautaron 700 cajas de papeletas de las elecciones de 2020.

    El Departamento de Justicia de Trump exige los nombres, cargos, direcciones de correo electrónico y números de teléfono personales de más de 3.000 trabajadores que trabajaron en las elecciones de 2020 en el condado de Fulton, Georgia, entre ellos voluntarios, funcionarios electorales temporales e incluso conductores de autobuses que operaban un centro de votación móvil. El condado de Fulton está intentando bloquear esta solicitud en los tribunales.

    Desconocemos cómo el Departamento de Justicia pretende utilizar esta información, pero podría incluir el análisis exhaustivo de cada correo electrónico y cada mensaje de texto enviado y/o recibido, en busca de “pruebas” para “demostrar” la manipulación de los resultados de las elecciones de 2020. Y sean cuales sean las mentiras que inventen, la intimidación abierta a los funcionarios electorales es evidente. En 2020, Trump difundió mentiras maliciosas sobre dos funcionarias electorales del condado de Fulton, Shaye Moss y su madre, Ruby Freeman. Las acusó de manipular un dispositivo USB para supuestamente alterar los votos (el “USB” era en realidad un caramelo). La NAACP escribió que esto “provocó que recibieran una avalancha de mensajes racistas y amenazas de muerte, fueran hostigadas en sus hogares y fueran obligadas a renunciar a sus trabajos como funcionarias electorales”. La Sra. Freeman declaró ante el comité del Congreso que investigaba el intento de golpe de estado de Trump el 6 de enero de 2021: “No hay ningún lugar donde me sienta segura. En ningún lugar”.

    Respuesta capitulacionista de los demócratas

    Los demócratas han respondido a este ataque principalmente con bravuconadas vacías. En este momento, los demócratas de peso afirman que la respuesta a la ola de redistribución de distritos racista impulsada por los fascistas es tener sus propios planes de redistribución de distritos listos para las elecciones de 2028, ¡A DOS AÑOS DE DISTANCIA!

    Esto presenta dos grandes problemas:

    En primer lugar, limitar la actividad a las elecciones, cuando están activamente robando las propia elecciones ante nuestros ojos, constituye una capitulación fatal ante el fascismo. Esta orientación la está dirigiendo el Partido Demócrata, que en sí es un partido de la clase dominante de un sistema arraigado en la explotación capitalista, la supremacía blanca, el patriarcado y las guerras por el imperio. Por ello, los dirigentes del Partido Demócrata están sumamente preocupados por la estabilidad de este sistema y no desean que un movimiento antifascista actúe fuera de los límites del sistema. Esto es así aunque el Partido Demócrata es el blanco de los ataques feroces e incluso violentos de los fascistas.

    Pero, en segundo lugar, y de forma más fundamental, votar bajo este sistema no es la manera en que se obtienen derechos bajo este sistema. Como señala de manera contundente el líder revolucionario Bob Avakian:

    [I]ncluso el derecho a votar no se ganó por medio de una votación. Eso no es la manera en que los negros, las mujeres y otros ganaron el derecho a votar. Se ganó protestando y luchando contra la injusticia. Y esto también es cierto para otros derechos que se han ganado cuando fuerzas poderosas han estado decididas a negarle a la gente esos derechos — eso es cierto en general para los cambios positivos verdaderamente significativos en la sociedad. Aun cuando por fin se reconocen (y “se formalizan”) por medio de un acto del gobierno los derechos que anteriormente se negaban, esto ocurre fundamentalmente como resultado de que masas de personas se levanten para exigir el cambio.

    Las elecciones en este sistema guardan relación con la elección de uno u otro representante de ese mismo sistema. Y aunque esos gobernantes estén profundamente divididos, como ocurre ahora, las divisiones no se basan en calcular los intereses del pueblo. Están fuertemente divididos sobre la manera de conservar la estabilidad de Estados Unidos como el explotador y saqueador más despiadado de la gente y los recursos del mundo. Las elecciones en este sistema obligan a la gente a elegir entre criminales de guerra y fascistas, a la vez que configuran el modo de pensar de la población y limitan su actividad a las condiciones de este sistema.

    Por qué y cómo defender el derecho al voto

    Sin embargo, cuando se arrebata el derecho al voto, cuando eso forma parte de una consolidación fascista en la sociedad y del arrebatamiento de derechos en general, cuando millones de personas negras han sido abandonadas en los márgenes o excluidas por completo de cualquier posibilidad de acceder a empleos dignos, y cuando un partido fascista dirigido por un maníaco genocida quiere afianzar su poder... pues, se vuelve particularmente importante defender ese derecho.

    Esto significa que la gente debe tomar una postura firme ahora contra estas maniobras fascistas de manipulación electoral, recurriendo a la ley y a los tribunales. Y significa defender físicamente a las personas de los ataques fascistas en las urnas si llega el caso.

    Pero esto debe hacerse como parte de millones de personas que exigen la destitución de todo este régimen fascista ilegítimo que está poniendo en peligro al mundo, respondiendo al llamado de RefuseFascism.org (Rechazar el Fascismo) a protestas sostenidas no violentas que exigen que ¡se largue el régimen fascista de Trump, ya!

    Y se necesita hacer como parte del trabajo por abolir el sistema que ha engendrado a estos fascistas y a tantas otras atrocidades.

    Como la Declaración de los revcom, NECESITAMOS Y EXIGIMOS: UNA FORMA COMPLETAMENTE NUEVA DE VIVIR, UN SISTEMA FUNDAMENTALMENTE DIFERENTE, declara con contundencia:

    Mientras sigamos viviendo bajo el dominio de este sistema del capitalismo-imperialismo, defenderemos a las personas contra los ataques a su vida y a los derechos que se supone que garantiza la Constitución de los Estados Unidos. Pero necesitamos un sistema completamente diferente, con una Constitución completamente diferente —la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte—, que proporcionará derechos mucho más amplios para las personas, incluido el derecho básico a tener el papel fundamentalmente determinante en una nueva sociedad y gobierno cuyo propósito y objetivo es eliminar toda explotación y opresión, en todas partes.

  • ARTICLE:

    El New York Times insiste en apoyar crímenes de guerra —
    cuando son “nuestros” crímenes de guerra

    El New York Times ha criticado la forma en que Donald Trump ha librado la guerra contra Irán — mientras que, al mismo tiempo, insiste en que está mal desear que Trump fracase en esta guerra, ¡porque supuestamente eso empeoraría las cosas! Aclarémoslo: el inicio de esta guerra injusta y no provocada contra Irán, por parte de Estados Unidos, así como de Israel, es —según el derecho internacional, y según cualquier definición significativa— un gran crimen de guerra. (Entre otras atrocidades, Estados Unidos e Israel lanzaron esta guerra contra Irán mientras Irán estaba en negociaciones con Estados Unidos, y las “fuerzas neutrales” relacionadas con estas negociaciones habían dejado claro que se estaban logrando avances). En el desarrollo de esta guerra, Estados Unidos e Israel han cometido más crímenes de guerra a gran escala, con el bombardeo deliberado de objetivos civiles (y, para colmo, Trump ha cometido otro crimen de guerra depravado con implicaciones claramente genocidas: amenazar con aniquilar la civilización iraní).

    No obstante, según el New York Times, ¡de alguna manera está mal desear que estos crímenes de guerra fracasen!

    Debido a que, bueno, somos “nosotros”, es decir, el imperialismo estadounidense, los que hemos perpetrado estos monstruosos crímenes de guerra. Esta es aún otra gráfica ilustración de lo que, en un discurso de 2017 (“¡El régimen de Trump y Pence tiene que marcharse!”), denominé la GFT —la Gran Falsedad Tautológica—, el argumento circular que afirma que Estados Unidos es una fuerza para el bien en el mundo y, por lo tanto, todo lo que hace en el mundo (incluso cometer crímenes de guerra masivos) es bueno, o al menos algo al que hay que apoyar, debido a que... debido a que Estados Unidos es una fuerza para el bien (y, de todos modos, se le oponen fuerzas que supuestamente son mucho peores). Atrapados en esta lógica, ¡¿a cuáles crímenes, por monstruosos e incluso genocidas que sean, no se les debería apoyar, siempre y cuando sean perpetrados por los “buenos” estadounidenses?!

    Este es un New York Times que expresa una grave preocupación de que (en las palabras de su editorial del domingo 3 de mayo de 2026): “Estados Unidos está en un punto muerto con una potencia de segunda categoría [Irán].

    Un New York Times que al mismo tiempo insiste en que

    El panorama para las fuerzas armadas estadounidenses no es del todo sombrío. La guerra contra Irán ha demostrado que tienen una asombrosa capacidad para encontrar y destruir objetivos enemigos. 

    Un New York Times que ha llamado repetidamente a un mayor fortalecimiento de las fuerzas armadas estadounidenses, con el fin de convertirlas en una fuerza destructiva aún más terrible — todo al servicio de lo que es, objetivamente, la potencia más monstruosamente depredadora en el mundo: el imperialismo estadounidense.

    Un New York Times que es un importante instrumento de propaganda de este imperialismo estadounidense —un representante del sector “convencional” de la clase dominante capitalista-imperialista—, que, después de todo, comparte mucho en común, e incluso se hace eco de la bravuconadas, del régimen fascista de Trump sobre el impresionante poderío destructivo de las fuerzas armadas estadounidenses, y la necesidad de que sean aún más poderosamente destructivas.

    La opresión no será erradicada por la fuerza opresora más terrible en el mundo

    Esta guerra de Estados Unidos contra Irán no puede justificarse con la excusa de que el régimen islámico en Irán es en sí una fuerza terriblemente opresora. Sí, eso es cierto — es un régimen bárbaro que nosotros, los revolucionarios, hemos estado desenmascarando y al que hemos venido oponiéndonos enérgicamente, al tiempo que hemos venido apoyando firmemente la lucha del pueblo iraní contra este régimen durante las más de cuatro décadas que lleva en el poder. Pero lo siguiente también es cierto: Estados Unidos, desde su formación hasta la actualidad, ha cometido crímenes de guerra, y crímenes contra la humanidad, mucho peores que el régimen iraní podría siquiera imaginar cometer.

    Como parte de sus continuos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, Estados Unidos ha seguido apoyando regímenes asesinos tiránicos — entre ellos, en el Medio Oriente, el gobierno reaccionario de la Edad Oscura de Arabia Saudita y el gobierno brutalmente represivo de Egipto, así como Israel, con su genocidio contra el pueblo palestino. (La serie de Crimen Yanqui de revcom.us narra y analiza en profundidad los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad cometidos continuamente por Estados Unidos, a lo largo de su historia y por todo el mundo, así como “en su propio territorio”).

    ¿Y qué significa que, en esta guerra contra Irán, Estados Unidos esté alineado, y trabaje en unidad general, con el estado genocida de apartheid de Israel?

    Entre los crímenes de Estados Unidos se incluye la orquestación del golpe de estado que derrocó al gobierno legítimo y popular de Mohammad Mosaddeq en Irán en 1953: un golpe de estado que llevó al poder al Sha de Irán — quien, con el respaldo estadounidense, instauró un régimen de terror y tortura sobre el pueblo iraní, hasta que fue derrocado por un levantamiento masivo del pueblo iraní a fines de la década de 1970 (un levantamiento al que el Sha respondió masacrando a miles de personas). Este largo y terrible reino del régimen del Sha impuesto por Estados Unidos también creó las condiciones propicias para el ascenso al poder de los tiranos fundamentalistas islámicos que ahora gobiernan en Irán. La realidad de estas acciones de Estados Unidos —que forman parte de una larga historia de opresión imperialista colonial y neocolonial contra el pueblo iraní, que se remonta a siglos atrás— es la respuesta al argumento, de parte de Trump y otros fascistas, sobre cómo, “durante 47 años”, Irán ha “librado una guerra” contra Estados Unidos — y a las palabras asombrosamente hipócritas del asesino en masa Trump de que ¡Irán debe ser castigado aún más por las terribles atrocidades que el régimen iraní ha cometido contra la humanidad! (La verdadera historia de todo esto se analiza con mayor profundidad en revcom.us).

    Volviendo al derecho internacional —el que el régimen fascista de Trump está decidido a ignorar y pisotear—, es un crimen de guerra atacar a otro país simplemente debido a que no le cae bien el gobierno de ese país. Según esta lógica perversa, cualquier país podría declarar la guerra a cualquier otro país a cuyo gobierno considere “opresivo”.

    Estados Unidos y Wakanda

    Para ilustrar esto de manera concreta, pensemos en el mítico país africano de Wakanda, de las películas de “Pantera Negra”, que tenía la capacidad de crear una fuerza militar capaz de vencer a cualquier adversario, incluso al más poderoso. Si el argumento es que un país puede atacar a otro porque considera que el gobierno de ese país es opresivo, ¿qué pasaría si Wakanda existiera de verdad y asumiera la postura de que, debido a las horrorosas formas en que Estados Unidos ha oprimido a las personas de ascendencia africana, desde hace siglos y hasta la actualidad, fuera a invadir y derrocar al gobierno de Estados Unidos? ¿Cómo se podría negar la lógica de este argumento de Wakanda?

    Quizá “Wakanda” no exista en realidad — pero sí existen masas de personas, las que sufren terriblemente bajo el dominio del imperialismo y otros opresores relacionados.

    En conclusión: No, New York Times, no está mal —es una expresión de moralidad revolucionaria, o al menos de moralidad positiva básica— oponerse a los crímenes de guerra, en lugar de desear que tengan éxito, especialmente cuando el depredador imperialista número uno en el mundo, Estados Unidos, está perpetrando esos crímenes de guerra, y que esto se hace en nombre de la gente en Estados Unidos.

    ¡Y tengan cuidado, fascistas y demás imperialistas, con su insistencia en que está bien y es necesario derrocar a los opresores!

     

    PRÓXIMAMENTE: Una serie sobre La Declaración de Independencia de Estados Unidos (y cuestiones relacionadas): Inventos y tergiversaciones de la realidad y la historia — al servicio de atrocidades reales y reiteradas.

    Después de eso: Por qué las personas negras se alistaron masivamente en el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil... y qué relación eso guarda con la actualidad.

    LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura? Bob Avakian

     

  • ARTICLE:

    No, RuPaul: los fascistas no han “ganado” — pero ganarán si la gente decente sigue su lógica peligrosa.

    El ícono de drag RuPaul se ha unido a las filas de las celebridades que logran reconocer que algo terrible está pasando, e incluso le llaman el fascismo, solo para dirigir a las personas derechito a la pasividad y la capitulación. En un reciente video en las redes sociales, tras una ola de decisiones de la Corte Suprema que han intensificado los ataques contra la gente LGBTQ y han aniquilado del derecho de votar de los negros, el mensaje de RuPaul es, en esencia: el fascismo ya está aquí, los malos ganaron, y “lo único que podemos hacer” es andar de fiesta, bailar y divertirnos.

    Transmitió este consejo de capitulación después de la decisión de 6 a 3 en la Corte Suprema en Luisiana contra Callais que trituró lo que quedaba de la Ley del Derecho de Votar, que provocó una avalancha de intentos por supremacistas blancos de redistribuir distritos electorales en estados controlados por republi-fascistas a fin de debilitar y dividir distritos electorales de mayoría negra y latina a nivel nacional. Las personas tienen razón de alarmarse, y las que describen este intento fascista de amañar las elecciones venideras como un “terremoto político” tienen razón.

    RuPaul reconoce los horrores que un Estados Unidos fascista implicará para el pueblo negro, la gente LGBTQ, y toda persona que anhele la justicia, pero saca una conclusión muy incorrecta. Dice, en efecto: Ya es tarde. Los fascistas han ganado — así que, pónganse a bailar, diviértanse, y hagan fiesta mientras el reloj marca la proximidad a la aniquilación.

    Esto es la lógica de la cual advierte Cabaret, la obra musical sobre la vida nocturna en los primeros años 1930 en Berlín mientras los nazis ascendían al poder: que el show no para mientras los fascistas marchan, y al final aplastan bajo sus botas militares todo espacio artístico que no conforme. Eso encarna lo de la tragedia que se convierte en farsa. La primera vez, en la Alemania nazi, las personas no reconocieron el peligro hasta que fuera tarde. La segunda vez, ante el destello de todas las señales de advertencia ante nuestros ojos, ante el grito de las lecciones de la historia, se está dirigiendo a la gente a prender la música y fingir que no hay nada más que hacer. Debe ser claro que la lógica de RuPaul no solamente representa la ruindad moral, sino que se basa en una ilusión. Si alguien se imagina que no le vayan a tocar los horrores, pues no capta lo grave que es el peligro. Lo que el régimen de Trump representa no es solamente el sufrimiento fuertemente intensificado para las masas de personas, sino una amenaza a la propia existencia de la misma humanidad.

    Que quede claro: el problema no está con el baile. El problema no está con el placer, la cultura queer, la vida nocturna, el arte, el sexo, la belleza, la presentación, ni la negativa a permitir que los fascistas conviertan la vida en una sola marcha forzada de obediencia y vergüenza. Los fascistas odian todo ello. Lo odian porque representa el rechazo de parte de la gente, quizás de manera parcial y contradictoria, al orden fascista cristiano, supremacista blanco, patriarcal y sofocante que aquellos quieren imponer.

    En un momento en que las cortes vienen legitimando los ataques contra la gente trans; en que el movimiento fascista MAGA se impone por medio de las leyes, el poder ejecutivo, la violencia oficial y la intimidación; en que trituran el derecho de votar de formas que ataquen al pueblo negro y a otros oprimidos; en que los fascistas cristianos obligan a las mujeres y a la gente LGBTQ a volver a someterse a una interpretación textual de la Biblia de antaño — nuestra respuesta no puede ser: ellos ya ganaron, pues gocemos mientras aún podamos. Eso no es resistencia, sino capitulación ante los horrores que sólo se intensificarán si nos quedamos callados.

    Los fascistas sí vienen avanzando. Hay que hacer frente a ese hecho sin ilusiones. Cuentan con tribunales, la policía, muchos gobiernos estatales, cadenas de los medios de comunicación, iglesias fundamentalistas, milicias supremacistas blancas y un importante partido burgués (el Partido Republicano) transformado a su imagen.

    Tienen el poder, y eso es sumamente grave. Pero no han ganado en un sentido final. No han consolidado su dominio en toda su extensión… aún no. No lo tienen todo consolidado permanentemente bajo su mando… aún no. Aún hay enormes divisiones y contradicciones que recorren el país — entre las personas, dentro de las instituciones, y dentro de la propia clase dominante. Millones de personas odian lo que está pasando, aunque aún no se les ha dirigido ni organizado para actuar a la escala requerida.

    Ahí existe la base material para sacar al régimen: no en las meras ilusiones, ni en esperar a “las próximas elecciones” mientras los fascistas trabajan tiempo extra amañando dichas elecciones, y no en escapar de forma individual, sino en los millones de personas que se levantaran en lucha y asumieren la tarea de unir a todos los que se pueda unir en una movilización no violenta, sostenida y masiva para derrotar este fascismo.

    Grito de batalla de ¡Romper las Cadenas!, Día Internacional de la Mujer 2023 en Los Ángeles.

    Necesitamos bailar, alegrarnos y divertirnos, en la lucha para expulsar al régimen y en la lucha por un sistema diferente y un mundo completamente nuevo. Una visión auténticamente liberadora basada en el nuevo comunismo no quiere un mundo de la conformidad gris. Necesitamos un mundo en el que los seres humanos pueden florecer en toda su diversidad —en que el arte, la música, el baile, la ciencia, el amor, el debate, el disentimiento y la experimentación pueden brotar en una escala que es imposible bajo el capitalismo-imperialismo.

    Se necesita un núcleo sólido: una comprensión científica del sistema, una orientación revolucionaria, un compromiso con sacar de raíz toda explotación y opresión y una negativa a permitir que la sociedad sea arrastrada hacia atrás a la noche larga y oscura de la sociedad de clases que está ligada con el patriarcado, la supremacía blanca, el chovinismo nacional, y el oscurantismo religioso. Pero ese núcleo sólido debe dar origen, y dar espacio, a mucha elasticidad: muchas diferentes formas de cultura, muchas diferentes voces, una amplia esfera de disentimiento y experimentación, personas que abordan la lucha desde diferentes ángulos, arte que nos provoque a pensar de maneras diferentes, que nos sacuda y nos saque de modos de pensar estrechos, que cuestione suposiciones dichas y no dichas, que llore nuestras pérdidas colectivas e individuales, e imagine nuevas formas de ser humano.

    Todo esto debe incluir y abarcar a l@s RuPaul del mundo, al mismo tiempo que les reta agudamente a romper con enfoques perjudiciales que van en contra de la resistencia a lo peor del orden existente, y en contra de la lucha por la emancipación humana.

    Dicho esto, ¡NO! Bailar no es “lo único que podemos hacer” — pero sí debe ser parte de lo que hacemos ahora. Bailemos en las calles mientras luchamos para cambiar el rumbo de todo. Llevemos el club a las calles y llevemos la alegría de la resistencia a los clubs. Activemos a todo tipo de artistas en desafío y protesta jubilosos para derrotar el fascismo.

    El día en que el régimen de Trump sea expulsado del poder, hay que decir, sería la pachanga más grande que el mundo haya visto jamás. Ni hablar de las celebraciones tras una revolución real.

    Handmaid protester displays head scarf that says Trump Must Go Now, November 7, 2025.

     

    Washington, D.C., en frente de la Corte Suprema, 7 de noviembre de 2025.    Foto: revcom.us

  • ARTICLE:

    ¿Celebrar los 250 años de Estados Unidos? ¡PARA NADA! Estados Unidos NUNCA tuvo “grandeza”
    ¡Necesitamos una revolución emancipadora!

    Actualizado

    Este año, el 250 aniversario de la fundación de Estados Unidos, veremos un feo torrente de celebraciones roji-blanqui-azules de Estados Unidos como un “país de grandeza”, encabezadas por Donald “Que Estados Unidos vuelva a tener grandeza” Trump. Una celebración de Estados Unidos ahora encabezado por fascistas. Pero la verdad es que Estados Unidos NUNCA tuvo “grandeza”, independientemente de quién encabezara el gobierno.

    Como dijo el líder revolucionario Bob Avakian, si a algunas personas les duelen esa verdad sobre Estados Unidos, deben afrontar la realidad:

    Esta “República” a la que se supone debemos jurar lealtad se fundó sobre la esclavitud y robo genocida: mantener a millones de negros encadenados durante generaciones… matar a enormes cantidades de indígenas y robar sus tierras… librar una guerra que se robó la mitad de México, con gran expansión de la esclavitud.

    Así que, ¿Estados Unidos tuvo grandeza durante todos esos años —cuando millones estaban esclavizados— propiedad de chupasangres que constantemente azotaban a los esclavos para hacerlos trabajar más duro bajo horrorosas condiciones, y los dueños de esclavos violaban a masas de mujeres esclavizadas? ¿Estados Unidos tenía grandeza entonces?

    ¿Tuvo grandeza cuando, durante generaciones después de que se puso fin a la esclavitud, los negros en su conjunto fueron segregados, objeto de discriminación y terror continuo, con repetidas masacres de negros y el linchamiento de miles? ¿Tuvo grandeza cuando durante todos esos años, las personas LGBT eran “ilegales”, cuando las mujeres eran tratadas por ley como inferiores a los hombres — y por ley los hombres podían violar a sus esposas? ¡¿Estados Unidos tenía grandeza entonces?!

    ¿O tiene grandeza, ahora, cuando a diario la gente está privada de derechos básicos? Cuando la policía mata a mil personas cada año, especialmente gente de color, y en los 60 años desde que se aprobaron las Leyes de Derechos Civiles, la segregación y discriminación siguen siendo tan malas, o peores, como nunca jamás, y la policía ha asesinado a miles de negros — ¡un número aún más grande que todos los que fueron linchados durante todos los años de terror del Ku Klux Klan después de la Guerra Civil!

    ¿Estados Unidos ha tenido grandeza alguna vez, cuando, desde el principio y al día de hoy, todo se ha construido literalmente sobre los cuerpos destrozados, la sangre y los huesos, de millones y ahora miles de millones de personas, por todo el mundo —a que el sistema explota y utiliza cruelmente, y abusa de ellas— con el respaldo de asesinatos a escala masiva que cometen la policía y las fuerzas armadas de Estados Unidos?

    No. Estados Unidos nunca ha tenido grandeza. Siempre ha sido un horror para las masas de personas.

    (del e-mensaje REVOLUCIÓN #2: ¿Cuándo ha sido Estados Unidos un “país con grandeza”?)

    Desde hace mucho tiempo que ya es hora de que este sistema —el capitalismo-imperialismo— que gobierna en Estados Unidos, domina el mundo y ahora ha engendrado un régimen fascista, sea abolido por completo mediante una revolución real.

    Abajo está la Decimosexta parte de una serie que destaca aspectos de la manera en que los 250 años de Estados Unidos no han sido más que un horror para las masas de personas, en Estados Unidos y por todo el mundo. Invitamos a nuestro lectorado a remitir sus contribuciones a esta serie: artículos, vídeos, audios, arte, posteos de las redes sociales — vía correo electrónico revolution.reports@yahoo.com o mensajes @therevcoms por las redes sociales.

    Ver partes anteriores >>

    Decimosexta parte: Crimen Yanqui Caso #92 — Ronald Reagan condena a 180.000 hombres gay y otros a la demonización y la muerte por SIDA

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    Manifestantes de ACT UP, enojados por la respuesta del gobierno a la crisis del SIDA, bloquearon y cerraron la Administración de Alimentos y Medicamentos, Rockville, Maryland, octubre de 1988. (Foto: AP)

    Lea aquí la transcripción de este corto.

    EL CRIMEN

    En 1981, al comienzo de la presidencia de Ronald Reagan, una epidemia de SIDA estalló en los Estados Unidos. Durante cuatro años, Reagan se negó cuidadosamente a pronunciar siquiera la palabra “SIDA” en público. En 1987, la primera vez que Reagan abordaría el SIDA de modo concreto, la plaga ya había matado a más de 180.000 personas en Estados Unidos. (Las cifras de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades).

    La pérdida era insoportable. Amigos y amantes se vieron contagiados por (lo que al principio era) una enfermedad aterradora y misteriosa que dejaba a las personas consumidas, sin poder comer, cubiertas de llagas cancerosas y —en todos y cada uno de los casos— muertas.

    Gran parte de las primeras víctimas del SIDA eran hombres gay. Otras concentraciones de víctimas eran inmigrantes haitianos, prostitutas y consumidores de drogas intravenosas. Eran todos seres humanos, pero sus vidas importaban poco o nada a los que gobiernan Estados Unidos. En lugar de la investigación urgente de una cura y el cuidado compasivo fueron sometidos a los prejuicios, la discriminación y el odio.

    Los funcionarios y organismos gubernamentales y las instituciones de la clase dominante fomentaron la paranoia y el odio. Altos funcionarios del gobierno propusieron que acorralaran a las personas infectadas con el SIDA y las encerraran en campos de concentración.

    Los esfuerzos de investigación avanzaron a un ritmo criminalmente lento por años, bloqueados por una falta de fondos suficientes del gobierno y una industria farmacéutica gobernada por la competencia por las ganancias que, en ese momento, no vio un “mercado” rentable para el tratamiento del SIDA. El impacto de milenios de prejuicio contra la gente gay —lo que persiste en formas virulentas bajo el capitalismo— estableció un feo clima sombrío en cuanto a la manera en que demasiada gente en la sociedad respondió al SIDA, especialmente al principio. Aquellos en la comunidad de los hombres gay que estaban en la vanguardia de la lucha contra el SIDA tenían que enfrentarse a eso —y sí lo hicieron heroicamente— y tenían un impacto profundo y positivo en la sociedad.

    Las víctimas morían sin tratamiento en los refugios para los sin techo. Morían después de ser expulsadas ​​del hospital cuando se agotó su seguro médico. Demasiadas veces morían solas, desechadas por una sociedad que las marginaba como parias por su orientación sexual, su nacionalidad o su existencia en los márgenes de la sociedad. Morían porque temían acudir a la prueba de SIDA, bajo la amenaza constante de ser detenidas por el gobierno.

