Cuando la gente dice que el capitalismo es el problema, a menudo se centra en los directores ejecutivos (CEO) y los considera la esencia del problema... o sostiene que el problema es la avaricia. ¿En qué se diferencia eso de un conocimiento científico de lo que en realidad es el capitalismo y su manera de funcionar? ¿Y por qué es importante esta diferencia? — De Las Entrevistas a Bob Avakian, 2025
El texto en español:
Sunsara Taylor: Crece el fenómeno según el que algunas personas, especialmente los jóvenes, se identifican como anticapitalistas y ven el capitalismo como un problema. Me preguntaba si podrías abordar a qué se debe este aumento del sentimiento anticapitalista, y además, por qué las opiniones comunes acerca del capitalismo son distintas al conocimiento científico de lo que en realidad es el capitalismo, su manera de funcionar en los hechos, y por qué importa esta distinción.
Bob Avakian: El problema es que cuando la gente piensa que se opone al capitalismo o cuando habla de él, simplemente lo ve como avaricia o que se distribuye mal la riqueza, como una distribución muy desequilibrada en la que la clase multimillonaria tiene demasiada riqueza y hay demasiadas personas que no tienen. Ello es cierto, pero es solo una expresión externa de la realidad más profunda de cómo funciona concretamente este sistema.
Y el capitalismo es un sistema basado en la explotación. Se basa en un pequeño número de personas que acumulan riqueza a partir del trabajo de otros. Esa es la esencia del capitalismo. También es la esencia de todo sistema de explotación. Si nos remontamos a la esclavitud, es obvio que algunas personas acumulaban riqueza a partir del trabajo de otros. O además, el sistema feudal con los siervos, y los grandes terratenientes que los explotaban. Se enriquecían a partir de la explotación de los siervos.
Bajo el capitalismo, esto está más disimulado, debido a que la apariencia externa es: consigues un trabajo y te pagan un salario, y ocurre un intercambio equitativo. Te pagan un salario y trabajas para los capitalistas, y éstos ganan dinero con eso, pero a cambio tú recibes un salario. Se parece a una especie de intercambio justo, pero en realidad, mediante el proceso de la explotación capitalista, las personas —no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo, entre ellas estos niños en África y otros lugares— crean mucha más riqueza durante el tiempo en que están obligadas a trabajar para los capitalistas de la que reciben como salario. Así que los capitalistas acumulan el resto de esa riqueza.
Y otro aspecto muy importante es que no se trata simplemente de un grupo de capitalistas en el que todos comparten la riqueza de forma colectiva o cooperativa. El capitalismo no funciona así. El capitalismo es un sistema en que los medios de producción —las fábricas, la tierra, las materias primas, la maquinaria y la tecnología— son propiedad de distintos dueños. Estas gigantescas corporaciones capitalistas acumulan miles de millones de dólares mediante la propiedad de estos medios de producción, los medios para generar riqueza explotando a las personas que los utilizan. Pero todas compiten entre sí debido a que cada una acumula riqueza de forma privada. Esto se ve constantemente. Incluso la competencia hace que se hundan gigantescas corporaciones y otras formas de riqueza capitalista. Y esto ocurre con otros capitalistas, y este es un fenómeno mundial en esta etapa del desarrollo del capitalismo y de la historia de la humanidad.
Esto conduce a mucha anarquía en el sistema capitalista. Por eso, no se producen las cosas que la gente necesita, debido a que producirlas no es rentable para los capitalistas o no es lo suficientemente rentable en términos de su competencia con otros capitalistas que, ya sea en el mismo campo de explotación o en otro, están listos para abalanzarse unos sobre otros y arrebatarles el control de unos sobre otros si no se mantienen al día en la competencia despiadada. De eso se trata el capitalismo. Es un sistema impulsado por esta explotación y por esta competencia anárquica entre capitalistas, que luego se manifiesta incluso al nivel de los países donde los estados capitalistas entran en conflicto entre sí por las zonas donde pueden explotar a la gente de forma más rentable, por fuentes clave de materias primas que necesitan para acumular de forma aún más económica, por partes estratégicas del mundo y rutas comerciales, y por eso ocurren todas estas guerras, conflictos y demás.
