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Vídeo destacado de Bob Avakian de la semana (con una traducción al español):

Los años 1960, la Revolución Cultural al interior del PCR y la necesidad de líderes revolucionarios con una fundamentación científica

Bob Avakian on the cultural revolution in the Party

 

Un corto de la sesión de preguntas y respuestas al final del discurso de 2018: Por qué nos hace falta una revolución real y cómo concretamente podemos hacer la revolución.

“En este momento, en las filas de los revcom, urge y apremia mucho que se dé un salto adicional —ahora mismo— en forjar un núcleo colectivo de líderes con fundamentación científica, basados firmemente en el método y el enfoque del nuevo comunismo, que lo apliquen sistemáticamente y forcejeen con la forma de aplicarlo a una realidad compleja y continuamente cambiante. Esto es necesario para atraer, formar y solidificar —en un marco de tiempo ‘finito’, no en un marco de tiempo amorfo— a una ‘masa crítica’ de revolucionarios dedicados con una fundamentación científica con un cuadro de “comandantes estratégicos” cada vez más templados y en continua expansión — que sea capaz de atraer, formar y dirigir a unas filas revolucionarias más amplias continuamente crecientes con una fundamentación sólida en el método y enfoque científico del nuevo comunismo y de manera concomitante una capacidad de aplicarlo creativamente, capaz y con la orientación de emprender la lucha con confianza y energía para desarrollar la lucha para ganarse a crecientes números de personas a esto, lo que incluye emprender una lucha convincente basado en principios contra la oposición y ataques oportunistas carentes de principios”.

— Bob Avakian, de su nueva obra importante “LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura?”, que está disponible en revcom.us.

La traducción al español:

Los años 1960, la Revolución Cultural al interior del PCR y la necesidad de líderes revolucionarios con una fundamentación científica

En cuanto a toda esa complejidad, pues sin abordarla de manera científica, uno va a quedar corto. Tampoco se trata de una cosa mágica de que siempre le vaya a salir bien si uno lucha para aplicar la ciencia de manera sistemática. Pero sin hacerlo, uno no tendría ni chance.

Si uno se pone a pensar en toda la complejidad de todo esto. Y por eso necesitamos, como dije, activar y preparar, no simplemente una que otra persona sino decenas y al final cientos y miles de personas que sean capaces de ser líderes de esta revolución en todos los niveles diferentes y que continúan aprendiendo más y dirigiendo mejor al hacerlo.

No se puede hacer eso con unas pocas personas. Sí podemos empezar con un número relativamente reducido de personas, que es lo que somos, pero de ahí tenemos que salir en la sociedad y construir todo esto y poner en marcha todo un proceso en que más personas, en ola tras ola, lleguen a formar parte de esta revolución y vengan aprendiendo a ser líderes, debido a que todos pueden aprenderlo.

Miren, no les voy a echar mentiras. No voy a fingir que si tienes seis meses de participación, vas a poder dar dirección al mismo nivel que una persona que lleva décadas trabajando en esto. Suponiendo que la persona que lleva décadas trabajando en eso, haya trabajado de la manera correcta.

Eso me lleva a la pregunta que hiciste sobre la revolución cultural al interior del partido y por qué tuvimos que hacerlo debido a que el partido se había desviado del camino y había perdido su orientación revolucionaria.

Miren, uno de los temas de los que hablé, 1968 y todo aquel período al cual se refiere como los años 1960 o lo que sea. Se dio una gran agitación revolucionaria en aquel entonces. Pero luego el mundo cambió.

No se hizo una revolución en Estados Unidos. La guerra de Vietnam terminó de cierta manera que no era… A corto plazo. Era una gran derrota para el imperialismo estadounidense y algo bueno, algo muy bueno para la gente del mundo. Pero de ahí el desarrollo de la situación en el mundo no era que el pueblo revolucionario…

Me acuerdo de la primera vez que conocí a Huey Newton en —no me acuerdo cuando pasó eso— 1966 por ahí, conté la historia en mi autobiografía. Asistí un programa cultural, un programa cultural afroamericano en un colegio comunitario local, y él se me acercó porque yo era, me parece, quizá uno de los dos blancos que asistieron, y se me acercó y me dijo: “¿Tú quién eres, Sócrates?” Pues yo usaba barba y toda la cosa. Y contesté: “No”. 