    Lo criminal es que miles y miles de personas, en el país más rico del mundo, sufrieron mucho más que lo que deberían y murieron innecesariamente del SIDA durante los años de Reagan. Incluso antes de que se entendieran la naturaleza y las causas del SIDA, incluso antes de que el SIDA se identificara como una enfermedad específica, los activistas de la comunidad gay, los trabajadores de salud pública y otros identificaron las prácticas sexuales y otras actividades (como el compartir de agujas) mediante las cuales la enfermedad se propagaba. Desarrollaron formas populares de educación sexual y de acción, incluida la distribución gratuita de condones, que salvaron vidas. Sin embargo, sus esfuerzos para educar a la comunidad gay y otros sectores de la población afectados —en especial la gente negra y latina en los barrios oprimidos— eran censurados por los altos funcionarios del gobierno que los consideraban incompatibles con la moral tradicional basada en la Biblia. Leyes estatales, locales y federales bloquearon la distribución de condones así como el intercambio de agujas que tenía el objetivo de combatir la propagación del SIDA y otras enfermedades a través de agujas compartidas. (Incluso hoy en día muchos estados no han despenalizado el intercambio de agujas). Y mientras tanto, el SIDA se propagaba y mató a muchas más personas de lo necesario.

    LOS CRIMINALES

    Él que encabezó la guerra estadounidense contra las víctimas del SIDA —con saña y durante ocho años infernales— fue el presidente Ronald Reagan. Reagan impidió que se financiara todo menos un mínimo de investigación, tratamiento y educación. Año tras año tras año, Reagan se negó a pronunciar siquiera la palabra “SIDA” mientras la plaga se propagaba, fomentando con ese silencio la negligencia, la mofa y la marginación de las víctimas del SIDA. Reagan promovió y se rodeó de fascistas cristianos como Jerry Falwell, quien condenó a las víctimas del SIDA: “Ustedes no pueden agitar el puño en la cara de Dios y salirse con la suya”.

    Las grandes compañías farmacéuticas al principio no vieron ningún incentivo rentable, y por lo tanto ninguna urgencia, para dedicar los recursos necesarios para la investigación para salvar vidas, y más tarde compitieron entre sí para desarrollar tratamientos, impidiendo que los investigadores compartieran sus descubrimientos, así retrasando el desarrollo de un tratamiento eficaz.

    Y los medios de comunicación grandes (de la clase dominante) jugaron su papel al hacer caso omiso de la epidemia del SIDA o divulgar información errónea que causó el pánico.

    LA COARTADA

    Cuando finalmente Reagan se encontró obligado a explicar por qué su gobierno no sólo había hecho caso omiso del SIDA sino que había fomentado la ignorancia, contó un chiste en que en efecto dijo que, dado que se había opuesto y destruido todos los programas que abordaban las necesidades humanas, ¡¿por qué debería comportarse de modo diferente con respecto a las víctimas del SIDA?!

    EL MOTIVO

    La clase dominante seleccionó a Reagan para revertir los cambios positivos en la sociedad productos de las luchas feroces de la década de 1960 contra la guerra en Vietnam, contra la supremacía blanca y la supremacía masculina. En los años de Reagan, el imperio Estados Unidos también enfrentaba un desafío serio de la Unión Soviética. Parte del cometido de Reagan era el de soldar un sector de la gente que serviría de una base para una reestructurada sociedad estadounidense más abiertamente reaccionaria — una sociedad de “menos concesiones y más golpes”, una más abiertamente supremacista blanca y supremacista masculina. La deshumanización y ostracismo de la gente gay fue un elemento importante en esto.

    LOS HÉROES QUE SE OPUSIERON AL CRIMEN

    En contra de todo esto surgieron héroes que lo dieron todo para DETENER este crimen. El luchador por los derechos gay, Larry Kramer, desafiantemente convocó a la gente a ¡Act up! [¡Actuar!] ¡Luchar! ¡Luchar contra el SIDA! Cuando se le preguntó por qué no existía ningún sentido de urgencia en la respuesta del gobierno al SIDA, Kramer denunció al gobierno por no dar valor a la vida de la gente gay, los negros, los latinos, los consumidores de drogas intravenosas y las prostitutas. Exigió que la gente se fuera a las calles y luchara por sus vidas.

    Además, un número importante de científicos e investigadores médicos, junto con pacientes de SIDA y trabajadores de salud pública, trabajaron sin descanso y frente a la denegación de recursos en busca de tratamientos. Lucharon para exigir acción más rápida de parte del gobierno y la industria farmacéutica. Y denunciaron y desmintieron la superstición e ignorancia acerca del SIDA y sus víctimas.

    LA REINCIDENCIA

    En las décadas después de Reagan, los contornos de la crisis del SIDA han cambiado radicalmente. La tasa de personas que mueren de SIDA en Estados Unidos en general siguió aumentando cada año hasta alrededor de 1995 —más de 40.000 personas murieron ese año en Estados Unidos— y luego comenzó a disminuir a medida que el tratamiento se volvía más eficaz y disponible. Hoy en día los más afectados por el SIDA en Estados Unidos son los hombres negros que tienen sexo con hombres, y otras personas que todavía se encuentran marginadas del acceso al tratamiento por una serie de factores relacionados con la opresión del pueblo negro en general en la sociedad estadounidense.

    Al mismo tiempo, en escala mundial, la epidemia del SIDA es en realidad exponencialmente peor que lo que era bajo Reagan. Unas 34 millones de personas en todo el mundo han muerto de SIDA y unas 650.000 en Estados Unidos. Vamos a tratar esto en una futura entrega de esta serie.


    Las principales fuentes de este artículo son:

    And the Band Played On: Politics, People, and the AIDS Epidemic [Y la banda siguió tocando: Política, personas, y la epidemia del SIDA], de Randy Shilts.

    La película de HBO de 2012, How to Survive a Plague [Cómo sobrevivir a una plaga].

    Ambos son condenaciones poderosas y valiosas de los crímenes contra las personas con SIDA en esa época. Las conclusiones y el marco de este artículo son, por supuesto, nuestros.

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    Bob Avakian, “Venden postales del ahorcado”, un corto del discurso filmado de Bob Avakian, Revolución: por qué es necesaria, por qué es posible, qué es (con doblaje al español).
    American Crime People flee Bombing of Gaza meme

     

  • ARTICLE:

    Vídeo destacado de Bob Avakian de la semana (con subtítulos en español):

    ¡Lo de woke es una ridiculez… un chiste patético! Necesitas la ciencia para la revolución y la emancipación

    Woke Is a Joke... A Bad Joke! You need science for revolution and emancipation

     

    “…si bien los fascistas y los proponentes de la “política de identidad” invocan objetivos políticos muy diferentes, tienen mucho en común en términos de su epistemología (su enfoque del conocimiento y la verdad). En los dos casos tratan la ‘verdad’ como algo que esté conforme a inclinaciones y prejuicios subjetivos y no a la realidad objetiva. Y hace falta decir que, en términos de su impacto social, la demencia de ‘los concienciados’ en realidad contribuye a reforzar y fortalecer a las fuerzas fascistas, que son muy capaces de sacar provecho especialmente de las expresiones más flagrantes de esta ‘concienciación’ no solamente para burlarse y poner en ridículo a ‘los concienciados’ sino para negar la muy real opresión y obstaculizar la lucha en su contra, mientras en un sentido general esta demencia de ‘los concienciados’ constituye una distracción y evasión —y de hecho hace gran daño— ante la lucha contra la opresión y la explotación de las masas de personas, en Estados Unidos y en el mundo entero, y ante la necesidad de hacer una revolución para abolir y arrancar de raíz la base para esta opresión y explotación.

    “Es esta revolución —una revolución real, para derrocar y abolir en toda su extensión este sistema del capitalismo-imperialismo y hacer nacer una sociedad radicalmente diferente y mucho mejor, sobre una fundación completamente diferente— por la que hay que trabajar con urgencia ahora, aplicando el método científico y los principios fundamentados en la ciencia, del nuevo comunismo, en oposición a todo lo que contribuye a imponer y reforzar este sistema del capitalismo-imperialismo, que encarna la opresión más horripilante y cada vez más representa una amenaza existencial a la propia existencia de la humanidad”.

    — de “Bob Avakian sobre la locura fascista y la demencia de ‘los concienciados’: Otros ‘dos anticuados’"

    Vea también:

    Las Entrevistas a Bob Avakian, 2025: ¡La humanidad no tiene que vivir así! (con subtítulos en español)

    Primera parte: El fascismo, el capitalismo y la salida a la locura

    Segunda parte: El nuevo comunismo: una forma completamente diferente de vivir, un sistema fundamentalmente diferente

    Y un importante mensaje de Bob Avakian - 2025: Un año nuevo — retos nuevos profundos — y un camino profundamente positivo hacia adelante frente a un horror muy real.

    • Súmese a la campaña nacional para difundir estos e-mensajes, y a difundir el mensaje de esta revolución. Acuda a bobavakianofficialeverywhere.org.

    • Acuda a revcom.us/es y lea “Necesitamos y Exigimos: Una forma completamente nueva de vivir, un sistema fundamentalmente diferente”. 

    • Únete a EL CUERPO REVCOM Por La Emancipación De La Humanidad (@therevcoms), quienes trabajan activa y urgentemente por esta revolución.

  • ARTICLE:

    Carta de un lector:

    A los que están en los Revcom y en el Movimiento para la Revolución y sus entornos, y a todos los que anhelen un cambio fundamental

    Actualizado

    Aquí va una pregunta que quizá parezca sencilla pero en realidad es muy importante para que nos detengamos un minuto para reflexionar al respecto:

    ¿Por qué, después de 50 años en el camino revolucionario, Bob Avakian (BA) sigue siendo tan prolífico?

    ¿Por qué, por ejemplo, ha escrito todos los múltiples artículos que ha escrito, tan sólo desde principios de 2020?

    ¿Por qué sigue escribiendo artículos que abordan temas de gran envergadura — para dar unos pocos ejemplos rápidamente: la lucha por el derecho al aborto y la emancipación de las mujeres más en general; el Hermoso Levantamiento contra el asesinato policial en el verano de 2020 y la opresión y liberación del pueblo negro más en general; el constante auge del peligro del fascismo en Estados Unidos y sus muchas expresiones; los venenosos escollos y obstáculos presentados por las muchas diferentes tendencias del pensamiento “woke” (concienciado) y de la política de identidad; los impactos devastadores del parasitismo, la religión y el derrotismo entre los más oprimidos en la sociedad — una vez más, esto es tan sólo una pequeña muestra de los múltiples temas amplios los que BA ha abordado en el último par de años, todos desde la perspectiva de la relación de estas cuestiones particulares con hacer una revolución.

    Pero, una vez más, ¿por qué BA sigue haciendo todo este trabajo?

    ¿Por qué no simplemente concluye que, en vista de que él ya ha hecho avanzar la ciencia y ha desarrollado el marco, método, estrategia y visión que la humanidad necesita para hacer la revolución y crear un mundo radicalmente diferente —todo encarnado en el nuevo comunismo que él ha desarrollado—, que la única tarea sea simplemente repartir la obra que él ya ha hecho de manera amplia en la sociedad para ganarse a millones de personas a ésta y a la revolución que él está dirigiendo?

    Para ponerlo claro, hacer todo lo anterior no sólo ES importante, sino que es decisivo en determinar si la humanidad tendrá un futuro digno de vivir, o no.

    Pero, ¿por qué BA sigue haciendo todo el trabajo y escribiendo todos los artículos que sí hace?

    Una vez más, toma un momento para reflexionar sobre esa pregunta, aunque quizá creas que conozcas la respuesta…

    Ciertamente BA no lo hace “por diversión”. Es dudable que su motivación sea que encuentra “interesantes” en abstracto los temas los que aborda, o porque esté tratando de “educar” o “convencer” a sus lectores en un vacío.

    No. Yo sostengo fuertemente que la respuesta tiene una estrecha relación con nuestro entendimiento de lo que es la dirección —y la dirección de BA en particular— y lo que verdaderamente significa seguir a esa dirección.

    En nuestra sociedad, la manera en que la gente piensa tan frecuentemente acerca de la dirección está mal de pies a cabeza. Habitualmente perciben y presentan la dirección en términos muy estrechos, inmediatos y estrictamente prácticos: en cuanto a dar orientación para lo que las personas deben estar haciendo en una situación particular, en un contexto particular o en un momento particular. No obstante, si bien en algunas ocasiones quizá sea importante esta forma de dirección en un marco más amplio en la sociedad, según sean la naturaleza y los objetivos de esa dirección —y aunque en el caso específico de BA, él sí está dando dirección práctica críticamente importante de manera continua— la dirección en el sentido más importante y fundamental es algo mucho más profundo:

    El aspecto más esencial e importante de la dirección continua de BA se halla en la manera en que él identifica —en el sentido más panorámico y elevado— lo que la humanidad enfrenta; por qué nos encontramos en esa situación; dónde podemos ir y necesitamos ir; cómo llegar ahí; y todos los obstáculos que se nos interponen en el camino.

    Y en esto hay algo que no se entiende de manera adecuada, incluso dentro de las filas de la revolución: todos los elementos enumerados arriba, incluido “lo que enfrentamos” y “los obstáculos que se nos interponen en el camino” no se tratan simplemente del estado capitalista-imperialista y sus ejecutores armados, aunque obviamente esto es extremadamente significativo.

    NO. “Lo que enfrentamos” y “los obstáculos que se nos interponen en el camino” también, en un sentido muy crítico, incluyen el modo de pensar de las personas. Todos los modos completamente incorrectos y dañinos de entender y abordar la realidad. No solamente entre los enemigos de la revolución, sino entre sus amigos — de hecho, entre los que más necesitan esta revolución y constituirán la columna vertebral de sus fuerzas.

    Cabe releer el párrafo precedente porque es tan crítico, carajo, de entenderlo si queremos alguna oportunidad de aprovechar este momento poco común en que la revolución se vuelve posible.

    En términos simples: Tenemos cero oportunidades de activar a millones de personas para hacer una revolución sin transformar de manera masiva y radical el modo de pensar de las personas.

    Y tenemos cero oportunidades de cambiar de manera masiva y radical el modo de pensar de las personas sin una lucha ideológica férrea y contundente para arrancar a las personas a todas las necedades —y ¡existen muchas!— en que están envueltas, y ganárselas a la revolución.

    Eso es la razón más fundamental por lo que BA escribe todos los artículos que escribe. Cuando BA aborda cualquier cuestión y modo incorrecto de pensar, lo hace porque esa cuestión o modo incorrecto de pensar representa un importante obstáculo en el camino de ganarse a las personas a la revolución — un obstáculo al cual tenemos que transformar luchando con cuerpo y alma con las personas en un sentido ideológico a fin de cambiar radicalmente su modo de pensar a una escala masiva en toda la sociedad.

    Además, BA da dirección sobre cómo llevar a cabo esta lucha ideológica — el método y los principios para hacer frente a estos obstáculos ideológicos, para desmenuzar y darle vida a la profundidad y el contenido relacionados con varias cuestiones y contradicciones de una manera que es simultáneamente sencilla y compleja.

    ¿Quieres saber lo que significa ser dialéctico y materialista —aplicar el materialismo dialectico, el entendimiento de que toda la realidad consta de materia en movimiento que contiene contradicciones que a su vez abarca dentro de sí el potencial para el cambio radical— a cada cuestión y a cada aspecto de la realidad, al nivel más alto y de la manera más avanzada? Estudia lo que BA está haciendo y cómo lo hace.

    Todos nosotros debemos hacer esto, y todos nosotros debemos no solamente estudiar y absorber el método y dirección de BA sino también aplicar este método y dirección al salir nosotros a las calles y al mundo más amplio —en la vida real (“IRL” por sus siglas en inglés), en el Internet y por las redes sociales— y librar la lucha ideológica férrea y necesaria para arrancar a las personas del marco de este sistema e introducirlas en el marco de la revolución y la emancipación humana.

    No, no vamos a hacerlo al mismo nivel que BA — él ha forjado todo un nuevo marco para la revolución y la emancipación humana a lo largo de décadas, y sigue aplicando e incluso desarrollando y enriqueciendo más ese marco al nivel más alto.

    Pero urge que hagamos lo mismo que está haciendo BA al nivel más alto posible — estudiando, discutiendo y profundizando nuestra comprensión de las cuestiones ideológicas y barreras con las cuales él forcejea y el método científico con el cual él las aborda, y aplicando todo esto a lo que estamos haciendo en todo nuestro trabajo revolucionario y en luchar por activar a un pueblo revolucionario.

    Con cada escrito que sale de BA, debemos interrogar y examinar a fondo —y dirigir a los que estamos activando para que interroguen y examinen a fondo— preguntas clave como:

    ¿Por qué BA escribió esta obra particular que aborda esas cuestiones particulares?

    ¿Qué tiene que ver esto con hacer una revolución y con lo que enfrentamos en esa actividad?

    ¿Con cuál método, enfoque y principios BA aborda estas cuestiones? ¿Cuáles lecciones debemos sacar de esto y aplicar?

    ¿Cómo es inmensamente diferente la manera en que BA aborda estas cuestiones a las maneras de abordarlas que son populares o “de moda” en nuestra sociedad?

    Así es lo que significa ser pensadores críticos en el sentido más significativo.

    Así es lo que significa ser no solamente un fan de BA —lo que definitivamente necesitamos— sino de aún más importancia, un seguidor científico de BA.

    Así es cómo vamos a equiparnos ideológicamente —y activar, orientar y entrenar a muchas otras personas— para librar la lucha necesaria para arrancar a las personas del modo de pensar según los términos de este sistema y conseguir que piensen como emancipadores de la humanidad.

    Así es cómo vamos a hacer una revolución.

  • ARTICLE:

    Sobre la "fuerza impulsora de la anarquía" y la dinámica del cambio
    Un agudo debate y urgente polémica: La lucha por un mundo radicalmente diferente y la lucha por un enfoque científico de la realidad

    Lo siguiente constituye un importante “complemento”, en que Raymond Lotta le entra a puntos importantes contenidos en la nueva presentación de Bob Avakian: LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura?, especialmente en lo que se refiere a la economía política y específicamente a las contradicciones internas del modo de producción y en relación a dicho modo de producción como la cuestión fundamental para la transformación de la sociedad.

    El mundo es un horror. Con mayor precisión, el mundo creado y reforzado por el capitalismo-imperialismo es uno de guerras injustas y ocupaciones brutales, de la trituración de la vida por la pobreza y de la cruel desigualdad y de la generalizada subordinación y denigración de la mujer. Este es un mundo —y he aquí cabe hablar del planeta— en el que la aceleración de la crisis ambiental no es sólo una parte de la trama de la vida cotidiana sino que amenaza los mismos equilibrios ecológicos y sistemas de soporte de vida de la Tierra.

    El sufrimiento de la humanidad en el mundo y el peligroso estado del planeta son, en su esencia, el resultado del desenvolvimiento de la contradicción fundamental de nuestra época: entre las fuerzas de producción altamente socializadas, interconectadas y globalizadas, por un lado, y por otro, las relaciones de propiedad privada y el control de estas fuerzas de producción. Pero encerrado en esta contradicción es el potencial para que la humanidad vaya más allá de la escasez, más allá de la explotación y más allá de la división social — el potencial de organizar la sociedad sobre una base totalmente diferente que permitiría que los seres humanos floreciera de veras.

    En otras palabras, el mundo tal como es... no tiene que ser así y no es cierto que únicamente pueda ser así.

    ¿Cuál es el problema ante la humanidad; qué hay que cambiar a fin de resolver este problema; y cómo se puede llevar a cabo ese cambio? El comunismo es la ciencia que capacita a la humanidad para conocer el mundo, con el fin de cambiarlo — para conocer el mundo cada vez más profundamente, con el fin de transformarlo cada vez más profundamente por el camino hacia una comunidad mundial de la humanidad. Al igual que con todas las ciencias, el comunismo parte del mundo tal como es en realidad, de la necesidad (las estructuras y la dinámica) que en la realidad está ante la humanidad. En la realidad se encuentra la base concreta para superar la explotación y la opresión y para crear un mundo radicalmente diferente mediante la revolución.

    Y esto me lleva al eje de la polémica.

    En el movimiento comunista internacional, existe un fuerte debate sobre la naturaleza y el proceso del desenvolvimiento de la contradicción fundamental del capitalismo: entre la producción socializada y la apropiación privada. El eje del debate trata las formas de movimiento —y lo que es, en general, la principal forma de movimiento— de esta contradicción fundamental.

    Este debate supone cuestiones cruciales de la economía política. Pero además, y al centro, su eje está en cuestiones de método y enfoque. ¿Vamos a esgrimir la ciencia para reconocer, analizar y sobre tal base transformar el mundo que existe en realidad, y su cambiabilidad y complejidad? ¿O vamos a usar la terminología marxista como una herramienta esencialmente pragmática para ubicar las fuentes de cambio y buscar garantías de que la historia "salga bien" para nosotros, que las masas prevalezcan, mediante la construcción de un marco metafísico de la política y la filosofía?

    ¿Qué clase de movimiento comunista internacional habrá: uno arraigado en la ciencia y que parte del mundo tal como es, o uno que parte de "narrativas" que forzosamente hacen caber la realidad en un tranquilizador sistema de creencias?

    La derrota de la revolución china en 1976 constituyó el final de la primera etapa de la revolución comunista. Esta primera etapa presenció la creación del primer estado socialista del mundo en la Unión Soviética (1917-1956), y otro salto y adelanto mediante el establecimiento de un poder estatal revolucionario en China y el mayor desarrollo de la revolución ahí (1949-1976).

    A raíz de la contrarrevolución en China, Bob Avakian, el presidente del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos (PCR), emprendió un proceso de pasar por el tamiz y estudiar científicamente los logros increíblemente inspiradores de la primera etapa de la revolución comunista así como sus deficiencias y errores reales, algunos muy serios. Al defender los principios básicos del comunismo y al desarrollar la ciencia de nuevas maneras cualitativas, Avakian ha forjado una nueva síntesis del comunismo a partir de hacer un balance científico de la experiencia revolucionaria del movimiento comunista y de aprender y retomar de las corrientes más amplias de pensamiento y actividad científicos, intelectuales y artísticas.

    Avakian ha forjado una nueva concepción radical de la transición socialista al comunismo y, al mismo tiempo, ha puesto el comunismo sobre una base aún más científica. Esta nueva síntesis proporciona el marco para ir más allá y hacerlo mejor en una nueva etapa de la revolución comunista en el mundo contemporáneo.

    La nueva síntesis del comunismo se ha desarrollado en oposición a otras dos respuestas a la derrota del socialismo en la China revolucionaria, respuestas que se le han opuesto a dicha nueva síntesis: una, el rechazo de los principios básicos del comunismo y la adopción de la democracia burguesa y la otra, una adhesión rígida y casi religiosa a la previa experiencia socialista y teoría comunista que rechaza un enfoque completamente científico de hacer un balance del pasado y seguir desarrollando la teoría comunista1.

    Así son los antecedentes de este debate. Pero las cuestiones de la economía política y la metodología en las que esta polémica se adentra no son cuestiones esotéricas que se limitan al movimiento comunista internacional o únicamente tienen relevancia e interés para el mismo.

    Este debate abarca cuestiones de interés, teorización y contienda en círculos políticos e intelectual-académicos progresistas más amplios, cuestiones de profunda importancia y trascendencia. ¿Es el capitalismo, en realidad, un sistema con compulsiones sistémicas y con resultados sistémicos, es decir, con sus propias leyes de movimiento? ¿Cómo entender el ámbito de la iniciativa humana consciente, dada la dinámica estructural del capitalismo? ¿Qué es un enfoque científico de conocer y cambiar la sociedad? Y ¿qué constituye, en realidad, la emancipación humana en esta época?

    Un pasaje de Los pájaros no pueden dar a luz cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá del horizonte, de Bob Avakian, concentra un crucial punto de partida:

    Así son las cosas en realidad en relación a las circunstancias actuales de la sociedad humana y las posibilidades de cómo la sociedad puede avanzar y organizarse: o se trata de crear una alternativa radical al actual sistema capitalista imperialista dominante —una alternativa que es viable y sostenible porque avanza sobre la base de las fuerzas productivas existentes y las destraba más mediante la transformación de las relaciones sociales y más fundamentalmente las relaciones de producción y, en relación dialéctica con eso, la transformación de la superestructura de la política y la ideología— creando mediante esta transformación y fundamentalmente la transformación de las condiciones materiales subyacentes, un sistema económico radicalmente nuevo, como la base de una sociedad radicalmente nueva en conjunto; o, si no, lo que de hecho se impondrá como la única alternativa real en el mundo de hoy: verse integrado o verse metido a la fuerza en una sociedad que funciona según las condiciones y dentro de los confines de la producción y el intercambio de mercancías y más específicamente las relaciones de producción y el proceso de acumulación y las diversas dinámicas del capitalismo…2.

    I. Un adelanto crucial: La "fuerza impulsora de la anarquía" como la dinámica decisiva del capitalismo

    A. Antecedentes

    A principios de la década del 1980, el PCR emprendió importantes trabajos teóricos y de investigación en la economía política del capitalismo y cómo las contradicciones del mundo se expresan e interactuaban. Se exponía la cuestión acerca de las dinámicas del capitalismo y cómo éstas configuran el "escenario" en el que se desarrolla la lucha revolucionaria, tanto en relación con la situación del mundo concreto en ese entonces como en relación con la cuestión más amplia de la transición histórica de la época burguesa a la época del comunismo mundial.

    Un elemento central de este trabajo teórico fue una observación desarrollada por Bob Avakian. Había identificado la "fuerza impulsora de la anarquía" como la principal forma del movimiento de la contradicción fundamental del capitalismo, que determinaba las condiciones generales para la lucha de clases.

    La definición de la "fuerza impulsora de la anarquía" como la dinámica principal del capitalismo provocó mucha molestia e indignación de diversos sectores del movimiento comunista internacional (en este caso me refiero a las fuerzas y formaciones maoístas de ese período, y no a los partidos comunistas revisionistas asociados con la Unión Soviética en ese entonces social- imperialista, las que desde hacía mucho habían abandonado la revolución).

    Algunas personas en el movimiento maoísta en ese entonces sostenían que ese análisis liquida efectivamente el papel de las masas y de la lucha de clases en la historia. Otras personas sostenían que, dado que la explotación del trabajo asalariado, del proletariado, es la fuente de la plusvalía (ganancia) y puesto que la maximización de las ganancias es la razón de ser de la burguesía, por lo tanto se deduce, lógica e históricamente, que la lucha entre el proletariado y la burguesía, arraigada en la producción de la plusvalía, es necesariamente la dinámica principal del desarrollo capitalista.

    Además se argumentó que se trata de un principio fundamental del marxismo el que las masas hacen la historia y que la opresión engendra la resistencia la que se puede transformar en una revolución, y por lo tanto la lucha de clases y su potencial revolucionario han de ser la principal forma de movimiento.

    Objetivamente es cierto que las masas hacen la historia. Pero también es cierto que las condiciones objetivas de hecho determinan el marco general de la lucha de clases y que las masas no pueden hacer la historia al servicio de sus más excelsos intereses y la humanidad no puede alcanzar el comunismo sin la dirección, concentrada en el partido de vanguardia, que se base en el conocimiento científico más avanzado de cómo es el mundo y cómo se puede transformar al servicio de los intereses de la emancipación de la humanidad del mundo.

    Este debate ha surgido de nuevo, aunque ahora se da en el contexto de la lucha ideológica sobre si la nueva síntesis del comunismo desarrollada por Bob Avakian constituye el marco para una nueva etapa del comunismo. Está en juego la efectiva necesidad y base de hacer la revolución comunista hasta el final en el mundo de hoy, con el fin de verdaderamente emancipar a la humanidad y salvaguardar el planeta... y la necesidad de tener un enfoque consecuentemente científico si se ha de hacer y desarrollar esa revolución.

    B. Adentrándose en la economía política

    El cambio fundamental operado por la sociedad burguesa es la socialización de la producción. Los medios individuales limitados de producción se transforman en medios sociales de producción, que únicamente las colectividades de trabajadores podrán trabajar. La misma producción se cambia de una serie de operaciones individuales a una serie de actos sociales, y los productos se cambian de productos individuales a productos sociales.