De eso se trata el capitalismo. Y como he venido mencionando, ahora nos encontramos en una etapa en que se trata del capitalismo-imperialismo, lo que significa que es un sistema mundial de explotación, no solo de explotación dentro de un país en particular por parte de los capitalistas dentro de ese país. Todos están compitiendo, especialmente los grandes capitalistas a escala internacional. Y esto conduce al caos, la demencia y, sí, a la guerra a enorme escala, repetidamente, debido a este impulso anárquico básico de superarse mutuamente en la competencia, explotando a la gente con mayor intensidad e introduciendo nuevas tecnologías que les permiten acumular capital con mayor eficacia.
De eso se trata el sistema capitalista, y todo eso conduce a algo que en realidad es casi increíble, pero que es cierto, tal como he mencionado. Piensen en la Segunda Guerra Mundial, que surgió de este conflicto entre estas potencias capitalista-imperialistas, en el que luego participaron las fuerzas revolucionarias y lo que en esa época era un estado socialista, la Unión Soviética. Pero esa guerra surgió de ese conflicto entre diferentes países capitalista-imperialistas. Y piensen en las decenas de millones de personas que murieron a causa de esa guerra y en la tremenda destrucción que causó — no en Estados Unidos, pues aunque murieron cientos de miles de soldados estadounidenses, Estados Unidos se salvó de la destrucción que sufrieron muchas otras partes del mundo como resultado de esa guerra, debido a su aislamiento de los principales escenarios en que se libraron los combates en esa guerra. De todos modos, decenas de millones de personas murieron a causa de esa guerra. Murieron unos 25 millones de personas en la Unión Soviética en esa guerra, y la guerra librada por la Unión Soviética fue la principal forma en que se derrotó a la Alemania nazi — no por FDR (Franklin Delano Roosevelt) y el ejército estadounidense, aunque éste desempeñó un papel secundario. Por eso ocurrió la Segunda Guerra Mundial, pero piensen en lo siguiente: después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos emergió como el país imperialista más poderoso en el mundo, y reemplazó al Imperio Británico como el “depredador” imperialista más poderoso en el mundo. Y uso esa palabra deliberadamente debido a que describe lo que en realidad ellos hacen por todo el mundo.
Piensen en lo siguiente: más de 500 millones de niños —particularmente en lo que se llama el tercer mundo o el Sur global, en América Latina, África, el Medio Oriente y Asia— han muerto desde la Segunda Guerra Mundial como resultado de la desnutrición, el hambre y las enfermedades prevenibles, debido a la forma en que el mundo está dominado por el sistema capitalista-imperialista, con Estados Unidos a la cabeza como el principal depredador. Piensen, ¿cómo es posible que alguien no se sienta impulsado a querer un gran cambio fundamental, sabiendo algo así, dejando de lado todas las demás atrocidades y horrores causados por este sistema? 500 millones de niños. Piénsenlo, y se trata del capitalismo. Este es el capitalismo-imperialismo, fundamentalmente responsable de eso debido a la forma en que domina el mundo en este momento.
Sunsara Taylor: Al describir esto y al distinguir entre ver el capitalismo principalmente en términos de avaricia y la acumulación de riqueza, en contraste con la forma en que lo describes, tanto con la visceralidad de lo que enfrentamos, como también con un conocimiento mucho más científico de lo que es el capitalismo, ¿por qué importa tanto esa distinción? ¿Qué importancia tiene entenderlo de esa manera?
Bob Avakian: Debido a que si solo se piensa que se trata de avaricia, pues se podría pensar que solo tenemos que frenar la avaricia de algunos de estos superricos, estos multimillonarios, y demás, que solo tenemos que frenar la avaricia y dividir la riqueza entre todos. Y no se entiende que no se puede dividir la riqueza entre todos en ningún sentido fundamental debido a que todo el sistema colapsaría.
Si se piensa en todo lo que describí sobre la realidad del funcionamiento de este sistema capitalista-imperialista, son sus dinámicas internas materiales que lo impulsan — si se intenta frenar la acumulación de la riqueza descomunal por parte de estos capitalistas —y a éstos los van a hundir otros capitalistas—, todo el sistema se desmoronará, lo que conducirá a un caos total. Y por eso Trump no va a recuperar todos esos empleos fabriles que todos estos trabajadores han perdido —entre ellos muchas personas negras y otras, lo que no se menciona lo suficiente—, como resultado del desarrollo del capitalismo-imperialismo desde la Segunda Guerra Mundial y, en particular, en las últimas cinco décadas, desde los años 1970, cuando se ha vuelto mucho más globalizado e internacionalizado.
