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Vídeo destacado de Bob Avakian de la semana (con traducción al español):

¿Qué tiene de nuevo el Nuevo Comunismo?

Bob Avakian: What is New in The New Communism?

 

¿Qué tiene de diferente y nuevo el nuevo comunismo? … el nuevo comunismo es una continuación, pero también un salto cualitativo más allá, y en unos aspectos importantes una ruptura con la teoría comunista tal como se había desarrollado anteriormente.

De la redacción: Un corto de Las Entrevistas a Bob Avakian 2025, “¡La humanidad no tiene por qué vivir así!”, Segunda parte: “El nuevo comunismo: una forma completamente diferente de vivir, un sistema fundamentalmente diferente”

Vea la entrevista completa en inglés en @bobavakianofficial.

Traducción al español:

Sunsara Taylor: Quiero volver a la parte de las formas en que has ido más allá, ya que me ayudaste con “más allá” o “más lejos”, formas en que has ido más allá del comunismo tal como se entendía y como se había llevado a cabo antes del nuevo comunismo.

Bob Avakian: Obviamente, es un tema muy amplio, y he escrito sobre ello, por ejemplo, en una obra mía titulada Breakthroughs (Abriendo Brechas), que pueden consultar en revcom.us. En ella se habla del avance histórico inicial de Marx al que me he referido, y luego del avance posterior con el nuevo comunismo.

En la concepción inicial del comunismo y en las sociedades socialistas que surgieron a partir del intento de aplicarlo, primero en la Unión Soviética, desde la revolución de 1917 hasta mediados de los años 1950, cuando se restauró el capitalismo. Y luego en China, con el triunfo de la revolución de 1949 hasta, como dije, después de la muerte de Mao en 1976, cuando se restauró el capitalismo. Y se puede ver, por el hecho de que estoy hablando de la revolución que se hizo y de la restauración del capitalismo, que este es un proceso tremendo de lucha contra el viejo mundo y todas las viejas costumbres que siempre están activas y listas para resurgir y volver al poder y revertir todos los logros emancipadores que la revolución ha alcanzado.

Explicar todo esto en detalle llevaría mucho tiempo, y ya he escrito extensamente al respecto. Pero lo básico es que, en el desarrollo del movimiento comunista hasta la revolución china, existían ciertos conceptos como la idea de la reificación, por ejemplo, de la clase obrera o del proletariado. La idea de que, por su mera posición en la sociedad como clase explotada —y esto se aplicaba de forma más amplia a las personas explotadas y oprimidas—, por la mera virtud de su posición y las condiciones a las que estaban sometidas, quienes formaban parte de esa clase sacaban la idea o llegaban a la idea correcta, de forma más o menos espontánea, sobre hacia dónde debían ir las cosas.

Y ahora se ve mucho de eso, ya que gran parte del pensamiento posmodernista ha retomado algunas de estas ideas, aunque ya no se trata tanto del proletariado, sino de diferentes identidades. Y que cada identidad sabe, debido a su propia realidad vivida, cuál es la respuesta a su propia situación. Hubo mucho de eso en el movimiento comunista, esa especie de reificación, como se le llama, donde la idea era que el proletariado llegaría espontáneamente a comprender dónde residen sus intereses, por qué necesita hacer la revolución y cómo necesita hacerla, etc.

Algo de eso se encontraba en Marx y Engels. Lenin luchó contra parte de eso al liderar la revolución rusa. Pero también hubo algo de eso que perduró a lo largo de la historia del movimiento comunista hasta la revolución china. Y eso es incorrecto.

Lo que también iba de la mano con eso era la noción, propagada en cierta medida, de la inevitabilidad de la victoria de la revolución comunista. Algunos incluso decían que estábamos condenados a alcanzar el comunismo. Pues bien, lamentablemente, no. No existe ningún “Gran Impulsor” en la historia.

Una de las cosas es que los comunistas son ateos, porque son científicos y entienden que no existen seres ni fuerzas sobrenaturales. Pero algo de la misma idea se infiltró en el movimiento comunista, en el sentido de que existe una especie de “Historia” con mayúscula que, básicamente, conduce todo hacia el comunismo de forma inevitable.

Y eso no es cierto. Es una cuestión de lucha y el resultado de esa lucha no está determinado.

Se trata de lo que logren quienes tomen conciencia de la necesidad de esta revolución y lideren a las masas de personas, de lo que sean capaces de conseguir — en contraposición a lo que puedan imponer quienes se oponen y buscan ahogar en sangre sus intentos de llevar a cabo esa revolución. Así que también era necesario romper con esa noción. Y eso también se dio, junto con ella, en la revolución china.

Es decir, hay mucha difamación contra la Revolución Cultural en China, por ejemplo. No solo creó una gran cultura revolucionaria en la que las masas de personas que hacían la revolución en realidad subieron al escenario por primera vez en la historia, sino que también dio origen a lo que legítimamente puede llamarse democracia de masas, con cientos de periódicos producidos por las masas de personas en lucha. La gente colocaba en las paredes lo que se llamaban cartelones de grandes caracteres, básicamente documentos políticos, similar a la forma en que se reparten volantes, carteles, etc. y ahora recorren el internet y exponen sus ideas y llevan a cabo lucha. Había muchísimo de eso que se ignora, se tergiversa y se difama.