    Esos productos, en ese momento, se convirtieron en el producto de una sola clase, el proletariado3.

    El proletariado, la clase que se encuentra en la base del trabajo socializado colectivo, lleva a cabo la producción en las fábricas, en las maquiladoras, minas, granjas industriales y otros complejos de la industria, agricultura, transporte, almacenamiento y distribución. Trabaja en tejidos comunes y redes de producción en los gigantescos medios de producción socializados y cada vez más globalizados que el capitalismo ha engendrado. Utiliza el conocimiento social desarrollado y transmitido por las generaciones anteriores.

    Pero una relativamente pequeña clase capitalista posee, controla y maneja esta producción socializada. El proletariado y esta forma de producción social están en contradicción fundamental con la apropiación privada por el capitalismo de la riqueza socialmente producida — en la forma de capital privado.

    En Anti-Dühring, Federico Engels demuestra que la contradicción entre la producción social y la apropiación capitalista del producto del trabajo socializado se manifiesta y se mueve en dos formas de antagonismo4.

    Una forma de movimiento es el antagonismo entre el proletariado y la burguesía. Con el surgimiento y desarrollo del capitalismo, el trabajo asalariado se había convertido en la base principal de la producción social moderna. Estos trabajadores asalariados están separados de los principales medios de producción de la sociedad, pues no los poseen ni controlan. Estos medios de producción están concentrados en las manos de la clase capitalista. Al poseer sólo su fuerza de trabajo (su capacidad de trabajar), los trabajadores asalariados, a fin de sobrevivir, tienen que venderle su fuerza de trabajo al capital. La fuerza de trabajo se convierte en una mercancía en el capitalismo.

    Contratados por el capital, los trabajadores asalariados ponen en marcha estos medios de producción socializados. Pero la clase capitalista controla el producto de ese trabajo social y el proceso del trabajo social. El capital subordina el trabajo vivo a la creación de valor, y su objetivo es extraer el máximo plustrabajo (plusvalía): la cantidad de trabajo por encima y más allá del tiempo de trabajo incorporado en sus salarios (lo que corresponde a lo que los productores se requieren para vivir y mantenerse a sí mismos y a sus familias, para criar nuevas generaciones de trabajadores asalariados).

    La lucha entre el proletariado y la burguesía, junto con otras luchas que surgen de diversas contradicciones sociales condicionadas por el desarrollo de la contradicción fundamental del capitalismo a escala mundial y incorporadas en el desarrollo de dicha contradicción, ejercen una profunda influencia sobre la economía, la sociedad y el mundo.

    Veamos algunos ejemplos de cómo la contradicción entre las clases y otras contradicciones sociales son parte de la necesidad permanente que enfrenta el capital:

    Una de las principales preocupaciones del capital manufacturero cada vez más móvil es la estabilidad social. Hay enormes presiones competitivas que acicatean al capital de modo que se traslade de México, a China, a Vietnam, etc., en busca de menores costos de producción. Pero el costo no es el único cálculo; también influencian las decisiones los factores de "conflictividad laboral" y organización laboral. O considere el estado neocolonial formado y apoyado por el imperialismo estadounidense durante el período posterior a la Segunda Guerra Mundial: una de sus funciones importantes fue y es la de reforzar las condiciones del orden social para facilitar la penetración más profunda por parte del capital. Por ejemplo, en la situación de Europa occidental hoy, se ha llevado a cabo la ofensiva general de austeridad mediante un cálculo que incluye la anticipación de la respuesta de las masas. Volviendo a los años 1960 y 1970 en Estados Unidos, la amenaza (y la realidad) de levantamientos y rebeliones de las masas negras oprimidas condicionaban mucho los patrones de contratación de la industria, la ubicación de las fábricas y la política social urbana. Para repetir, la contradicción entre las clases y otras contradicciones sociales son parte de la necesidad permanente que enfrenta el capital.

    El antagonismo entre el proletariado y la burguesía es una forma de movimiento de la contradicción fundamental.

    La otra forma de movimiento de la contradicción fundamental del capitalismo es el antagonismo entre la organización de la producción a nivel del taller individual, fábrica, empresa y unidad de capital, y la anarquía de la producción en la sociedad en general.

    El capitalista individual trabaja para organizar la producción de manera eficiente con el fin de recuperar los costos de inversión y ganar ventajas y participaciones en el mercado con relación a otros capitales. Al hacer eso, el capitalista emprende la organización científica y "despótica" de la producción: el análisis insumo-producto, la estricta contabilidad, la programación óptima, la intensificación del trabajo, el alargamiento de la jornada laboral y la extrema vigilancia y control de los trabajadores. Todo eso se lleva a cabo a todos los niveles del capital privado por medio de las empresas trasnacionales de hoy (piense en Wal-Mart y la organización de sus cadenas de suministro).

    Pero por altamente organizada que esté la producción al nivel de la empresa, no existe, ni puede haber ninguna planificación sistemática y racional al nivel de toda la sociedad. He aquí una explicación.

    Bajo el capitalismo, se producen como mercancías la gran mayoría de los productos que forman la base material de la reproducción social de la sociedad. Es decir, se producen para el intercambio (con fines de obtener ganancias). Los compradores y los vendedores de estos o aquellos productos —sean los medios de producción que son los insumos en el proceso de producción o los medios de consumo— se toman como un hecho. Pero no existen entrelazamientos sociales directos entre los agentes de la producción; la producción social no se coordina como un conjunto social.

    Una parte integral de la producción capitalista de mercancías es una contradicción que es necesario resolver a continuo. Por un lado, los productores individuales llevan a cabo su actividad independientemente los unos de los otros: se organizan de manera privada los muchos diferentes procesos de trabajo que constituyen la actividad productiva de la sociedad. Por otro lado, estos productores individuales dependen mutuamente los unos de los otros — son parte de una división social más grande de la fuerza de trabajo. ¿Cómo, pues, se coordina la actividad económica de la sociedad capitalista? ¿Cómo se articulan las diferentes piezas entre sí?

    La respuesta es que estos procesos de trabajo organizados de manera privada están entrelazados entre sí y se forjan en una división social del trabajo, mediante el intercambio. El intercambio es el intercambio de mercancías, y las mercancías se intercambian en proporciones definidas: se compran y se venden a precios que reflejan el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción. Esta es la ley del valor, y el tiempo de trabajo social es el regulador de los precios y de las ganancias.

    La búsqueda de las ganancias domina los procesos de trabajo organizados de manera privada. Las ganancias determinan lo que se produce, y cómo.

    En respuesta al movimiento de los precios y las ganancias, el capital se traslada hacia los sectores de alta rentabilidad y se sale de los sectores de baja rentabilidad. Si una inversión no rinde una ganancia satisfactoria o si un producto en particular no se vende a un precio que puede cubrir sus costos de producción, por ello el capital se ve obligado a aumentar la eficiencia o cambiar a otra línea de producción. Los movimientos de los precios y las ganancias comunican la "información" sobre la que se basan las decisiones de producción. El mercado regula de esta manera y también dicta la reorganización... y por lo tanto la industria automotriz cierra las plantas ineficientes, reestructura, reduce la fuerza de trabajo; unas empresas se tragan a otras, y por ende los trabajadores se ven obligados a cambiar de empleo. Así, se forja y se vuelve a forjar la división social del trabajo.

    Esta es la regulación ciega y anárquica. Se da al azar, demasiado y muy poco: un proceso de inversión que sobrepasa y no alcanza; de descubrir, después del hecho, lo que el mercado equilibrará o no, y si el proceso de trabajo bajo el mando de tal o cual capitalista es realmente necesario o se cuadra con la norma competitiva. Marx dice acerca del papel regulador del mercado basado en la explotación del valor de la ley: "el movimiento conjunto de este desorden es su orden"5. Como Engels dice en su exposición acerca de las dos formas de movimiento: "la anarquía impera en la producción social"6.

    Los capitales individuales producen y se expanden como si no hubiera ningún límite (de nuevo, con la premisa de los necesarios compradores y vendedores). ¿Por qué? Porque, como explica Marx en El capital: "[E]l desarrollo de la producción capitalista convierte en ley de necesidad el incremento constante del capital invertido en una empresa industrial determinada.... La competencia le obliga [al capitalista individual] a expandir constantemente su capital para conservarlo..."7.

    La contradicción fundamental del capitalismo entre la producción socializada y la apropiación privada se desarrolla por medio de estas dos formas de movimiento: la contradicción entre la burguesía y el proletariado, y la contradicción entre la organización de la unidad de producción-empresa y la anarquía de la producción en la sociedad en general. Cada una de estas formas de movimiento tiene sus propios efectos y cada una se interpenetra con la otra.

    Sin embargo, de manera continua, siempre y cuando el modo capitalista de producción domine a escala mundial, es la anarquía de la producción capitalista la que lleva a cabo los cambios fundamentales en la esfera material, los que determinan el marco para la lucha de clases. El movimiento impelido por la anarquía, las relaciones anárquicas entre los productores capitalistas impulsados por la competencia, es la principal forma de movimiento de la contradicción fundamental. Ese fue un adelanto importante en el análisis hecho por Bob Avakian:

    La fuerza motriz, lo que impulsa este proceso, es de hecho la anarquía de la producción capitalista, aunque la contradicción entre el proletariado y la burguesía forma parte integral de la contradicción entre la producción socializada y la apropiación capitalista. Si bien la explotación de la fuerza de trabajo es la forma y el método por el cual se crea y se apropia la plusvalía, son las relaciones anárquicas entre los productores capitalistas, y no simplemente la pura existencia de proletarios desposeídos o la contradicción de clases en sí, lo que lleva a estos productores a explotar a la clase obrera a una escala histórica más intensa e extensiva. Esta fuerza motriz de la anarquía es una expresión del hecho que el modo de producción capitalista representa el desarrollo completo de la producción de mercancías y la ley del valor. Si no fuera el caso que estos capitalistas productores de mercancías existieran independientes unos de los otros y al mismo tiempo estuvieran entrelazados por la operación de la ley del valor, no se sentirían la misma coacción de explotar al proletariado — la contradicción de clase entre la burguesía y el proletariado podría mitigarse. Es la coacción interna del capital a expandirse, lo que explica el dinamismo sin precedente histórico de este modo de producción, un proceso que transforma continuamente las relaciones de valor y que conduce a la crisis8.

    El libro America in Decline [La decadencia de Estados Unidos] teoriza, aplica y extiende el análisis de la primacía de la "fuerza impulsora de la anarquía", retomando y desarrollando la sistematización de la dinámica del imperialismo y de la revolución proletaria de Lenin9.

    Con el surgimiento del imperialismo, la acumulación se da en el contexto de la unificación e integración cualitativamente mayor del mercado capitalista mundial — ya no se da principalmente como una función de los circuitos del comercio y dinero pero ahora como la internacionalización del capital productivo (la producción de la plusvalía). Y la acumulación se da en el contexto de la división político-territorial del mundo entre las grandes potencias y las relaciones cambiantes de fuerza entre estas potencias en la economía mundial y el sistema mundial de estados-nación con base territorial particular.

    La acumulación en la era imperialista tiene rasgos particulares. Se desenvuelve mediante formas de gran movilidad y flexibilidad del capital financiero monopolizado; mediante la división del mundo en un grupúsculo de potencias capitalistas ricas y las naciones oprimidas en las que vive la gran mayoría de la humanidad; y la rivalidad geoeconómica y geopolítica concentrada en la rivalidad y la lucha por la supremacía mundial entre los estados nacionales imperiales.

    El antagonismo entre los diferentes capitales nacionales imperialistas y la lucha sobre la división en el mundo, sobre todo es una consecuencia, extensión y desarrollo cualitativo de la contradicción entre la organización al nivel de la empresa y de la anarquía de la producción social. Este antagonismo condujo a dos guerras mundiales en el siglo 20.

    Al mismo tiempo, la contradicción fundamental también se manifiesta en términos de clase. Entre sus principales formas de expresión figuran la contradicción entre el proletariado y la burguesía en los países imperialistas, la contradicción entre las naciones oprimidas y el imperialismo y la contradicción entre los países socialistas y el campo imperialista (cuando existan países socialistas, lo que no es el caso ahora).

    Una u otra de estas contradicciones puede llegar a ser la principal a lo largo de un período de tiempo, es decir, una u otra puede influir en el desarrollo de las otras más de lo que a su vez está influenciada por éstas — y por lo tanto más determine la forma en que la contradicción fundamental se desarrolla en una etapa dada.

    De finales de los años 1950 a principios de los 1970, por ejemplo, la contradicción principal a escala mundial era la existente entre el imperialismo y la liberación nacional en el tercer mundo. Las tormentas revolucionarias recorrían Asia, África y América Latina. Esa contradicción creaba una nueva necesidad cualitativa para las clases dominantes imperialistas (y locales) y afectaba la acumulación de capital a escala mundial.

    El imperialismo estadounidense, en particular, desarrollaba y aplicaba, en gran escala, las doctrinas de contrainsurgencia. La lucha de liberación vietnamita estaba infligiendo grandes reveses en el campo de batalla; la guerra absorbía una gran parte de las fuerzas armadas terrestres de Estados Unidos y estimulaba un aumento masivo de los gastos militares de Estados Unidos, lo que a su vez contribuyó al debilitamiento del dólar (y el patrón dólar-oro) a nivel internacional. Durante ese período, Estados Unidos fomentaba programas de ayuda y desarrollo en América del Sur, como la Alianza para el Progreso, cuyo objetivo principal era, de la mano con la represión, estabilizar las condiciones sociales y contrarrestar el potencial para la revolución.

    En cualquier momento dado, la lucha de clases puede ser principal, a nivel local (nacional) o mundial. Pero, en general y en un sentido general de largo plazo, hasta que el modo de producción capitalista ya no sea el dominante a escala mundial, la fuerza impulsora de la anarquía del sistema imperialista mundial es y será la principal forma de movimiento de la contradicción fundamental. Es la fuerza impulsora de la anarquía —las dinámicas y las contradicciones subyacentes de la acumulación capitalista a escala mundial, las diversas expresiones de eso, lo que incluye pero no se limita a la rivalidad interimperial, y los cambios en las condiciones materiales y económico-sociales y, cada vez más, natural-ecológicas de la vida— la que establece el principal escenario y base para la transformación de la sociedad y del mundo.

    Y la transformación de la sociedad y del mundo sobre la base de la realidad tal como es, y no lo que nos gustaría que fuera, es precisamente el quid:

    Se puede resolver la contradicción entre la producción social y la apropiación privada únicamente en la esfera de la superestructura. Se puede resolver únicamente mediante la lucha consciente para hacer la revolución, para derrotar decisivamente a la burguesía (y a todas las clases dominantes-explotadoras) y el desmantelamiento de su aparato de control y represión. Se puede resolver únicamente mediante la lucha consciente para constituir un nuevo poder estatal revolucionario que sea una base de apoyo para la revolución mundial y sobre esa base la creación de una nueva economía socialista que opera de acuerdo con dinámicas y principios distintos a lo que hace el capitalismo (la ley del valor ya no estaría al mando) y el desarrollo posterior de la lucha omnímoda para transformar la sociedad y el modo de pensar de las personas.

    Es posible resolver la contradicción fundamental de la época burguesa únicamente mediante una revolución consciente, basada en un enfoque científico de conocer y cambiar el mundo.

    La misión histórica del proletariado es la de abolir el capitalismo, poner fin a toda explotación y opresión y superar la división de la sociedad en clases y crear una comunidad mundial de la humanidad.

    II. La negativa a reconocer la naturaleza de la acumulación capitalista, o por qué el "capitalista no es más que capital personificado"

    La identificación de la "fuerza impulsora de la anarquía" como la principal forma de movimiento de la contradicción fundamental ha ocasionado críticas y, a veces, ataques virulentos de parte de algunas personas en el movimiento comunista internacional.

    Una línea de crítica se expresa así: en vista de que a) la "incesante búsqueda de mayor excedente" es la esencia del capital; y en vista de que b) el excedente se basa en la explotación del trabajo asalariado; y en vista de que c) la explotación hacer surgir la resistencia de los explotados — por lo tanto, se deduce que el antagonismo y la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía ocupa un nivel más profundo determinante que lo que hace la compenetración anárquica de los capitales en el movimiento y el desarrollo de la contradicción fundamental.

    Este argumento tiene una lógica aparente. Pero eso es precisamente el problema con el argumento: su superficialidad. Elude la pregunta: ¿por qué tiene que acumularse "sin cesar" el capital? ¿Se debe, lisa y llanamente, al hecho de que hay proletarios para explotar (y oportunidades para explotar)? Analizaré eso pronto.

    Bien, algunos críticos reconocen la existencia y la fuerza de la competencia, pero le atribuyen un papel secundario. Interpretan la competencia como algo "externo" a la esencia más profunda del capital, a la relación salario-capital. Algunos invocan el pasaje del tomo I de El capital de Marx, en el que él hace referencia a las "leyes imperativas de la competencia", pero señala que "para analizar científicamente el fenómeno de la competencia hace falta comprender la estructura interna del capital"10. Además objetan que la anarquía del capitalismo en lo fundamental está arraigada en el carácter explotador del capitalismo — y algunos hasta le atribuyen este punto de vista a Engels.

    Pero Engels no ubica la anarquía de la producción capitalista en la explotación del trabajo asalariado y la extracción del plustrabajo como tal, pero más bien en la dinámica particular de la producción capitalista de mercancías. Examinemos lo que dice en realidad:

    [E]l modo de producción capitalista se insertó en una sociedad de productores de mercancías, de productores individuales cuyo entrelazamiento social estaba mediado por el intercambio de sus productos…. Ninguno de ellos sabe cuánta cantidad de su artículo está llegando al mercado, cuánta de ella se necesita y usa realmente; nadie sabe si su propio producto va a encontrar una necesidad real, si va a poder cubrir costos, y ni siquiera si va a poder vender. Reina la anarquía de la producción social11.

    El carácter general de la producción de mercancías que señala Engels da un salto cualitativo con el desarrollo del capitalismo. Por un lado, se generaliza la producción de mercancías, con la monetización total de los medios de producción y la transformación de la fuerza de trabajo en mercancía. Por otro, se realiza la producción capitalista de mercancías sobre la base de una escala sin precedentes de producción; el avance y los continuos avances en la tecnología; la densa red de interrelaciones entre los productores, ahora a escala mundial; y la organización "científica" y "racional" a nivel de la unidad individual del capital. Y, a pesar de eso, el "entrelazamiento social" de los productores individuales, para usar la frase de Engels, sigue siendo el intercambio de productos — pero ahora constituye una producción altamente social para el intercambio.

    En términos del argumento de que Marx trata la competencia en relación (secundaria) a la "naturaleza interna del capital", aquí hay que tomar nota de un aspecto importante del método de Marx en El capital. En el Tomo I de esa obra, Marx penetra científicamente e identifica la naturaleza básica del capital, distinguiendo el capital a otras formas de riqueza y sacando abstracciones de las interrelaciones de los muchos capitales.

    El capital es una relación social y un proceso cuya esencia es la dominación de la fuerza de trabajo por intereses ajenos, antagónicos y la reproducción y la ampliación de la reproducción de esa relación. La ley más fundamental del modo de producción capitalista es la ley del valor y de la producción de plusvalía. La relación de producción más importante del capitalismo es la relación entre el capital y el trabajo. Y la explotación del trabajo asalariado es la base de la creación y apropiación de la plusvalía.

    Todo eso se ha establecido de manera científica. Pero los críticos quieren explicar la anarquía sobre la base de la explotación del trabajo asalariado, ya que la explotación es fundamental. Eso no es ciencia. Eso no parte de la realidad y de la contradicción fundamental y su complejidad, y del "movimiento concreto del capital", pero más bien de una visión reduccionista de la realidad, de una distorsión de la realidad al servicio de la narrativa de la primacía de la lucha de clases.

    Lo que nos lleva de nuevo a la pregunta: ¿qué impulsa a la explotación del trabajo asalariado? O, para plantearlo de otra manera: ¿existe una coacción de explotar el trabajo asalariado sobre una base más amplia y más intensiva en capital? La respuesta es, sí, existe tal coerción, y se deriva de la competencia.

    El capital vive bajo la constante presión de expandirse. Para sobrevivir, tiene que crecer: el capital sólo puede existir si se acumula más capital. En el plano concreto, existe el "capital-en-general", y sólo puede existir como muchos capitales en competencia de los unos con los otros, precisamente porque el capitalismo se basa en la apropiación privada. Marx explica:

    [L]a competencia impone a todo capitalista individual las leyes inmanentes del régimen capitalista de producción como leyes coercitivas impuestas desde fuera. Le obliga a expandir constantemente su capital para conservarlo, y no tiene más remedio de expandirlo que la acumulación progresiva"12.

    La competencia, la "lucha de la competencia", como Marx lo describe, obliga a los capitales individuales a abaratar los costos de producción. Eso depende principalmente del aumento de la productividad del trabajo y de la extensión de la escala de producción y de la realización de lo que se llaman "economías de escala" (un menor costo por unidad de producto) mediante la mecanización y la innovación tecnológica así como la innovación organizativa.

    La transformación tecnológica y organizativa de la producción exige más capital, lo que requiere una creciente masa de plusvalía de la cual financiar las inversiones — por lo tanto, el afán de conseguir más plusvalía. Se satisfacen cada vez más las necesidades de la acumulación mediante el capital de préstamos y el sistema de crédito, lo que permite que el capital financie nuevas inversiones y entre a nuevas líneas de producción, pero la premisa de eso también se basa en un fondo cada vez mayor de plusvalía. En otras palabras, para el capital y sus diferentes formas, existe una coacción subyacente de expandirse, para aumentar la acumulación de capital. Todo eso está ligado a la competencia.

    Aquellos que dan los primeros pasos para realizar innovaciones podrán obtener una ventaja temporal (ganancia extra), mientras que aquellos que no dan pasos y se quedan atrás con los demás pierden su participación y posición en el mercado. Tome la industria automotriz de Estados Unidos en relación con los más innovadores fabricantes de automóviles japoneses de finales del decenio de 1970 en adelante. El capital japonés fue pionero en los métodos de producción más eficientes, lo que finalmente se generalizaron. Eso rompió el monopolio de los "Tres Grandes" fabricantes de automóviles (en el mercado de Estados Unidos en particular) y obligó a adoptar la tecnología de ahorro de mano de obra.

    Las "leyes coercitivas de la competencia" imponen la necesidad imperiosa sobre los capitales individuales: "expandirse o morir". La interacción recíproca de los capitales privados obliga a la revolucionarización continua de las fuerzas productivas, como una cuestión de necesidad interna y preservación propia. Eso es lo que explica el dinamismo del capitalismo.

    Por eso los capitalistas no pueden limitarse a explotar y de ahí simplemente dedicar su riqueza al consumo — es decir, si quieren seguir siendo capitalistas. Porque obra algo más profundo: "Como capitalista", en una frase memorable y profundamente científica de Marx, "él no es más que capital personificado"13.

    Por eso, el capitalismo tampoco obtiene un equilibrio de estado estacionario. Como se ha explicado anteriormente, mediante las ciegas interacciones competitivas de los capitales individuales, se establecen las normas de producción social (la eficiencia, etc.) y se asigna el capital a uno u otro sector (en respuesta a las señales de precio y ganancia). A su vez, es obligatorio obedecer a estas normas de producción... el que los capitales particulares vayan a mantener su competitividad.

    Pero los capitales individuales se desarrollan de manera dispar, y los unos se aventajan a los otros; se abren nuevas líneas de producción, pero sólo resultan saturadas; se forman nuevos capitales y los viejos se dividen sobre la base de reclamos contendientes por la plusvalía producida en toda la sociedad; y se establecen nuevas jerarquías competitivas. Se desarrollan nuevas tecnologías, lo que abre nuevos campos de inversión; la tecnología se convierte en un campo de batalla en torno al cual se forman, se dividen o se colapsan nuevos capitales. Piense en los cambios que se producen en las industrias de la informática y de alta tecnología en el mundo.

    La acumulación de capital es un proceso dinámico y perturbador de expansión, ajuste y crisis.

    Más sobre la competencia

    En los Grundrisse, Marx explica que la competencia "ejecuta" las leyes de la acumulación: "La competencia en general, este motor esencial de la economía burguesa, no postula las leyes de ésta, sino que se limita a ejecutarlas"14.

    ¿Cuál es su papel de ejecutor? La competencia impulsa una cada vez mayor concentración (nueva capacidad productiva, la ampliación de la escala de la producción) y una creciente centralización (fusiones, absorciones, etc.) de los capitales existentes. La competencia impulsa una creciente mecanización y especialización y complejidad de la producción social y una creciente composición orgánica del capital (más inversión en maquinaria, materias primas, etc., en relación con el trabajo vivo), que subyacen a la tendencia descensional de la tasa de ganancia. Las leyes de la acumulación impulsadas por la competencia conducen a la creación de un "ejército industrial de reserva" (un componente importante del cual constituyen los trabajadores desplazados por la mecanización).

    La competencia supone los movimientos de capitales de una esfera a otra, en busca de mayores ganancias; supone la rivalidad por participaciones en el mercado; supone el cambio técnico que transforma las condiciones de producción.

    En suma, el capital existe necesariamente como muchos capitales en competencia, y la competencia tiene efectos determinantes.

    La competencia se basa en el carácter privado del capital: en esa organización privada de los procesos de trabajo discretos, organizados en torno a la producción de ganancias (la plusvalía), pero que a la vez objetivamente están entrelazados entre sí y con otros procesos de trabajo organizados de manera privada. La competencia y su carácter privado tienen su origen en la existencia de sitios independientes de acumulación y centros discretos de la toma de decisiones en lo que es, en realidad, una formación económica interdependiente e integrada — en la que se produce para un mercado anónimo.

    La propia dinámica del capitalismo surge del cambio técnico incorporado en el proceso competitivo. Esa es la realidad de la acumulación del capital.

    Nuestros críticos se encuentran en un aprieto. Tienen que explicar el claro dinamismo del capitalismo que surge de las presiones de expandirse o morir las que dicha competencia impone al capital. Tienen que explicar este dinamismo por algunos otros medios con el fin de mantener la contradicción de clases como la principal forma de movimiento. Por lo tanto, sacan otro argumento: la resistencia obrera es, en realidad, la fuente de la innovación y la mecanización. Por esa razón, el capitalista invierte a fin de desplazar a los trabajadores, para reducir los salarios y/o para controlar más a la fuerza de trabajo recalcitrante. Por lo tanto, no existe la coacción de la interacción competitiva, pero más bien la elección deliberada de la técnica y/o la estrategia para contener la fuerza de trabajo.

    Volvamos al ejemplo de la industria automotriz japonesa para descubrir algunos de los problemas con este argumento. La adopción de la producción "justo a tiempo", de los equipos de trabajo "responsables", de la práctica de mantener reducidos inventarios (para reducir los costos) y de una extensa robotización por el capital japonés constituye una transformación fundamental en la manufactura contemporánea. Pero rayaría en lo absurdo el argumento de que eso se regía por la necesidad de evitar o impedir la resistencia de los trabajadores; al contrario, en ese entonces el proletariado japonés era muy dócil.

    Lo que en realidad estaba pasando en ese periodo de la década del 1970 a mediados de la del 1980 era que se intensificaban la competencia y la rivalidad geoeconómica en el bloque imperialista occidental. El imperialismo japonés, así como el imperialismo alemán, estaban haciendo incursiones competitivas en detrimento del capital del imperialismo estadounidense, aunque esa rivalidad se subordinaba y se condicionaba por la más determinante rivalidad mundial estratégica de la época: entre los bloques imperialistas encabezados por Estados Unidos y la Unión Soviética por la supremacía mundial.

    Ahora bien, es muy cierto que un aspecto importante de la "racionalización" de la producción, la organización de las "cadenas de suministro" y las formas de "subcontratación", el uso de la tecnología de la informática, etc., tiene la función de disciplinar y controlar a la fuerza de trabajo. Pero eso no es lo que impulsa en lo fundamental la innovación.

