DHS/ICE lleva a cabo una redada, el amanecer del 12 de octubre de 2026 , en la casa en Washington D.C. de Ilhan Omar, diputada demócrata en la Cámara de Representantes. Foto: AP
El lunes 12 de octubre, el DHS/ICE-Gestapo de Trump llevó a cabo una redada al amanecer en la casa en Washington D.C. de Ilhan Omar, diputada demócrata en la Cámara de Representantes. Confiscaron su pasaporte, teléfono, computadoras y cuadernos, en un ataque descaradamente político contra una política de la oposición a pocas semanas de las elecciones de mitad de mandato. Según Reuters, los investigadores están examinando supuestas declaraciones falsas en documentos de inmigración y naturalización de hace décadas, cuando ella tenía 12(!) años. Una fuente señaló que la privación de la ciudadanía de Omar y su deportación podrían ser uno de los objetivos. El viernes, los abogados de Omar exigieron la devolución de los bienes incautados, alegando que el DHS había ignorado las restricciones impuestas por el tribunal en relación con el registro.
Sí, una diputada de la Cámara de Representantes es el blanco de una persecución e investigación activas por parte del ejecutivo fascista. Aunque se tratara únicamente de Omar, ya sería indignante, para empezar porque, por tradición, el Departamento de Justicia no presenta cargos contra un candidato durante los 60 días antes de unas elecciones, por temor a influir indebidamente en ellas.
Pero no se trata únicamente de Omar. Hay consecuencias nefastas para millones de ciudadanos naturalizados, la mayoría de los cuales fueron impulsados a trasladarse a este país desde sus tierras de origen, destruidas o distorsionadas por el imperialismo. Y además, hay consecuencias para cualquiera que discrepe con alguna política de esta administración: Si te pasas de la raya, el Estado se inventará algo para acusarte.
Por todo ello, debemos oponernos firmemente al enjuiciamiento y persecución de Ilhan Omar.
Trump dice que los inmigrantes somalíes “vienen del infierno”. La pregunta es: ¿quién lo convirtió en un “infierno”?
Omar lleva casi una década como blanco de la ira racista y supremacista blanca de Trump, y en sus mítines al estilo de Núremberg, él ha incitado en repetidas ocasiones a sus seguidores a corear “¡Que se la lleven de vuelta!”. En una reunión de gabinete en diciembre de 2025, Trump llamó a Omar y a los inmigrantes somalíes “basura” y dijo: “Cuando vienen del infierno y se quejan y no hacen más que lloriquear, no los queremos en nuestro país"1.
Esto trastoca por completo la realidad. Durante más de 100 años, el pueblo somalí ha sufrido amargamente las consecuencias del colonialismo europeo, las operaciones del capitalismo imperialista y la constante guerra entre clanes rivales. El gobierno central de Somalia se derrumbó a principios de la década de 1990, y el intento de Estados Unidos de imponer su dominio mediante una invasión fracasó en 1993, tras la famosa derrota de las fuerzas estadounidenses en Mogadiscio, conocida como “Black Hawk Down”2. En las dos décadas y media transcurridas desde el 11-S, los somalíes también han vivido bajo la sombra de los ataques con drones estadounidenses. Por el “crimen” de huir de este infierno que el colonialismo tradicional y el dominio / capitalismo-imperialismo estadounidense han infligido a su país, los somalíes que viven en Estados Unidos están siendo castigados: satanizados, convertidos en chivos expiatorios y criminalizados por el fascista en jefe. Cualquier sistema que haga esto a personas que simplemente buscan vivir una vida digna no merece existir.
Trump dice que algunos ciudadanos NO pueden hacer valer sus derechos
En un mitin celebrado apenas unas horas después de la redada, Trump se burló de Omar por hacer valer sus derechos constitucionales. La implicación de Trump, propia de un nazi, es clara: ciertas personas no pueden hacer valer sus derechos porque no poseen ninguno que estemos obligados a respetar; y, además, a ciertas personas se les puede despojar de su ciudadanía y expulsarlas del país, por nuestra mera voluntad. Y hay otra cuestión: Si pueden hacerle esto a una política del Partido Demócrata que ha operado dentro de las reglas de la política “normal” durante una década, ¿qué crees que les harán a las masas de ciudadanos naturalizados, inmigrantes y todos los demás del tipo “inadecuado”?
La diputada Ilhan Omar interviene durante una rueda de prensa celebrada el 28 de enero de 2026 en Minneapolis. Foto: AP
Esta persecución es una expresión del odio intenso de Trump/MAGA ante el hecho de que una mujer negra, musulmana y de origen somalí ocupe un cargo político en lo que insisten que debería ser un país blanco y cristiano. Como Revolución escribió con agudeza durante el primer mandato de Trump, éste trata a Omar (y a otras mujeres de color en el Partido Demócrata) “como un suplente, un avatar, para sectores enteros de la población a la que buscan deshumanizar, aterrorizar y ‘limpiar’ de Estados Unidos. El coro ‘depórtenla’ es un genocida grito de batalla, una licencia para aterrorizar y eliminar a cualquiera que no sea blanco, ni nacido en Estados Unidos, ni cristiano, ni fiel al fascista-en-jefe”3.
La diputada Omar publicó en X: “Durante diez años, Trump me ha atacado con mentiras infundadas y campañas de desprestigio. Esta es solo la última escalada en su campaña de intimidación política”.