Supongo que él creía que yo tenía pinta de filósofo o algo así. Pero me acuerdo de que nos pusimos a platicar y él dijo: “¿Estás en el grupo fulano?”, y le contesté que no. Dijo: “Está bien, no son revolucionarios. Estás con el grupo mengano?” Le dije que no. “Está bien, no son revolucionarios”. 

Pero cuando él empezó a hablar de la revolución, la idea que tenía era más o menos que en el tercer mundo hubo esa ola de luchas anticoloniales y guerras revolucionarias, etcétera. Y por eso, me señaló en aquel entonces, dos tercios de las personas en el mundo están a nuestro lado. Por eso estamos destinados para ganar.

Bueno, era una concepción algo ingenua. 

No me da tiempo de detallarlo todo, pero Huey Newton desempeñó un papel muy importante y avanzado en cierto período. Pero todos teníamos entendimientos muy poco desarrollados y no tratábamos las cosas muy científicamente en aquel entonces, y cuando las cosas cambiaron, cuando esa ola de lucha anticolonial se amainó y llegó a ser algo diferente y luego el socialismo en China se nos quitó, cuando el capitalismo se restauró ahí, lo que fue un acontecimiento importante en el mundo, aunque ellos no nos lo cuentan en esos términos. Hacen como si todavía fuera comunista o algo porque el partido todavía se llama a sí mismo comunista. Pues cualquiera puede llamarse lo que quiera. Es cuestión de analizar, cabe repetir, científicamente, de veras lo que son, lo que hacen en realidad. Han restaurado el capitalismo ahí, eso es lo que hacen. Pues se quedan con la etiqueta de comunista porque les es útil políticamente en este momento, pero eso no significa que sean comunistas. Uno examina el contenido concreto de lo que están haciendo y lo analiza científicamente.

Pues ocurrían todas estas cosas, y luego se dio un ataque, un ataque concentrado, que se inició en particular con la presidencia de Ronald Reagan y todo lo que acompañó eso, desde 1980, un ataque contra todo lo que los años 1960 representó, todas las cosas positivas de los años 1960: la lucha contra el racismo y la supremacía blanca y la lucha en torno a las mujeres y el derecho al aborto y la opresión de las mujeres y todo eso, etcétera, etcétera.

Todas estas cosas eran blanco de un ataque concertado de parte de un sector poderoso de la clase dominante. Y con todos estos cambios en Estados Unidos… y estaban haciendo lo que antes llamábamos “revocar veredictos”. 

En otras palabras, durante los años 1960 las personas aprendieron mucho sobre la historia de Estados Unidos de la cual hablé al principio de mi discurso aquí y sobre el papel de Estados Unidos en el mundo. Muchas personas aprendieron esas cosas y de ahí ocurrió un ataque concertado para decirles que todo eso era incorrecto e inculcarles de nuevo la propaganda de que Estados Unidos es un país muy especial, una resplandeciente ciudad en la colina. El excepcionalismo estadounidense. Que Estados Unidos no se fundó en la esclavitud, se fundó en la libertad. Todas esas barbaridades. Y junto con eso se dio una batalla concertada y determinada de calumniar y tergiversar la experiencia del socialismo no solamente en la Unión Soviética sino especialmente en China, que era la experiencia más avanzada que hemos tenido de la sociedad socialista, al mismo tiempo que hubo deficiencias reales ahí.