    La dinámica del capitalismo no es una en la que el capitalista se esfuerza para maximizar el plustrabajo de acuerdo a su propio deseo de obtener ganancias. No se trata de una dinámica en la que el capitalista tiene la libertad de invertir o no invertir, salvo debido al factor limitante de la resistencia de los trabajadores. En ese caso, el paso "lógico" sería el de que los capitales se formaran en banda, aceptaran invertir y producir a ciertos niveles, normalizaran las tasas de ganancia, hicieran concesiones y obtuvieran la paz social. Pero eso no ocurre, porque existe una coacción de invertir, a expandirse, a ganar participaciones en el mercado... so pena de la ruina.

    Retomemos la crucial observación de Avakian antes citada: "Si no fuera el caso que estos capitalistas productores de mercancías existen independientes unos de los otros y al mismo tiempo están ligados por la operación de la ley del valor, no sentirían la misma coacción de explotar al proletariado — la contradicción de clase entre la burguesía y el proletariado podría mitigarse".

    El capitalista está sujeto a las "leyes coercitivas de la competencia". El capitalista se ve obligado a abaratar los costos y es el instrumento del progreso técnico. "Como capitalista, no es más que capital personificado".

    III. La fuerza impulsora de la anarquía, el mundo creado y devastado por el capital

    La negación, por parte de los críticos, de la "fuerza impulsora de la anarquía" como la principal forma de movimiento del capital hace que sea imposible que entiendan a fondo y de manera cabal las importantes tendencias en el mundo y el escenario en el que es necesario luchar por la revolución comunista y hacerla. La "narrativa" de la lucha de clases y la resistencia obrera no sólo oculta los retos mayores y sin precedentes ante esta revolución comunista sino también el gran potencial de lucha revolucionaria. Eso es lo que yo quiero ilustrar y explorar.

    A. La crisis ambiental

    El 9 de mayo de 2013, el Earth Systems Research Laboratory [Laboratorio de Investigación de Sistemas de la Tierra] en Hawai'i registró que los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera de la Tierra habían llegado a 400 partes por millón. La última vez que la Tierra aguantaba tanto dióxido de carbono fue hacía unos tres millones de años, cuando no había vida humana sobre el planeta. La climatología ha establecido que un aumento de la temperatura de la Tierra más allá de dos grados centígrados sobre los niveles preindustriales podría conducir a un cambio climático irreversible y devastador.

    La revolución industrial capitalista que se inició en la década del 1700, el salto al imperialismo en el siglo 19 y la enorme aceleración de las presiones ambientales de mediados del siglo 20 hasta la actualidad han creado una grave emergencia ambiental15.

    Los impactos ya están con nosotros: los sucesos climáticos extremos (las inundaciones sin precedentes, los ciclones y los tifones), las sequías, la desertificación, el derretimiento del hielo del Ártico a sus niveles más bajos.

    Mientras tanto, los imperialistas siguen haciendo gigantescas inversiones en los combustibles fósiles, con una proporción cada vez mayor dedicada a las llamadas reservas de gas y petróleo "no convencionales" (la fracturación hidráulica, la excavación en aguas profundas del mar, las arenas bituminosas, el petróleo pesado, los esquistos bituminosos, etc.). Las negociaciones sobre el clima mundial, de mayor importancia las de Copenhague de 2010, no van a ninguna parte.

    Por un lado, el petróleo es un elemento fundamental del funcionamiento rentable de todo el sistema imperialista. Seis de las diez empresas más grandes de Estados Unidos, y ocho de las diez más grandes del mundo, son empresas automotrices y petroleras. Por otro lado, el petróleo es un elemento central de la rivalidad interimperial. Las grandes empresas capitalistas y las grandes potencias capitalistas —Estados Unidos, China, los países de la Unión Europea, Rusia, Japón y otros países— compiten entre sí por el control de las regiones en las que se encentran nuevas fuentes de combustibles fósiles: en el Ártico, en el Atlántico Sur y en otros lugares.

    La rivalidad entre las grandes potencias por el control de la producción, refinación, transporte y comercialización del petróleo es, de hecho, una rivalidad por el control de la economía mundial. Las fuerzas armadas del imperialismo estadounidense dependen del petróleo para mantener y extender su imperio, para librar sus guerras neocoloniales y para mantener su supremacía global. Y, ahora mismo, una de las ventajas competitivas mundiales del imperialismo estadounidense es precisamente su creciente capacidad de producir combustibles fósiles: en 2012, Estados Unidos registró el mayor aumento de la producción de petróleo en el mundo y el mayor incremento interanual en un solo año de la producción de petróleo en la historia de Estados Unidos.

    No se puede entender nada de lo que está sucediendo (y lo que no está sucediendo) en la esfera de los energéticos fuera del marco de la coacción de conseguir ganancias y la intensa competencia y la rivalidad al nivel de las empresas, sectores y estados-nación en la economía mundial y en el sistema interestatal imperialista.

    El aspecto más sobresaliente de las negociaciones climáticas recientes es el hecho de que se ha dado ahí una intensa rivalidad entre las "grandes potencias" — por un lado, que no quieren y no pueden alejarse de manera sustantiva de la dependencia de los combustibles fósiles y, por otro lado, que confinan la adaptación al cambio climático en el marco de los instrumentos del posicionamiento competitivo (los europeos y los chinos, por ejemplo, tienen ventajas en ciertas tecnologías de energía renovable).

    Y aparte de la energía, las grandes potencias se empeñan en una fuerte competencia mundial por los minerales y materias primas del planeta. Es una escaramuza por el saqueo irresponsable de los recursos de la Tierra, o como un estudioso progresista lo ha llamado, "la carrera por lo que queda".

    El surgimiento de China como la segunda mayor economía capitalista del mundo, con su demanda de recursos y su creciente alcance internacional, es un elemento importante en la ecuación ecológica. Su crecimiento ha sido impulsado por la entrada masiva de capital de inversión en los últimos 20 años y dicho crecimiento ha sido una fuente importante, si no la fuente principal, del dinamismo de la economía mundial. Y hoy China es el mayor emisor de dióxido de carbono.

    La verdadera amenaza de un cambio climático imparable es parte de una crisis ambiental más amplia. El planeta no sólo está en una trayectoria hacia la extinción masiva de especies, sino también hacia el colapso de ecosistemas cruciales, especialmente las selvas tropicales y arrecifes de coral, con la amenaza de efectos en cascada sobre el ecosistema global de la Tierra en su conjunto. Existe la posibilidad real de que la Tierra se transforme en un planeta de un tipo muy distinto... con el potencial de poner en peligro la existencia humana. Nadie puede predecir las vías precisas y los resultados de lo que está sucediendo. Pero esta es la trayectoria en la que nosotros, y el planeta Tierra, estamos.

    ¿Por qué las operaciones de explotación forestal y madera están desapareciendo las selvas tropicales? ¿Por qué la agroindustria está degradando y secando el suelo, y por qué se está acidificando los mares? ¿Por qué se convierte la naturaleza en un "sumidero" de residuos tóxicos? Porque el capitalismo-imperialismo invierte, especula, comercia y merodea por el mundo tratando a la naturaleza como un insumo ilimitado al servicio de la producción en cada vez mayor expansión en pos de ganancias.

    El desiderátum de corto plazo de la acumulación ampliada tiene consecuencias ambientales de largo plazo, pero éstas no tienen "consecuencias" inmediatas en la lucha competitiva. Las unidades individuales del capital procuran minimizar los costos a fin de mantener la competitividad, calculando con gran precisión (organización a nivel de empresa). Pero los efectos de las actividades de producción, como la contaminación, que no figuran en el ámbito de los cálculos económicos de estas unidades de propiedad privada no se "registran" en el libro mayor de ganancias y pérdidas. Se "externalizan" estos costos sociales y ambientales: los descargan sobre la sociedad y el planeta y los aplazan hacia el futuro (la anarquía al nivel societario y planetario).

    Los calamitosos efectos ambientales de la globalización han sido mayores en las naciones oprimidas, pero los han causado de manera desproporcionada los países imperialistas. Entre 1961 y 2000, los países ricos generaron más del 40 por ciento de la degradación del medio ambiente en todo el mundo mientras cubrían solamente el 3 por ciento de los costos de los cambios de los ecosistemas16.

    Cuando las empresas capitalistas talan las selvas tropicales en Indonesia para la madera y plantan árboles para producir aceite de palma para biocombustibles —un sector muy volátil de la economía mundial que refleja la intensa competencia entre la energía mundial y los mercados de alimentos—, el carbono liberado a la atmósfera y la destrucción del hábitat de los tigres de Sumatra no forman parte del cálculo de los costos y beneficios de estos capitales.

    Ahora bien, si alguien va a argumentar que la crisis ambiental es principalmente el resultado de la contradicción de clases, que esta crisis es el producto de la resistencia de los trabajadores, campesinos o masas o de la búsqueda de la tecnología ahorradora de mano de obra a fin de controlar la fuerza de trabajo, yo, por mi parte, tendría mucha curiosidad de oír a alguien presentar dicho argumento, a pesar de que va contra la credibilidad.

    La incapacidad del capitalismo de interactuar con la naturaleza de una forma sustentable... la devastación de la naturaleza causada por el capitalismo... y la aceleración de la crisis ambiental que viene englobando al mundo y poniendo bajo amenaza al planeta están arraigadas en las interacciones anárquicas de agrupaciones privadas y altamente organizadas de capital, que se viene enfrentándose a la coacción de expandirse o morir — y de la rivalidad a nivel mundial.

    Al mismo tiempo, es esencial conocer que la crisis ecológica está afectando y afectará a la lucha de clases en múltiples sentidos. En primer lugar, la destrucción del medio ambiente es una falla sísmica de la lucha mundial de clases y un punto focal de importante resistencia de masas, sobre todo en las naciones oprimidas, a menudo relacionada con las luchas de los campesinos y de los pueblos indígenas, pero también en las ciudadelas imperialistas.

    Además, las formas de inestabilidades y "las crisis de seguridad ambiental" (tal como los imperialistas les llaman) que la degradación del medio ambiente podría provocar, con mucha probabilidad podrían desencadenar una enorme crisis social y podrían ser un acelerante de la crisis revolucionaria.

    Por las anegaciones, millones de personas podrían tener que dejar las regiones densamente pobladas de los deltas, como Bangla Desh, lo que provocaría masivas migraciones. Los efectos del cambio climático sobre los sistemas agrícolas, especialmente en las naciones oprimidas, causarán, asimismo, enormes tensiones económicas y sociales. De acuerdo con algunas estimaciones de impacto, para las últimas décadas de este siglo, 29 países de Asia, África y el Caribe y México ya habrán perdido el 20 por ciento o más de su producción agrícola actual debido al calentamiento global17.

    Y en los países imperialistas: en el huracán Katrina en Estados Unidos se manifestó la intersección entre el calentamiento global y la fuerte opresión del pueblo negro, y se presentó una gran necesidad y oportunidad de hacer avances en el movimiento para la revolución en las "entrañas de la bestia". La fusión del reactor Fukushima y la resultante contaminación —y la enorme red de energía nuclear del imperialismo japonés y su robusta exportación de reactores nucleares han sido una de sus ventajas competitivas mundiales— expresan la clase de sucesos trastornadores que probablemente vayan en aumento en el futuro.

    No se registran ni es posible conocer las causas subyacentes y consecuencias monumentales de la crisis ambiental por medio del filtro economista y limitado de la contradicción de clases como la principal forma permanente del movimiento de la contradicción fundamental. Sin embargo, esta crisis, impulsada de manera abrumadora por la contradicción entre la anarquía y la organización, será un factor importante para preparar el escenario en el que se desarrollará la lucha de clases.

    B. La urbanización y las ciudades miseria

    En la alborada del siglo 21 y por primera vez en la historia, más de la mitad de la población mundial vive en las ciudades. Durante casi cuatro décadas, las ciudades de las naciones oprimidas han estado creciendo a un ritmo vertiginoso. Esta es una urbanización caótica y opresiva. Más de mil millones de personas viven en barrios marginales-ciudades miseria dentro y alrededor de las ciudades del tercer mundo, y es probable que se duplique esta población para el año 2030, mientras que un número igual de personas a duras penas viven en la llamada economía informal.

    ¿Qué está impulsando esta urbanización? En primer lugar, los saltos en la industrialización de la agricultura y la integración trasnacional de la producción y transporte de alimentos, y el acaparamiento de las tierras por la agroindustria imperialista y la consolidación de las tenencias de tierras, han socavado los medios de subsistencia rurales basados en la agricultura de subsistencia en pequeño.

    El imperialismo ha venido transformando los sistemas nacionales de agricultura en componentes globalizados de producción trasnacional y cadenas de comercialización, más separados de las poblaciones locales; y, cada vez más, en muchas economías nacionales del tercer mundo la agricultura viene perdiendo su papel "fundamental". Y el imperialismo ha encabezado la conversión de tierras que anteriormente servían a la producción de alimentos en tierras que sirven a la producción de etanol y otros combustibles a base de cultivos, todo lo que ha exacerbado aún más estas tendencias.

    Al mismo tiempo, la devastación del medio ambiente, las sequías y las guerras civiles (a menudo azuzadas o aprovechadas por las grandes potencias, como en El Congo) han conducido a la ruina a los sistemas agrícolas — y han hecho que la gente huyese a las ciudades.

    A lo largo de las décadas del 1980 y 1990, el Fondo Monetario Internacional (FMI) insistió, como condición para recibir préstamos, que los gobiernos de muchos países pobres eliminaran los subsidios a los pequeños propietarios rurales y que también "abrieran" las economías a la importación de alimentos procedentes del Occidente a fin de ampliar los mercados y permitir una mayor capitalización de la agricultura. Eso ha puesto increíbles presiones sobre los pobres rurales, arruinando los medios de vida.

    Enormes sectores de la humanidad huyen de la pobreza, la devastación y la desesperación del campo del mundo.

    Por último, el rápido crecimiento capitalista de China ha succionado a cientos de millones de campesinos hacia las ciudades, lo que representa la mayor migración del campo a la ciudad en la historia humana; y este fenómeno está impulsado por el agitado funcionamiento de las fuerzas del mercado en el campo de China y de la atracción de trabajos, a menudo en los trabajos manufactureros de baja paga (maquiladoras), en las ciudades de China.

    Estos fenómenos se rigen en lo fundamental por las necesidades, los imperativos y las consecuencias imprevistas de la acumulación a escala mundial, en particular la profundización de la penetración imperialista en las naciones oprimidas y la globalización de la producción.

    No es posible explicar de manera científica la urbanización y la "tugurización" como una consecuencia primaria de la contradicción de clases. Simplemente no es cierto que la resistencia de clase en el campo haya impulsado estos cambios socio-demográficos. ¿Están sosteniendo nuestros críticos que las revueltas campesinas en el campo suponían una amenaza para el orden social de manera que la única manera de pararlas era la expulsión de la fuerza de trabajo campesina mediante la socavación de la agricultura de subsistencia?

    ¿Afirma el argumento que los trastornos urbanos habían producido tales niveles de inestabilidad que las clases explotadoras de alguna manera hayan tenido que impulsar las migraciones masivas de campesinos a las ciudades con la esperanza de que eso pudiera ejercer una influencia conservatizadora y contrarrevolucionaria? Esa no es una metodología científica.

    Un breve aparte histórico y una pregunta: ¿Sostendrían los partidarios de este punto de vista que lo que impulsaba la Primera Guerra Mundial fue la necesidad de desviar o reencauzar la lucha de clases al interior de los países europeos — o lo que impulsaba dicha guerra fue, tal como en efecto ocurrió, la intensificación de rivalidad interimperial y, en particular, la contienda sobre las colonias (aunque Europa fue el principal campo de batalla)?

    La urbanización, la proletarización y la tugurización que se manifiestan en las naciones oprimidas, debido al funcionamiento anárquico del capital, están ejerciendo efectos muy contradictorios sobre las masas: en lo económico y en lo ideológico. El trastorno de las formas tradicionales de la vida en el campo debido al imperialismo y la inestabilidad inherente a la urbanización de los sectores de masas que no se están incorporando en la economía "formal", han impulsado el crecimiento y el atractivo del fundamentalismo islámico, el pentecostalismo, las variedades de milenarismo religioso, etc. Estas tendencias ofrecen una coherente brújula moral e ideológica reaccionaria en condiciones de incertidumbre y dislocación.

    Para repetir, al ver el movimiento y el desarrollo de la contradicción fundamental por un lente economista, no es posible conocer científicamente las bases subyacentes de lo que está sucediendo en realidad y los retos que eso plantea concretamente por lo que se refiere a la transformación de la sociedad y del mundo.

    C. La crisis mundial de 2008-2009

    He escrito sobre los factores que impulsan esta crisis18. En pocas palabras, para identificar algunas dinámicas esenciales de una trayectoria particular del crecimiento que se convirtieron en su opuesto:

    • El colapso del bloque encabezado por el social-imperialismo soviético en 1989-1991 les dio una nueva libertad a las potencias imperialistas occidentales, especialmente Estados Unidos, para ampliar y reestructurar el capital19. En particular, se dio una nueva ola masiva de globalización, al nivel de la producción, el comercio y las finanzas. Uno de los elementos más importantes del crecimiento y expansión en el mundo previo a la crisis ha sido la mayor integración de la economía capitalista mundial, en la que un aspecto central ha sido la mayor integración de los países productores para la exportación del tercer mundo en el mercado capitalista mundial y el establecimiento de una economía manufacturera basada en la mano de obra barata y una integración a nivel mundial.
    • China ha estado en el epicentro de este proceso de mayor globalización, país que actúa como un "taller-maquiladora" para el capitalismo mundial en relación dialéctica con la cual se está forjando una poderosa base económica capitalista. La generación de enormes excedentes en el comercio ha amplificado el alcance global de China y su papel como principal comprador de bonos del Tesoro de Estados Unidos y financista del déficit de Estados Unidos (con el creciente apalancamiento que acompaña eso).
    • Sobre la plataforma de la producción más globalizada y la superexplotación, crecía como hongos el sector de servicios financieros en los países capitalistas avanzados. En el crecimiento en estos países las finanzas y el crédito venían cobrando un papel cada vez mayor. Estados Unidos ha estado en el epicentro de este proceso de la intensificada financiarización (en el que el mercado de valores avalados por hipotecas es una expresión concentrada de este parasitismo).
    • La interrelación dinámica entre Estados Unidos y China ha constituido un eslabón decisivo en el crecimiento de la primera década del siglo 21. O, para decirlo de otra manera, existe un entrelazamiento profundo entre la agonía de la fuerza de trabajo superexplotada en las entrañas de las nuevas zonas industriales de China y lo que estaba ocurriendo en la estratosfera de las altas finanzas.
    • Estos procesos interrelacionados de la globalización y la financiarización finalmente llevaron a desequilibrios e inestabilidades insostenibles:
      • el abultamiento del sector financiero en relación a la base productiva en Estados Unidos y el desequilibrio más general entre el sistema financiero (y sus expectativas de futuras ganancias) y la acumulación de capital: las estructuras y la producción y la reinversión de las ganancias basadas en la explotación del trabajo asalariado
      • la afiebrada expansión de crédito que lleva a una mayor fragilidad financiera
      • el consumo y el endeudamiento en Estados Unidos que estimulan el crecimiento de China, pero el vertiginosa crecimiento del sector manufacturero de China impulsaba más los déficit de comercio de Estados Unidos y la intensificación de las presiones competitivas en toda la economía mundial, con un rápido crecimiento de la capacidad de producción en China.
    • Desde el 11 de septiembre de 2001, el imperialismo estadounidense ha intentado valerse de su poderío militar superior para forjar un orden mundial en el que se amarre de manera permanente durante las décadas por venir su supremacía global sobre sus rivales y contra cualquier obstáculo a su dominación (incluyendo el fundamentalismo islámico reaccionario). Pero el peso de la militarización, los gastos deficitarios y los costos desestabilizadores de la financiación de esta militarización se convirtió en un factor que contribuye a la crisis.
    • La crisis estalló y estuvo centrada en los centros financieros del capitalismo mundial. Las instituciones financieras habían tratado de reducir los riesgos y sacar ganancias del riesgo, mediante la dispersión de más variados y complejos instrumentos financieros en un campo más amplio de inversionistas internacionales — pero al final de cuentas, eso jaló a los inversionistas y a los gobiernos a un vórtice de vulnerabilidad y crisis.

    Las dinámicas que impulsaban el crecimiento generaron nuevos obstáculos a la acumulación rentable del capital. En una palabra, la crisis es una expresión concentrada, aunque muy compleja y fluida, y el resultado, de la anarquía de la producción capitalista.

    Pero a la hora de analizar una crisis, algunos críticos no pueden deshacerse fácilmente de las falacias teóricas.

    Algunos han sostenido que la contradicción de clases, sobre todo en la forma de la resistencia a la globalización y el FMI, ha representado un importante factor impulsor que motiva esta crisis, que afecta a los planes de ajuste estructural, etc. Es cierto que se dio una ola de resistencia a la globalización. Pero a) por importante que fuera en los años 1990, esta oposición y la lucha no se pusieron a una altura que incidiera de manera cualitativa en el movimiento y el desarrollo de la acumulación mundial; y b) de hecho, tal como se esbozó anteriormente, la crisis que estalló en 2008-2009 tiene profundas determinantes en las contradicciones de una trayectoria particular de expansión, caracterizada por la dinámica de la intensificada globalización y la mayor financiarización.

    Además, se expone el argumento de que la confabulación es lo principal entre las potencias imperiales, misma que nace de la necesidad conjunta de capital para explotar la fuerza de trabajo. Pero la rivalidad, impulsada por el desarrollo dispar y las placas tectónicas cambiantes de la economía mundial, ha sido un elemento importante de las interrelaciones imperiales contemporáneas. Esta rivalidad se ha manifestado sobre todo en términos económicos y geoeconómicos, y no tanto en el ámbito militar.

    Esta crisis estalló en el contexto de importantes virajes en las relaciones y fuerzas competitivas entre las grandes potencias, entre los cuales están: el "ascenso de China" y su transición a convertirse en una potencia imperialista y la extensión de su influencia más allá del sudeste asiático al Medio Oriente, a Asia central y a África y la actual influencia de su crecimiento sobre la división internacional del trabajo; la ampliación del mercado y la integración monetaria regional de la Unión Europea que establecen un marco para la ventaja en escala y en eficiencia del capital oesteeuropeo globalizado, y para presionar por un desafío monetario al dominio del dólar; y un imperialismo ruso nuevamente agresivo.

    A su vez, la crisis ha tenido repercusiones no sólo para la estabilidad del sistema imperialista mundial, pero para los cambios de poder y rivalidades en marcha a su interior. He aquí dos repercusiones muy sobresalientes: la crisis ha agudizado las contradicciones entre Estados Unidos y China y una mayor agresividad de Estados Unidos a fin de contrarrestar el ascenso de China y su creciente alcance; y la crisis ha planteado nuevas dificultades para el proyecto imperial de la Unión Europea.

    IV. Lo que está en juego: Un sistema que no se puede reformar... La revolución que se necesita

    En Los pájaros no pueden dar a luz cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá del horizonte, Bob Avakian señala:

    Ahora bien, es posible que todo eso nos desagrade pero esa es la situación en que nos encontramos. Es posible que nos desagrade que el capitalismo y su dinámica todavía dominen el mundo, de modo abrumador en la actualidad, y que monten el escenario para la lucha que tenemos que librar — es posible que eso nos desagrade pero así es la realidad. Y en esa realidad existe la base para cambiar las cosas radicalmente. La base está en reconocer y luchar por cambiar esa realidad y no de ningún otro modo. La base está en conocer y luego tomar acción para transformar esa realidad por medio de los caminos que el carácter contradictorio de esa realidad sí abre — los caminos que hay que aprovechar y en torno a los cuales hay que tomar acción para transformar esa realidad20.

    Avakian no sólo está comentando el trabajo de analizar la dinámica del capitalismo y cómo las contradicciones en el mundo se manifiestan e interactúan y de captar por qué la "fuerza impulsora de la anarquía" es de hecho la dinámica principal del capitalismo. También está prestando atención concentrada a una cuestión fundamental de la ciencia, del comunismo como una ciencia: como él escribe, de "partir de la realidad objetiva y reconocer la base para el cambio radical en las diversas dinámicas contradictorias de esa realidad, o simplemente partir de un conjunto de ideas, incluida una imagen idealizada de las masas, el cual se trata de imponer sobre la realidad…"21.

    Al llegar a entender el capitalismo-imperialismo y su funcionamiento, estamos lidiando con su necesidad — las leyes particulares de operación y las leyes del movimiento. Estas leyes existen independientes de la voluntad de los individuos y de la voluntad de una clase, incluso una (los capitalistas imperialistas) que posee el mayor arsenal de la represión y el poderío de la historia.

    El capitalismo no es un sistema basado en la codicia o en la "voluntad de explotar". No es un sistema basado en el afán de ganancias como "principio primario" — exprimir lo que se pueda a los trabajadores. Se trata de un modo de producción basado en la explotación del trabajo asalariado e impulsado por la necesidad interna de expandirse. Al no ver eso, se negará objetivamente la necesidad de hacer una revolución — pues, según ese argumento, si este sistema no se rige por la necesidad, por las leyes y los imperativos de la acumulación subyacentes, pues tal vez... quizá sea posible reformarlo.

    Estas leyes y, en particular, la fuerza impulsora de la anarquía no "liquidan" la lucha de clases, a diferencia de las afirmaciones de los críticos. Por el contrario y para repetir: eso es lo que prepara el escenario principal para lo que hay que hacer para transformar la sociedad y el mundo. Al captar eso, se dará la posibilidad, como recalca Avakian, de descubrir los caminos para transformar radicalmente esta realidad. Se dará la posibilidad de aprehender y forjar la libertad, ya que este modo de producción y sus leyes son dinámicos, son contradictorios. Y para el factor consciente, eso ofrece enormes posibilidades de actuar, partiendo de una comprensión científica de la realidad y su complejidad y cambiabilidad.

    Existen diversos cauces para el cambio y para erupciones repentinas. Esta orientación científica es un aspecto fundamental en la construcción del movimiento para la revolución, una revolución cuyo alcance es total, y en el reconocimiento y los actos para afectar la necesidad y el potencial de dicha revolución — y de los desafíos que tiene ante sí. En este sentido, la crisis ambiental es trascendental.

    Están los desafíos que plantea la forma en que se desarrolla concretamente la contradicción fundamental entre la producción socializada y la apropiación privada. Un ejemplo de ello es el crecimiento de los fundamentalismos islámicos y de otro tipo, al mismo tiempo que las fuerzas productivas se han vuelto más socializadas y el mundo se ha vuelto más entrelazado. Este desenvolvimiento "perverso" de la contradicción fundamental ilustra que su movimiento y desarrollo no es un proceso lineal de modernización, proletarización y secularización. Más bien, se trata de un complejo proceso de cambios en la configuración social y de clases, de la ideología y los movimientos sociales que se compenetran con la transformación económica, con la manifestación profunda de la necesidad de una moral liberadora y la cuestión del arrancar de raíz el patriarcado.

    Estamos viviendo en un período de transición con el potencial de grandes trastornos: el capitalismo mundial está en proceso de fluctuación, lo que aumenta la disparidad y la dislocación, la degradación ambiental, los horrores contra las mujeres, la mitad de la humanidad. El capitalismo en la época del imperialismo es un modo de producción que está a la vez en transición a algo más alto y está presionando violentamente contra sus límites.

    ¿Vamos a inventar realidades y verdades y crear narrativas de que la lucha de clases siempre es lo principal, a fin de consolarnos y evitar los problemas reales? ¿O vamos a enfrentar la realidad a fin de transformarla?

    Lo que está en juego es una concepción materialista del mundo, de lo que hay que cambiar en el modo de pensar de las personas y en la sociedad, y cómo. El que no sea un enfoque verdaderamente científico dejará al mundo tal como es. Lo que está en juego es la revolución comunista que necesita la humanidad: para resolver la contradicción fundamental de la época y para emancipar a la humanidad y salvaguardar el planeta.

