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RESPONDIENDO A IDEAS IGNORANTES Y ESTÚPIDAS

Primera parte 

Introducción: Al final de mi artículo anterior, sobre el New York Times y los crímenes de guerra*, indiqué lo siguiente.

PRÓXIMAMENTE: Una serie sobre La Declaración de Independencia de Estados Unidos (y cuestiones relacionadas): Inventos y tergiversaciones de la realidad y la historia — al servicio de atrocidades reales y reiteradas.

Después de eso: Por qué las personas negras se alistaron masivamente en el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil... y qué relación eso guarda con la actualidad.

Esos artículos se publicarán próximamente, pero antes parece importante responder a dos ideas ignorantes y estúpidas que, lamentablemente, sostienen demasiadas personas que se consideran “personas pensantes” y/o “woke (concienciadas)”, “progresistas” o “de izquierda”. Estas dos ideas ignorantes y estúpidas son: 1) No existe la verdad objetiva… y ni siquiera es posible conocer lo que es verdad; y 2) Cualquier tipo de poder estatal, incluso el poder estatal socialista revolucionario, es algo terrible y opresivo.

En esta Primera parte de mi respuesta, abordo la primera de estas ideas ignorantes y estúpidas; y luego, en una Segunda parte, abordaré la segunda de estas ideas tan erróneas y perjudiciales.

Primera parte: La verdad objetiva sí existe — y es posible conocer lo que es cierto.

Actualmente, una de las expresiones principales, y más perjudiciales, de oposición a la comprensión científica correcta de lo que es verdad y cómo llegar a conocer la verdad es la noción completamente errónea, promovida por el relativismo de la “identidad woke (concienciada)”, de que no existe una verdad objetiva, sino que al contrario hay diferentes “verdades” subjetivas particulares que corresponden a la “experiencia vivida” de diferentes grupos “marginados”, y que únicamente alguien perteneciente a un grupo “marginado” en particular puede comprender la “verdad” sobre ese grupo y su “experiencia vivida”. En mi e-mensaje número 23 del año pasado (2025), respondí directamente a esto:

No existe tal cosa como diferentes “verdades” para diferentes personas. Quizá las personas tengan diferentes experiencias, pero la verdad sobre todo eso es lo mismo para todos. Repito: La verdad es… la verdad.

Y hay que poner en claro que la “experiencia directa” no es, en sí, la base para captar la verdad. La experiencia no es más que el “umbral” de un entendimiento correcto. Especialmente al abordar cualquier cosa más allá de los fenómenos más sencillos, para entender verdaderamente algo, es necesario penetrar más allá del umbral de la experiencia y hacer un análisis y un síntesis científicos: identificar la realidad más amplia de la cual esta experiencia forma parte, y los patrones, y las fuerzas subyacentes impulsoras en juego. Las personas pueden aplicar, y tienen que aplicar, este método científico en un sentido general — no solamente en términos de lo que las personas experimentan directamente, sino con relación a la experiencia humana en un sentido más amplio.

Un ejemplo básico —la relación entre un paciente y un médico— puede contribuir a ilustrar aún más esta importante cuestión del método y enfoque respecto a la verdad. Un paciente tiene la “experiencia vivida” de los síntomas que padece, pero eso no es lo mismo que comprender las causas de esos síntomas y una posible cura. Eso requiere ciencia —y específicamente en este caso, la ciencia de la medicina— y, para ello, es necesario acudir a un médico, quien ha adquirido y aplica esa ciencia.

En Breakthroughs (Abriendo Brechas) y otras obras mías y de otros autores (en revcom.us y en la e-revista teórica Demarcations), se aborda extensamente la epistemología (el enfoque del conocimiento y la verdad) y, específicamente, por qué y cómo es posible determinar lo que es verdad. (Parte de este análisis, junto con referencias a fuentes relevantes, se incluye en una nota [**] al final de este artículo).

Lo siguiente, extraído de mi artículo “Revolución y filosofía”, Primera parte (que está disponible en revcom.us), va al meollo de la cuestión:

[E]l que de veras hayas llegado a conocer la verdad se determina por si tu comprensión corresponde o no corresponde a la realidad objetiva — si es un reflejo acertado de ésta. (Para tomar un ejemplo sencillo: si alguien dice que está lloviendo, pero no hay lluvia, pues su afirmación no es cierta — porque no es un reflejo correcto de la realidad objetiva. O, si alguien dice que la enfermedad de la rabia afecta a las personas porque éstas están poseídas del diablo, o que la Covid en realidad no existe sino que la han inventado las empresas farmacéuticas para sacar dinero — esas declaraciones tampoco son un reflejo correcto de la realidad. Pero, si alguien dice que un virus causa la rabia, y que es posible combatir la rabia eficazmente con una vacuna —y la Covid es un virus diferente cuyos efectos se pueden minimizar con una vacuna diferente—, esas afirmaciones son un reflejo correcto de la realidad objetiva y, por lo tanto, son ciertas).

