Pasar al contenido principal

Vídeo destacado de Bob Avakian de la semana (con una traducción al español):

Acabar con la supremacía blanca y con toda forma de opresión, entretejidas en este sistema de explotación capitalista

Pasaje del discurso de Bob Avakian de 2018 titulada “Por qué nos hace falta una revolución real y cómo concretamente podemos hacer la revolución”.

La supremacía blanca y el capitalismo: han estado completamente entrelazados y estrechamente “entretejidos” a lo largo de todo el desarrollo de Estados Unidos, hasta el día de hoy; intentar acabar de verdad con la supremacía blanca mientras se mantiene el sistema del capitalismo desgarraría todo el tejido del país. 

“...tenemos dos opciones: o vivir con todo eso —y condenar a las generaciones futuras a lo mismo, o a cosas peores, si es que siquiera tengan un futuro— o, ¡hacer la revolución!”

En 2012, en ¡REVOLUCIÓN, Y NADA MENOS!, hablé del escandaloso asesinato de Ramarley Graham ese mismo año — acribillado en su propio hogar en El Bronx por la policía de Nueva York. Tenía 18 años nada más. ¡¿Tengo que decirles de qué “raza” era?! Su mamá no paraba de decir: “¡Esto tiene que PARAR!”. Y su padre repetía una y otra vez, “¡¿POR QUÉ mataron a mi hijo?! ¡¿POR QUÉ mataron a mi hijo?!”. Luego los policías se juntaron para apoyar a voz en cuello a su colega puerco que mató a Ramarley a sangre fría, burlándose vilmente de la familia y seres queridos de Ramarley, así mostrando una vez más la fea verdad de que, en la manera en que Estados Unidos fue construido, y para los de arriba en este país, la humanidad del pueblo negro nunca ha contado para nada — nunca los han valorado como seres humanos, sino objetos nada más, para ser explotados, oprimidos y reprimidos. Seis años después, tras una cadena continua de asesinatos policiales a sangre fría, yo repetiré lo que dije en ese entonces: ¿Cuántas veces más tiene que ocurrir esto? ¡¿Cuántas veces más tienen que brotar las lágrimas y los llantos de angustia y rabia de los corazones dolidos de las personas?! ¡¿Cuántas veces más, tras otro más de estos escandalosos asesinatos perpetrados por la policía, tenemos que escuchar esas palabras que echan gasolina sobre las llagas que ya nos arden: “homicidio justificado, uso justificado de la fuerza” por la policía?! ¡¿Cuántas veces más?!

Ramarley Graham... Nicholas Heyward, Jr.... Tamir Rice... Eric Garner... Darius Pinex... Oscar Grant... Manuel Díaz... Joel Acevedo... Laquan McDonald... Aiyana Stanley-Jones... Sandra Bland... Jack Sun... Renee Davis... Michael Brown... Freddie Gray… Maurice Granton Jr.... Harith Augustus... la lista sigue… y sigue… y siguede miles y miles, especialmente negros y latinos, e indígenas.

¡Si esto fuera lo único que este sistema tiene de malo, sería más que suficiente motivo para barrerlo de la faz de la Tierra!

Pero esto es sólo una parte de los ultrajes intolerables que este sistema perpetra sin parar, los que causan tanto sufrimiento innecesario para las masas de la humanidad. Así que, volvamos a “por qué” — y qué se requerirá para poner fin, de verdad, a todos los ultrajes.

¿Por qué los negros, latinos e indígenas están sometidos a la persecución genocida, la encarcelación en masa, la brutalidad y asesinato policial?

¿Por qué hay degradación patriarcal, deshumanización y subyugación de todas las mujeres en todas partes, y opresión a base de la orientación sexual o de género?

¿Por qué hay guerras de imperio, ejércitos de ocupación y crímenes contra la humanidad?

¿Por qué satanizan, criminalizan y deportan a los inmigrantes, y militarizan la frontera?

¿Por qué están destruyendo el medio ambiente de nuestro planeta?

Estos son los que llamamos los “5 ALTOS” — contradicciones profundas y determinantes de este sistema, con todo el sufrimiento y destrucción que provocan, contra los cuales habremos de protestar y oponernos de manera poderosa, con una verdadera determinación de ponerles fin, pero que sólo se eliminarán por fin acabando con este propio sistema.

¿Por qué, con todo esto, vivimos en un mundo donde sectores grandes de la humanidad viven en una pobreza extrema, en que 2.3 miles de millones de personas carecen hasta de inodoros rudimentarios o letrinas y enormes números padecen enfermedades prevenibles, en que millones de niños mueren cada año de estas enfermedades y de inanición, mientras obligan a 150 millones de niños en el mundo a dedicarse al trabajo infantil despiadadamente explotado, y toda la economía mundial se apoya en una vasta red de maquiladoras que emplean grandes números de mujeres que están sometidas de rutina al acoso y agresión sexual, un mundo en que 65 millones de refugiados han sido desplazados por guerras, pobreza, persecución y los efectos del calentamiento global?

¿Por qué es así el estado de la humanidad?

Hay una razón fundamental: la naturaleza básica del sistema del capitalismo-imperialismo bajo el cual vivimos y la manera, por su propia naturaleza, en que continuamente perpetra un horror tras otro. Y, en términos fundamentales, tenemos dos opciones: o vivir con todo eso —y condenar a las generaciones futuras a lo mismo, o a cosas peores, si es que siquiera tengan un futuro— o, ¡hacer la revolución!

