La indignante y criminal invasión de Venezuela el 3 de enero de 2026, junto con las endebles justificaciones imperialistas, los asesinatos que llevaron a ella, y la jactanciosa amenaza de Trump de que “vamos a gobernarla”, pone de manifiesto el carácter imperialista del sistema que ha gobernado en Estados Unidos desde fines del siglo 19. Pero ¿qué es ese sistema? ¿La humanidad podría superarlo? ¿Qué podría reemplazarlo y cómo funcionaría?
Según su fundación en el genocidio y la esclavitud, Estados Unidos ha cometido innumerables crímenes de guerra y crímenes contra humanidad para mantener su dominio. Lean lo siguiente del líder revolucionario Bob Avakian, de 2017, en que describe toda una serie de crímenes similares cometidos por los que gobiernan y representan este sistema, algo muy similar a lo que Trump y compañía están haciendo ahora en Venezuela. O consulte el resumen altamente condensado de tan solo una parte de los crímenes que analizamos en profundidad en la sección “Crimen Yanqui” de este sitio.
Vídeo en inglés:
Bob Avakian, A romper con el chovinismo pro estadounidense: Estados Unidos NO es una fuerza para el bien en el mundo.
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Muchos políticos han prometido “paz” (incluso Trump, un fascista belicista, intenta proclamar de forma escandalosa que es el “Presidente de la Paz”). Pero vivimos bajo el sistema del capitalismo-imperialismo. Y eso tiene importancia para los que lo dirijan.
El capitalismo-imperialismo compele a un puñado de países capitalistas “desarrollados” a dominar, distorsionar y chupar parásitamente la sangre a la gran mayoría de la población del mundo. El capitalismo-imperialismo, en su afán compulsivo y regido por la competencia para obtener cada vez más ganancias, significa que millones de niños en Asia, África y América Latina mueren cada año por enfermedades prevenibles y/o hambre. El capitalismo-imperialismo impulsa guerras para dominar a las naciones oprimidas del mundo, y guerras entre potencias imperialistas por estar en la cúpula de esa dominación. Hoy, incluso el periódico “liberal-imperialista” New York Times exige que las fuerzas armadas estadounidenses alcancen, igualen y sean capaces de dominar a su rival China, inclusive en materia de la capacidad de empuñar y usar armas nucleares. Este sistema se basa en una competencia y rivalidad despiadada... en una lucha por expandirse o morir... y esto se expresa de forma concentrada a nivel internacional.
El costo humano es galopante. Tan solo desde el final de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas armadas estadounidenses han matado a aproximadamente 10 millones de personas. Contemos los muertos en Corea, Vietnam, Laos y Camboya... contemos los muertos en Guatemala, Chile y El Salvador... en Irak, Irán, Afganistán, Indonesia y Gaza... en el Congo y Mozambique... y encontraremos muertes perpetradas, patrocinadas o financiadas por Estados Unidos. Y quienquiera que llegue a la cima de ese sistema, ya sea demócrata o fascista de MAGA, actuará para profundizar esa explotación y llevar a cabo la agresión necesaria para sostenerla y defenderla.
Trump, como fascista, actúa sin tener en cuenta el derecho internacional, ni siquiera las leyes de Estados Unidos, y de una manera particularmente mortífera (y peligrosa). Pero lo hace como sirviente del mismo sistema capitalista-imperialista al que sirvieron Biden y Obama.
Una constitución al servicio de la emancipación de TODA la humanidad
Vídeo en inglés: Bob Avakian, El internacionalismo y el nuevo comunismo: “El mundo entero ante todo” en el socialismo. Léalo aquí en español.
Pero este no es el único mundo que podría existir. Este horror puede y debe terminar. No solo el gobierno particularmente gansteril de Trump, sino todo el sistema imperialista en Estados Unidos y todo lo que se deriva de él. La tecnología y el conocimiento existen para organizar la sociedad sobre una base radicalmente diferente: por plasmar un mundo sin explotación ni opresión. Así es el objetivo del comunismo1. La Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, escrita por Bob Avakian, contiene la visión panorámica, los cimientos firmes y el plano concreto para una sociedad socialista que esté en transición hacia este mundo comunista: de la emancipación de la humanidad de todas las formas y relaciones de explotación y opresión, y de la ignorancia y el egoísmo que requieren y perpetúan los sistemas basados en la explotación.