Un sistema en profunda crisis
Esto sí fue flagrante intimidación política. También representa hacer añicos deliberadamente de las “normas cohesionadoras” bajo las cuales los gobernantes de este país han operado desde el final de la Guerra Civil en la década de 18604. En este país, los políticos de la oposición han podido disputar el poder y criticar al ejecutivo sin verse sometidos en represalia a procesos judiciales ni amenazados con el exilio. En el funcionamiento normal del Estado dentro de un sistema burgués (capitalista), la clase capitalista dominante y sus representantes políticos participan en el ejercicio del poder estatal de una manera más amplia que la mera imposición por parte de un sector de esta clase de su dominio sobre otros sectores — excluyéndolos. Esto está estrechamente relacionado con la “transferencia pacífica del poder” de un sector de la clase dominante a otro.
Con sus intentos de consolidar el fascismo —una forma de gobierno diferente, cualitativamente más represiva y reaccionaria de este sistema capitalista—, el régimen fascista de Trump, y el Partido Republicano en su conjunto, están destrozando estas normas y buscando instaurar tras nuevas normas.
Bob Avakian (BA) analizó científicamente la situación en los EE. UU. en 2021 de esta manera:
Como a diario se está evidenciando más, existen divisiones profundas y cada vez más profundas, no solo en Estados Unidos en general sino también entre los poderes gobernantes de este sistema. Y, como me adentraré en más detalle en adelante, una parte de esos poderes gobernantes, representada por el Partido Republicano, ya no cree en lo que han sido las “normas aglutinantes” del gobierno capitalista “democrático” en Estados Unidos, ni se siente obligada por dichas normas. Eso está conduciendo, y conducirá cada vez más, a crecientes divisiones y choques amargos en toda la sociedad, así como en la “cima”. Todas las instituciones gobernantes de este sistema se verán cada vez más afectadas por esta situación. La polarización continuará agudizándose, en que las fuerzas agrupadas y encabezadas por el Partido Republicano se vuelven aún más agresivas al insistir en imponer, incluso por medios violentos, su visión de lo que “hace que Estados Unidos tenga grandeza”, con todos los horrores muy reales, por encima de todos los horrores, que eso supone.
Al desarrollar los acontecimientos en los cinco años transcurridos desde entonces, incluyendo el terror y la venganza de Trump 2.0, estas divisiones se han profundizado aún más. Cuando los conflictos “en la cúpula” de la sociedad se agudizan de esta manera, surge la posibilidad de romper el dominio de este sistema sobre el modo de pensar de las masas. Cuando el viejo modo que había mantenido cohesionadas las cosas comienza a desmoronarse… cuando están bajo ataque los derechos y “las formas habituales de hacer las cosas” que antes se daban por sentadas… cuando la gente se ve obligada a recnocer que lo que está surgiendo es algo con lo que NO quieren convivir… entonces pueden mostrarse más abiertos a buscar salidas, incluso salidas revolucionarias.
Esto es un elemento importante de lo que hace que este sea un momento poco común en el que la revolución es más posible que en generaciones. Esto es lo que debemos aprovechar si queremos tener alguna esperanza de un futuro liberador para la humanidad.
El Partido Demócrata NO combatirá el fascismo como se debe combatir
Manifestación en apoyo a la diputada demócrata Ilhan Omar, el 12 de octubre de 2026, en el parque Powderhorn de Minneapolis. Foto: AP
Mientras tanto, el Partido Demócrata se ha abstenido de sonar la alarma con firmeza contra los indignantes ataques contra Ilhan Omar. A pesar de algunas condenas por parte de líderes y organizaciones afines, esta redada y sus ominosas implicaciones no han recibido hasta ahora la seriedad que merecen. Obsesionados con una agenda miope de “asequibilidad” que ignora o minimiza el fascismo de Trump/MAGA, los demócratas siguen intentando limitar la lucha política a votar y a un estrecho margen de acciones y discurso “aceptables”.
En lo que respecta a las próximas elecciones de mitad de mandato, no hay absolutamente ninguna razón para creer que los fascistas no llevarán a cabo todo tipo de maniobras nefastas (vea aquí y aquí), incluyendo este tipo de represión y cosas mucho peores, especialmente ante un resultado electoral desfavorable. Para que quede claro, hay que oponerse a estos ataques fascistas y no se puede luchar eficazmente contra ellos aferrándose a las reglas e instituciones que los propios fascistas están desmantelando y socavando activamente.
Forjar un camino hacia adelante
En un plano más profundo: Para derrotar decisivamente a este fascismo, con sus profundas raíces en la historia de esclavitud y genocidio, supremacía blanca y opresión patriarcal de este país, será necesario romper la lealtad de las masas a este sistema capitalista-imperialista y liderar una revolución por una forma de vida completamente nueva, un sistema fundamentalmente diferente. A medida que los conflictos y las divisiones entre las distintas facciones gobernantes se profundizan y agudizan, las masas deben responder sin alinearse con una u otra facción gobernante, sino que aprovecharse de estas divisiones para derrocar el sistema que imponen todos estos opresores capitalistas.
Esto no sucederá espontáneamente. Requiere la comprensión y dirección científicas concentradas en el Nuevo Comunismo desarrollado por Bob Avakian (BA). BA ha escrito extensamente sobre este fascismo: qué representa, cómo combatirlo y qué debe reemplazarlo. Para más información, visite aquí, aquí o aquí.
Para citar nuevamente a Bob Avakian (BA), en su obra fundamental para este momento, LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO,
[S]i bien debe continuar la resistencia contra el régimen fascista, los partidarios del nuevo comunismo, sin dejar de participar activamente en esta resistencia, deben tener la firme orientación y estar preparados para llevar a cabo trabajo continuo por la revolución —trabajo teórico, político, práctico y organizativo— incluso ante la necesidad de hacer este trabajo bajo condiciones que probablemente sean cualitativamente más represivas y difíciles.