“Todavía nos queda mucho trabajo por hacer para crear esos entornos donde los deportistas se sientan cómodos saliendo del armario.
“Doce años después, Jason Collins sigue siendo el único jugador de la NBA que ha salido del armario. ¿Por qué?”. Jason Collins, cuando jugaba para los Celtas, 2013.
Foto: @JasonCollins_98 IG
Jason Collins, exjugador de la NBA (Asociación Nacional de Baloncesto), lamentablemente falleció esta semana a causa de un cáncer cerebral a los 47 años. Collins fue el primer deportista en las cuatro grandes ligas profesionales norteamericanas de fútbol americano, baloncesto, béisbol y hockey, en declararse públicamente gay mientras jugaba activamente.
Collins jugó en la NBA durante 13 años. Como pívot de 1,88 m (6’-10”), se especializó en la defensa y defender el aro. Cuando firmó con los Celtas de Boston, el presidente de operaciones de baloncesto de los Celtas dijo: “La capacidad de Jason para defender en el poste (el área alrededor del aro) será una gran incorporación para este equipo”. En ataque, fue preciso al poder bloquear a otros jugadores frente a la persona con el balón, permitiéndoles disparar sin interferencias. Aunque no tenía estadísticas altas, su valor para el equipo residía en otras áreas, incluido su liderazgo. En 2013, Tom Haberstroh de la ESPN calificó a Jason de un “astro sin estadísticas”. Durante la carrera de Jason, ayudó a dirigir al equipo Redes de Nueva Jersey a las finales de la NBA en 2002. Mientras jugaba para los Celtas de Boston, llevó el número 98 en honor a Matthew Sheppard, quien era gay y fue golpeado, torturado y asesinado en 1998.
Jason Collins del equipo Redes de Brooklyn lanza contra los Caballeros de Cleveland, 16 de abril de 2014. Foto: AP
En mayo de 2013, en un artículo de Sports Illustrated, Collins dijo: “Soy un pívot de la NBA, y tengo 34 años. Soy negro. Y soy gay. No me puse a ser el primer deportista abiertamente gay en jugar en un deporte de un equipo importante en Estados Unidos. Pero como lo soy, estoy encantado de empezar la conversación. Ojalá no fuera el niño en clase que levanta la mano y dice: ‘Soy diferente’. Si fuera por mí, alguien más ya lo habría hecho. Nadie lo ha hecho, por eso levanto la mano”.
Tras retirarse de la NBA, fue un dedicado embajador de la NBA Cares, difundiendo buena voluntad, promoviendo la inclusión y mentorizando a jóvenes. Trabajó con jugadores, la comunidad y socios corporativos de la NBA para promover la inclusión y el servicio comunitario. Fue un defensor activo de la inclusión de las personas gay en el deporte.
Justo después de la entrevista de Collins, Sports Illustrated publicó un artículo sobre esa entrevista:
En cierto momento, la idea de no tener deportistas abiertamente gay en una liga quizá suene tan inimaginable como un campo de béisbol segregado por raza. Pero hoy Collins se convierte en el primer deportista masculino activo en un importante equipo de deporte en Estados Unidos que sale del armario. Sí, son muchas calificaciones. Sí, puede que sea una construcción artificial. Pero es un hito. Decenas de miles de hombres han jugado en la NFL, la NBA, la NHL y las Grandes Ligas de Béisbol. Hasta hoy nadie había expresado su homosexualidad antes de jubilarse....
Apenas cinco minutos después de iniciarse una conversación sobre una amplia gama de temas y una duración de horas, Collins expresó una deuda de gratitud hacia los otros deportistas, gay y heterosexuales, que ayudaron a acelerar este cambio climático, por así decirlo. Si él es el pionero, un equipo de otros despejó la maleza. ¿Martina Navratilova, que no solo es considerada la primera deportista en activo en salir del armario, sino que también lo hizo en la cima de su carrera? ¿John Amaechi, el jugador de la NBA que salió del armario en 2007, cuatro años después de que terminara su carrera en la NBA? ¿Los jugadores de la NFL Chris Kluwe y Brendon Ayanbadejo, “aliados bugas”, que se convirtieron en defensores de los derechos de las personas gay, especialmente en el último año? “La palabra ‘gracias’ no es suficiente”, dice Collins.