Video en inglés: Bob Avakian habla de por qué escribió la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte
El nuevo poder estatal basado en esta Constitución solo podrá crearse mediante una revolución con la participación de millones de personas, en la que la vieja maquinaria de explotación, dominación y opresión no solo se reforme, sino que se aboliera.
Esta serie de artículos se centrará en la manera en que la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte expone el marco para que este nuevo poder transforme las relaciones entre Estados Unidos y la inmensa mayoría del mundo a la que hasta ahora ha saqueado, oprimido, reprimido y librado guerras en contra. El nuevo poder estatal socialista lo hará sobre la base de un sistema económico y político radicalmente diferente, y de una lucha por forjar relaciones completamente nuevas entre las personas.
El internacionalismo: eje fundamental de la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte
El Preámbulo de la nueva Constitución expone los principios rectores más fundamentales del nuevo poder. Por ello, cabe destacar que el segundo párrafo aborda inmediatamente la relación de la Nueva República Socialista en América del Norte con el mundo entero:
A diferencia de cómo el estado capitalista imperialista sirve e impone los intereses de un pequeño grupo dominante de explotadores, la Nueva República Socialista en América del Norte, continuando con la dirección del Partido Comunista Revolucionario, toma como base y punto de partida los intereses fundamentales de aquellos que fueron explotados y oprimidos de la manera más despiadada bajo el viejo sistema y las masas populares en general, y les proporciona los medios para que desempeñen un papel cada vez mayor en el ejercicio del poder político y el funcionamiento de la sociedad conforme a dichos intereses, a fin de continuar la lucha para transformar la sociedad, con la meta de arrancar de raíz y por fin eliminar todas las relaciones opresivas y explotadoras entre los seres humanos, y los conflictos antagónicos y destructivos a que dan origen.
Todo eso es un proceso y un objetivo que en lo fundamental y en el análisis final, sólo se podrán lograr a escala global con el avance al comunismo por todo el mundo. La orientación y los principios de este estado, encarnados en la presente Constitución, son internacionalistas: si bien presta la debida atención a satisfacer, sobre una base cada vez más amplia, las necesidades materiales, intelectuales y culturales de los habitantes en este estado y a fomentar la mayor transformación de esta sociedad para seguir arrancando de raíz las desigualdades sociales y los aspectos que queden de explotación y opresión, el estado socialista debe darle la prioridad fundamental al avance de la lucha revolucionaria y el objetivo final del comunismo por todo el mundo y adoptar y llevar a cabo políticas y acciones que concuerden con esta orientación internacionalista y la pongan en práctica.
Esta es una visión política y una moral que no tienen par en esta sociedad. Si leen la nueva Constitución con eso en mente, verán que se concreta en los diversos principios y políticas de la nueva república socialista.
En relación con el punto de partida de este artículo, ¿qué dice esta nueva Constitución sobre las relaciones exteriores? ¿Podría ocurrir algo remotamente parecido a lo que está ocurriendo en Venezuela en una sociedad basada en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte? ¡La respuesta es no! Estados Unidos cuenta hoy con aproximadamente 800 instalaciones militares en otros países. Estas bases sirven para controlar a los países en los que se encuentran y para suprimir a los movimientos de oposición, incluidos los movimientos revolucionarios, contra regímenes aliados con Estados Unidos. Recordemos de nuevo: las fuerzas armadas estadounidenses y sus instituciones relacionadas desde el final de la Segunda Guerra Mundial masacraron a 10 millones de personas, por todo el mundo.
No obstante, en un mundo hostil dominado por el imperialismo, persiste la necesidad de defensa. A continuación la manera en que la Nueva República Socialista la abordaría:
1. Se habrán creado los componentes y estructuras básicos de las fuerzas armadas y la milicia y los otros organismos de defensa y seguridad pública de la Nueva República Socialista en América del Norte en el transcurso de la lucha revolucionaria por el poder, una vez que hayan surgido las condiciones para dicha lucha: el desarrollo de una aguda crisis revolucionaria y el surgimiento de un pueblo revolucionario de millones y millones de personas, que cuente con el liderazgo de una vanguardia comunista revolucionaria y que esté consciente de la necesidad de un cambio revolucionario y esté decidido a luchar por él. Con el establecimiento de esta República, se desarrollarán estas instituciones de defensa y seguridad pública en concordancia con su propósito y papel esencial: defender y salvaguardar a la Nueva República Socialista en América del Norte y la seguridad y los derechos del pueblo, en el proceso de avanzar los objetivos de esta República y apoyar a las masas populares en el desarrollo de la transformación revolucionaria de la sociedad y su mayor contribución posible a esta transformación alrededor del mundo.