Pero existía una cierta limitación, a pesar de la enorme efervescencia política que se vivió durante la revolución china, y especialmente durante la Revolución Cultural. Había una cierta limitación de que todo debía enmarcarse dentro de un contexto donde se partía de la premisa de que el comunismo era correcto y que, si bien se podía criticar a ciertos líderes por desviarse del comunismo, para ser honesto, si uno criticara a Mao, por ejemplo, podría meterse en serios problemas.

Así que se dio una tremenda agitación política de masas y efervescencia de masas en el ámbito político y lucha. Pero también hubo limitaciones y también se dieron algunos excesos. Ahora bien, esos excesos están muy exagerados y no caracterizan este tremendo levantamiento político de masas de literalmente cientos de millones de personas.

Pero en ese proceso existían ciertas limitaciones que también están relacionadas con la idea de que, por ejemplo, si alguien provenía de una familia de clase alta, era sospechoso, a pesar de que el propio Mao afirmó: “Soy un intelectual, provengo de una familia privilegiada”, pero llegó a ser un revolucionario comunista. Aun así, persistía la idea de que si uno provenía de una familia privilegiada, automáticamente era sospechoso.

Y podemos observar algo similar en la cultura actual, aunque no se haga en nombre del comunismo. Si eres privilegiado, pues tus ideas son vistas con recelo.

En lugar de que, el que las ideas de las personas sean correctas o no depende de si son ciertas o no, lo que significa que corresponden o no a la realidad tal como está en los hechos. Y sí, la realidad está en movimiento y está cambiando, pero tal como está en los hechos. Y sea cual sea el origen y la identidad de cada persona, hay que evaluar sus ideas en función de si en realidad corresponden a la realidad o no.

Y esa fue una de las limitaciones en la Revolución Cultural, por tan genial que ésta fuera en muchos sentidos. La idea de que existe una verdad de clase: que existe una verdad que sirve al proletariado, y luego está una verdad, existen ideas que van en contra del proletariado, y existe la verdad de la burguesía y de los explotadores capitalistas, la cual no sirve.

Y es complicado porque, quienes quieren reforzar la explotación pueden citar algunas cosas que son ciertas, o ciertas limitaciones, y utilizarlas para atacar todo el proyecto. Pero no obstante, es necesario un proceso de forcejear y desmenuzarlo todo sobre la base de lo que es cierto o no.

Por ejemplo, leí algo de Zbigniew Brzezinski, quien fue un importante asesor del presidente Carter (fallecido hace poco) y desempeñó un papel muy nefasto como funcionario del imperialismo estadounidense. Escribió sobre la revolución rusa de que existía una cierta tendencia hacia la autocracia en la sociedad rusa, hacia la tiranía, si se quiere, y que esto se filtró en la revolución rusa y explicaba por qué fue represiva.

Y yo simplemente dije: “Ah, esto es una tontería”. Fíjense que toda la revolución rusa avanzaba en contra de todo lo relacionado con la vieja sociedad y toda la tiranía de las antiguas clases dominantes, los zares y los explotadores capitalistas en Rusia.

Y luego, lo reflexioné un poco más y dije: bueno, se dieron problemas en la revolución rusa. En ciertos sentidos, existían algunos aspectos en que se volvió represiva y sofocó la necesaria efervescencia intelectual y cultural que se tenía que llevar, y la lucha ideológica sobre qué es cierto y qué no, y cuál es el camino a seguir y cuál no. En ese sentido, hubo problemas serios e importantes.

Así que escribí y dije: bueno, él tiene algo de razón. ¿Cuál es la lección más amplia en esto? Sé que me estoy extendiendo demasiado, pero intento darle un contexto para que la gente pueda captar su importancia.

Dije: bueno, ¿cuál es la lección más amplia aquí? La lección más amplia es que, aunque Zbigniew Brzezinski fue un reaccionario empedernido y un funcionario del sistema más opresivo en la historia del mundo, el sistema más monstruoso en la historia del mundo, a saber, el imperialismo capitalista estadounidense, él tenía algo de razón y no se podía descartar ni suprimir ese punto de vista simplemente porque proviniera de una mala fuente.

Y esto es algo muy importante de entender. La verdad no depende de quién la diga, ni de si te gusta o no la persona que la dice, ni de si, en general, está desempeñando un papel muy malo.

Es necesario examinar la verdad en lo concreto y determinarla en función de si de hecho corresponde a la realidad. Y he dicho —lo que es algo que tiene de nuevo el nuevo comunismo— que todo lo que es verdad es bueno para la revolución, es bueno para el proletariado, cuyo interés fundamental de abolir la explotación y la opresión es el objetivo de esta revolución. Es bueno que nosotros, los comunistas, conozcamos la verdad, aunque esas verdades nos incomoden, nos hagan sentir infelices, nos den vergüenza, como dije, a corto plazo, en lo inmediato. Debido a que únicamente al realmente llegar a conocer la realidad en el sentido más completo y científico, es posible transformarla concretamente a favor de los intereses de las masas de personas y a favor de los intereses de ir más allá de toda esta opresión y explotación.

Así que, incluso si los grandes opresores dicen algo, hay que evaluarlo en función de si es cierto o no, y no si, bueno, son una bola de reaccionarios, así que lo que digan va a ser malo aunque sea cierto.

Así que este es también un aspecto muy importante del nuevo comunismo.

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