El lunes 29 de diciembre, los fascistas genocidas Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamín Netan-Nazi (también conocido como Netanyahu) se reunieron en la propiedad de Trump en Mar-a-Lago para discutir la próxima fase del llamado “plan de paz” de Trump en Gaza y la situación general en el Medio Oriente.
Pero la “paz” prometida para el pueblo palestino es una paz llena de personas que se mueren del frío en tiendas inundadas, hambre y el redoble de los ataques aéreos aleatorios del ejército israelí que matan a civiles. Es una “paz” de sufrimiento y subyugación continuos.
Como quedó claro a lo largo de esta conferencia de prensa, el futuro del pueblo palestino tal como lo imaginan Trump y Netanyahu es el de la limpieza étnica y el genocidio total de una forma u otra.
Si bien no sabemos qué se discutió o debatió a puertas cerradas, su conferencia de prensa pública dejó muy en claro tres cosas siniestras:
UNO: Mantener a Israel como un bastión fuertemente armado de apoyo para el imperialismo estadounidense en la región estratégica del Medio Oriente.
Durante la conferencia de prensa, Trump elogió repetidamente a Netanyahu, declarando que sus relaciones “no podrían ser mejores”. Netanyahu, a su vez, dijo que Israel “nunca ha tenido a un amigo” como Trump en la Casa Blanca, y que este ha “logrado cosas notables en el Medio Oriente”. Netanyahu elogió efusivamente a Trump y anunció que Israel le otorgaba el mayor honor civil del país: el Premio Israel (que nunca se ha otorgado a un no israelí).
Esta no era solo una enfermiza adulación personal entre fascistas genocidas, sino un reflejo del profundo compromiso mutuo de mantener su muy estrecha alianza estratégica. Como dijo el líder revolucionario Bob Avakian en su mensaje en redes sociales, REVOLUCIÓN #35: Poner fin al apartheid como parte de poner fin a toda opresión — Sudáfrica no es un “modelo”.
Mantener a Israel como un estado “orientado hacia el Occidente” es de importancia decisiva para los imperialistas estadounidenses y, a su vez, la naturaleza sionista (supremacista judía) de Israel es de importancia crítica para mantener a Israel como este bastión de apoyo para el dominio estadounidense, especialmente en oposición a la influencia de Irán —y más allá de eso, de Rusia, y cada vez más, de China— en esta región estratégica.
Trump y Netan-Nazi sí tienen diferencias. El objetivo de Trump es de fortalecer a Israel como su perro de ataque en el Medio Oriente y, a la vez, mantenerlo bajo control, imponiendo límites a Netanyahu para que pueda expandir y mantener relaciones con otras potencias en el Medio Oriente. Netanyahu no ha criticado públicamente estos límites, a pesar de que esto le impone muchas presiones a él y a lo que los fascistas agrupados a su alrededor consideran una necesidad propia1. Un análisis completo de esto rebasa el ámbito de este artículo, pero en esta conferencia de prensa quedó claro que, en este contexto público, Trump se esforzó por no tocar ese tema.
Trump pone patas arriba la realidad a fin de justificar el genocidio israelí
Además, Trump se hizo eco de una de las chafas justificaciones de Israel para el genocidio de los últimos dos años y pico. Trump dijo que si no fuera por la fuerza y la determinación de Netanyahu, “ya no existiría Israel. Israel no existiría”.
Esto no solo trastoca la realidad, sino que justifica dos años de masacre total del pueblo palestino. Por los bombardeos, tiroteos y hambruna forzada israelíes, y por la destrucción de toda la infraestructura de Gaza, desde viviendas hasta hospitales, universidades, cultivos, panaderías, iglesias y mezquitas. Por la masacre que ha causado la muerte de al menos 71.386 palestinos, ¡entre ellos más de 20.000 niños! Por los bombardeos que han herido a al menos 171.264 personas y han aterrorizado, desplazado y traumatizado a millones.
El 7 de octubre de 2023, Hamas, la organización fundamentalista islámica reaccionaria que gobernaba Gaza, lanzó un ataque contra Israel, que causó la muerte de casi 1.200 personas. Hamas también secuestró a 251. Esto incluyó ataques contra civiles, lo cual constituye un crimen de guerra.
Pero por reaccionario y horroroso que fuera este ataque, no representó una amenaza existencial para Israel, ni se acercó al sufrimiento que Israel ha impuesto durante generaciones al pueblo palestino. Tampoco es cierto que, como dijo Trump, Gaza haya sido un desastre durante siglos.
Como escribió Bob Avakian el 25 de octubre de 2023:
La actualidad no es la de los años 1930 y la Segunda Guerra Mundial, cuando los nazis, siendo el poder gobernante en Alemania, cometieron horripilantes atrocidades y el asesinato en masa de millones de judíos. La situación actual no se trata de que los palestinos acorralen a judíos indefensos en campos de exterminio y los sometan al genocidio. De hecho, la situación es lo opuesto.
