Este 4 de julio, el 250º aniversario de la Declaración de Independencia, los fascistas de Trump y MAGA celebran su visión de libertad — la libertad para un movimiento fascista con una base social virulenta y delirante para "salvar" su futuro percibido para hacer: ¿qué? Dominar y borrar a otros, perseguir inmigrantes y acorralarlos en campos de concentración, privar del voto y brutalizar a los negros, subyugar a mujeres y la comunidad LGBTQ. La libertad de bombardear a civiles, secuestrar a líderes de naciones soberanas y cometer crímenes de guerra con impunidad.
Los fascistas de Trump y MAGA buscan suprimir y blanquear la verdadera historia de Estados Unidos mientras celebran y resucitan el legado del genocidio, la esclavitud, el patriarcado y la conquista imperialista.
Han lanzado una guerra contra Irán que amenaza con intensificarse mucho más allá del control de quienes la iniciaron. Lo que comenzó como ataques aéreos y amenazas puede convertirse en guerra regional, desplazamiento masivo, convulsiones económicas e incluso confrontación entre potencias dotadas de armas nucleares. Un alto el fuego en términos de subyugación de Irán solo conducirá a un mayor resentimiento, convulsiones e inestabilidad global. Trump ha amenazado repetidamente con aniquilar a toda una civilización mientras lleva a la humanidad hacia peligros cuyas dimensiones aún no se pueden ver completamente.
ESTE ES UN MOMENTO EN EL QUE LA DEMANDA:
¡QUE SE LARGUE TRUMP YA!
NECESITA SER VISTA, ESCUCHADA Y SENTIDA EN TODAS PARTES.
El fascismo de Trump y MAGA no se está derrumbando. De hecho, cada revés que enfrentan les obliga a intensificar sus ataques para afianzar su programa fascista utilizando todos los medios a su alcance, sin estar sujetos a la ley nacional ni internacional. Cuanto más "impopular" se vuelva Trump, más arremete con venganza, odio y depravación moral, y más endurecido se vuelve su movimiento fascista, celebrando el uso de la intimidación, el chantaje y la violencia para eliminar la oposición y aplastar el disentimiento. Los sectores poderosos de los gobernantes que apoyan a Trump, que han apostado el futuro a cambiar la forma de gobierno de este país, no renunciarán fácilmente al poder.
Negarse a hacer frente a esta realidad es inconcebible. La acomodación y conciliación con este fascismo es inmoral.
El peligro al que nos enfrentamos no es solo lo que hace el régimen. Es la adaptación y la acomodación ante cada nueva indignación de parte de los millones que se oponen al fascismo. Que se dicen sí mismos que lo detendrán las elecciones a mitad de mandato o lo harán otras personas. Que aprenden a vivir con lo que una vez juraron que nunca aceptarían.
La historia está repleta de momentos en los que la gente se engañó pensando que aún había tiempo — hasta que, de repente, ya no había tiempo. La cuestión ahora es si eso volverá a ocurrir, o si se podrá forjar una fuerza capaz de proporcionar el liderazgo necesario para cambiar el curso de la historia.
A medida que nos acercamos a este 250º aniversario, tanto si crees en la promesa de este país como si piensas que Estados Unidos nunca ha sido la tierra de los "libres", enfrentar la verdad sobre este fascismo y actuar de forma no violenta junto a otros para detenerlo decidirá si realmente tenemos un futuro que merezca la pena vivir.
Un Estados Unidos fascista avanza, pero no es todopoderoso. Cuanto más busque el régimen imponer en la sociedad su programa destructor de vidas, tanto más podrían despertar y levantarse diferentes sectores de la población. Cuanto más se apoye en la represión, la intimidación y los crímenes de guerra, más legitimidad pierde. Podría surgir una situación —tras un paso extralimitado por parte del régimen— en la que millones de personas se nieguen a cooperar y se lancen a las calles. Si llegue ese momento, ¿habrá comprensión, organización y una fuerza capaz de exigir la expulsión del régimen fascista de Trump sin conformarse con nada menos? ¿O ese potencial se desperdiciará y el momento se perderá?
¿QUÉ TANTO APRENDEREMOS A ACEPTAR?
Al cumplir 250 años, Estados Unidos no ha estado tan dividido desde la Guerra Civil. Sí somos dos países dentro de una misma frontera.
Ahora mismo, el país fascista libra una lucha total para ganar: para gobernar mediante decretos fascistas y una represión brutal. ¿Qué está haciendo el otro país "decente"? Demasiadas personas esperan, de forma voluntaria o ciega, que esto desaparezca. Otros se han alzado valientemente contra los ataques del régimen —especialmente del ICE— pero no se les ha guiado para vincular esa lucha con la necesaria lucha por sacar al régimen de Trump. Y la oposición convencional sigue empujando a la gente hasta el callejón sin salida de las elecciones de mitad de mandato y de confiar en los tribunales cuando el decisor final ahora mismo es la fascista Corte Suprema.
Quienes insisten en que el lobby y las elecciones de mitad de mandato resolverán esto piden a la gente que ponga sus esperanzas en un futuro que el régimen está trabajando activamente para cerrar. Piden a la gente que confíe en instituciones que han sido incapaces de detener el avance del fascismo y en un Partido Demócrata que ha demostrado repetidamente no estar dispuesto a librar el tipo de lucha que exige este momento. Ofrecen tranquilidad donde se necesita alarma, paciencia donde se necesita resistencia y la ilusión de una salida indolora donde no existe. El mayor servicio que se puede prestar al régimen de Trump es convencer a la gente de que alguien más lo detendrá. Que pueden seguir con sus vidas mientras avanza el fascismo. Y quienes dirigen a la gente a depositar sus esperanzas en las próximas elecciones no les están preparando para detener el fascismo. Les están preparando para vivir con el fascismo.
Lo único que podría detener este fascismo es que la DEMANDA creciente: ¡QUE SE LARGUE TRUMP YA!, llegue a cada rincón de la sociedad, y que la gente actúa para afirmarlo en todas partes... Que la gente elija la conciencia en lugar de la obediencia. Que los estudiantes salgan de clases. Que las comunidades defiendan a lo que están bajo ataque. Que los educadores y artistas rechacen la censura. Que los funcionarios públicos rechacen la complicidad. Que no permitan que los inmigrantes desaparezcan, que la verdad sea censurada o que se sacrifiquen grupos enteros de personas. Que se extienda un creciente rechazo desde las escuelas hasta los barrios, desde las instituciones culturales hasta los pasillos del poder, interrumpiendo el funcionamiento habitual hasta que el régimen se vea envuelta en una profunda crisis de legitimidad — una en la que millones de personas, actuando de forma no violenta y en conjunto, se conviertan en una fuerza innegable que obliga a la destitución del régimen fascista de Trump por la amenaza que representa para el futuro de la humanidad.
¡En nombre de la humanidad, nos negamos a aceptar un Estados Unidos fascista!
¡QUE SE LARGUE TRUMP YA!
Únete a Rechazar el Fascismo — para forjar un movimiento en todo el país que tenga claro el problema —el fascismo de Trump— y unir a todos los que se pueda unir para detenerlo mediante una lucha no violenta de masas que exige QUE SE LARGUE TRUMP YA.