Los criminales más sanguinarios de este sistema han tomado nuestro destino en sus manos y, con descaro, envían un mensaje a la gente: “No salgan de sus hogares debido a que las bombas estarán por todas partes. ¡Una vez que terminemos, les informaremos!” (Trump, hoy). ¿Cuándo terminarán ustedes y su sistema con el pueblo oprimido de Irán y del mundo? ¿Cuándo terminarán con el planeta que han incendiado? Antes, sus garras estaban “por todas partes” para exprimir el petróleo y la sangre vital a los trabajadores, jornaleros y desempleados — ¡ahora sus bombas están por todas partes! Destruyen la vida de la gente con cada paso que dan (hasta ahora, 42 niñas de la escuela primaria femenina de Minab han sido asesinadas), ¿e incluso se jactan ante la gente de que debería “terminar el trabajo”? ¡Fuera de Irán, carajo!
Esta guerra NO es lo mismo que la Guerra de los Doce Días.
Estados Unidos ha dado el paso definitivo para imponer su dominación total sobre Irán y el Medio Oriente al lanzar un ataque militar contra Irán. Hace unos días, Trump declaró con arrogancia: “Si no efectivamente llegamos a un acuerdo con la República Islámica, lamentablemente será un día muy malo para Irán y su pueblo”. La República Islámica, consciente de que rendirse en las negociaciones significaría su fin, impuso esta devastadora guerra al pueblo de Irán y de la región. En esta ocasión, a diferencia de junio de 2025, atacó todas las bases estadounidenses en la región.
Pero esta guerra no es solo producto de las decisiones de Trump o de Jamenei; es el resultado de todo el orden imperialista-capitalista, cuya lógica solo conoce la guerra, el saqueo y la dominación para su propia supervivencia. Si esta trayectoria continúa, una guerra a gran escala no es descabellada. Nadie sabe cómo terminará este ataque, pero es evidente que ¡ambos bandos están totalmente preparados para desatar una destrucción masiva y un derramamiento de sangre sobre el pueblo por sus propios intereses!
Ya no podemos permitirlo.
Reza Pahleví, en nombre de la máquina de matanza y destrucción de Israel y Estados Unidos, califica de una “intervención humanitaria” a este ataque masivo, ilegal e inhumano y, una vez más, vende falsas esperanzas a las personas masacradas por la criminal República Islámica tan sólo el mes pasado — ¡afirmando que esta es la “ayuda” que se suponía que llegaría! ¡Dejen de engañar a la gente y de tergiversar las palabras y la realidad! ¡Ustedes llaman “asistencia” a los “ataques”, “libertad” a la “represión”! Llaman una “revolución” a la “regresión reaccionaria”, y mientras echan espuma por la boca por la “integridad territorial”, aplauden la invasión estadounidense a Irán. Ya no podemos permitir que secuestren las justas luchas del pueblo iraní y lo conviertan en rehenes de criminales globales.
Que se largue la República Islámica.
Durante 47 años, el régimen islámico gobernante ha atrapado la vida de la gente en este sistema, ¡mientras adopta poses vacías de independencia y antiimperialismo! Ahora, en su momento más débil, o bien asesina al pueblo e intensifica la represión en tiempos de guerra, o bien lo deja indefenso ante la máquina de guerra. La existencia de la República Islámica ha debilitado al pueblo en su lucha contra los inmensos horrores que enfrenta, convirtiéndolo en meros “números” y víctimas.
Nosotros, el pueblo, no nos quedaremos al margen ante las órdenes de Trump y su pandilla, ni nos quedaremos en la retaguardia de la llamada “batalla nacional” ante las órdenes de Jamenei. Nos organizamos para enfrentar los crímenes y las maquinaciones imperialistas, y el derrocamiento de la República Islámica es una parte esencial de nuestra lucha. Nuestros intereses corresponden a ponerse de pie contra la totalidad de este sistema — no en alinearnos tras uno de sus polos, que en última instancia se refuerzan mutuamente.