     

    1. Vea los antecedentes en El comunismo: El comienzo de una nueva etapa, Un manifiesto del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos (Chicago: RCP Publications, 2009), sobre todo las secciones III-V. [regresa]

    2. Bob Avakian, Los pájaros no pueden dar a luz cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá del horizonte (2010). Primera parte: Revolución y el estado (en adelante, Los pájaros no pueden dar a luz cocodrilos). [regresa]

    3. Con el surgimiento y desarrollo del capitalismo, un enorme campesinado mundial seguía desempeñando un rol importante en la producción mundial y dominaba en términos cuantitativos, pero el capitalismo venía subsumiendo en mayor grado las relaciones precapitalistas de producción, penetrando en éstas y manteniéndolas en una mayor posición de subordinación. [regresa]

    4. Federico Engels, Anti-Dühring (Moscú: Instituto del Marxismo-Leninismo y Editorial Progreso), "Tercera sección. Socialismo. II. Cuestiones teóricas", pp. 265-282. [regresa]

    5. Carlos Marx, "Trabajo asalariado y capital", en Marx y Engels, Obras escogidas I (Moscú: Editorial Progreso, 1973), p. 161. [regresa]

    6. Federico Engels, "Del socialismo utópico al socialismo científico", Obras escogidas III (Moscú: Editorial Progreso, 1973), p. 146. [regresa]

    7. Carlos Marx, El Capital I (México: Fondo de Cultura Económica, 1982), "Capítulo XXII. Conversión de la plusvalía en capital. 3. División de la plusvalía en capital y renta. La teoría de la abstinencia", p. 499. [regresa]

    8. Bob Avakian, "Contradicciones fundamental y principal a nivel mundial", Obrero Revolucionario (ahora Revolución) No. 132, 27 de noviembre de 1981. [regresa]

    9. Raymond Lotta, America in Decline (Chicago: Banner Press, 1984), pp. 40-56. [regresa]

    10. Carlos Marx, El capital, I, "Capítulo X. Concepto de la plusvalía relativa", p. 254. [regresa]

    11. Engels, Anti-Dühring, "Tercera sección. Socialismo. II. Cuestiones teóricas", pp. 269-270. [regresa]

    12. Carlos Marx, El capital, I, p. 499. [regresa]

    13. Carlos Marx, El capital, I, "Capítulo 10. La jornada de trabajo. 1. Los límites de la jornada de trabajo", p. 178. [regresa]

    14. Carlos Marx, Grundrisse. Líneas fundamentales para la crítica de la economía política. 1857-1858, I (México: Fondo de Cultura Económica, 1985), p. 402. [regresa]

    15. Vea el número especial de Revolución, ¡Estado de EMERGENCIA! El saqueo de nuestro planeta, la catástrofe ambiental y la verdadera solución revolucionaria, #199, 18 de abril de 2010. [regresa]

    16. R. Kerry Turner y Brendan Fisher, "Environmental economics: To the rich man the spoils", Nature 451, 28 de febrero de 2008, pp. 1067-1068. [regresa]

    17. William Cline. 2007. Global Warming and Agriculture: Impact Estimates by Country (Washington, D.C.: Center for Global Development y Peterson Institute for International Economics). [regresa]

    18. Vea, por ejemplo, Raymond Lotta, "Cambios y grietas en la economía mundial y la rivalidad entre las grandes potencias: Lo que está pasando y qué consecuencias podría traer", Revolución Nos. 136-138 y 141, 20 y 27 de julio y 3 y 24 de agosto de 2008, sobre todo la Primera parte; y Raymond Lotta, "Huracán financiero azota a capitalismo mundial: Quiebra del sistema y la necesidad de la revolución", Revolución No. 145, 19 de octubre de 2008. [regresa]

    19. Se recomienda el estudio de la discusión en Apuntes sobre economía política: Nuestro análisis de los años 80, cuestiones de metodología y la actual situación mundial (Chicago: RCP Publications, 2000), Primera parte, pp. 7-29, en que el Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos, identifica los problemas de su análisis hecho en los años 1980 acerca del movimiento de los bloques imperialistas encabezados por Estados Unidos y la Unión Soviética hacia una guerra mundial. Extrae unas lecciones metodológicas como parte de profundizar su manejo del método científico. [regresa]

    20. Avakian, Los pájaros no pueden dar a luz cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá del horizonte. Primera parte: Revolución y el estado. [regresa]

    21. Avakian, Los pájaros no pueden dar a luz cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá del horizonte. Primera parte: Revolución y el estado. [regresa]

     

  • ARTICLE:

    Antecedentes de una confrontación:

    Estados Unidos e Irán: Una historia de dominación, intriga e intervención imperialista

    Actualizado

    El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel emprendieron una injusta guerra de agresión contra Irán; una guerra criminal que, al cierre momento, continúa desatada de manera peligrosa. Esta serie explora parte de la historia que nos ha conducido a esta terrible coyuntura.

    Desde finales del siglo 19 y hasta la actualidad, primero el imperialismo británico y, posteriormente, el estadounidense han intervenido en Irán, en busca de configurar su destino para sus propios fines opresivos. Mediante intrigas encubiertas, dominación económica, intervenciones militares directas e incluso la elección de los gobernantes de Irán, los imperialismos británico y estadounidense han infligido sufrimientos inmensos al pueblo iraní. Esta historia resulta crucial para comprender los verdaderos motivos y las fuerzas que impulsan la agresión de Estados Unidos contra Irán en la actualidad.

    Primera parte: Irán y el “gran juego” de imperio del imperialismo

    La primera parte empieza a mediados del siglo 19, cuando Irán era un premio gordo del “gran juego” de dominación y control global de las potencias imperialistas.
    Lea aquí la Primera parte

    Segunda parte: Estados Unidos se apodera de Irán: El golpe de estado de la CIA de 1953 
    La segunda parte pone al descubierto cómo Estados Unidos, al salir de la Segunda Guerra Mundial como la potencia dominante en el mundo, derrocó al gobierno nacionalista y laico de Mohammad Mosaddeq e instauró el régimen brutal y opresivo de un administrador leal: el Sha de Irán.
    Lea aquí la Segunda parte

    Tercera parte: Irán 1953-1979: La pesadilla de la dominación estadounidense 
    En las Tercera y Cuarta partes se analiza lo que veinticinco años de dominio estadounidense bajo el reino del Sha acarrearon para Irán y su pueblo, y cómo allanó el camino para la revolución de 1979 y la fundación de la República Islámica.
    Lea aquí la Tercera parte

    Cuarta parte: Irán en los años 1970: Boom petrolero, desarrollo vertiginoso y gran descontento
    Lea aquí la Cuarta parte

    Quinta parte: La revolución de 1979 y el ascenso del fundamentalismo islámico
    En la quinta parte se analiza cómo tanto la revolución de 1979 como la respuesta de Estados Unidos alimentaron el auge del fundamentalismo islámico. 
    Lea aquí la Quinta parte

    Sexta parte: Los años 1980: Duplicidad, traición y matanza en el golfo Pérsico 
    La sexta parte pone al descubierto la lógica imperialista, el cinismo —y las necesidades— detrás de la maniobra de “armas a cambio de rehenes” de Ronald Reagan con Irán en 1985-1986.
    Lea aquí a Sexta parte

    Séptima parte: 1991-2001: El derrumbamiento de la Unión Soviética, el crecimiento del fundamentalismo islámico y la intensificación de la hostilidad estadounidense hacia Irán 
    La séptima parte repasa la escalada de la hostilidad estadounidense hacia Irán, desde la caída de la Unión Soviética en 1991 hasta 2001, cuando George W. Bush asumió el cargo de presidente
    Lea aquí la Séptima parte

    Octava parte: El gobierno de Bush pone a Irán en la mira tras el 11 de septiembre del 2001
    En la octava parte de esta serie se analiza por qué la administración de Bush singularizó a Irán como blanco tras el 11-S, cómo la invasión de Irak les ha salido por la culata en muchas formas y por qué esto ha acentuado su sentido de necesidad de enfrentarse a la República Islámica. 
    Lea aquí la Octava parte

  • ARTICLE:

    Me quedan 15 años para llegar a los 100... pero Trump tiene que largarse ya

    Una nota de C. Clark Kissinger, con motivo de su 85 cumpleaños

    Difundan ampliamente este folleto

    Instamos a nuestro lectorado a descargar e imprimir el folleto de este artículo de C. Clark Kissinger, a reflexionar sobre su contenido y a comentarlo con sus conocidos, y a distribuirlo ampliamente en un momento en que los acontecimientos en el mundo están compeliendo cada vez más a la gente a buscar respuestas a los crímenes e injusticias del sistema y a reflexionar sobre el sentido de su vida. (El archivo pdf está formateado para impresión a doble cara: imprima por ambos lados para crear el folleto).

    Clark Kissinger

     

    C. CLARK KISSINGER ha sido un destacado organizador, activista, articulista y orador desde principios de la década de 1960. A principios de los años 1960, Clark fue secretario nacional de Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS) y organizó la primera Marcha sobre Washington para poner fin a la guerra de Vietnam (1965). Es un comunista revolucionario y promotor del nuevo comunismo desarrollado por el líder revolucionario Bob Avakian.   

    Durante mis 65 años como activista político, he presenciado muchas cosas, tres de las cuales quiero destacar por su importancia perdurable. Mi aprecio por cada una de ellas hoy no se debe tanto a lo que yo he vivido presencialmente, sino a la comprensión de su importancia, adquirida con el tiempo, gracias a la ayuda y las aportaciones de muchos camaradas y amigos.

    1. LOS AÑOS SESENTA

    Existe la impresión errónea de que “los años sesenta” fueron un fenómeno estadounidense. Lo que ahora llamamos “los años sesenta” fue, en realidad, un auge global de resistencia y revolución que se extendió desde finales de los años cincuenta hasta mediados de los setenta. Abarcó tanto rebeliones en los países capitalistas avanzados como revoluciones socialistas y anticoloniales en el tercer mundo. Tan solo 1968 fue un año de rebelión global muy similar a 1848. Presenció la revuelta estudiantil-obrera en Francia, la Ofensiva del Tet en Vietnam, el estallido de la Revolución Cultural en China, la masacre de manifestantes estudiantiles en México, la resistencia popular a la invasión rusa de Checoslovaquia, el nacimiento de la resistencia palestina en la batalla de Karameh, la rebelión naxalita en India, la ley marcial declarada en Uruguay en respuesta a los Tupamaros, así como los levantamientos urbanos en Estados Unidos tras el asesinato de Martin Luther King Jr. y el auge del Partido Pantera Negra. (Véase mi cronología de 1968 publicada en www.dissident.info.)

    Chicano Moratorium march against war in Vietnam, 1970.

     

    El Moratorio Chicano de 1970 fue una expresión de resistencia y desafío contra la guerra estadounidense en Vietnam.   

    Lo importante que se puede aprender de la experiencia particular en Estados Unidos es cómo podría ser una situación revolucionaria en crecimiento. Es común que quienes no estuvieron allí, o quienes sí estuvieron pero han sido “recuperados” por la clase dominante, se burlen de las tonterías de la gente al pensar que podría haber habido una revolución. ¿En serio? Veamos.

    El primer ingrediente de una situación revolucionaria es una severa crisis en la clase dominante que le causa escisiones y le impide gobernar como antes. Una crisis política de este tipo no surge necesariamente de una crisis económica. De hecho, el período de tanto intenso auge de los años sesenta, durante el cual la clase dominante estuvo puesto muy a la defensiva políticamente, coincidió con el auge económico de Estados Unidos a nivel mundial.

    Black GI throws back his medal at the Capitol during Dewey Canyon III

     

    Un soldado negro devuelve su medalla al Capitolio durante la acción Dewey Canyon III, 1971.   

    Lo que sí ocurrió fue que las masas de personas se deshicieron de su temor supersticioso al estado y arrebataron la iniciativa política a la clase dominante. La gente tildó de cerdos a la policía. Los soldados en Vietnam se negaron a obedecer órdenes y lanzaron granadas de mano a las tiendas de los oficiales demasiado fervientes. Los estudiantes incendiaron docenas de edificios del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva (ROTC). Las mujeres rechazaron rotundamente las instituciones del patriarcado. Hubo revueltas urbanas masivas en Estados Unidos y un creciente movimiento de liberación negra. El estado había perdido legitimidad ante millones de personas.

    Un resultado fue un intenso debate dentro de la clase dominante sobre cómo manejar la situación y recuperar el control. ¿Debería haber una represión drástica o debería comprarse a la gente con concesiones temporales? La intensidad de la lucha finalmente llevó a una situación en la que tanto el presidente como el vicepresidente fueron obligados a dimitir, y el país tuvo un presidente y un vicepresidente designados, no elegidos. Así puede ser una crisis en la clase dominante. (Para entretenerse un poco, recomiendo leer las memorias del exvicepresidente Spiro Agnew, Go Quietly... or Else [Váyanse calladamente... o si no].)

    El segundo requisito para una situación revolucionaria es un pueblo con mentalidad revolucionaria. No tiene que ser mayoría, pero sí una fuerza significativa. En la década de 1960, se tomó gran consciencia de la realidad de que el “sueño americano” era, en realidad, una pesadilla para muchas personas en Estados Unidos y en todo el mundo. Si bien no existía una comprensión profunda de lo que requeriría una verdadera revolución, literalmente millones de personas llegaron a creer que el sistema existente era irremediablemente chueco y que lo que se necesitaba era una “revolución”. Lejos de ser un estigma social, quienes se consideraban revolucionarios gozaban de gran aprobación.

    La gente también comenzó a actuar según su nueva identidad. Era inmoral permanecer como un observador pasivo. Las manifestaciones en Washington, D.C. se volvieron tan militantes que la administración Nixon recurrió a rodear la Casa Blanca con un muro de autobuses por temor a que la gente tomara por asalto la sede del poder ejecutivo. El llamado a paralizar Washington en mayo de 1971 resultó en tal efusión popular que se llamó al Ejército para defender la capital y más de 12.000 personas fueron arrestadas, el mayor arresto en masa en la historia de Estados Unidos.

    Pero si bien al menos teníamos un comienzo en los primeros dos requisitos de una situación revolucionaria, lo que nos faltaba era el tercer ingrediente: un partido revolucionario con la determinación, la comprensión, el plan, la dirección, la organización entre las personas y el programa para una sociedad posrevolucionaria capaz de movilizar y dirigir una toma del poder exitosa. Incluso la fuerza más avanzada de la época, el Partido Pantera Negra, nunca se sentó a abordar seriamente la cuestión de qué se necesitaría en concreto para derrocar al estado y dirigir una nueva sociedad revolucionaria.

    2. LA GRAN REVOLUCIÓN CULTURAL PROLETARIA

    Pocas personas conocen hoy siquiera los detalles de la Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP), y probablemente sea el acontecimiento sobre el que más se ha mentido en la historia mundial. Fue un asombroso levantamiento popular de diez años en China, dirigido por Mao Zedong, para quebrar el poder de los “comunistas” revisionistas atrincherados que querían seguir el camino de la Unión Soviética, un camino que conduciría —y finalmente condujo— a la restauración del capitalismo.

    Tuve el privilegio de visitar China dos veces durante la segunda mitad de la Gran Revolución Cultural Proletaria. Al igual que en los años sesenta, mi comprensión de lo ocurrido en este trascendental acontecimiento mundial se basa más en estudios posteriores y en las perspectivas de otros que en mis propias observaciones. Aun así, ¡fue asombroso verlo con mis propios ojos!

    Si bien los libros y películas sobre la GRCP se centran correctamente en las manifestaciones, los mítines de masas y los “cartelones de grandes caracteres” que estuvieron al corazón de la lucha por el poder, un aspecto de la GRCP poco reconocido es que produjo el programa de educación política más masivo en la historia de la humanidad. A cada momento, todo el país se movilizó para leer y debatir la misma obra teórica fundamental. Cuando estuve allí en 1972, la gente estudiaba Anti-Dühring de Engels y en 1975, la Crítica del Programa de Gotha de MarxEn cierto momento, pregunté, con cierta ingenuidad, si realmente tenían suficientes ejemplares del Anti-Dühring para que todos pudieran leerlo. Me dijeron, con bastante naturalidad, que la editorial estatal acababa de imprimir otros 50 millones de ejemplares. ¡Eso sí que es tomarse el estudio en serio!

    Handing out leaflets during January Storm, China.

     

    En Shanghái, los trabajadores revolucionarios, con dirección maoísta, tuviera la capacidad de unir a amplios sectores de la población de la ciudad. Se llamaba la Tormenta de Enero.   

    Otro aspecto a menudo olvidado de la GRCP que tanto me impresionó fueron las “nuevas cosas socialistas”. Escribí sobre ellas en su momento. Se trataba de experimentos desde abajo para forjar nuevas relaciones sociales y económicas a nivel local que presagiaban cómo podría ser una futura sociedad comunista. Había lugares donde las comunidades locales convertían conscientemente lo que antes eran mercancías en servicios sociales. El uso de estos servicios ya no estaba vinculado ni se intercambiaba por el dinero que ganaban quienes los recibían. La gente usaba lo que necesitaba y contribuía al bien común de otras maneras.

    En 1972, visité una pequeña aldea cerca del yacimiento petrolífero de Daqing, en Manchuria. En esta aldea, todas las mujeres trabajaban, pero en diferentes sectores de la economía socialista. Algunas trabajaban en los campos como parte de la comuna agrícola local. Recibían su salario principalmente “en especie”, proveniente de las cosechas. Otras trabajaban en una pequeña cooperativa local que fabricaba aperos. Estas mujeres recibían su salario con el dinero que obtenían de la venta de sus aperos al estado. Finalmente, algunas mujeres trabajaban en el yacimiento petrolífero y recibían salarios en efectivo directamente del estado.

    Lo interesante es que todas las mujeres trabajaban arduamente, pero recibían ingresos muy diferentes, basados en la distinta productividad económica de su trabajo. Las mujeres que trabajaban en el campo tenían los ingresos más bajos. Las mujeres de la fábrica de aperos estaban en un nivel intermedio. Las mujeres que trabajaban en el yacimiento petrolífero eran las que más ganaban, porque la productividad del yacimiento petrolífero estatal era la más alta.

    China, during Cultural Revolution: People gathering to discuss a "big-character poster."

     

    La gente se reunía para discutir un “cartelón de grandes caracteres”, un medio popular de expresión política y protesta durante la Revolución Cultural en China, que contribuyó a crear el ambiente de amplio debate sobre la política y el rumbo de la sociedad.   

    Todas las mujeres en la aldea participaban en el estudio de Marx y forcejaban con una cuestión teórica: comprendían por qué algunas ganaban más dinero que otras. Pero ¿tenía que seguir así? No lo creían. Así que decidieron reunir los ingresos de las tres fuentes y repartir el dinero de forma más equitativa. Esta fue una ruptura sorprendente con las leyes del intercambio en una economía de mercado. ¡Fue, de hecho, revolucionario! Fue un paso hacia el comunismo, dado por personas que rompieron conscientemente con los conceptos de “valor en efectivo” y la propiedad privada como algo natural e inevitable.

    Finalmente, la transición socialista al comunismo fue derrotada tanto en la Unión Soviética como en China; se restauró el capitalismo. El “trabajo vivo” volvió a subordinarse al “trabajo muerto” (el capital como trabajo acumulado). El lema “Servir al pueblo” fue reemplazado por el lema “Enriquecerse es glorioso”. Las grandes lecciones aprendidas bajo la dirección de Mao fueron que la toma revolucionaria del poder es solo el comienzo, no el objetivo final, y que no se puede “lograr el comunismo mediante la producción” aumentando el nivel de abundancia material. El período de la transición socialista se caracteriza mucho más por una intensa lucha de clases por cambiar las relaciones económicas y sociales, que requiere un núcleo dirigente que se esfuerce conscientemente por una sociedad sin clases.

    3. EL NACIMIENTO DEL NUEVO COMUNISMO DE BOB AVAKIAN

    Bob Avakian

     

    Bob Avakian, 2014   

    Lo más importante y duradero que resultó de los años sesenta es el nuevo comunismo de Bob Avakian. Avakian es el arquitecto de un nuevo marco para la emancipación humana y es, sin duda, el Karl Marx de nuestro tiempo.

    La derrota del socialismo en la Unión Soviética y China presentó un gran problema a “la gente de los años sesenta”. Pero Avakian se negó a aceptar las conclusiones triunfalistas de los propagandistas del capitalismo. Lleva más de 50 años investigando lo sucedido en realidad y defendiendo las tremendas hazañas de las revoluciones rusa y china. Pero luego analizó no solo los aciertos, sino también las razones de los errores (algunos de ellos bastante graves). ¿Con cuál método y enfoque abordaron los líderes de estas sociedades revolucionarias las libertades y necesidades que confrontaron? ¿Y cómo nosotros podríamos hacerlo hoy de forma diferente y mucho mejor?

    Intentaré exponer lo que considero algunas de las conclusiones y reflexiones importantes de Avakian, pero nadie debe tomar mis observaciones como “autorizadas” y ciertamente no reemplazan la necesidad de leer con seriedad las obras básicas de Avakian.

    The New Communism cover

     

    Lo que Avakian destaca es la falta de un enfoque completamente científico; científico significa correlacionar las propias ideas con la realidad y no con meras ilusiones. Con demasiada frecuencia, el comunismo del siglo 20 (el “viejo comunismo”) cayó en un enfoque casi religioso, sustituyendo la realidad por la creencia. Un ejemplo notable fue la afirmación teleológica de que el comunismo es inevitable. El comunismo NO es inevitable; es posible, tiene una base material, pero no es inevitable.

    Creo que lo que más me ha impresionado de la obra de Avakian es su nueva concepción del socialismo. Hoy, mucha gente piensa que un estado socialista tiene una “economía mixta” en la que el poder de la democracia representativa restringe el capitalismo, mientras que el estado garantiza un nivel de vida básico y atención médica para todos.

    En contraste, Avakian se ha basado en el concepto de Marx del socialismo como un período de transición en el que se reemplaza la dictadura de clase de la clase capitalista por la dictadura de clase de los trabajadores sin propiedad y sus aliados. Los objetivos conscientes de esta transición son una economía regida por las necesidades sociales, en lugar de un mercado de mercancías, y un fin de la necesidad de que un sector de la sociedad ejerza el poder institucionalizado sobre el resto.

    Marx formuló otra manera de caracterizar estos objetivos: la abolición de todas las diferencias de clase, de todas las relaciones de producción en las que se basan esas diferencias de clase, de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de producción, y la revolucionarización de todas las ideas que corresponden a esas relaciones sociales.

    Constitution for the New Socialist Republic in North America cover

     

    Pero una barrera a que las masas de personas asumieran esta comprensión fue la supresión demasiado frecuente del pensamiento crítico por parte del viejo comunismo. En contraste, Avakian propone una sociedad socialista con espacio para las discrepancias y un espacio para que la gente “respire”. Si bien mantiene el poder del estado socialista contra cualquier intento violento de restaurar el capitalismo, el nuevo estado socialista se caracteriza más bien por tener un núcleo sólido con mucha elasticidad. Los comunistas nunca deben temer a la verdad y deben alentar el disentimiento, porque es posible aprender de todas las verdades.

    Avakian señala que pueden surgir contradicciones entre el pueblo y un estado socialista. Si bien el estado socialista tiene que proteger al pueblo de los enemigos externos y de cualquier restauración forzosa del capitalismo, también tiene que proteger los derechos del pueblo frente al propio estado. De particular importancia es la insistencia de Avakian en que los comunistas dirijan el estado principalmente mediante la influencia ideológica y política, y no mediante el control organizativo. Los miembros del partido comunista deben estar subordinados a la ley y a la constitución del estado socialista, y no gozan de privilegios especiales por ser miembros del partido.

    En particular, Avakian reclama no solo el derecho de las personas a criticar al estado e incluso a exigir la restauración del capitalismo, sino que, además, el estado debería financiar parcialmente dichas críticas y también la defensa legal de las personas procesadas por el estado en la misma medida en que financia su procesamiento. Este es un concepto de derechos legales que ningún estado capitalista se ha atrevido jamás a adoptar.

    Avakian también ha criticado duramente las ideas de que la verdad tiene una base de clase (en lugar de ser objetiva) y de que las personas trabajadoras y oprimidas tienen un entendimiento especial de la verdad simplemente por ser explotados u oprimidos. De ahí surgió la idea errónea de que simplemente colocar a las personas trabajadoras en posiciones de poder, en lugar de luchar por que toda la sociedad tenga una comprensión más profunda del camino hacia una sociedad sin clases, resolvería los problemas.

     

    Otro ejemplo de un análisis erróneo en el antiguo comunismo es la idea de que la base del comunismo es la abundancia material, de la cual surgió la idea de que un estado socialista podría simplemente “lograr el comunismo mediante la producción”. Existe un cierto nivel de abundancia necesario para tener una economía comunista, pero la necesidad principal es el cambio en la forma de pensar y las relaciones sociales de las personas, no la cantidad de riqueza material disponible.

    Además, el antiguo comunismo no siempre manejó bien las cuestiones del internacionalismo. El objetivo de la revolución comunista no es mejorar la vida de la gente de un país determinado, sino más bien la emancipación global de la humanidad de las trabas del capital. Como señala Avakian, la principal tarea de un país comunista es servir de base de apoyo para la revolución mundial. No obstante, con demasiada frecuencia, los líderes comunistas sucumbieron al nacionalismo y se concentraron en los intereses de su propio país.

    Además, hubo una fuerte falla en los cimientos morales del comunismo y en el camino para alcanzarlo. El nuevo comunismo de Bob Avakian sostiene firmemente que los fines no justifican los medios. No se pueden cometer crímenes con el argumento de que nos acercarán al comunismo. Al contrario, los medios comunistas siempre deben derivarse de los objetivos del comunismo y ser coherentes con ellos.

    Obras de Bob Avakian sobre el fascismo: 1996-2025

     

    Al igual que Marx, Avakian ha sido un prolífico comentarista de las actualidades y ha brindado una guía muy valiosa. En particular, durante los últimos cuarenta años ha documentado y advertido sobre el auge del nacionalismo cristiano y el fascismo en Estados Unidos. (Aquí, véase Obras de Bob Avakian sobre el fascismo: 1996-2025). En Alemania, la gente quizá tuviera la excusa de que “nadie podía prever lo que se avecinaba”. En Estados Unidos, la gente no puede alegar esa excusa.

    Al mismo tiempo, Avakian ha examinado mucho más a fondo el camino hacia la revolución en los países capitalistas desarrollados y la letal tendencia, incluso entre las personas mejor intencionadas, a sobrestimar la fuerza de la necesidad y subestimar la libertad que existe para transformar dicha necesidad — lo que a la larga las lleva a negar la posibilidad de una revolución, o a simplemente esperar en los márgenes y esperar una revolución. En cambio, lo que se requiere es analizar activamente las fallas sísmicas de la sociedad actual y esforzarse de forma constante sobre los límites de lo posible con un objetivo concreto en mente: acelerar una situación revolucionaria.

    Es importante comprender que el conjunto de las obras que Avakian ha creado no es una adición, un refinamiento o una aplicación particular del marxismo. Más bien, constituye un salto cualitativo en la ciencia misma, comparable al salto que dio Marx. En la época de Marx, el capitalismo había consolidado el poder estatal en Estados Unidos y en los principales estados de Europa, y se extendía por el mundo como un cáncer metastásico. La humanidad no tenía nada con qué enfrentarse a él salvo la democracia burguesa, el sindicalismo o los conceptos utópicos del socialismo, a menudo basados en la religión. Marx cambió todo eso con una explicación científica del sistema capitalista y lo que había que hacerse para abolirlo.

    Hoy, con la derrota de las grandes revoluciones del siglo 20, la globalización de la producción capitalista, la amenaza climática existencial para el planeta y la expansión mundial de los movimientos fascistas, se ha demostrado que las viejas herramientas del liberalismo burgués, los movimientos laborales socialdemócratas e incluso lo mejor del pensamiento comunista del pasado para nada son adecuados para asumir los desafíos que enfrenta la humanidad. Es en este momento que Bob Avakian ha dado un paso al frente para abordar lo que hay que hacer, pero con un método y enfoque cualitativamente transformado y más científico, basado en la evidencia. Avakian ha brindado a la humanidad las herramientas para su próximo gran salto.