Piénsalo: si realmente no fuera posible conocer lo que es cierto, no habría vacuna para combatir los efectos de la COVID, ni vacuna para hacer frente a la terrible plaga de la rabia — ni prevención ni cura para enfermedades como la viruela y la peste, que han matado a un gran número de seres humanos en el pasado. De hecho, todos los avances significativos, no solo en la medicina sino en todos los campos de la ciencia —y en la tecnología, y, en general, en la transformación de la realidad física, que ha dado origen a tantas cosas con las que ahora estamos familiarizados, y que solemos dar por sentadas—, pues no se pudo haber desarrollado todos esos avances, si realmente fuera imposible conocer lo que es verdad.

¡Ni siquiera se pudo haber creado los ordenadores en los que algunas personas escriben estas tonterías, sobre cómo es imposible conocer lo que es verdad, si realmente no fuera posible conocer lo que es verdad!

Es cierto que algunas cosas terribles se han creado sobre la base de que algunos seres humanos hayan llegado a comprender la verdad sobre asuntos importantes — como en el caso del desarrollo de las armas nucleares. Pero, por terrible que sea algo así, no obstante, es una expresión del hecho científico básico de que es posible llegar a conocer la verdad sobre la realidad (incluida la verdad sobre el horror de las armas nucleares).

También es cierto, como se señala en Breakthroughs (Abriendo Brechas), que no es posible conocer toda la verdad sobre todo — y se ha demostrado que ciertas cosas que se creían ciertas no lo son, en parte o en su totalidad, como resultado de la continua adquisición de conocimientos por parte de los seres humanos, especialmente mediante la aplicación del método científico. Esta corrección de las ideas previamente sostenidas, pero en realidad incorrectas, forma parte de la acumulación constante de conocimientos (llegar a conocer la verdad material sobre la realidad objetiva) por parte de los seres humanos.

Una vez más, de “Filosofía y Revolución”, Primera parte:

Por supuesto, la determinación de que algo es cierto —que es en realidad un reflejo correcto de la realidad objetiva— no se trata simplemente de declarar que así sea. El criterio de la verdad es la realidad misma. Para establecer firmemente la verdad de algo (una idea, una teoría, etc.), es necesario llevar a cabo un proceso basado en la evidencia, explorar la realidad, identificar los patrones y las fuerzas y causas subyacentes e impulsoras en la realidad que se investiga, hacer proyecciones sobre el rumbo al cual conducirían ciertas acciones y transformaciones de esta realidad, y proceder a interactuar conscientemente con la realidad para comprobar —verificar, o refutar— las proyecciones que se han hecho.

En última instancia, el criterio de cualquier teoría, etc., es si lo que proyecta sobre la realidad se confirma (o no). Al mismo tiempo, una teoría científica, en su aplicación correcta, puede proyectar de manera acertada —sobre la base de la experiencia y el conocimiento históricos acumulados— lo que probablemente resulte de una trayectoria en desarrollo de las cosas. Ésta, por ejemplo, es la base sobre la cual los climatólogos pueden hacer proyecciones esencialmente correctas sobre lo que se desarrollará a partir de las tendencias históricas y actuales. Y es por eso que se puede afirmar científicamente que el derrocamiento del capitalismo, y su reemplazo por el comunismo, corresponden a los intereses fundamentales de las masas de la humanidad y, en última instancia, de la humanidad en su conjunto.

Una vez más, lo cierto es que los seres humanos han llegado (y seguirán llegando) a conocer la verdad sobre muchas cosas. Y una de las verdades más esenciales y cruciales, que no solo unos pocos, sino masas de personas, necesitan llegar a comprender, es la verdad sobre la naturaleza fundamental (las relaciones básicas, las dinámicas y las “leyes del movimiento”) del sistema bajo el cual estamos obligados a vivir —el sistema capitalista-imperialista— y la profunda verdad de que no es posible reformar este sistema y convertirlo en algo positivo para la humanidad, sino que, al contrario, es necesario, y es posible, barrer con él mediante una revolución real y reemplazarlo por un sistema fundamentalmente diferente, verdaderamente emancipador: el socialismo, con el objetivo de realizar el comunismo en todo el mundo, con la abolición de todas las relaciones de opresión y explotación, en todas partes***.