Pero, ¿qué es la base científica para decir que este sistema es la fuente de todo esto, que está entretejido en la estructura misma de este sistema y por eso es imposible eliminar estos ultrajes reformando este sistema, y que más bien hay que derrocarlo? Volvamos a esos “5 ALTOS”.

La opresión del pueblo negro y de otra gente de color

Este sistema en Estados Unidos fue fundado en el genocidio y la esclavitud. Desde el principio, trataron a los afroamericanos y los indígenas como “parías”, una casta de personas menos que humanas que no merecían los mismos derechos y oportunidades como los europeos que colonizaron el territorio. Se vertió supremacía blanca en los cimientos y en todas las instituciones de Estados Unidos. La unificación de “Estados Unidos” se logró por medio de una “componenda”, redactada en la Constitución fundadora, que institucionalizó la esclavitud; y durante generaciones el trabajo de los esclavos producía una gran parte de la riqueza de Estados Unidos. Como dije en Lo BAsico 1:1: “Sin la esclavitud, Estados Unidos no existiría tal como lo conocemos hoy. Eso es una verdad simple y básica”. Y luego, cuando ya no era posible contener los conflictos los que en cierta medida esa “componenda” fundadora había mantenido bajo control, estalló la Guerra Civil entre los estados sureños esclavistas y los estados norteños que cada vez más se basaban en la explotación del trabajo asalariado por los capitalistas. Pero, poco después del fin de esa Guerra Civil, se fraguó otra “componenda”, que fue una continuación de la “componenda” original bajo las nuevas condiciones: El país fue reconstruido a base de reafirmar y reforzar la supremacía blanca — subyugando y aterrorizando a las masas del pueblo negro, aún en su inmensa mayoría en el Sur, en la condición de “ciudadanos de segunda clase”, explotados en condiciones muy parecidas a la esclavitud (y a veces todavía literalmente esclavos) por los dueños blancos de plantaciones y dueños de otras propiedades, y se seguía robando tierras y el sustento a los indígenas por medio de la conquista armada y el diezmo de masacres, encierro en reservas y el genocidio cultural, que han resultado en la pobreza, la opresión y la represión las que se sigue infligiendo a los indígenas a la fecha.

Bajo la esclavitud, eran las patrullas y milicias armadas, organizadas por los amos de esclavos, las que cazaban a los esclavos que se rebelaban, o simplemente trataban de escapar, y aterrorizaban a las masas de negros en conjunto. Después de la esclavitud, bajo la segregación Jim Crow, fue el Ku Klux Klan, junto con los sherifatos locales, los que en gran medida desempeñaban este papel. Hoy, en las condiciones en que se encuentran las masas negras en los ghettos de las comunidades urbanas marginadas, el papel que en el pasado desempeñaron las patrullas de cazadores de esclavos y luego el Ku Klux Klan y los sherifatos locales, ahora lo hacen las fuerzas policiales urbanas fuertemente armadas. Esto es una gran parte del papel general de la policía — lo que, como dije en Lo BAsico 1:24:

“...no es de servir y proteger a la gente, es para servir y proteger el sistema que gobierna sobre la gente. De reforzar las relaciones de explotación y opresión, las condiciones de pobreza, miseria y degradación que el sistema ha impuesto sobre la gente y está determinado a mantenerla allí. La ley y el orden que representa la policía con toda su brutalidad y asesinato es la ley y el orden que refuerza toda esta opresión y locura”.

En los días de la esclavitud, y luego la segregación Jim Crow tras la Guerra Civil, los opresores salvajemente explotaban y aterrorizaban a los negros, asesinando brutalmente a los que consideraron una amenaza, o que “no se quedaban en su lugar”, pero no mataban ni encarcelaban a una enorme parte de la población negra, porque necesitaban de su trabajo como una fuerza vertebral y fuente crucial de ganancias para las plantaciones de algodón y la economía general en el Sur (y en Estados Unidos en su conjunto). Hoy, con la concentración de grandes números de negros en las comunidades urbanas marginadas, y con el traslado de muchas fábricas y otras empresas capitalistas fuera de los centros urbanos, la policía ha matado a miles de negros en las últimas décadas, y desempeñan un papel clave para mantener forzosamente a las masas del pueblo negro en una situación donde, sobre todo los jóvenes a los que el sistema ha robado de todo futuro, miles se están matando unos a otros, y millones están encarcelados o de alguna otra manera están bajo el control del supuesto “sistema de justicia”.

Ya que la supremacía blanca es un elemento tan determinante de Estados Unidos, no son solamente los afroamericanos e indígenas los que están sometidos a la discriminación, degradación y brutalidad, sino la gente de color en general, y ahora esto se aplica en formas muy agudas a los que tienen sus raíces en México, El Salvador y otras partes de Centroamérica y el Caribe, lugares qué están fuertemente atrapados en una red de dominación y explotación por los imperialistas de Estados Unidos, cuyo saqueo de estos países ha obligado a muchos a emigrar al propio Estados Unidos.

La supremacía blanca y el capitalismo han estado totalmente entretejidos y estrechamente “articulados” a lo largo de todo el desarrollo de Estados Unidos, al día de hoy; intentar acabar realmente con la supremacía blanca y al mismo tiempo conservar el sistema del capitalismo, desgarraría todo el tejido del país. La supremacía blanca y el capitalismo  no es posible superar y por fin abolir la primera sin derrocar y por fin abolir el segundo.