    Al igual que Marx en su época, Avakian es una figura controvertida. Los reformistas de la época de Marx consideraron a éste una especie de dogmático y sectario. Para tener una idea al respecto, conviene ver la película de Raoul Peck, El joven Karl Marx. Sin embargo, al igual que otros grandes científicos antes y después de él, se ha demostrado que las ideas de Marx son fundamentalmente ciertas y han llegado a moldear nuestra comprensión del mundo real y a alterar el curso de la historia.

    Habiendo sido testigo de esta marcha de los acontecimientos durante muchos años, puedo decir que si tienes seriedad sobre emancipar a la humanidad, tienes que convertirte en un estudiante de Bob Avakian. Debo admitir que, como estudiante de Avakian, a menudo yo llegaba tarde a clase y no siempre sacaba buenas notas. Pero nunca abandoné la escuela. Los jóvenes revolucionarios de hoy tienen el pensamiento revolucionario más avanzado en el mundo en sus manos, con toda la vida por delante — y a mí todavía me quedan otros 15 años. ¡Juntos, sigamos adelante corriendo!

    Podría mencionar muchísimas otras cosas, pero quisiera alentar a la gente a adentrarse en las numerosas obras escritas de Avakian, como El Nuevo Comunismo, la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte Breakthroughs (Abriendo Brechas).

    Codicilo

    En diciembre de 2020, en el punto álgido de la crisis de la COVID-19 en la ciudad de Nueva York, vivía a pocas cuadras de un importante hospital de Brooklyn. Frente a ese hospital, a diario se formaban filas de personas a la espera de recibir atención en urgencias. En la parte trasera del hospital, había una hilera de camiones frigoríficos para los cadáveres que ya no cabían en la morgue.

    Si bien la crisis pandémica ha remitido por ahora, la crisis del calentamiento global no. Ya casi hemos superado el punto de no retorno. Durante unos tres mil millones de años, las plantas, algas y cianobacterias han estado extrayendo pacientemente dióxido de carbono de la atmósfera, utilizando la energía solar para sintetizar carbohidratos y liberando oxígeno de vuelta a la atmósfera. En los últimos trescientos años, todo ese proceso se ha revertido dramáticamente, ya que la quema de combustibles fósiles están liberando dióxido de carbono de vuelta a la atmósfera en cantidades masivas, atrapando la radiación solar en forma de calor.

    Hoy, casi todo lo que se mueve en el comercio (camiones, aviones, trenes) se potencia de la energía liberada por la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural). Sin embargo, al mismo tiempo, la cantidad de energía que llega a la Tierra procedente de la radiación solar es más que suficiente para satisfacer las necesidades previsibles de la humanidad. Así que, ¿qué impide sustituir los combustibles fósiles por energía solar? El sistema capitalista.

    Se invierten billones de dólares de capital tanto en equipos potenciados con combustibles fósiles como en su extracción y distribución. Abandonar esto requeriría la destrucción literal de todo ese capital. Los dueños del capital no tienen ningún incentivo para asumir esa enorme pérdida, y tienen una poderosa compulsión de los capitales en competencia a continuar con lo que están haciendo. Solo una revolución del nuevo comunismo puede cambiar esto y poner la humanidad ante todo. Se trata de una realidad básica; no obstante, a la mayoría de las personas les resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el fin al capitalismo.

    La crisis climática está interrelacionada con la destrucción de la viabilidad de la vida de millones de personas en sus países de origen. Una consecuencia ha sido la migración masiva de personas del Sur global hacia la Europa y el Estados Unidos blancos e imperiales. El año en que nací, 1940, marcó el “punto álgido” de la población blanca en Estados Unidos. Los blancos constituían el 90% de la población. Hoy, los blancos representan el 60% de la población, y un porcentaje aún menor de niños en edad escolar.

    Ese cambio demográfico en Estados Unidos, combinado con el declive de su poder económico ante la competencia global y el impacto de los movimientos de mujeres y personas de color, ha sentado las bases para que un núcleo de capitalistas reaccionarios organice un movimiento fascista. Un movimiento que llama a la conservación del bienestar económico y la superioridad social a los que los estadounidenses blancos, hombres y cristianos se sienten con derecho y privilegio. De ahí el surgimiento de un movimiento fascista para “Hacer que Estados Unidos vuelva a tener grandeza”.

    Los horrores que el fascismo consolidado causará en Estados Unidos y en el mundo rebasan la imaginación de la mayoría de las personas. Hay que expulsar del poder a Trump YA, antes de que sea demasiado tarde.

    @BobAvakianOfficial Revolucion #141: ¡La hora ya nos está encima urgentemente — de expulsar al régimen fascista de Trump!

     

    Lea en español, o escuche en inglés, este e-mensaje del 29 de septiembre de 2025 de Bob Avakian Oficial.   

  • ARTICLE:

    En los años 1960, el gobierno propagó mentiras a fin de fomentar conflictos violentos al interior del movimiento

    Hoy es necesario volver a aprender las lecciones de esos años

    Actualizado

    ¿Sabía que de 1956 a 1971, el FBI llevó a cabo un programa cuyo propósito era fomentar conflictos al interior de los movimientos revolucionarios, así como de los movimientos más amplios para la reforma — conflictos que no sólo paralizaron estos movimientos, sino que sirvieron de tapadera para llevar a cabo inculpaciones falsas e incluso el asesinato directo de luchadores y activistas revolucionarios?

    ¿Sabía que metieron personas encubiertas en estos movimientos específicamente para crear o amplificar los conflictos? ¿Sabía que se basaban en chismes sin fundamento y a menudo en invenciones, así como en documentos falsificados, como parte de su arsenal?

    ¿Sabía que sacaban declaraciones de contexto para tergiversar los verdaderos puntos de vista de activistas y luchadores revolucionarios y las utilizaban como pretextos para campañas de difamación e intentos de enjuiciamiento?

    Todo esto salió a la luz en 1971, cuando algunos individuos valientes y heroicos se apropiaron de los expedientes que revelaban este programa, en un operativo nocturno para entrar en una oficina del FBI y sacar a la luz estas actividades criminales de parte del gobierno. Como resultado, muchas personas de los movimientos de la época, e inclusive más allá en la sociedad en general, adoptaron diferentes normas para resolver los inevitables conflictos sobre política e ideología de una manera basada en principios, y para impedir que la policía, el FBI y otras agencias gubernamentales propagaran calumnias, fomentaran conflictos y pusieran en peligro la vida de las personas activas en la lucha por la justicia.

    Muhammed Kenyatta waves stolen FBI documents, 1971.

     

    Muhammed Kenyatta agita documentos robados al FBI, 1971.    Foto: AP

    Ahora, décadas después, una nueva generación desconoce en una medida demasiado grande las actividades del FBI o los protocolos ampliamente adoptados. Vimos los resultados de eso en 2022, con la campaña de calumnias viles y muy peligrosas que se lanzó en contra de Rise Up 4 Abortion Rights (De Pie Por el Derecho al Aborto), los Revcom, Bob Avakian y Sunsara Taylor. Y hoy, a la luz de la mayor represión de parte del fascismo de Trump y las normas debiluchas que existen entre las personas en general, volvemos a postear este artículo.

    Instamos a nuestro lectorado a leer y difundir el artículo que aparece a continuación, y a insistir en la discusión y el debate basados en los principios en relación a los desacuerdos y a oponerse a todas las campañas peligrosas de mentiras, desinformación y tergiversaciones.

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    El FBI lanzó COINTELPRO en secreto en 1956 en el contexto del creciente movimiento por los derechos civiles, y posteriormente la administración Kennedy “se suscribió” a COINTELPRO. Su alcance fue amplio y despiadado. El FBI, en trabajo sincronizado con los “Escuadrones Rojos” de la policía local (policía política), redactó volantes para fomentar los conflictos entre los diferentes grupos. Enviaron cartas anónimas para advertir a los padres de familia y a los administradores de las escuelas de lo que supuestamente hacían sus hijos y alumnos. Llevaron a cabo vigilancia y represión policial en contra de los cafés antiguerra que se abrían cerca de las bases militares. Y aquellos que el FBI identificaba como líderes, en particular, los singularizaban para “neutralizarlos”, un eufemismo para presentarles graves cargos criminales falsos o matarlos.

    Uno de los operativos primeros, más feos y más graves del FBI puso en la mira a Malcolm X. Hace poco cubrimos esta persecución, y lo incluimos aquí como complemento de este artículo.

    La persecución a Martin Luther King mediante calumnias y acoso personal

    Uno de los elementos de los ataques de COINTELPRO contra el movimiento de los derechos civiles fue la difusión por parte del FBI de acusaciones sobre la vida sexual de Martin Luther King que no tenían nada que ver con la lucha por los derechos civiles, ni con los debates al interior de ese movimiento o en la sociedad en general. El FBI puso micrófonos en la habitación de King (¡!) y luego, directamente o haciéndose pasar por “individuos preocupados”, les envió supuesta “evidencia” grabada a los medios de comunicación y a otros, incluidos a las universidades a las que King había sido invitado a hablar, exigiendo que se le desinvitara. Hasta enviaron dicha grabación a su esposa, Coretta Scott King, con la esperanza de causar angustia y hacer desintegrar el matrimonio.

    El FBI también hizo circular acusaciones de que el movimiento de King tenía conexiones organizativas y financieras con comunistas, haciéndose aprovechar los prejuicios anticomunistas, para presionar (y proporcionar un pretexto) a los liberales blancos y a lo que el FBI identificaba como “la comunidad negra responsable” para que se mantuvieran alejados del movimiento de los derechos civiles en un momento en que la policía y el Ku Klux Klan atacaba brutalmente y mataban a activistas de los derechos civiles, y como tapadera para la vigilancia masiva contra el movimiento de los derechos civiles. Independientemente de que las autoridades estuvieran directamente inmiscuidas, o no, en el asesinato de King en Memphis en 1968, como han insistido su familia y sus allegados, el operativo COINTELPRO creó las condiciones que facilitaron su asesinato y se prolongó durante un año después de su muerte.

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    Documentos del FBI contra Martin Luther King, Jr.   

    La persecución al Partido Pantera Negra: Fomentar conflictos a fin de asesinar a su liderazgo

    Uno de los principales objetivos y ejes de COINTELPRO era aislar y poner trampas para poder atacar a las fuerzas más revolucionarias de la época, especialmente al Partido Pantera Negra (BPP). El director del FBI, J. Edgar Hoover, en un memorando secreto, escribió un directriz que pidió que las oficinas regionales tomaran “medidas de contrainteligencia imaginativas y contundentes a fin de paralizar al BPP”. (Énfasis añadido.)

    Al igual que le hicieron a Malcolm X (véase el artículo acompañante), el FBI a menudo se centró en conseguir con falsos pretextos que otros individuos hicieran su trabajo sucio. Por poner un ejemplo infame, el FBI falsificó una carta, supuestamente de alguien en la comunidad, dirigida a Jeff Fort, el líder de los Blackstone Rangers, una pandilla de Chicago de la época, en la que se afirmaba que el Partido Pantera Negra estaba preparando un atentado en su contra. En este caso, en el ambiente de la época en el que existía una amplia cultura de alerta ante las maniobras de las autoridades para falsificar acusaciones con el fin de tender trampas a la gente, y en el que existía un amplio respeto por el BPP y la revolución, Fort decidió que la carta amenazadora no era creíble. Esta carta formaba parte de un operativo más amplio de COINTELPRO que puso en marcha los acontecimientos que condujeron al asesinato del líder del BPP, Fred Hampton, por parte de la policía de Chicago y el FBI en 1969.

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     La policía de Chicago con el cuerpo de Fred Hampton.    Foto: AP

    En otro operativo COINTELPRO, la oficina del FBI en Los Ángeles fraguó un plan para falsificar una carta en la que se afirmaba que la US Organization (Organización de Esclavos Unidos), que había estado atacando al BPP, creía que el BPP tenía un contrato para matar a su líder. La oficina del FBI en Los Ángeles escribió que el objetivo era que “esta medida de contrainteligencia [resultara] en una venganza entre Esclavos Unidos y el BPP”. El operativo fue parte de lo que llevó al terrible asesinato de los líderes de los Panteras Negras, John Huggins y Alprentice “Bunchy” Carter, a manos de miembros de Esclavos Unidos en Los Ángeles.

    Black Panthers, Bunchy Carter and John Huggins

     

     Bunchy Carter y John Huggins, líderes de los Panteras Negras, asesinados en 1969.   

    Una vez más, que había verdaderas cuestiones que resolver, cuestiones que investigar y debates que resolver mediante lucha entre aquellos que luchaban por un mundo diferente y mejor de diferentes maneras, procedentes de diferentes puntos de vista en aquel momento, al igual que ahora. El patrón y la práctica de COINTELPRO era: sacar provecho de estas contradicciones a fin de convertirlas en ataques personales viles y destructivos, con el objetivo de hacer desintegrar los movimientos para el cambio social, y en un eje de aislar y poner trampas a las fuerzas y los líderes más radicales y revolucionarios para lo que los documentos de COINTELPRO eufemísticamente llamaron “neutralización”.

    Conclusión: no se deje llevar —y no tolere— el tipo de comportamiento que emula lo que el FBI ha utilizado para destruir los movimientos sociales. Denúncielo.

    FBI surveillance files on Bob Avakian.

     

    Expedientes de vigilancia del FBI en contra de Bob Avakian.    

    Identificar y perseguir a Bob Avakian desde temprano

    En su autobiografía, From Ike to Mao and Beyond, Bob Avakian (BA), que emergió como revolucionario en la década de 1960 y hoy lidera al movimiento para la revolución, habla de la manera en que fue un objeto de vigilancia. En una manifestación, se le acercó el jefe del “escuadrón rojo” de la policía de Berkeley y le dijo a BA que éste y la Unión Revolucionaria (la UR, en cuya formación BA desempeñó un papel fundamental) estaban bajo vigilancia.

    BA ha escrito de haber estado en Chicago para la Convención de Nueva Política y de volver a su coche y encontrar a un tipo que era “obviamente del escuadrón rojo de Chicago o del FBI” en un coche detrás de su coche “anotando cosas”. Una solicitud para la divulgación de información de espionaje en su contra bajo la Ley de Libertad de Información (FOIA) reveló que la Cámara de Representantes había elaborado “todo un informe y una investigación sobre la UR”. Otra solicitud bajo la FOIA también mostró que BA estaba bajo vigilancia en Maywood, un suburbio de Chicago, y que el FBI había hecho un croquis del interior de su casa, “que indicaba a través de cuáles ventanas se podían ver las diferentes cosas que ocurrían dentro de la casa”. Se trataba de un tipo de croquis similar al que utilizaron el FBI y los policías de Chicago que les permitió asesinar a Fred Hampton, líder del Partido Pantera Negra de Chicago.

    memoir-front.jpg

     

    Forro de la autobiografía de Bob Avakian, libro en inglés. Hay pasajes en español aquí.   

    Recursos:

    El libro The COINTELPRO Papers, de Ward Churchill y Jim Vander Wall, contiene una inmensa colección de memorandos e informes originales del FBI que incluyen documentación sobre los incidentes descritos en este artículo. Está disponible en forma de pdf en línea.

    Este artículo se basa en las entregas de la serie Crimen Yanqui en revcom.us: Crimen Yanqui Caso #41: COINTELPRO — El FBI pone en la mira a la Nueva Izquierda, 1964-1971 y Crimen Yanqui: Caso #42: COINTELPRO — el FBI pone en la mira a la lucha por la libertad negra, 1956-1971.

    Una importante carta que extrae lecciones, para hoy, del operativo COINTELPRO contra Malcolm X: Una reflexión sobre las cochinadas — antes y ahora.

  • ARTICLE:

    “No digan nada”: un principio fundamental para resistirse a la represión y defender los derechos del pueblo

    El fascismo de Trump y MAGA [Hacer que Estados Unidos vuelva a tener grandeza] se está imponiendo agresivamente en esta sociedad en muchos sentidos horrorosos, infundiendo miedo y presiones para cooperar con las autoridades gubernamentales. Una de las formas en que están haciendo frente a las personas con este fascismo se halla en situaciones en las que paran a las personas mientras realizan sus actividades cotidianas en la escuela, el trabajo o al ir de compras para comida y artículos de primera necesidad. En este momento, esa es una realidad viva para las personas que están en la mira como inmigrantes “ilegales”, en función de su apariencia o su forma de hablar. Pero hay otras situaciones que pueden ser igualmente aterradoras: como cuando arrestan a un individuo en una protesta política o en relación con ésta, o cuando la policía interroga a un individuo el que no tiene ni idea de qué se trata. En todos los casos, las personas necesitan conocer cuál es la mejor manera de responder para impedir que estas agencias gubernamentales hagan un gran daño.

    En la cultura popular en que las películas y programas de televisión, todas las series policiacas omnipresentes de una forma u otra, e inclusive las noticias, pregonan el mismo tema: si la policía quieren hablar con un individuo, ya que supuestamente es culpable de un delito. Cuando el individuo ejerza sus derechos legales propios, consideran que eso es otra prueba de culpabilidad; incluso se refieren con desdén al derecho más básico —el de tener un abogado para defenderse contra la arremetida legal e ilegal de la policía, de los fiscales y de los jueces— como que al ejercerlo al “contratar a un abogado”, el individuo fuera culpable o tuviera algo que ocultar.

    Miranda Rights, four points.

     

    DERECHOS MIRANDA 
    1. Tiene derecho a guardar silencio. 
    2. Cualquier cosa que diga puede y será usada en su contra en un tribunal judicial. 
    3. Tiene derecho a contar con un abogado. 
    4. Si no puede pagar un abogado, el tribunal le asignará uno.  Fuente: abogado.com   

    A veces se oye a los policías leer lo que se llama Derechos (Advertencia) Miranda (vea el recuadro) a un individuo al que pretenden interrogar, indicando que éste tiene el derecho a permanecer en silencio y el derecho a contratar a un abogado. Pero luego todo avanza como si el individuo interrogado estuviera mostrando su culpabilidad al negarse a responder a las preguntas y al contratar a un abogado que lo represente.

    Pero en situaciones de la vida real, el mejor consejo que los abogados dan a cualquier individuo al que la policía arresta, interroga o contacta de cualquier forma es: NO DIGAN NADA.

    Es importante que las personas conozcan los derechos con los que SÍ cuentan cuando los agentes de la represión vienen husmeando. Y es especialmente importante insistir en esos derechos inclusive cuando las personas están bajo ataque cada vez más.

    Bob Avakian ha abordado este tema en su e-mensaje @BobAvakianOfficial REVOLUCIÓN #106:

    Como hemos dejado en claro los revcom (comunistas revolucionarios) en la Declaración NECESITAMOS Y EXIGIMOS: UNA FORMA COMPLETAMENTE NUEVA DE VIVIR, UN SISTEMA FUNDAMENTALMENTE DIFERENTE: “Mientras sigamos viviendo bajo el dominio de este sistema del capitalismo-imperialismo, defenderemos a las personas contra los ataques a su vida y a los derechos que se supone que garantiza la Constitución de los Estados Unidos”.

    Así que, ¿cuáles derechos, según la Constitución de los Estados Unidos, se supone que deben aplicarse durante un arresto o en cualquier contacto con la policía o las agencias gubernamentales? ¿Cómo es que las personas deban defender sus derechos individual y colectivamente, y qué tipo de cultura se necesita para resistir a las fuerzas represivas del gobierno?

    El derecho a quedarse callado — No digan nada

    Al encontrarse frente a los agentes de la represión del gobierno (aquí nos referimos a la policía y los fiscales locales, agentes del orden público a los niveles federal o estatal, o diversos organismo gubernamentales), el principio de “No digan nada” es un principio legal importante en general, y es crucial en la lucha para proteger a los varios movimientos de resistencia y de la revolución contra la represión gubernamental. Los abogados defensores en derecho criminal y las organizaciones de derechos civiles recalcan muy fuertemente este principio: usted tiene un DERECHO de permanecer en silencio.

    Muchas organizaciones de derechos jurídicos, tales como la Unión Americana de Derechos Civiles (ACLU) y el Gremio Nacional de Abogados (NLG), han publicado materiales para informar a las personas acerca de sus derechos. Lo más importante que recomiendan es ejercer su derecho de NO responder a preguntas.

    Por ejemplo, lo siguiente es de un folleto publicado por la ACLU del Sur de California:

    QUÉ DEBE HACER SI LA POLICÍA, UN AGENTE DE INMIGRACIÓN O EL FBI LO DETIENE

    • Usted tiene el derecho de permanecer en silencio. Si desea ejercer ese derecho, dígalo en voz alta.
    • Usted tiene el derecho de negar permiso a un registro de su persona, vehículo o casa.
    • Si no está bajo arresto, tiene el derecho de irse con calma.
    • Usted tiene el derecho a un abogado, si lo arrestan. Pida uno inmediatamente.
    • Sin importar de su estatus migratorio o de ciudadanía, usted tiene derechos constitucionales.

    El NLG da consejos sobre lo que usted debe hacer si un agente del FBI o de la policía viene tocando a su puerta:

    No abra la puerta. Declare que va a quedarse callado. No conteste a ninguna pregunta ni dé su nombre. Pueden usar todo lo que usted diga, por tan inocuo o insignificante que parezca, en contra de usted u otros. Pídales a los agentes que deslicen su tarjeta de presentación por debajo de la puerta y dígales que su abogado se les pondrá en comunicación. Si el agente u oficial explica sus razones por tratar de entrevistarse con usted, tome unos apuntes y déle esa información a su abogado8.

    ¿Cómo sería perjudicial si yo hablara?

    Hay muchos mitos y mentiras promovidos en la cultura imperante y por la propia policía que dejan a las personas confundidas y con la sensación de que no tienen ninguna opción salvo cooperar. Eso es totalmente erróneo y peligroso para cualquier movimiento de resistencia entre las personas.

    Mito #1: Cooperar hará que se larguen las autoridades.

    De hecho, a menudo eso tiene exactamente el efecto opuesto. Después de todo, si identifican a un individuo como “hablador” o un eslabón débil, se aprovecharán para sacarle toda la información que puedan. Pueden volver con más preguntas o seguir con este enfoque hacia la interrogación con otros.

    Mito #2: Hablar impedirá la detención.

    Las autoridades fomentan la ilusión de que una persona debe tratar de “salvarse el propio pescuezo” cooperando y hablando. En realidad, como recalcan la ACLU y el NLG, en muchas circunstancias hablar puede aumentar la posibilidad de que arresten a una persona y puede rematar el caso en su contra y en contra de otras personas.

    Mito #3: Siempre que la información proporcionada sea inocua, hablar no tiene nada de mal.

    Cuando las personas no conocen sus derechos y hablan voluntariamente con las autoridades, eso puede perjudicar mucho, sin importar qué información den.

    Eso se debe a que en primer lugar la persona no conoce la agenda completa de las autoridades, no tiene bases para evaluar si la información es “inocua” o no. Aunque las autoridades dicen que están investigando algo que no tiene ninguna relación con su política o sus actividades políticas (o aquellas de otros), las apariencias engañan. Las autoridades pueden tergiversar y tergiversarán cualquier información para sacar provecho a su favor.

    En segundo lugar, el acto de hablar anima a las autoridades a usar esta táctica y a perseguir a otros.

    En último lugar y de más importancia, hablar alimenta los esfuerzos del gobierno de eliminar a cualquier movimiento de oposición y disentimiento, mientras que mantenerse firme y no hablar como asunto de principios contribuye a forjar una cultura de resistencia y desafío.

    Mito #4: Si no coopero, ¿no les dará la impresión de que tengo algo que esconder?

    Según el Centro por los Derechos Constitucionales (CCR):

    Ésta es una de las preguntas más frecuentes que se hacen. La respuesta tiene que ver con la naturaleza de las investigaciones de “inteligencia” política y el trabajo del FBI. Los agentes tratarán de hacer que usted se preocupe de que “dará una mala impresión” si usted no coopera. Muchas personas que no conocen los métodos del FBI se preocupan por la no cooperación.... Ellos [el FBI] están resueltos a conocer las costumbres, opiniones y afiliaciones de las personas de las que no tienen sospechas de haber hecho algo mal....

    Harán cualquier cosa para conseguir que una persona hable: desde estrategias de policía bueno/policía malo (con el objetivo de que la persona “se abra” al policía más comprensivo) hasta amenazas y brutalidad abierta. También utilizan “juegos mentales” como decir que otros ya han delatado sobre una persona; o van al extremo de decirle falsamente a una persona que un miembro de su familia ha muerto a fin de conseguir que la persona baje la guardia y revele información sobre sí misma o sobre otras personas.

    Cualquier información que proporcione una persona, sin importar qué tan insignificante parezca, puede ser tergiversada y utilizada en contra de esa persona misma, o en contra de personas y organizaciones las que ponen al descubierto y se oponen a los crímenes de este sistema. El gobierno tiene un largo historial de mentir sobre los hechos y de fabricar “pruebas” para incriminar a los activistas del movimiento y a los revolucionarios. Toman la información obtenida de una variedad de fuentes y la utilizan de las formas más siniestras, incluido el asesinato. En consecuencia, no hay razón por la que estar en lo más mínimo a la defensiva sobre no hablar o no cooperar con las autoridades.

    Si una persona piensa que puede decirle “tonterías” a un agente, eso también es una trampa. Los investigadores están entrenados para ser “amables” y escuchar las historias de las personas. Para citar un libro de texto sobre técnicas de interrogatorio: “Dejar que el sujeto diga algunas mentiras, y que aparentemente se salga con la suya, es una técnica excelente, y funciona bien con muchos tipos de sujetos. Hemos visto que las mentiras de parte del sujeto funcionan en beneficio del interrogador…”. El NLG ha señalado:

    Tenga en cuenta que, aunque ellos cuentan con permiso para mentirle a usted, mentirle a un agente del gobierno es un delito. Permanecer en silencio no es ningún crimen. Las cosas más seguras que se pueden decir son “Voy a permanecer en silencio”, “Quiero hablar con mi abogado” y “No doy mi consentimiento a un allanamiento o registro”. [énfasis añadido]9

    Conclusión

    Según se ilustra en este artículo, como parte de tratar de desbaratar a los movimientos de resistencia y revolución, los agentes del gobierno (sean de la policía, el FBI, los fiscales, etc.) han desarrollado métodos para engañar, intimidar y brutalizar a las personas para que cedan sus derechos y protecciones jurídicos establecidos por el sistema jurídico en Estados Unidos. Hay que entender nítidamente esta dinámica y verdad básica, y si varias organizaciones y movimientos toman en serio los retos que enfrentan, tienen que debatir y ver cómo resistir tal represión, apoyándose principalmente en los movimientos de masas de personas.

    La historia ha mostrado que cuando la gente decente se niega a ceder la autoridad moral sobre lo que está bien y lo que está mal, está en mejores condiciones de resistir la represión y seguir desarrollando la resistencia. Si no adoptan esta orientación, se encuentran en una situación en la que: “Aquello a lo que no resistas ni te movilices para detenerlo, aprenderás a aceptarlo o te verás obligado a aceptarlo”. Parte de desarrollar una cultura de desafío y resistencia entre las personas que se oponen al fascismo y a los crímenes de este sistema es negarse a permitir que el gobierno intimide o embauque a las personas para que renuncien a la resistencia, y negarse de cualquier manera a ser cómplices de esa intimidación y represión.

    En este contexto, los principios jurídicos que subyacen al “No digan nada” asumen mayor importancia. Cuando los agentes policiales aborden a las personas, éstas no deben dejarse engatusar de modo que cedan los derechos legales que sí tienen, pues si hacen eso, eso simplemente llevará a fortalecer el aparato represivo del estado, y contribuirá a minar la capacidad de desarrollar un movimiento para una revolución para derrotar este sistema y crear un sistema fundamentalmente diferente y mucho mejor.