Israel es una potencia militar con armas nucleares, fuertemente avalado y abastecido por la potencia imperialista dominante en el mundo, Estados Unidos. Durante generaciones, Israel ha impuesto una opresión tipo apartheid a los palestinos y les ha negado los derechos básicos. Y, especialmente con relación a los más de dos millones de palestinos en Gaza, la mitad de ellos niños, Israel les ha negado hasta los medios para vivir más allá de la más mínima y desesperada existencia.
Para recalcar de nuevo algunos hechos básicos y cruciales: Israel es un país que se fundó, con el respaldo de grandes potencias imperialistas, como un estado racista, supremacista judío, hace 75 años, sobre la base de la limpieza étnica horrorosa — con matanzas y violaciones en masa de palestinos y la destrucción de aldeas palestinas enteras, expulsando a las masas de palestinos de sus tierras e incorporando esas tierras en el territorio cada vez más extendido de lo que se convirtió en el estado de Israel (que nunca existió antes de la Segunda Guerra Mundial). Y ahora Israel, con el respaldo total de los imperialistas estadounidense, está cometiendo de manera abierta el genocidio contra los palestinos.
DOS: La continuación del genocidio de Israel
Palestinos regresan a edificios destruidos en el norte de la Franja de Gaza, el 2 de enero de 2026. Foto: AP/Jehad Alshrafi
El 11 de octubre del año pasado, Trump fraguó un “plan de paz” entre Israel y Hamas, basado en amenazas gansteriles de exterminio total de Hamas. Pero desde que comenzó el alto el fuego, ¡Israel lo ha violado en casi 900 ocasiones! Israel ha matado a más de 400 palestinos y herido a más de mil. Ha impedido que entren a Gaza alimentos adecuados y la ayuda humanitaria urgentemente necesaria, como tiendas de campaña y refugios portátiles. Israel se ha apoderado de cada vez más territorio palestino.
Mientras Netanyahu y Trump se reunían en Mar-a-Lago, Israel prohibió que unas 37 organizaciones internacionales de ayuda operaran en Gaza. Esto supone una pena de muerte para muchos que ya sufren, pues los palestinos de Gaza pierden el acceso a alimentos, atención médica, agua y otros recursos vitales.
Pero a pesar de todo esto, Trump elogió a Netan-Nazi como un gran “líder en tiempos de guerra”, que estaba “haciendo un trabajo fenomenal”. Trump declaró que Israel acataba al 100% al alto el fuego. “No me preocupa para nada lo que Israel esté haciendo”, dijo Trump2. No lo dijo por ignorancia, sino como una luz verde para que Israel continuara su genocidio, con el respaldo político y militar total de Estados Unidos.
Pero Trump sí amenazó a Hamas, que en gran medida ha acatado el alto el fuego. Afirmó que Hamas había acordado desarmarse (no lo han hecho3) y amenazó con que “pagará muy caro” si no se desarmaba “en un plazo muy breve”. También afirmó que otras fuerzas en la región tenían ganas de “aniquilar a Hamas”.
Si bien Hamas es una organización reaccionaria que utilizó sus armas para atacar a civiles israelíes, y ha sido una fuerza represiva entre los palestinos, hay que preguntarse: ¿por qué se debe obligar a Hamás a desarmarse mientras que Israel, un estado terrorista ilegítimo del apartheid, se está rearmando al ritmo de miles de millones de dólares en armamento avanzado?
La exigencia de Estados Unidos e Israel de que Hamas se desarme forma parte de la imposición de la sumisión general del pueblo palestino y de la renuncia a sus derechos básicos.
La inminente amenaza de un retorno al genocidio total y la limpieza étnica en Gaza
El mortal ataque israelí contra la ciudad de Gaza provoca pánico y miedo | Al Jazeera en Inglés
En otra parte de la conferencia de prensa, Trump volvió a plantear su escandalosa “propuesta” de llevar a cabo una limpieza étnica en toda Gaza (a pesar de que su supuesto “plan de paz” prometía que esto no sucedería). Trump acogió con satisfacción la afirmación de un periodista de que la mitad de la población de Gaza quiere irse. “Me enteré de esa cifra hoy: la mitad de Gaza se iría. Siempre lo he dicho... Creo que sería una gran oportunidad4.
Estas amenazas están saliendo en el contexto de que, según se informa, Trump y Netanyahu están avanzando hacia la segunda fase del llamado “plan de paz” de Trump, que están perfilándose como una combinación letal de genocidio fascista y saqueo imperialista como de costumbre.
El objetivo: transformar completamente a Gaza y hacer imposible que continúe como territorio palestino.
