Traducción al español:
Mira a Ronald Reagan, considerado un icono casi religioso en Estados Unidos.
Este es un hombre que es un criminal monstruoso a gran escala. Apoyó regímenes criminales y brindó apoyo y asistencia a regímenes criminales desde Guatemala hasta Mozambique y muchas otras partes del mundo, masacrando a muchos miles en el caso de Guatemala — hasta 200.000 personas en ese pequeño país, por regímenes respaldados por Estados Unidos en general, pero especialmente apuntalados por Ronald Reagan.
¿Recuerdan cómo Ronald Reagan anunció su presidencia para Estados Unidos? ¿Dónde y qué hizo? Fue a Filadelfia, Misisipí, para anunciar oficialmente su candidatura. Filadelfia, Misisipí, fue el lugar donde tres activistas por los derechos civiles fueron secuestrados y luego asesinados en el Sur en los años 1960. Reagan fue allá, pero no simplemente fue allá. Fue allá para pronunciar un discurso efusivo en defensa de los derechos de los estados, que todos saben o deberían saber que son palabras clave poco disimuladas para la opresión del pueblo negro en Estados Unidos.
Él fue a Filadelfia, Misisipí para hacer esto. Y este es un gran modelo e icono al que todos debemos admirar.
Y además de todo lo demás, Reagan reavivó la idea de que la Guerra de Vietnam fue una gloriosa y heroica empresa por parte de Estados Unidos. Una guerra en la que masacraron entre dos y tres millones de personas, destruyó gran parte de las tierras agrícolas del país, echaba gasolina gelatinosa sobre niños pequeños que se pegaba a su piel y que los quemaba, destruyó hospitales con cruces rojas en su techo que indicaban que eran hospitales, bombardearon presas, bombardearon aldeas y masacraron civiles.
Y mientras esto ocurría, Estados Unidos lanzó armas antipersonas sobre el país de Laos, vecino de Vietnam. Armas que siguen matando a niños pequeños que las recogían del suelo. Bombas de fragmentación. ¿Sabes cuántas lanzaron durante esa guerra tan solo en Laos? Casi 300 millones.
Y cuando Obama se postuló para la presidencia en 2008, elogió a Reagan por revivir el optimismo en Estados Unidos y sobre el mismo.
¿Dónde está el “mantenerlos honestos” sobre todos estos hechos?
O veamos a Jimmy Carter, el gran humanitario y hombre de paz. E irónicamente, en su propio pensar, a su propia manera, dentro de su propio marco, probablemente se considera a sí mismo y desde su propio punto de vista intenta ser un humanitario. Hábitat para la Humanidad y un hombre de paz.
Pensemos en finales de los años 1970. Se dio una revolución en Irán. Desafortunadamente, fuerzas fundamentalistas islámicas se apoderaron de esa revolución y la desviaron, lo que ha llevado a horrores continuos para la gente de allí durante las últimas décadas.
Pero fue un verdadero levantamiento auténtico del pueblo que se hizo frente a una tremenda represión por parte de las fuerzas del Sha de Irán, quien había sido puesto en el poder por Estados Unidos mediante un golpe de estado de la CIA en los años 1950 y fue mantenido en el poder hasta finales de los 1970. En un solo día durante esa revolución, los soldados del Sha mataron hasta 10.000 personas.
Pero como escribió el Chicago Tribune en aquel momento, “el Sha de Irán puede ser un déspota, pero es nuestro déspota”. Estados Unidos siguió apoyándolo incluso ante este auge revolucionario hasta que ya no pudiera hacerlo. Y luego lo dejó venir a Estados Unidos, que, por cierto —QUE SE JODA Ben Affleck—, debido a que este es el contexto en el que se tomó el control de la embajada estadounidense, y en aquel momento fue denunciada como un nido de espías, que era exactamente lo que era.
Y no defiendo ni tengo unidad alguna con las fuerzas fundamentalistas islámicas que, una vez más, se han apoderado de la situación y han oprimido al pueblo en Irán. Pero aquel fue un levantamiento justo del pueblo mediante esa revolución en Irán.