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NOTAS:

* El título completo de este artículo, sobre el New York Times y los crímenes de guerra, es “El New York Times insiste en apoyar crímenes de guerra — cuando son ‘nuestros’ crímenes de guerraEste artículo está disponible en revcom.us. [volver]

** El siguiente texto, extraído de mi obra Breakthroughs (Abriendo Brechas): El avance histórico hecho por Marx, y el nuevo avance histórico del nuevo comunismo, Un resumen básicoincluye esta discusión sobre lo que es la verdad y la posibilidad de llegar a conocer la verdad (y los medios para hacerlo):

[E]n las universidades y en otras partes, en particular en la intelectualidad (haciendo uso de este término con cierta intención), se oye la noción, una noción ampliamente sostenida, de que el concepto mismo de la verdad, en oposición a las distintas narrativas y distintas “verdades”, es un concepto totalizante y fundamentalmente totalitario — la idea de que cualquiera puede contar con la verdad es totalizante y raya en el terreno del totalitarismo, o que ya se encuentra ahí. Pues, se está metiendo algo a hurtadillas, lo que es una idea no científica de lo que es la verdad. Lo que en realidad se está diciendo, lo que objetivamente se refleja, es la noción según la cual la verdad es meramente una narrativa más y cuando uno dice que cuenta con la verdad, está intentando imponer su narrativa por encima de la de otra persona, y que nadie debería estar tratando de imponer su narrativa como la narrativa que lo abarca todo. Lo que importa y está en juego es precisamente: ¿Qué es la verdad? La verdad es un reflejo correcto real de la realidad, y de su movimiento y desarrollo. Y, como se sabe, es cierto que nadie nunca puede contar con toda la verdad. Eso es parte de entender correctamente la realidad, es parte del método científico. Pero, contrariamente a estas negativas absurdas (en beneficio propio) de parte de Robert E. Rubin y otros, es cierto que uno puede llegar a hacer determinaciones definidas y definitivas sobre la realidad de muchas cosas específicas, aunque siempre tiene que estar dispuesto a aprender más, y a considerar la posibilidad de que resulte que una parte de lo que pensaba que era cierto no lo fuera, o que se dan nuevos acontecimientos que implican que el mundo ha cambiado de modo que sea necesario modificar su entendimiento previo. Todo esto también es parte del método científico. Cuando hablamos de la verdad, no hablamos de LA VERDAD como una verdad absoluta y final, pero tampoco hablamos de una narrativa. Hablamos de un enfoque científico de conocer la realidad y luego, sobre esa base, de transformarla. Y el enfoque científico de ese proceso de analizar y sintetizar la realidad puede sacar conclusiones importantes y definitivas, a la vez que esto es un proceso continuo el cual nunca se completará porque nunca se puede captar toda la realidad — entre otras cosas porque está cambiando constantemente y porque siempre habrá aspectos de la realidad en los que los seres humanos ni siquiera habrán penetrado en un momento dado, ni hablar de llegar a entender. Así que esta idea de la verdad como un concepto totalizante y totalitario está metiendo a hurtadillas toda una serie de conceptos y enfoques que en sí no son científicos ni ciertos.

Las cuestiones relativas a la naturaleza de la verdad, y de llegar a conocer la verdad, también se abordan en el ensayo publicado en Demarcations, número 4: Ajith — Un retrato del residuo del pasado, de Ishak Baran y KJA —especialmente en la sección IV, “¿La verdad tiene carácter de clase?”, y en la sección VI, “Algunos elementos sobre filosofía y ciencia”; y en mi obra Hacer la revolución y emancipar a la humanidad, Primera parte: “Más allá del estrecho horizonte del derecho burgués”— particularmente en la sección “Marxismo como ciencia — Refutación de Karl Popper”, y más específicamente, en la subsección “La ciencia y las verdades científicas” (obra que está disponible en las Obras escogidas de BA en revcom.us). [volver]

*** Mi artículo “Convertirse previamente en capital”... y poner fin al capitalismo contiene una discusión de las dinámicas básicas y las “leyes del movimiento” del sistema capitalista, especialmente tal como se ha evolucionado y transformado en el capitalismo-imperialismo, así como la imposibilidad de reformar este sistema. Este tema también se desarrolla en mi reciente obra LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura? y, de forma más extensa, en el artículo de Raymond Lotta publicado en el número 3 de la revista Demarcations: “Sobre la ‘fuerza impulsora de la anarquía’ y la dinámica del cambio, Un agudo debate y urgente polémica: La lucha por un mundo radicalmente diferente y la lucha por un enfoque científico de la realidad”.

La Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, de la cual soy autor, ofrece una visión panorámica y un plano concreto para un sistema fundamentalmente diferente y verdaderamente emancipador: el socialismo, con el objetivo de realizar el comunismo en todo el mundo. Este tema se abordará con mayor detalle en la Segunda parte. [volver]

 

Vea la Segunda parte