Hasta ahora, esto ha significado el control israelí de más de la mitad de Gaza. Más del 90% de la población palestina ha sido desplazada hacia la otra mitad, la cual las bombas estadounidenses lanzadas por Israel han convertido en un terreno baldío diezmado, un paisaje infernal de ruinas. Al menos 10.000 cadáveres yacen bajo 68 millones de toneladas de escombros. El suelo es tóxico y está salpicado de bombas sin explotar. Si las únicas opciones son vivir congelados en tiendas de campaña entre escombros, aguas residuales y muerte, es posible que muchos en Gaza quieran irse, a pesar de saber que, al igual que cuando el pueblo palestino fue expulsado de su patria en 1948, tal vez nunca puedan regresar.
Mientras tanto, hay indicios de que Israel podría intentar ocupar permanentemente o tomar el control de gran parte de Gaza. Y los “planes” para el futuro de Gaza que están tanteando los fascistas de Trump son, como ya comentamos, una “visión imperialista depredadora de cebarse —y lucrarse— de los huesos rotos, los niños masacrados y las ruinas humeantes del genocidio israelí-estadounidense en Gaza”.
Lea una visión general y antecedentes del plan de Trump, en la cobertura de revcom.us AQUÍ y AQUÍ.
TRES: Trump respalda las amenazas de Israel con atacar a Irán
Israel se encuentra en medio de una racha de asesinatos por todo el Medio Oriente, ahora centrada en Gaza, Cisjordania, el Líbano y Siria5. Y recientemente ha estado agitando a favor de nuevos ataques contra Irán.
Mientras Trump buscaba frenar a Netanyahu en lo que respecta a Cisjordania y Siria, se sumó a las amenazas sangrientas contra Irán. “Les daremos una sonora paliza”6. Trump amenazó a Irán en caso de que reconstruya su programa de misiles o su programa nuclear — ambos programas los que atacaron ilegalmente Estados Unidos e Israel el año pasado. Más recientemente, Trump amenazó con una intervención militar si la República Islámica de Irán recurre a la violencia contra las crecientes protestas contra el régimen.
Un salto abiertamente fascista hacia la dominación de Gaza y el Medio Oriente, un grave peligro para la humanidad
Protestas en Washington, D.C., Chicago y Los Ángeles contra el bombardeo estadounidense de Irán, 22 de junio de 2025. Screenshot: x @anadoluagency
Trump y Netanyahu son fascistas depravados, responsables de ríos de sangre y la masacre de inocentes. Y a pesar de sus profundas y agudas diferencias sobre la formar de gobernar este sistema, el genocida Joe Biden, Kamala Harris y el Partido Demócrata no son menos responsables del genocidio del pueblo palestino.
Pero tenemos que ir más a fondo para comprender lo que está impulsando esta situación, y cuáles son los intereses de la humanidad. Volviendo a Bob Avakian, esta vez de un e-mensaje de agosto del 2025, REVOLUCIÓN #76: La Convención del Partido Demócrata — Los delegados corean “¡Amamos el genocidio!”:
Pero no se trata simplemente de la naturaleza depravada de estos políticos — demócratas y republicanos. De una manera mucho más fundamental, se trata de este sistema del capitalismo-imperialismo que requiere a personas dispuestas a cometer estos actos monstruosos. Otra vez, cito mi mensaje número Setenta y Cuatro:
Este sistema obliga a las personas las que suben a su cima, y las que lo gobiernan, a ser, literalmente —sin exageración alguna— explotadores despiadados, opresores asesinos a una escala masiva y saqueadores implacables de las personas y del medio ambiente, sin importar el sufrimiento que esto les causa a las masas de seres humanos. Para los capitalistas individuales, y para las clases dominantes de los países capitalistas, si no se aventajan a los otros y si no los mantienen abajo a golpes a los otros, por cualquier medio, por monstruoso que sea, se hundirán. No es posible eliminar este sistema “con reformas” y no es posible cambiarlo sustituyendo a los individuos que gobiernan en este sistema — todos estarán obligados por la misma naturaleza, la “lógica” y dinámicas, y las exigencias de este sistema.
Únicamente es posible cambiar esto con una revolución — para derrocar y abolir este sistema, y remplazarlo con un sistema fundamentalmente diferente y mucho mejor, que no tenga de base y que no se requiera la explotación despiadada y el monstruoso asesinato en masa y destrucción, los que tenga por objetivo eliminar por completo.
Los principios básicos y los lineamientos prácticos para este sistema se exponen concretamente en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, de mi autoría. Es este sistema fundamentalmente diferente en el que debemos insistir, y por el cual debemos luchar —aceptando nada menos— si de verdad queremos poner fin a toda la locura y el sufrimiento innecesario a los cuales están sometidas las masas de la humanidad, en Estados Unidos y en el mundo entero, y más bien emprender la marcha sobre el único camino posible y realista de emancipar a toda la humanidad.