Así pues, en cuanto al efecto de todo esto: no vivimos en una cámara de aislamiento. Los revolucionarios y los comunistas en el mundo no vivimos en una cámara de aislamiento en que lo que pasa por ahí en la sociedad, pues salimos a tratar de cambiar el mundo pero el mundo no nos afecta. Somos parte de este mundo y éste nos afecta, y todo lo que acabo de describir, ola tras ola tras ola de la embestida ideológica y política contrarrevolucionaria contra todo lo positivo de los años 1960 y toda la gran experiencia del socialismo y en particular China y la Revolución Cultural, pues todo eso empieza a desgastar a las personas. Uno empieza a pensar, bueno estábamos a favor de la revolución, aún estamos a favor de la revolución, aún estamos a favor del socialismo y el comunismo. Pero quizá eso vaya a ocurrir en algún otro tiempo o algún otro lugar. Ahorita continuamos no más, mantenemos la bandera en alto y ya. Además, en gran medida, la gente seguía sustentándose en gran medida en lo que había entendido acerca de lo que había surgido de la década de los 1960.

Ya mencioné el punto de vista que Huey Newton planteó al hablar conmigo y eso me impactó, de manera positiva. Me impulsó por el camino hacia la revolución, para que quede claro, pero no era un entendimiento científico realmente correcto de lo que ocurría en el mundo y todas las contradicciones. 

Y si uno vivió en ese período, más o menos pensaba de la siguiente manera: que se dio toda una ola en que cada vez más personas salían enajenadas del sistema y desafiaban al sistema, querían un cambio radical y tenían sentimientos revolucionarios. 

Pasó de abarcar miles de personas a muchos millones de personas, a toda una generación. Bueno, pues, George W. Bush era parte de esa generación, pero él no cuenta. 

Toda una generación iba por ese camino, incluidos los de la clase media y los estudiantes universitarios, millones de personas. Salió una canción de un grupo, no me acuerdo del nombre ahorita, pues estoy algo de cansado. Quicksilver Messenger Service. Esta canción, “Y conmigo, ¿qué?”, básicamente decía miren, a mí, o sea quería decir, a nosotros. Estamos en todas partes. Estamos en las fábricas de ustedes. Estamos en sus escuelas. Incluso estamos en su ejército.

¿Qué van a hacer conmigo? Y tenía una línea, “Creo que la revolución está a la vuelta de la esquina”. 

Bueno, pues, no eran Bob Dylan, en cuanto a su impacto en la sociedad. No eran Jefferson Airplane, si ustedes los conocen. Pero eran un grupo importante, un grupo musical que surgió en el Área de la Bahía de San Francisco, y cantaban esta canción de que “Creo que la revolución está a la vuelta de la esquina” y que, en líneas generales, acertaban mucho en cuanto a lo que eso significaba.

Pero la gente entendía la situación más o menos así: que este movimiento va a seguir y seguir y seguir, y cada vez más personas le van a entrar y al final va a llegar a ser tan grande que de alguna forma vamos a arrasar con aquellos y ya.

Bueno, a lo mejor nadie, de seguro no todos, lo hubieran expresado de esa forma exactamente, pero así era el tipo de sentimiento y el entendimiento básico. Y luego cuando todo aquel entró en reflujo y no ocurrió así, las personas se desorientaron, e incluso los comunistas, incluso en el partido hubo muchas personas que seguían con ese tipo de punto de vista. Y cuando no ocurre de la manera esperada, pues uno empieza a dudar de todo. Bueno, quizá estábamos equivocados. Ya que son las masas de personas las que hacen la revolución y las masas no están de ánimo para la revolución, pues a lo mejor nos equivocamos sobre la revolución.

Todo este tipo de cosas. Y en cierto punto, se me quedó claro que si continuáramos así, echaríamos a perder todo el asunto. Lo que sería una terrible traición a las masas de personas. 

Es que una de las cosas que era muy positiva que sí salió de los años 1960 es que sí se contaba con un partido comunista revolucionario que se formó tras toda esa experiencia que podría desempeñar un papel de vanguardia para trabajar en concreto por la revolución que hacía falta. Y estaba a punto de irse por el desagüe, lo que hubiera sido una traición tan fea. 

Por eso debimos tener una revolución cultural al interior del partido para decir: tenemos que subir de nuevo al sendero de la revolución. Y para hacerlo tenemos que volvernos mucho más científicos. Tenemos que examinar muy científicamente lo que una revolución abarca.