Jason Collins, jugador de la NBA, marcha en el desfile del orgullo gay de Boston, el 8 de junio de 2013. Foto: AP
Tras la muerte de Collins la semana pasada, estalló una controversia sobre los deportistas gay en el deporte profesional en el programa Inside the NBA [Dentro de la NBA] de la ESPN. El exjugador de la NBA Kenny Smith sugirió que no sería “gran problema” que hoy saliera del armario un deportista profesional. Smith dijo: “Dices ... ‘¿Cuál es el problema?’ Si alguien dice que es abiertamente gay, ¿cuál es el problema? Bueno, hace 13 años era algo importante. Y la razón por la que a veces no parece tan grande ahora es por gente como él (Jason Collins)”. Charles Barkley, que jugó en la NBA, le respondió: “Siendo justos, si otro tipo lo hiciera, seguiría siendo un gran problema porque vivimos en una sociedad homófoba. Y eso es lamentable... Primero que nada, cualquiera que piense que no tenemos un montón de jugadores gay en todos los deportes, es simplemente tonto. Pero hay tanta animosidad hacia la comunidad gay. Y eso es lo realmente desafortunado”. (Barkley ha destacado por ser franco en defensa de los derechos de las personas gay y ha denunciado la cultura anti-gay en el deporte, dentro de la comunidad negra y en general.)
Una enorme parte de la cultura en el vestuario masculino es la “cultura machista” que se ha inculcado en los jugadores desde que eran niños. Esta es una cultura de violaciones, homofobia, violencia contra las mujeres, ser un hombre fuerte (ser macho) y no ser débil “como una mujer” y el bullying. Los deportes masculinos juegan un papel enorme en el ámbito cultural para difundir esta “cultura machista” de forma más amplia en la sociedad. (véase Saludos al futbolista Michael Sam: “Yo soy afroamericano, y yo soy gay”)
Bob Avakian habla sobre la importancia de la lucha contra la opresión de las personas gay en Lo BAsico 3:25:
También necesitamos estar conscientes del potencial positivo —que en importantes formas, “subvierte el sistema”— de la afirmación de la “identidad” gay y los derechos de los gays, aunque haya contradicciones muy reales en todo esto, incluyendo la “política de identidad” con la tendencia a una perspectiva reducida y también las influencias conservadoras relacionadas al matrimonio tradicional y asimismo, la campaña para que los gays puedan servir en el ejército imperialista al ser abiertamente gay. A pesar de todo eso, en su aspecto principal esto tiene que tener y puede tener en una medida aún más grande un efecto muy positivo “de subvertir el sistema”. Ésta es una contradicción que en la sociedad en general “ha salido del closet”. Es posible que vuelvan a meterla al closet y a la clandestinidad, no solamente con la afirmación más fuerte del tipo de movimiento fascista que fuerzas poderosas de la clase dominante están apoyando y fomentado en este período, sino con el ascenso concreto de una forma fascista de dictadura burguesa. Pero no será fácil suprimir la lucha contra la opresión de la gente gay. Necesitamos entender el potencial de esto también y la necesidad de tratarlo correctamente, para fomentar un mayor desarrollo de su potencial positivo y de su contribución al movimiento para la revolución.
Lo que hizo Jason fue un hito en los deportes profesionales masculinos. Fue un importante avance para la comunidad gay. Fue una valentía tremenda por su parte. Potencialmente abrió una ventana para todos esos deportistas gay que están jugando actualmente.
Hace 13 años, Jason Collins abrió una grieta en el armario deportivo de la sociedad de Estados Unidos. Jason atravesó esa grieta a pesar de que pudiera haber tener muchas repercusiones. Estas repercusiones eran reales entonces y lo son aún más hoy con el despiadado ataque contra la comunidad LGBT por parte del régimen fascista de Trump.
Todos deberíamos decir en memoria de Jason: “Jason, te damos las sentidas gracias por levantar la mano. El mundo es un lugar un poco mejor porque tú lo hiciste. Te extrañaremos, pero lo que hiciste vivirá para siempre”.