    Immigrant Legal Resource Center red cards

     

    Tarjetas rojas

    Se está distribuyendo miles de tarjetas rojas en las comunidades de inmigrantes en todo Estados Unidos, aconsejando a la gente sobre sus derechos. A continuación una versión en español de las “tarjetas rojas”:

    No deseo hablar con usted, contestar sus preguntas, o firmar o entregarle ningún documento, basado en mis derechos por la V Enmienda, bajo la Constitución de los Estados Unidos. No le doy permiso para ingresar a mi casa basado en mis derechos por la IV Enmienda, bajo la Constitución de los Estados Unidos, a menos que usted tenga una orden de ingreso, firmada por un juez o magistrado con mi nombre en ella, y que usted la deslice por debajo de la puerta. No le doy permiso de registrar ninguna de mis pertenencias, basado en mis derechos por la IV Enmienda. Yo elijo ejercer mis derechos constitucionales. Estas tarjetas están disponibles por igual para ciudadanos y no ciudadanos.

    • NO ABRA LA PUERTA si un agente del servicio de migración toca a la puerta.

    • NO CONTESTE NINGUNA PREGUNTA del agente del servicio de migración si éste trata de hablar con usted. Usted tiene derecho a mantenerse callado.

    • NO FIRME NADA sin antes hablar con un abogado. Usted tiene el derecho de hablar con un abogado.

    • Si usted está fuera de su casa, pregúntele al agente si tiene la libertad de irse y si él le dice que sí, váyase con calma.

    • ENTRÉGUELE ESTA TARJETA AL AGENTE. Si usted está dentro de su casa, muestre la tarjeta por la ventana o pásela debajo de la puerta.

    _______________

    NOTAS:

    1. Operation Backfire: A Survival Guide for Environmental and Animal Rights Activists, Gremio National de Abogados, 2009 (en inglés). [volver]

    2. “Know Your Rights! What to Do if Questioned by Police, FBI, Customs Agents or Immigration Officers”, del Gemio Nacional de Abogados, capítulo del Área de la Bahía de San Francisco, la ACLU del Norte de California y el Comité Anti-Discriminación Árab-Estadounidense (ADC-SF), 2004 (en inglés). [volver]

  • ARTICLE:

    LA CONSTITUCIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS: UNA VISIÓN DE LIBERTAD SEGÚN LOS EXPLOTADORES — NOTAS ADICIONALES (Y UNA BREVE INTRODUCCIÓN)

    Breve introducción:

    El siguiente artículo de Bob Avakian salió originalmente en 1987. Lo volvemos a publicar ahora porque sigue teniendo mucha relevancia en cuanto a comprender la naturaleza básica de este sistema en el que vivimos —el sistema del capitalismo-imperialismo— y además el papel de la Constitución de los Estados Unidos como base legal y política para este sistema de explotación despiadada, opresión asesina y destrucción masiva. En esta nueva edición, Bob Avakian ha agregado algunas Notas adicionales al final del artículo para aclarar algunas cuestiones importantes.

    * * * * *

    James Madison, quien fue el principal autor de la Constitución de los Estados Unidos, también fue un gran defensor de la esclavitud y de los intereses de los esclavistas. Madison, cuarto presidente de la nación y vigoroso paladín de la Constitución en sus escritos, defendió con especial vigor la sección que declara que los esclavos solo eran tres quintas partes de persona (la estipulación de contarlos en esa proporción para fijar el número de representantes y las contribuciones correspondientes a cada estado: Artículo 1, Sección 2, 3).

    En sus escritos de defensa, Madison alabó el “transigente arbitrio de la Constitución”, que trata a los esclavos como “habitantes, pero rebajados por la servidumbre a un nivel inferior al de los habitantes libres; que considera al esclavo despojado de dos quintas partes del hombre”. Madison explicó: “La verdad de la situación es que tienen algo de estas dos cualidades: considerados por nuestras leyes, en algunos sentidos, como personas, y en otros sentidos como propiedad.... Tal es efectivamente su verdadero carácter. Es el carácter que les han asignado las leyes bajo las cuales viven; y no se negará que ellas son el debido criterio”. Madison va al meollo del asunto, a la esencia de la Constitución, cuando en su defensa de la decisión de tratar a los esclavos como tres quintas partes de persona, expresa acuerdo con el siguiente principio: “El gobierno se ha instituido para la protección de los bienes de propiedad no menos que la protección de la persona de los individuos”1. Los derechos de propiedad: con ese fundamento se han defendido constantemente la esclavitud franca y otras formas de explotación, discriminación y opresión. Y en los 200 años que lleva en vigor esta Constitución, hasta el día de hoy, a pesar de que proclama derechos formales de la persona y a pesar de haber sido enmendada para prohibir la esclavitud franca (que una persona sea dueña de otra), es un documento que siempre ha defendido y le ha dado autoridad legal a un sistema que usa a las masas populares, o su capacidad de trabajar, como una propiedad que crea riquezas para ganancia de unos pocos.

    Con la abolición de la esclavitud por medio de la guerra de secesión, se eliminó una forma de explotación y se impulsaron y extendieron otras formas. Como escribí en Democracia: ¿Es lo mejor que podemos lograr?, “a pesar de los esfuerzos de los abolicionistas, y de la resistencia y las rebeliones de los esclavos —y de su lucha heroica en la misma guerra de secesión— el gobierno de la Unión, en el Norte, y su presidente, Lincoln, no libraron esa guerra con el objetivo de abolir la atrocidad de la esclavitud en un sentido moral…. La guerra de secesión surgió del conflicto entre dos modos de producción, el sistema de esclavitud en el Sur y el sistema capitalista, con su centro en el Norte; esto estalló en un antagonismo abierto, la guerra, cuando ya no era posible que estos dos modos de producción coexistieran dentro del mismo país”2. La victoria del Norte sobre el Sur en la guerra de secesión representó el triunfo del sistema capitalista sobre el sistema de esclavitud. Representó el triunfo de la forma capitalista de usar a los seres humanos como medio de crear riqueza. En el sistema de esclavitud, el esclavo es propiedad del esclavista, textualmente. En un sistema capitalista, se vive bajo esclavitud asalariada: la clase explotada de trabajadores no es propiedad directa de la clase explotadora de capitalistas (los dueños de fábricas, tierras, etc.), pero su posición es tal que debe venderle su capacidad de trabajar a un capitalista para ganar un salario. El capitalismo necesita una masa de obreros que sea “libre” en dos sentidos: deben ser “libres” de todos los medios de vivir (todos los medios de producción), excepto su capacidad de trabajar; y sin amarres a un dueño particular, a un sitio particular, a un gremio particular, etc. — deben ser “libres” para hacer cualquier trabajo que se les exija, “libres” para mudarse de un lugar a otro, ¡y “libres” para ser contratados y despedidos conforme a las necesidades del capital! Si su trabajo no puede enriquecer a un capitalista, pues no pueden trabajar, no pueden ganar un salario. Pero aun si no pueden encontrar un capitalista que explote su fuerza de trabajo, aun si están desempleados, siguen bajo el dominio de la clase capitalista y del proceso capitalista de acumulación de riqueza, mientras gobierne el sistema capitalista la vida misma de los proletarios (los obreros) depende de la clase capitalista y del sistema capitalista. Y precisamente ese gobierno, ese sistema de explotación, es lo que ha defendido y hecho cumplir la Constitución, y tanto más desde la abolición de la esclavitud franca con la guerra de secesión.

    Pero pasemos a otro hecho de suma importancia: en las condiciones concretas de Estados Unidos después de la guerra de secesión y por un buen tiempo, la esclavitud asalariada no fue la única forma de explotación en grande. Hasta hace muy poco tiempo (hasta la década del 1950), millones de negros vivieron explotados como siervos en las plantaciones sureñas, trabajando como aparceros y arrendatarios para enriquecer a los grandes terratenientes (y a los banqueros y otros capitalistas). Para mantener esa relación de explotación y opresión se impuso todo un sistema de leyes, conocidas como las leyes Jim Crow. A los negros del Sur —y en realidad de todo el país— los sometieron a la discriminación, brutalidad y terror sin disimulos que permitían y estimulaban dichas leyes. Todo esto también lo defendió e hizo cumplir la Constitución y su interpretación y aplicación por las más altas autoridades políticas y judiciales del país. Y, en las últimas décadas, cuando desplazaron a la mayoría de los negros de los campos del Sur y los empujaron a las ciudades del Norte (y del Sur), aunque les dieron ciertos derechos civiles formales, han seguido siendo víctimas de discriminación, segregación y terror.

    Esto concuerda con los intereses de la clase dominante capitalista y del sistema capitalista. Concuerda con el principio que enunció James Madison: que los gobiernos deben proteger la propiedad no menos que la persona de los individuos. De hecho, lo que obviamente quería decir Madison —y lo que claramente ha sido la realidad de Estados Unidos— es que el gobierno debe proteger la propiedad de los blancos, especialmente de los blancos acaudalados, más que los derechos de los negros. Jamás debe olvidarse que a lo largo de la mayoría de su historia en lo que hoy es los Estados Unidos de América, los negros fueron propiedad de los blancos, específicamente de los dueños de plantaciones. Incluso después de la abolición de la esclavitud directa, a los negros jamás se les ha permitido obtener igualdad con los blancos: han sido subyugados, se les ha mantenido como una nación oprimida y se les ha negado el derecho de autodeterminación. El capitalismo no puede existir sin la opresión de las naciones, y mucho menos cuando el capitalismo llega a su etapa superior: el capitalismo-imperialismo de monopolio. La historia de Estados Unidos lo demuestra palmariamente.

    El patrimonio al cual ellos no renuncian

    Los miembros de la clase dominante hoy —sobre todo, los imperialistas, los grandes capitalistas y explotadores internacionales que dominan a Estados Unidos y el resto del mundo— efectivamente son, como proclaman, los descendientes directos y distinguidos de los “fundadores”, es decir, los autores de la Constitución. Por eso, si bien la clase dominante y sus representantes políticos se sienten obligados a decir que se oponen a la esclavitud en la actualidad (por lo menos dentro del país), alaban y celebran solemnemente a los esclavistas y defensores de la esclavitud que se destacaron entre los autores de la Constitución y que jugaron un papel tan central en el establecimiento del sistema de la nación: hombres como George Washington, Thomas Jefferson y James Madison.

    Estos imperialistas jamás admitirán que sus “fundadores” establecieron un sistema de gobierno que se asienta en la opresión y la explotación desde sus mismos cimientos. Jamás admitirán que su Constitución es un instrumento legal para imponer esa explotación y opresión. No lo pueden admitir, así como no pueden admitir que su tan cacareada riqueza y poder se estableció y construyó robándole tierras y recursos a los indígenas (y a México) a través de extorsión y asesinato; comerciando seres humanos y explotando su trabajo en grilletes; explotando despiadadamente como obreros asalariados a millones de inmigrantes; robando y expoliando por todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, África y Asia (lo que hoy se suele llamar el tercer mundo). No pueden admitir que aunque las formas de esclavitud han cambiado, Estados Unidos, desde el principio hasta hoy, ha sido una sociedad donde la esclavitud, de una u otra forma, ocupa un lugar central y fundamental en el sistema económico y la estructura política.

    Muchos (entre ellos el magistrado de la Corte Suprema de Justicia Thurgood Marshall) argumentan que la Constitución, tal como fue escrita, no fue muy ejemplar que digamos porque defiende la esclavitud y por otras injusticias, como el hecho de que le negó el voto a la mujer y por su tratamiento de los indígenas. Pero —sostienen— en el transcurso de la historia de Estados Unidos y mediante las luchas para crear una Unión y una Constitución más perfectas, esta ha llegado a ser magistral. Mejor dicho, puede que la Constitución en su concepción original haya tenido algunos defectos importantes, pero el milagro es que contiene estipulaciones para cambiarla y mejorarla: para extender la democracia a quienes antes excluía. Y —añaden algunos— aunque la Constitución defiende los derechos de propiedad, también defiende los derechos individuales y civiles (e incluso eso lo recalca la declaración de Madison citada al principio de este artículo, dirán). Analicemos más profundamente esto.

    Extensión de la Constitución... extensión del dominio burgués

    En un sentido general, la extensión de los derechos y protecciones constitucionales a sectores sociales previamente excluidos, ha ido de la mano con la extensión de las relaciones burguesas (capitalistas) y su predominio en el país. Y, simultáneamente, ha ido de la mano con la continuación de la opresión de los negros, los indígenas, los latinos y los inmigrantes de Latinoamérica (y de otras partes), de la opresión de la mujer y otras formas de opresión y explotación. Todo esto, lejos de contradecir los principios fundamentales en que se basa la Constitución y su tratamiento de la relación entre los derechos de propiedad y los derechos de los individuos, es compatible con ellos*.

    Es digno de mención que una estipulación central de la Enmienda XIV de la Constitución (que le hace eco a la Enmienda V) es que “ningún Estado privará a persona alguna de su vida, de su libertad o de su propiedad, sin el debido proceso legal, ni negará a nadie, dentro de su jurisdicción, la igual protección de las leyes”. Especialmente en la segunda posguerra, esta Enmienda se ha usado para extender derechos civiles al negro, a la mujer y a otras víctimas de discriminación. Pero la Enmienda XIV fue aprobada inmediatamente después de la guerra de secesión, en 1866, y durante décadas no se usó para combatir ni el racismo ni la discriminación sexual. En vez de eso, “durante largos años la Corte Suprema aplicó la cláusula del debido proceso legal para proteger principalmente los intereses económicos de las empresas contra leyes estatales que buscaban regularla”3. La Enmienda XIV solo se comenzó a aplicar de modo significativo a problemas de discriminación racial y sexual después de la I Guerra Mundial y, más de lleno, después de la II Guerra Mundial. Así, “en una larga serie de casos”, a partir de 1925, la Corte Suprema “expandió gradualmente su definición del proceso legal establecido para incluir la mayoría de las libertades personales en la Carta de Derechos federal [las primeras diez enmiendas a la Constitución — Nota de la redacción] y las protegió de menoscabo por los estados. Un cambio similar ocurrió con respecto a la cláusula de igual protección”4. Estos cambios en los fallos de la Corte Suprema fueron parte de cambios generales de política de la clase dominante. Pero no se debieron a nuevos avances en el campo de la jurisprudencia ni a un repentino despertar moral de la clase dominante. Se debieron al cambio de posición de los negros en la sociedad y, más fundamentalmente, a cambios en la situación y necesidades de los imperialistas.

    Como ya vimos, las condiciones de vida —y de opresión— de las masas negras han sufrido un cambio dramático. Dicho cambio comenzó durante e inmediatamente después de la I Guerra Mundial y llegó a su apogeo durante e inmediatamente después de la II Guerra Mundial. La demanda de mano de obra para la producción bélica y otras industrias estratégicas, seguida después de la II Guerra Mundial por grandes cambios en la agricultura sureña —condicionados por avances tecnológicos y competencia económica internacional— sacó a millones y millones de negros del Sur rural y los empujó a los ghettos del Norte y el Sur, y a los sectores más explotados del proletariado. Al mismo tiempo, los victoriosos imperialistas estadounidenses salieron sumamente fortalecidos de una guerra mundial que devastó a los países donde se libró. Así que, en la segunda posguerra el imperialismo estadounidense se apresuró a devorar las antiguas posesiones coloniales de otras potencias coloniales venidas a menos y a establecer su dominio neocolonial, usando la consigna de libertad y (a menudo) la apariencia de independencia formal. En esa situación, no era tan necesario —ni tan útil— tratar abierta y flagrantemente al pueblo negro como “ciudadanos de segunda categoría” en Estados Unidos. Por ende, en las décadas siguientes el gobierno hizo concesiones a las demandas y la lucha de derechos civiles, recurriendo simultáneamente al engaño, feroz represión y promoción de “líderes negros leales y responsables” para mantener la situación firmemente bajo el control de la clase dominante y al servicio de sus intereses generales. De modo similar, en las últimas décadas se han operado cambios políticos y jurídicos que han extendido ciertos derechos formales a la mujer y han hecho algunas concesiones a su batalla contra la opresión. Esto corresponde a importantes cambios en la sociedad y el mundo; entre tales cambios se destaca el hecho de que en Estados Unidos solo un porcentaje muy pequeño de familias se mantiene hoy solo con los ingresos del padre. Pero, también en este caso, han confinado las concesiones dentro de límites que se amoldan fundamentalmente a los intereses y necesidades de la clase dominante, ante nuevas circunstancias nacionales e internacionales.

    ¿Hay quien se atreva a decir que, debido a esos cambios y concesiones, se han eliminado la desigualdad y la injusticia en Estados Unidos? El hecho es que nada de esto ha eliminado en absoluto, ni remotamente, la discriminación contra los negros, sus condiciones generales de opresión, su status de nación oprimida. Los imperialistas tampoco han dejado de oprimir a los indígenas; jamás han cejado de trampearles y tratar de robarles tierras valiosas y recursos naturales. Ni han cesado de discriminar contra otras minorías nacionales e inmigrantes ni de explotarlos implacablemente. Ni, a pesar de la enmienda constitucional que le dio el voto y otras concesiones a la mujer en 1919 (Enmienda XIX), le han otorgado igualdad a la mujer; la subyugación y degradación a que la han sometido es insondable: la opresión de la mujer sigue siendo una piedra angular de la sociedad estadounidense, como efectivamente debe serlo mientras siga en vigor un sistema de dominación de clase y explotación. Hoy, 200 años después de que entró en vigencia la Constitución, y después de todos sus cambios y enmiendas, nadie puede sostener seria y razonablemente que los varios tipos de opresión de que he hablado aquí no existen o que son meramente un aspecto menor de la situación. Nadie puede sostener seria y razonablemente que no son una característica básica y profundamente enraizada de la sociedad estadounidense.

    Las razones de esto están enraizadas en la mismísima realidad y naturaleza del sistema económico de Estados Unidos y del sistema político que defiende e impone dicho sistema económico, con la Constitución como “cemento” legal de la estructura política. La “extensión” de los derechos constitucionales a los miembros de la sociedad a quienes antes excluían no ha puesto término a la explotación, desigualdad y opresión por la siguiente razón fundamental: la esencia del sistema económico capitalista no es la competencia de dueños de mercancías, bajo condiciones iguales en el mercado (igualdad de oportunidad para todos). Su esencia es la explotación del trabajo como trabajo asalariado: la fuerza de trabajo (la capacidad de trabajar) está bajo el mando del capital como una mercancía —una mercancía única— que crea riqueza mediante su uso**. (Como me dijo un estibador hace años: nadie se hace rico trabajando: la única manera de ser rico es conseguir que otros trabajen para uno.) Y la esencia de la estructura política que acompaña y protege este sistema económico capitalista no es la libertad y democracia para todos, sin que importe su posición económica o social. Su esencia es la dictadura de la clase burguesa —el monopolio del poder político y la fuerza armada— sobre aquellos a quienes domina en el sistema económico, especialmente sobre el proletariado. Así que el derecho de votar y otros derechos formales del proletariado y otras masas oprimidas de ninguna manera son fundamentalmente contrarios al sistema económico y político del capitalismo y la dictadura burguesa.

    Democracia burguesa — dictadura burguesa

    La democracia burguesa se presenta como una democracia sin clases: proclama igualdad para todos. Por ende, la Constitución estadounidense no dice que cada clase tendrá diferentes niveles económicos y de poder; por el contrario, enuncia una carta que parece tratar a todo el mundo por igual, sin que importe su posición económica y social. Sin embargo, jamás ha existido, ni podrá existir, una sociedad capitalista sin enormes diferencias económicas y de poder, sin divisiones de clase y antagonismos fundamentales. De hecho, ni siquiera se puede imaginar una sociedad capitalista sin ellas. Y, en realidad, la democracia de toda sociedad capitalista únicamente puede ser democracia burguesa. Esto quiere decir que la democracia que existe —los derechos políticos iguales y el poder de tomar decisiones fundamentales— es únicamente para los círculos de la clase capitalista, para la clase dominante. Para los demás, y especialmente para el proletariado, la democracia burguesa significa dictadura: significa que los capitalistas los gobiernan, a pesar de que tienen el derecho de votar y de que la Constitución establece leyes que supuestamente se aplican a todos por igual. ¿Cómo puede ser así?

    En primer lugar, en cuanto al voto, como señalé en Democracia: ¿Es lo mejor que podemos lograr?:

    Al nivel más obvio, ser un candidato serio para cualquier puesto público de importancia en Estados Unidos requiere millones de dólares, o sea, una fortuna personal o, más a menudo, el apoyo de millonarios. Fuera de eso, darse a conocer y conseguir que lo traten en serio a uno depende de que los medios de difusión masiva lo pinten de una manera favorable (por lo menos en el sentido de que lo presenten en el marco de la política responsable, o sea, aceptable).... Para cuando “el pueblo expresa su voluntad con el voto”, tanto los candidatos que tiene para escoger como los “temas” de debate que merecen “seria consideración” ya han sido elegidos por alguien más: la clase dominante....

    Además, y lo que es más fundamental, para “llegar a algún lado” una vez elegido —ya sea en su propia carrera o “para realizar alguna meta”—, es de rigor encajar en el molde establecido y trabajar dentro de las estructuras vigentes5.

    Y eso no es todo:

    Pero si bien el proceso electoral de la sociedad burguesa no representa el ejercicio de la soberanía del pueblo, en general sí juega un importante papel para mantener la soberanía —la dictadura— de la burguesía y la continuidad de la sociedad capitalista. Este proceso electoral en sí tiende a disimular las relaciones de clase básicas —y antagonismos de clase— de la sociedad, y le da una expresión formal e institucionalizada a la participación política de individuos separados en la perpetuación del status quo. Dicho proceso, además de reducir la población a individuos aislados, la reduce a una posición política pasiva y define la esencia de la política como semejante pasividad atomizada, como un proceso en que cada persona, individualmente y aislada de los demás, aprueba esta o aquella opción, cuando todas las opciones fueron formuladas y presentadas a esas masas atomizadas de “ciudadanos” por una fuerza activa de autoridad superior.... [L]a mismísima aceptación del proceso electoral como el acto político más esencial refuerza también la aceptación del orden establecido y se contrapone a romper radicalmente con ese orden y, mucho más, a derrocarlo6.

    Y no olvidemos que uno de los motivos principales para “ordenar y establecer” la Constitución, como proclama su “Preámbulo”, fue impedir trastornos sociales y el derrocamiento del orden social que defiende esa Constitución: “asegurar la tranquilidad interior”.

    Lo mismo se puede decir de los demás aspectos de la democracia burguesa y del tipo de derechos que estableció la Constitución (incluso su “Carta de Derechos”): su propósito y función es reforzar el dominio de la burguesía y limitar toda actividad política a lo que sea aceptable para la burguesía. Por ende: “la libertad de expresión de que tanto se jactan los ‘países democráticos’ no es contraria al ejercicio de la dictadura de la burguesía; esta la abarca y confina por dos razones básicas: porque la clase dominante tiene un monopolio de los medios para moldear la opinión pública y porque con su monopolio de las fuerzas armadas puede suprimir, tan violentamente como sea necesario, cualquier expresión de ideas y cualquier acción que le plantee un desafío al orden establecido”7. ¡La historia de Estados Unidos, como la historia de todas las dictaduras burguesas “democráticas”, está llena de vívidas ilustraciones de lo verdadera que es esta cita!

    La igualdad formal —el tratamiento de todas las personas como iguales, y específicamente como “iguales ante la ley”, no importa su posición económica o social— en la sociedad burguesa, en realidad oculta la relación de completa subordinación, explotación y opresión a que se somete al proletariado y las grandes masas. Si un pequeño grupo —la clase capitalista— controla los importantes medios de crear riqueza, entonces en realidad controla la existencia misma de quienes controlan poco o nada de ellos. Tener semejante poder sobre otros es, en esencia, mantenerlos en una forma de esclavitud, aunque las cadenas no sean literales. En semejante situación —que es la condición fundamental de la sociedad capitalista—, ¿cómo no va a haber una profunda desigualdad económica, social y política? Y con semejante división fundamental, con semejante desigualdad fundamental, jamás puede haber nada más que explotación, opresión, dominación y dictadura.

    Con respecto a la ley, esto tendrá dos manifestaciones principales. Primero, los que dominan la sociedad económicamente dominarán el proceso de decidir, mediante la estructura política, el contenido de las leyes. Van a garantizar que las leyes respondan a sus intereses. Y segundo, la aplicación e imposición de esas leyes dará trato superior a los que tengan riqueza y poder, y trato inferior a los que no los tengan, especialmente a las nacionalidades oprimidas, las mujeres y quien más se encuentre “en los últimos peldaños” de la sociedad. La vida cotidiana de cualquier sociedad capitalista prueba mil veces esto. Así que, como con el derecho de votar y los demás derechos constitucionales en una república democrático-burguesa, la igualdad formal ante la ley se expresa en la realidad como una profunda desigualdad —y lo que es más— como algo limitado y amoldado a la dominación y dictadura burguesas.

    La diferencia básica entre la idea de libertad y democracia de la burguesía, por una parte, y el anhelo de las masas oprimidas por acabar la opresión, por otra parte, se ha visto tangiblemente en los recientes acontecimientos de Haití, las Filipinas y Corea del Sur. Las masas oprimidas (y los estudiantes y otros intelectuales revolucionarios) quieren un cambio fundamental del sistema social y romper las cadenas de la dominación imperialista en sus países. Pero los líderes y partidos de la oposición burguesa solamente quieren el reconocimiento de derechos y procesos democrático-burgueses, y las elecciones como la expresión suprema de toda actividad política. Más que nada, quieren que se comparta el Poder más amplia e “igualmente” entre las clases altas —en realidad, quieren la oportunidad de empuñar ellos mismos las riendas del Poder—, pero dejando intacto el sistema social y la dominación imperialista. En cuanto a los imperialistas, cuando se convencen de la necesidad de un cambio en tales situaciones, hacen todo lo posible por mantenerlo en el marco de la dominación imperialista y el gobierno burgués. De hecho, tratan de aprovechar tales situaciones para reforzar y quizás “refinar” el aparato de la política burguesa y, sobre todo, de la represión, en los países en cuestión.

    Esto nos lleva a un punto fundamental que muy a menudo se pasa por alto o se disimula en las discusiones y debates sobre la democracia en países como Estados Unidos: el hecho de que incluso el que las clases no dominantes de los países imperialistas tengan ciertos derechos se debe a que en grandes partes del mundo sometidas a la dominación imperialista, las grandes masas viven bajo una represión mucho más abierta y asesina. En pocas palabras:

    La plataforma de la democracia en los países imperialistas (por apolillada que esté) descansa en el terror fascista en las naciones oprimidas: los verdaderos garantes de la democracia burguesa en Estados Unidos no son el sabio constitucionalista y el juez de la Corte Suprema, sino el torturador brasileño, el policía sudafricano y el piloto israelí; los verdaderos defensores de la tradición democrática no se encuentran en los retratos colgados de los capitolios occidentales, son Marcos, Mobutu, y las docenas de generales de Turquía a Taiwán, de Corea del Sur a Sudamérica, todos instalados en el Poder, mantenidos en él y respaldados por la fuerza militar de Estados Unidos y sus socios imperialistas8, ***.

    Pero, a la vez, los gobernantes imperialistas y los fervorosos adoradores de la democracia burguesa son capaces de todo para ocultar, o justificar, la brutal represión que se practica dentro de sus “propias fronteras” y que es tan esencial para el funcionamiento del sistema y para mantener el orden establecido:

    [E]n los países imperialistas continuamente se practica feroz represión y terror estatal, no únicamente en tiempos de crisis serias o levantamientos sociales: se practica específicamente contra quienes en vez de apoyar se oponen al orden establecido o contra quienes los gobernantes no pueden contar con que pacificará la vida que les ofrece el sistema imperialista, aquellos que viven en circunstancias desesperadas y cuya vida es, de todos modos, explosiva.

    En Estados Unidos, los centenares de asesinatos anuales que comete la policía contra los oprimidos, especialmente los negros y otras nacionalidades minoritarias; el hecho de que la mayor parte de la población de las cárceles es gente pobre y, en este caso también, en su mayoría negros y otras nacionalidades minoritarias (considérese la asombrosa pero verdadera estadística de que uno de cada trece negros será arrestado cada año en Estados Unidos y que los negros van a parar a la cárcel ocho veces y media más que los blancos) y el amplio uso de drogas, técnicas quirúrgicas y otros medios para reprimir y someter a los presos (y a una asombrosa cantidad de personas que no están en la cárcel, como niños presuntamente recalcitrantes); el uso de los programas de asistencia pública y otras agencias de dizque servicios sociales para acosar a los pobres y controlar incluso los detalles más íntimos de su vida personal; estos y muchos más ejemplos son parte de la experiencia cotidiana de millones de personas en los principales países imperialistas. Junto con todo esto, naturalmente, el aparato estatal está presto para la represión política directa...