¿Y qué hizo Jimmy Carter en este contexto? Emitió una declaración de política, una directiva que declaraba —que claramente iba dirigida contra la Unión Soviética— que declaraba que si ésta se entrometía en esta situación, Estados Unidos respondería con la acción adecuada. Y estaba muy claro que esto implicaba el posible uso de armas nucleares con todo lo que eso significaría en caso de usar armas nucleares contra la Unión Soviética.
Recuerdo que me impactó la declaración de Carter en ese momento. Dijo, fíjense — pero un poco de geografía primero. La Unión Soviética colinda con Irán. Ahora bien, la Unión Soviética no era socialista en ese momento. Era un rival de Estados Unidos que se había convertido en capitalista-imperialista.
Pero sí colindaba con Irán. Tenlo en cuenta cuando pienses en esta declaración de Jimmy Carter. “Si alguna fuerza externa interfiera en la situación en Irán, Estados Unidos se verá obligado a tomar las medidas adecuadas”.
“Alguna fuerza externa”. Aparentemente, Irán, sin que lo sepamos, es un estado de Estados Unidos. Así que Estados Unidos no es una fuerza externa cuando lleva a cabo un golpe de estado, mantiene un régimen, lo apoya masacrando al pueblo y luego amenaza con una guerra a la Unión Soviética, que colinda con Irán.
¿Por qué? ¿Debido a que Jimmy Carter es un hipócrita? No. Quizá lo sea en algunas dimensiones, pero mucho más fundamentalmente, debido a que esta es la lógica y estas son las dinámicas y la naturaleza básica y el funcionamiento de este sistema.
Ahora bien, ¿cuántas personas sabrían de qué hablo? ¿Y es esto tan solo trivial, o guarda relación con cosas muy básicas e importantes? ¿Por qué tantas personas no sabrían de esto?
Aquí va un reto: nombra un continente en el que estos imperialistas no hayan cometido atrocidades a gran escala.
Antártida. [¡zumbido fuerte!]
Ni siquiera ahí, si piensas en lo que su sistema está haciendo al medio ambiente.
Y podríamos seguir y seguir y seguir y no obstante tocar solo la superficie y hablar de algunos pocos de los crímenes aparentemente interminables que han cometido y sobre los que han mentido por todo el mundo, haciéndose pasar por los defensores del mundo libre.
Nadie debería dejarse engañar por su ropa cara ni por el hecho de que muchos de ellos estudiaron en universidades de élite y pueden pronunciar palabras almibaradas con lenguas sofisticadas. Son, sin exagerar, tiranos brutales y asesinos en masa de clase mundial y a escala global.
Además de los millones que han masacrado de otras maneras, estos imperialistas incluso usaron bombas atómicas para aniquilar a cientos de miles de civiles y devastar ciudades en Japón al fin de la Segunda Guerra Mundial. Poco después, a principios de los años 1950, Estados Unidos continuó con el desarrollo y las pruebas de la bomba de hidrógeno, un arma de genocidio en masa mucho más potente que la bomba atómica. Esto escaló la carrera armamentística nuclear hasta un nivel en el que la propia existencia de la humanidad volvió a ponerse en riesgo.
En ese momento, como si esto no fuera suficiente, los estrategas bélicos estadounidenses consideraron seriamente usar bombas de hidrógeno para destruir la Unión Soviética y China, con cálculos fríos de que esto mataría al menos a 200 millones de personas. Esto salió a la luz en un programa de la PBS sobre Robert Oppenheimer, a quien llaman el padre de la bomba atómica.
Pero una vez más, es muy importante entender que esto no se debe a alguna naturaleza malvada de esa gente, en el sentido de rasgos o carácter personales, ni a que tengan el diablo en sí. Y no se debe a que formen parte de alguna conspiración secreta. No se debe a que los Illuminati hayan estado ocupando la Casa Blanca todo este tiempo.
Una vez más, se debe a las dinámicas de este sistema y a la forma en que establece el marco básico, las condiciones y los límites de las decisiones que estos políticos pueden tomar.
E incluso alguien con este tipo de impulsos humanitarios amantes de la paz se encontró como jefe ejecutivo y comandante en jefe del imperio estadounidense en una posición en la que esta fue una declaración que se sentía obligado a hacer. No digo que no quisiera hacerlo, pero esto es lo que la situación lo llevó a hacer: amenazar al mundo entero con la aniquilación nuclear.