La rica historia cultural de Irán comenzó hace más de 10.000 años, con el surgimiento de importantes civilizaciones urbanas alrededor del año 4300 a. C. Ahora, Estados Unidos e Israel tienen en la mira a este valioso e irremplazable patrimonio cultural, artístico, arquitectónico e histórico.
Durante la primera semana de la guerra, las bombas israelíes dañaron fuertemente la famosa sala de los espejos del Palacio de Golestán, que data de los siglos XV o XVI.
La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) advirtió a Estados Unidos e Israel que “los bienes culturales están protegidos por el derecho internacional”, es decir, que su destrucción constituye un crimen de guerra. Para prevenir mayores daños, compartió con Israel y Estados Unidos las coordenadas geográficas de los sitios protegidos. El Ministerio de Cultura y Patrimonio de Irán también instaló banderas azules para alertar a los aviones de guerra israelíes y estadounidenses de que se trataba de sitios protegidos.
En vano.
La semana pasada, los ataques aéreos israelíes dañaron otras joyas culturales en la ciudad de Isfahán, incluido el Palacio Ali Qapu y el palacio y jardín Chehel Sotún, que datan de la dinastía safávida del siglo XVII.
“Las ondas expansivas del lunes (9 de marzo) también hicieron que los azulejos turquesa de la emblemática Mezquita Jameh se desplomaran al suelo… La mezquita, con sus minaretes de colores brillantes y cúpulas cubiertas de caligrafía persa, es reconocida como una joya de la arquitectura persa e islámica”.
El 8 de marzo, en Jorramabad, en la provincia de Lorestán, “un antiguo castillo en la cima de una colina y un cuartel militar que datan de la era sasánida de Persia, entre los años 220 y 650 d.C., sufrieron fuertes daños en un ataque aéreo”.
La escena de estos preciados sitios históricos devastados por misiles israelíes ha indignado a muchos iraníes. “Algunos se preguntan cómo una guerra librada por Israel y Estados Unidos, supuestamente contra el gobierno y las fuerzas armadas de la república islámica, ha terminado dañando su identidad y sitios culturales”.
“‘Estos lugares atesoran una memoria histórica que trasciende la ideología’, afirmó Naghmeh Sohrabi, profesora de historia del Medio Oriente y directora de investigación del Centro Crown de Estudios del Medio Oriente de la Universidad de Brandeis. ‘Son monumentos vivos a la belleza y la creación, no solo para los iraníes, sino para todos nosotros en el mundo’”.