    Por supuesto que en tiempos de severa crisis y presiones sociales, todo esto se intensifica y se generaliza mucho más.... Ya, en Estados Unidos, para mencionar un solo aspecto importante, están sometiendo a una campaña de terror a centenares de miles de inmigrantes, tanto “ilegales” como “legales”, por ejemplo con redadas en sus lugares de trabajo y casas, separando padres y niños, y deportando grandes cantidades de refugiados a los brazos ansiosos de escuadrones de la muerte y otros asesinos gubernamentales en países como El Salvador. Lo mismo están haciendo contra los inmigrantes en Francia, la República Federal de Alemania, Inglaterra y otras democracias imperialistas.

    En todo esto, aunque en un sentido la represión patentemente política del Estado es la indicación más clara del contenido de clase de la democracia —en los países imperialistas así como en los demás—, en otro sentido el terror diario, a menudo aparentemente arbitrario que se practica contra las capas bajas en los países imperialistas, concentra la conexión entre el funcionamiento normal del sistema y la naturaleza política (o sea, de clase) del Estado9.

    Una visión nueva y muy superior de libertad

    En el transcurso de este artículo he considerado varios problemas esenciales concernientes a la Constitución de los Estados Unidos y el sistema que defiende, y he respondido a varios de los principales argumentos con que se defiende esa Constitución y sistema, especialmente que si bien dicho documento no es perfecto, es perfectible, que se puede mejorar continuamente y que los derechos que establece se pueden extender a quienes previamente excluía. Antes de terminar quiero considerar brevemente otros de los principales argumentos que se ofrecen a nombre —y en defensa— de esa Constitución y los principios y la visión que encarna.

    “Esta Constitución establece una ley de la nación que se aplica a todos, establece un gobierno de leyes, no de personas”. Lo anterior está estrechamente ligado al principio de la “igualdad ante la ley”. Lo que se quiere decir con “un gobierno de leyes, no de personas” es que nadie “está por encima de la ley” y que lo permitido y lo prohibido se define claramente en un conjunto de reglamentos obligatorios para todos, y que eso solo se puede cambiar por medio de los trámites y procedimientos establecidos con ese fin. Un “gobierno de personas” se refiere a la noción de un gobierno donde la voluntad y la palabra de ciertos individuos —un rey, un déspota, un pequeño grupo de tiranos, etc.—, determina lo que se permite y lo que se prohíbe, y donde eso puede cambiar de acuerdo a los caprichos y dictámenes de tales gobernantes: no hay una norma claramente definida obligatoria para todos, incluso para los líderes políticos y los miembros poderosos e influyentes de la sociedad.

    Como todos los principios de la democracia burguesa, esta noción de “un gobierno de leyes, no de personas” omite y confunde el problema esencial. Primero que todo,

    “el imperio de la ley” puede ser parte de una dictadura, de uno u otro tipo, y en el sentido más general siempre lo es, incluso allí donde pareciera que el Poder se ejerce sin ley o por encima de la ley, las leyes (en el sentido de un código sistematizado que deben respetar los individuos de la sociedad, ya sea escrito u oral), persisten y contribuyen a hacer cumplir el gobierno de la clase dominante. A la inversa, todos los Estados, todas las dictaduras, tienen leyes de una forma u otra10.

    Fundamentalmente, la cuestión es: ¿cuál es el carácter y el contenido de clase de las leyes, qué sistema defienden y hacen cumplir, qué intereses de clase representan —de qué dictadura de clase, la burguesa o la proletaria, son una expresión e instrumento— y a qué fin contribuyen: a mantener la división, dominación, explotación y opresión de clase, o a eliminar todas las divisiones de clase, todas las divisiones sociales opresivas y los antagonismos sociales? En resumen, la cuestión esencial no es “un gobierno de leyes vs. un gobierno de personas”; es qué personas —qué clase— gobierna y qué leyes están en vigor, al servicio de qué fines.

    “‘Nosotros, el pueblo’, tal es el meollo y el genio de esta Constitución: establece un gobierno del pueblo y para el pueblo”. Desde un punto de vista histórico, en realidad a esa primera oración de la Constitución —“Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos”— no la motivó un deseo excelso de sus autores de postular principios universales de soberanía popular. Fue un recurso práctico para superar el problema de que los estados postularan su propia soberanía en contra de la soberanía del gobierno federal, y para esquivar el problema específico de no saber cuáles estados ratificarían la Constitución: “El preámbulo de los Artículos de Confederación había nombrado todos los estados de norte a sur. ¿Cómo podía la Convención [que redactó la Constitución — Nota de la redacción] enumerar los estados participantes sin saber cuáles la ratificarían? En un fogonazo de inspiración, la Convención comenzó con las palabras ‘Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos... ordenamos y establecemos esta Constitución...’”11.

    El contexto histórico general y el contenido de esa proclama —“Nosotros, el pueblo”— reviste mayor importancia y se debe ver con toda claridad. La fundación de los Estados Unidos de América como país independiente representó más que la separación de una potencia extranjera que lo tenía dominado. También representó la separación de una forma de gobierno que confería gran autoridad a la persona de la monarquía, aunque en última instancia servía a los intereses de la burguesía y la “nobleza” terrateniente. En general, los derechos y restricciones del Poder que estableció la Constitución giraron en torno a prevenir un gobierno arbitrario por déspotas y la concentración de demasiado poder en una persona o parte del gobierno. La “separación de poderes” y los “frenos y equilibrios” de las diferentes ramas del gobierno se concibieron como un medio para garantizar que el gobierno sirviera a los intereses de la clase capitalista y (en ese entonces) de los esclavistas en conjunto. Es desde este punto de vista que debe verse la declaración de “Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos” del Preámbulo de la Constitución. Obvio, “Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos” no incluía a todos los que excluía expresamente del proceso de seleccionar el gobierno y endosar la Constitución. Pues, “Incluso al nivel más obvio, ¿cómo se puede considerar que el gobierno del recién formado Estados Unidos, por ejemplo, derivó sus poderes ‘del consentimiento de los gobernados’ cuando en la época de la proclamación de los Estados Unidos de América una mayoría de los ‘gobernados’ —esclavos, indígenas, mujeres, hombres que no cumplían varios requisitos de posesión de bienes y otros— ni siquiera tenían el derecho de votar... y ni hablemos del verdadero poder de gobernar y determinar la dirección de la sociedad?”12.

    Las clases dominantes burguesas por lo general hablan a nombre del pueblo, de todo el pueblo. Bueno, desde su punto de vista, es lógico, a fin de cuentas, gobiernan a las masas populares. Pero desde un punto de vista más fundamental y objetivo, su declaración de que representan a todo el pueblo es un engaño. Fue un engaño en los tiempos de la fundación del país y de la adopción de su Constitución, y lo es mucho más ahora. Porque ahora, el gobierno de los capitalistas es fundamentalmente antagónico a los intereses de la gran mayoría del pueblo, no solo de un país determinado, sino del mundo. Ahora la cuestión decisiva no es superar obstáculos económicos y políticos al desarrollo del capitalismo y su correspondiente sistema político. El momento de la historia en que eso era oportuno y progresista pasó hace mucho tiempo. Ahora, la tarea del momento histórico es derrocar el capitalismo y eliminar todos los sistemas de explotación, todas las relaciones sociales opresivas, todas las diferencias de clase, por medio de la revolución de la clase explotada en el sistema capitalista: el proletariado.

    Para darnos una idea escueta de lo condicionados históricamente —lo anticuados y completamente reaccionarios— que son los intereses y sumas inquietudes de los “fundadores” y de sus descendientes, los gobernantes imperialistas de hoy, consideremos el hecho de que al escribir su Constitución, Madison y otros, “En cuanto a inspiración teórica... se apoyaron fuertemente en Locke y en El espíritu de las leyes de Montesquieu. Ambos escritores insistieron en la necesidad de separar los poderes para prevenir una tiranía; para Montesquieu, ni siquiera a los representantes del pueblo en la legislatura se les podía confiar poder ilimitado”13. Al leer El espíritu de las leyes de Montesquieu, realmente me impresionó ver lo anticuado que es su marco de referencia y ver que su cosmovisión es la de clases explotadoras cuyo momento de ascenso histórico hace mucho que pasó. Como ejemplo patente, veamos lo siguiente:

    Si yo tuviera que defender el derecho que hemos tenido los blancos para hacer esclavos a los negros, he aquí todo lo que diría. “Exterminados los pueblos de América por los de Europa, éstos últimos necesitaron, para desmontar las tierras, llevar esclavos de África.

    El azúcar sería demasiado caro si no se obligase a los negros a cultivar la caña.

    Estos esclavos son negros de los pies a la cabeza, y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible compadecerlos.

    No se concibe que Dios, un ser tan sapientísimo, haya puesto un alma en un cuerpo tan negro, y un alma buena...

    La prueba de que los negros no tienen sentido común, es que prefieren un collar de vidrio a uno de oro, cuando el oro es tan estimable en los países cultos.

    Es imposible suponer que tales seres sean hombres, porque si lo supusiéramos, deberíamos creer que nosotros no somos cristianos”14, ****.

    ¡Que los “fundadores” y sus descendientes deriven su inspiración teórica de Montesquieu y otros por el estilo! Que defiendan la esclavitud y la explotación contemporánea con alusiones a los derechos de propiedad, siguiendo el ejemplo de James Madison, el principal autor de la Constitución. Por lo que respecta al proletariado, nuestra meta es “la visión de Marx de la eliminación completa de las relaciones burguesas de propiedad, y de todas las relaciones en que los seres humanos se confrontan como dueños de propiedades (o carentes de ellas) en vez de entrar en una asociación consciente y voluntaria”15.

    Para las clases explotadoras, y en un sistema de su gobierno, lo básico y fundamental es reducir a las masas populares a la categoría de propiedad que crea riqueza, y hoy, bajo el dominio de los imperialistas, los mayores explotadores de todos los tiempos, la masa de la humanidad es tratada como un medio para amasar mayor fortuna y Poder en las manos de unos pocos y para su beneficio. ¡Y a qué costo! Ese costo debe medirse en un colosal sufrimiento humano, degradación y destrucción. Imaginemos el mayor costo en sufrimiento humano, degradación y destrucción que tendrá que pagar el mundo a menos que y hasta que las víctimas explotadas y oprimidas de este sistema, o sea la gran mayoría de la humanidad, se levanten y tumben este sistema y finalmente acaben con todas las relaciones sociales de explotación y opresión.

    En conclusión, la Constitución de los Estados Unidos es una visión de libertad según los explotadores: es su visión de libertad. Es una carta para una sociedad basada en la explotación, en la esclavitud de una u otra forma. Los derechos y libertades que proclama están subordinados y al servicio del sistema de explotación que defiende. Esta Constitución se ha aplicado y se sigue aplicando en conformidad con esa visión y con los intereses de la clase dominante de este sistema; y en su aplicación se ha vuelto más y más cabalmente el instrumento del dominio, dictadura, opresión, conquista y saqueo de la burguesía.

    Nuestra respuesta es clara a los que sostienen: “Incluso si la Constitución de los Estados Unidos no es perfecta, es la mejor que se ha inventado, ofrece un modelo al cual aspirar”. Nuestra respuesta es: Por qué fijar nuestras miras tan por lo bajo, cuando tenemos el Manifiesto Comunista para proponer un modelo muy superior de lo que puede aspirar a lograr la humanidad, y de lo que es capaz de lograr: una visión muy superior de libertad*****.

     

    NOTAS

    1. Todas las citas mencionadas arriba de James Madison son del “Federalist Paper No. 54”, en The Federalist Papers (Nueva York: New American Library, 1961), pp. 336-341 y en particular pp. 339 y 337. [volver]

    2. Bob Avakian, Democracy: Can’t We Do Better Than That? (Chicago: Banner Press, 1986), pp. 110-111 [Hay una edición en español: Democracia: ¿es lo mejor que podemos lograr?, Editorial Tadrui, Bogotá, 2006]. [volver]

    3. “The Origins of the Constitution,” en The Constitution of the United States, director de edición Edward Conrad Smith (Nueva York: Barnes & Noble, 1979), p. 18. [volver]

    4. Ibid., pp. 18-19. [volver]

    5. Avakian, Democracy, p. 69. [volver]

    6. Ibid., p. 70. [volver]

    7. Ibid., p. 71. [volver]

    8. Lenny Wolff, The Science of Revolution: An Introduction [La ciencia de la revolución: Una introducción] (Chicago: RCP Publications, 1983), p. 184. [volver]

    9. Avakian, Democracy, pp. 137-139. [volver]

    10. Ibid., pp. 233-234. [volver]

    11. Smith, The Constitution of the United States, p. 12. [volver]

    12. Avakian, Democracy, p. 100. [volver]

    13. Smith, The Constitution of the United States, p. 13. [volver]

    14. Carlos Montesquieu, Del espíritu de las leyes, libro XV, capítulo V, “De la esclavitud de los negros” (México: Editorial Porrúa, 1971). [volver]

    15. Avakian, Democracy, p. 212. [volver]

    Notas adicionales del autor, primavera de 2023

    * Un factor importante que subyace a esta “extensión de los derechos y protecciones constitucionales a sectores sociales previamente excluidos” ha sido —especialmente desde la segunda mitad del siglo 20— la creciente globalización de la economía capitalista-imperialista, un sistema mundial de explotación que atrapa a literalmente miles de millones de personas, y en particular la superexplotación de masas de personas, incluidos más de 150 millones de niños, en el tercer mundo de América Latina, África, el Medio Oriente y Asia. La relación de esta explotación, y la superexplotación mundial, con la situación en el Estados Unidos mismo, particularmente con respecto a la estructura económica y las relaciones sociales y de clase en Estados Unidos, se analiza a fondo en el artículo de Raymond Lotta El parasitismo imperialista y la recomposición social y de clases en Estados Unidos de los años 1970 al presente: Una exploración de las tendencias y los cambios, el que está disponible en revcom.us. Las dimensiones políticas de esto se exploran en mi artículo Parasitismo imperialista y “democracia”: Por qué tantos liberales y progresistas son sin vergüenzas partidarios de “su” imperialismo (que también está disponible en revcom.us), donde se pone en claro lo siguiente:

    [E]ste saqueo imperialista proporciona la base material para cierta estabilidad, al menos en “tiempos normales” en el “país base” imperialista (siendo Estados Unidos un ejemplo por excelencia de esto). Esta estabilidad relativa, por su parte, hace posible que la clase dominante permita cierto grado de disentimiento y protesta política — siempre y cuando permanezca dentro de los límites de “la ley y el orden” que sirve a los intereses fundamentales de esta clase dominante y los impone, o al menos no amenace de manera importante a esa “ley y orden”.

    Al mismo tiempo, tal como se ha demostrado fuertemente en los levantamientos de masas que ponen bajo tela de juicio “la ley y el orden” y/o desafían la lealtad a los intereses imperialistas de este sistema —tales como la efusión de resistencia de masas contra el terror policial en 2020, y las rebeliones urbanas y la oposición de masas a la guerra de Vietnam en los años 1960—, los gobernantes de Estados Unidos responderán con frecuencia a semejante oposición con una represión severa y represalias asesinas. Por ejemplo, se puso bajo ley marcial durante meses a la ciudad de Wilmington, en el estado de residencia de Biden, Delaware, en el levantamiento de los años 1960 contra la opresión del pueblo negro, y la policía asesinó a varios miembros del Partido Pantera Negra, el más prominente entre ellos Fred Hampton, junto con muchos negros que participaban en los levantamientos urbanos de aquella época, al mismo tiempo que en algunos casos la policía y las tropas de la Guardia Nacional respondieron salvajemente, a veces mortalmente, a la resistencia combativa de masas contra la guerra de Vietnam y las rebeliones entre los jóvenes de clase media y los estudiantes.

    Nunca se debe olvidar, ni pasar por alto, que “la ley y el orden” que impone esta estabilidad relativa ha abarcado el asesinato rutinario de negros, así como latinos, por la policía — con el resultado de que el número de negros que han sido asesinados por la policía en los años desde 1960 es mayor que los miles de negros que fueron linchados durante los años de la segregación del Jim Crow y del terror del Ku Klux Klan antes de los 1960. Tampoco se debe pasar por alto que Estados Unidos tiene el índice de encarcelación en masa más alto que ningún otro país en el mundo, siendo los negros y los latinos el objetivo particular de esa encarcelación en masa. [volver]

    ** La cuestión aquí, tal como se enfatiza en mi obra Breakthroughs (Abriendo Brechas): El avance histórico hecho por Marx, y el nuevo avance histórico del nuevo comunismo, Un resumen básico, es que la esencia de la economía capitalista, y la fuente de la “riqueza” y el “crecimiento económico” del capitalismo, no es un grupo de empresarios capitalistas y su “innovación” o su “genio empresarial”. Es la explotación por parte de los capitalistas (la burguesía) de los trabajadores asalariados (el proletariado). Esto es diferente a la cuestión de cuál es la fuerza impulsora que impulsa a los capitalistas a continuar intensificando la explotación del proletariado y a encontrar continuamente nuevas formas de hacerlo. Como también se señala en Breakthroughs (Abriendo Brechas):

    Engels, en Anti-Dühring, analiza el movimiento de la contradicción fundamental del capitalismo entre la producción socializada y la apropiación privada. Señala que el desenvolvimiento de esta contradicción asume dos formas distintas de movimiento que entran en el proceso dinámico del movimiento de esta contradicción fundamental. Esas dos formas de movimiento son, por un lado, la contradicción entre la burguesía y el proletariado al que ésta explota, y la otra forma de movimiento que Engels identificó, importantemente, es la contradicción entre la organización y la anarquía, la organización de la producción al nivel de, digamos, una empresa —la cual puede estar altamente organizada y con un proceso íntegro de muchos cálculos, estimaciones de mercado y demás cosas, y puede estar muy estrechamente organizada por lo que se refiere a la realización del proceso concreto de la producción al nivel de una corporación capitalista específica, etc.— mientras que, al mismo tiempo, esto está en contradicción con la anarquía de la producción e intercambio en la sociedad en su conjunto (o hoy en el mundo en su conjunto, hoy más que nunca en el mundo en su conjunto). Así que existen estas dos formas de movimiento — y volveré a un aspecto crucial que distingue al nuevo comunismo: la importancia de identificar a la segunda forma de movimiento de esta contradicción fundamental, o sea, la contradicción entre la anarquía y la organización, o la fuerza impulsora de la anarquía, como ante todo la forma principal y más esencial del movimiento de la contradicción fundamental del capitalismo....

    En esta conexión, en el artículo “Sobre la ‘fuerza impulsora de la anarquía’ y la dinámica del cambio”, Raymond Lotta cita esta declaración mía:

    La fuerza motriz, lo que impulsa este proceso [de producción capitalista], es de hecho la anarquía de la producción capitalista, aunque la contradicción entre el proletariado y la burguesía forma parte integral de la contradicción entre la producción socializada y la apropiación capitalista. Si bien la explotación de la fuerza de trabajo es la forma y el método por el cual se crea y se apropia la plusvalía, son las relaciones anárquicas entre los productores capitalistas, y no simplemente la pura existencia de proletarios desposeídos o la contradicción de clases en sí, lo que lleva a estos productores a explotar a la clase obrera a una escala histórica más intensa y extensiva. Esta fuerza motriz de la anarquía es una expresión del hecho que el modo de producción capitalista representa el desarrollo completo de la producción de mercancías y la ley del valor.

    Y luego aparece esta parte muy importante:

    Si no fuera el caso que estos capitalistas productores de mercancías existieran independientes unos de los otros y al mismo tiempo estuvieran entrelazados por la operación de la ley del valor, no se sentirían la misma coacción de explotar al proletariado — la contradicción de clase entre la burguesía y el proletariado podría mitigarse. Es la coacción interna del capital a expandirse, lo que explica el dinamismo sin precedente histórico de este modo de producción, un proceso que transforma continuamente las relaciones de valor y que conduce a la crisis.

    (Breakthroughs [Abriendo Brechas] está disponible en revcom.us; y el artículo de Raymond Lotta al que se hace referencia aquí, “Sobre la ‘fuerza impulsora de la anarquía’ y la dinámica del cambio”, se puede encontrar en la revista teórica en línea Demarcations, número 3, así como en revcom.us). [volver]

    *** Como se señala en “Parasitismo imperialista y ‘democracia’: Por qué tantos liberales y progresistas son sin vergüenzas partidarios de ‘su’ imperialismo”:

    Algunos de los asesinos en masa en otros países que ahora desempeñan un papel tan crucial en servir a los intereses del imperialismo estadounidense por todo el mundo, y en hacer posible el mantenimiento de la democracia burguesa al interior del mismo Estados Unidos (por apolillada que lo es), son los mismos que hace 40 años, y otros son diferentes — pero la realidad esencial sigue siendo que la “plataforma de la democracia” en Estados Unidos descansa en el terror fascista, de la mano con la explotación despiadada, en las naciones oprimidas del tercer mundo (América Latina, África, el Medio Oriente y Asia). [volver]

    **** En relación con esta declaración de Montesquieu —y más en general sus puntos de vista sobre la esclavitud—, reproduzco aquí lo siguiente, “Una nota de Bob Avakian sobre Montesquieu, la esclavitud y la Constitución de los Estados Unidos”, un artículo que salió en Revolución #037, 5 de marzo de 2006, posteado en revcom.us:

    Hace poco, Revolución sacó unos pasajes de un ensayo mío que se publicó en 1987: La Constitución de los Estados Unidos: Una visión de libertad según los explotadores. Ahí cito la obra De L’Esprit Des Lois (Del espíritu de las leyes) del filósofo francés del siglo XVIII Carlos Montesquieu, una de las fuentes de inspiración de la Constitución de Estados Unidos y, en particular, de la teoría de separación de poderes. Del espíritu de las leyes se publicó en 1748, y el pasaje citado da una justificación extrema y grotescamente racista de “la esclavitud de los negros”. Se ha dicho que Montesquieu escribió eso con ironía, que exageró a propósito ese argumento para polemizar contra la esclavitud de los africanos y que en general sus escritos expresan oposición a la esclavitud. Pero la realidad no es tan simple y ese no era el propósito básico de Montesquieu en esa sección del libro. Se puede decir que en Del espíritu de las leyes Montesquieu se opone en general a la esclavitud y comenta que no es apropiada en países como Francia; pero, por otra parte, menciona varias circunstancias en que la esclavitud puede ser razonable y justificada. Por ejemplo, dice que en las regiones cálidas del mundo, en particular del sur, el clima hace que la gente sea perezosa (indolente) y la esclavitud se podría justificar para hacerla trabajar (dice también que en un país donde hay despotismo y represión de los derechos políticos, es posible que la esclavitud no empeore la vida).

    Estos puntos y la discusión de la esclavitud de esa sección (libro 15) de Del espíritu de las leyes son parte de un análisis general de la naturaleza de distintas sociedades y gobiernos de diferentes países y regiones del mundo (libro 15, y también libros 14 y 16), en que Montesquieu plantea que la geografía y en especial el clima determinan en gran medida la naturaleza de diferentes pueblos, y el carácter de sus sociedades y sistemas de gobierno. Es importante ver que aunque hace una refutación lógica de ciertos argumentos a favor de la esclavitud, esto no es una polémica ni a favor ni en contra de la esclavitud ni ninguna forma de gobierno; el tono no es de argumentación moral; lo que busca es explicar por qué varias prácticas y formas de sociedad y de gobierno han existido (y en algunos casos siguen existiendo) en diferentes lugares.

    Para decirlo de otra manera, lo que Montesquieu hace en esas secciones de Del espíritu de las leyes (y en general a lo largo de la obra) es una especie de análisis materialista de dichos fenómenos y de la esclavitud en muchos lugares donde ha existido; pero debo subrayar que no es un materialismo completamente científico ni dialéctico, sino un materialismo burdo y vulgar, caracterizado y estropeado por mucho determinismo: es un materialismo mecanicista que traza una conexión directa y lineal entre factores como la geografía y el clima, y la forma de sociedad y gobierno. No describe de forma adecuada ni correcta las verdaderas fuerzas motrices del desarrollo de la sociedad humana y, de hecho, se ha aprovechado ese tipo de materialismo vulgar para justificar varias formas de opresión, por ejemplo la dominación colonial e imperialista. Debemos reconocer que en las circunstancias y en la época en que Montesquieu escribió (hace unos 250 años) ciertos aspectos de lo que quería hacer eran nuevos y rompían con la perspectiva y las convenciones asfixiantes y oscurantistas del feudalismo; pero es sumamente importante comprender que las relaciones sociales e internacionales (relaciones en que una parte de la sociedad, y del mundo, domina y explota a las otras) caracterizan y limitan su perspectiva y método, y que estos son una manifestación de dichas relaciones. Ese es el punto básico que quería enfatizar con relación a Montesquieu y la Constitución en La Constitución de los Estados Unidos: Una visión de libertad según los explotadores.

    De regreso a la cita sobre “la esclavitud de los negros” en ese folleto, de hecho hay razones para aceptar que Montesquieu no estaba de acuerdo con la justificación de la esclavitud que resume, y que en realidad le estaba haciendo una crítica irónica y satírica. Una interpretación razonable de esa sección de Del espíritu de las leyes (libro 15) es que, según Montesquieu, el argumento de que los negros no son seres humanos no es válido, que en verdad no justifica la esclavitud. Pero luego Montesquieu se pone a buscar justificaciones razonables en ciertas circunstancias; y como menciono arriba, las halla donde hay un gobierno despótico o (mediante la aplicación de un materialismo vulgar y determinista) un clima cálido que hace que la gente sea perezosa y poco dispuesta a trabajar por su cuenta.

    Así que, al investigar y reflexionar más sobre la cuestión, yo diría que es importante comprender la complejidad y las matices de lo que Montesquieu escribe aquí (y mi manera de citar a Montesquieu en el folleto sobre la Constitución no lo hace del todo); pero Montesquieu no estaba argumentando contra la esclavitud de los negros o contra la esclavitud en general. Repito, es importante tomar en cuenta que aunque se oponía a la esclavitud por principio y dijo que era bueno que la eliminaran en su país, Francia, y en Europa, no pensaba que la esclavitud era mala o injustificada en todas las circunstancias. Además, parece que Montesquieu no vaciló en invertir en compañías involucradas en la trata de esclavos. Aquí tiene paralelos con John Locke, el filósofo y teórico político inglés que, como mencioné en el mismo folleto de La Constitución, también ejerció mucha influencia en la concepción de la Constitución estadounidense. Como escribí en Democracy: Can’t We Do Better Than That? (Democracia: ¿Es lo mejor que podemos lograr?):

    “En resumen, la sociedad de la cual Locke era un exponente teórico y un partidario político práctico era una sociedad basada en la esclavitud asalariada y la explotación capitalista. No es de sorprender que, aunque se oponía a la esclavitud en Inglaterra, Locke defendió la institución de la esclavitud en ciertas circunstancias en su Segundo Tratado, sacó cuantiosas ganancias de la trata de esclavos y ayudó a escribir los estatutos del gobierno de una aristocracia esclavista en una de las colonias de Norteamérica. Como dijo Marx en un comentario mordaz: ‘El descubrimiento del oro y la plata en América, la extirpación, esclavización y la sepultura en las minas de las poblaciones aborígenes, el comienzo de la conquista, el saqueo de las Indias Orientales, y la conversión de África en una madriguera para la caza comercial de pieles negras, señaló el alba halagüeña de la era de la producción capitalista’”. [volver]

    ***** En los años transcurridos desde la redacción de este artículo, he dedicado un trabajo considerable al desarrollo de lo que significa esta “visión mucho mayor de la libertad” — lo que significaría “en la vida real”. Un resultado muy importante de este trabajo es la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, que brinda tanto una visión panorámica como un plano concreto para una sociedad y mundo radicalmente diferente y emancipador. Esta Constitución está disponible en revcom.us. [volver]