2. Según dicho propósito y papel y en concordancia con su orientación internacionalista, la Nueva República Socialista en América del Norte desmantelará todas las bases militares que quedan de los antiguos Estados Unidos de América imperialistas que se hallen en otros países y renunciará a todos los tratados y acuerdos militares o de otro tipo impuestos por dicho estado imperialista sobre otros países y pueblos o que en todo caso tuvieron el propósito de imponer y defender la dominación de los Estados Unidos de América imperialistas. La Nueva República Socialista en América del Norte renuncia a todas las guerras de agresión y dominación y a toda ocupación de otros países en aras de tal dominación y agresión y no estacionará sus fuerzas ni establecerá bases militares en otro país a excepción de las circunstancias en que lo hiciera en clara concordancia con los deseos de las masas populares en dicho país y en que esa medida sería una manifestación concreta de la orientación internacionalista y los otros principios y objetivos fundamentales establecidos en la presente Constitución y contribuiría al avance de la lucha revolucionaria en el mundo según estos principios y objetivos.
Un último punto importante
La invasión imperialista de Venezuela y la detención ilegal de Nicolás Maduro, junto con la conferencia de prensa que la anunció nos recuerda el siguiente pasaje escrito por Bob Avakian (BA) hace más de cuatro años. Muchos miembros de la clase dominante ya están comentando que la acción de Trump representa el peligro de contribuir a legitimar acciones similares por parte de Rusia contra Ucrania y otros países de Europa del Este, e incluso —lo que resulta aún más ominoso para los gobernantes de Estados Unidos— por parte de China con respecto a Taiwán. Hace más de cuatro años, al escribir sobre las escisiones al interior de la clase dominante estadounidense respecto a la manera de gobernar —escisiones que desde ese entonces se han agudizado enormemente— BA escribió lo siguiente:
Es extremadamente importante comprender lo siguiente de manera profunda:
A medida que se desarrolle esta situación, y la clase dominante tenga cada vez menos capacidad de gobernar según la anterior manera de hacerlo, es posible que se vuelvan cada vez más agitadas y caóticas la sociedad y la vida cotidiana de las masas de personas, de diferentes partes de la sociedad, con frecuentes “trastornos” de la manera “normal” en que las cosas han existido.
Y a medida que la “manera normal” en que se ha gobernado a la sociedad deje de mantener la articulación de la cosas —y la sociedad esté desgarrándose cada vez más—, es posible que esto haga flaquear la creencia de la gente en que “la manera en que siempre han sido las cosas” es la única manera en que las cosas pueden ser. Puede hacer que haya más receptividad en la población a cuestionar —en un sentido real puede obligar a la gente a cuestionar— la manera en que han sido las cosas, y si tienen que seguir siendo así. Y es mucho más probable que esto ocurra si las fuerzas revolucionarias están en la sociedad entre las personas arrojando una luz sobre la realidad más profunda de lo que está ocurriendo, y por qué, y explicando que SÍ QUE EXISTE una alternativa a vivir así.
En un momento así, la alternativa real y poderosa encarnada en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, de Bob Avakian, necesita penetrar en la conciencia de la sociedad. Esta sí brinda, como dijimos al principio, la visión panorámica, el plano concreto y la base sólida para una forma completamente nueva de vivir... y un sistema fundamentalmente diferente. Mientras se está desgarrando la sociedad, y se está volviendo cada vez más posible una revolución— incluso frente al fascismo, el genocidio, la catástrofe climática y una guerra nuclear— urge que la gente eleve la vista hacia el mundo radicalmente diferente que es posible y asuma la responsabilidad como parte de la misión más amplia a la que sirve esta Constitución: la de forjar a verdaderos emancipadores de la humanidad.
Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte (Proyecto de texto)
De la autoría de Bob Avakian, y adoptada por el Comité Central del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos, 2010
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