Por eso, es necesario ir a la raíz del problema. La raíz del problema es la naturaleza básica y las dinámicas impulsoras básicas del sistema, y la necesidad de reemplazar completamente a ese sistema. Es necesario derrocarlo y arrancarlo de raíz por completo y de ahí desarrollar una economía que no dependa de dos cosas: que no dependa de explotar a las masas de personas, y que esa competencia despiadada y anárquica entre capitalistas rivales no impulse ni desgarre la economía.
Por eso, se necesita una base completamente diferente. Se necesita una economía que colectivice los medios de producción, y que sobre esa base, pueda aplicar una orientación planificada y unificada para desarrollar la economía correspondiente a los intereses de las masas de personas, la cual no solo satisfaga sus necesidades materiales inmediatas, por importantes que sean, sobre una base en constante expansión, sino que también brinde una vida cultural e intelectual cada vez más enriquecida para las masas de personas. Pero eso se debe a que, en lugar de que este conflicto, esta competencia anárquica entre los capitalistas, impulse y desgarre todo este sistema — en esencia, se toma la riqueza que la gente crea y se utiliza de forma planificada para satisfacer sus necesidades, a la vez que se sientan las bases para defender esa revolución, esa nueva sociedad, contra los que intentarían derrocarlas y arrastrar a la gente de vuelta a los horrores del viejo sistema.
Por eso, sin ir a la raíz, no es posible cambiar de manera fundamental, en primer lugar, la economía, y junto con ésta todas las relaciones sociales que acompañan a este sistema explotador, y toda la cultura que lo apuntala de las maneras más putrefactas, y toda la desinformación que se inculca en la cabeza de las personas para que crean que ésta es la única forma en que las cosas podrían existir y que cada quien simplemente tiene que valerse por sí mismo dentro de este horrible sistema.
Es necesario cambiar todo eso, empezando por la base económica para que en realidad se oriente y no solo tenga la intención, sino que tenga la base material para desarrollar la economía de forma planificada para satisfacer las necesidades de las masas de personas, y alcanzar algo que me parece que es muy importante de entender: un momento en que la cuestión de la supervivencia individual ya no sea una cuestión para las masas de personas, debido a que esté garantizada.
Cuando las personas se refieren a la naturaleza humana, dicen: “Bueno, así es la naturaleza humana. La gente es egoísta”. Dicen eso debido a que es un reflejo del sistema capitalista en el que viven, en que las personas están obligadas a competir entre sí simplemente para progresar de manera individual y, en muchos casos, hasta para sobrevivir. Pero con una economía planificada basada en la propiedad colectiva de los medios básicos de producción de toda la riqueza de la sociedad, es posible ir más allá de eso, hacia donde eso esté garantizado. Y a la vez, sobre esa base, es posible transformar la manera de pensar de las personas, de modo que ya no sean “egoístas” de la forma en que están condicionadas bajo este sistema. Por lo tanto, esa naturaleza humana cambia a medida que se cambie la naturaleza del sistema. Todo eso ya es posible hacer, y además clama con urgencia por hacerlo antes de que este sistema, literalmente, acabe con la civilización humana tal como la conocemos, algo que es una posibilidad muy concreta. Pero aunque no llegara a ese extremo, crea e impone toda una dimensión de horrores para la humanidad que no solo es espantosa, sino también totalmente innecesaria.
Vea también (en inglés):
Las Entrevistas a Bob Avakian 2025:
¡La humanidad no tiene que vivir así!
Primera parte: El fascismo, el capitalismo y la salida a la locura
Segunda parte: El nuevo comunismo: una forma completamente diferente de vivir, un sistema fundamentalmente diferente
Y lea en español un mensaje importante de Bob Avakian —
2025: Un año nuevo — retos nuevos profundos — y un camino profundamente positivo hacia adelante frente a un horror muy real.
Véalo en inglés en http://youtube.com/@BobAvakianOfficial
• Súmese a la campaña nacional para difundir estos e-mensajes, y a difundir el mensaje de esta revolución. Acuda a bobavakianofficialeverywhere.org.
• Acuda a revcom.us/es y lea “Necesitamos y Exigimos: Una forma completamente nueva de vivir, un sistema fundamentalmente diferente”.
• Únete a EL CUERPO REVCOM Por La Emancipación De La Humanidad (@therevcoms), quienes trabajan activa y urgentemente por esta revolución.
• Los administradores restringen los comentarios en esta cuenta para alentar el debate sobre el contenido de estos mensajes de las redes sociales. Promovemos el pensamiento crítico y el diálogo constructivo. Bloqueamos a los fascistas y a los troles.