¿Cuál es el problema y cuál es la solución, con toda su complejidad y todas las contradicciones de las que hemos hablado? Y eso es una lucha constante. La razón por la que quise hacer lo que estamos haciendo aquí hoy es que nos hace falta que muchas personas nuevas entren a esta revolución, se vuelvan parte de esta revolución, ayuden a resolver los problemas de la revolución.

Ya sé que quizá preguntes: “Bien, ¿Cómo voy a resolver los problemas de la revolución? Si apenas supe de eso hace seis semanas”. 

Bueno, toda persona comienza en algún lugar, y toda persona tiene algo que contribuir, y sí realmente necesitamos que las personas se vuelvan parte de esta revolución. Como dije, las personas deben comenzar con lo que puedan hacer de inmediato y lo que tengan confianza para hacer algo que contribuya, y deben aprender más y contribuir más y seguir avanzando e integrarse en el momento en que estén convencidos de todo eso, incluido el ateísmo. 

Intégrate al partido y ayuda a fortalecer al partido para que se convierta en la vanguardia revolucionaria que debe ser.

Y mientras tanto, sal en la sociedad y trabaja entre amplias cantidades de personas al mismo tiempo que vienes aprendiendo y luchando y determinando si estás de acuerdo con todo esto. Ayuda a activar la participación de más personas para que formen parte de este proceso para que podamos avanzar hasta un punto en que miles de personas se hayan organizado en esta revolución, y créeme, si hay miles de personas organizadas en esta revolución actuando todas de manera unificada — no quiero decir, “Yo pienso igual que tú, no tengo ninguna idea propia”, no — quiero decir, contando con un enfoque científico y luchando juntos para reconocer y resolver los problemas de la revolución.

Si logramos tener a miles de personas haciendo eso, vamos a influenciar e impactar a toda la sociedad muy en grande.

Así que eso es lo que necesitamos.

Esto lo he dicho antes — hay que entenderlo de la manera correcta; pero los millones y los miles de millones de personas que sufren en el mundo están contando con nosotros, aunque no lo sepan. Y muchas de ellas nos dirán que estamos mal. “Ustedes no saben de lo que están hablando”. Yo iba a decir una mala palabra, pero ya he dicho muchas hoy. Pero, “Ustedes no saben de lo que están hablando. Eso no va a llegar a nada. Nadie está de acuerdo”. 

Incluso las personas que nos dicen eso, aunque no lo sepan, están contando con nosotros en un sentido real, debido a que lo que representa esto del cual estamos hablando y con el cual estamos bregando aquí, es la única manera de salir a esta locura para estas masas de personas, millones y miles de millones de personas, sépanlo o no todavía.

Por lo tanto, esta es una responsabilidad que todos estamos llamados a asumir y a la que contribuir en las formas en que nos sea posible, a la vez que seguimos aprendiendo, luchando, y bregando unos con otros — y seguimos esforzándonos por comprender las cosas con mayor profundidad y por decir lo que consideramos que es incorrecto, si es que algo nos parece incorrecto, y debatiendo las diferencias.

No me refiero a luchar de esta manera [se pone en postura de pelea o boxeo], sino a debatir y confrontar ideas para determinar lo que es correcto y cómo ir avanzando.

Eso es lo que todos estamos llamados a hacer, lo que estamos llamados a hacer más que nada es a salir en la sociedad y movilizar y preparar a muchas más personas para que formen parte de eso junto con nosotros.

Vea también:

Las Entrevistas a Bob Avakian, 2025: ¡La humanidad no tiene que vivir así! (en inglés)

Primera parte: El fascismo, el capitalismo y la salida a la locura

Segunda parte: El nuevo comunismo: una forma completamente diferente de vivir, un sistema fundamentalmente diferente

Y un importante mensaje de Bob Avakian (en español) - 2025: Un año nuevo — retos nuevos profundos — y un camino profundamente positivo hacia adelante frente a un horror muy real.

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