Edificio iraní bombardeado por Estados Unidos durante una celebración de boda, matando a 5 personas y dejando 70 heridos, 30 de agosto de 2026. Foto: AP
Han pasado siete meses desde que Estados Unidos e Israel lanzaron su injusta y sangrienta guerra sorpresa contra Irán, justo en el momento en que Estados Unidos fingía estar negociando “de buena fe” con ese país. La semana pasada se produjo el estallido de combates más intenso entre Estados Unidos e Irán en casi un mes. Ambos bandos continúan luchando y maniobrando por el control del estratégico Estrecho de Ormuz, pero la guerra sigue siendo un impase.
Niño herido en un ataque de Estados Unidos a una casa donde se celebraba una boda en el sur de Irán, 30 de agosto de 2026. Foto: AP
Estados Unidos llevó a cabo decenas de ataques contra instalaciones, barcos y petroleros iraníes. Un ataque estadounidense impactó en una fiesta de bodas en el sur de Irán. El ataque mató a cinco personas, incluido un niño de seis años, y dejó heridas a casi 70 más.
Irán atacó bases estadounidenses y otras instalaciones en Kuwait, Baréin, Jordania e Irak, y según el ejército estadounidense, algunos de sus buques de guerra importantes.
Todo esto se suma al coste que la guerra de Estados Unidos e Israel ya ha causado. Al menos 3.468 iraníes han muerto a manos de Estados Unidos e Israel, incluidos siete bebés y al menos 376 niños más. Estados Unidos ha destruido cruelmente hogares, escuelas, hospitales, puentes, fábricas y mucho más, y ha expulsado al menos a dos millones de iraníes de sus hogares.
Mientras tanto, el continuo bloqueo naval y sanciones estadounidenses han reducido el comercio exterior de Irán en un tercio. Esto ha hecho disparar la inflación y ha intensificado seriamente el sufrimiento de la población general. (El precio del aceite vegetal ha subido un 383% respecto al año pasado, el del huevo un 294% y el pollo un 177%)1.
Trump: De “no es gran cosa” a amenazas de aniquilación
A medida que la guerra de Irán entraba en su séptimo mes y este estallido de combates se intensificaba, el vicepresidente Vance dijo a un periodista: “Yo no diría que es una guerra”. Trump dijo que estaba de acuerdo. Lo llama un “conflicto militar, porque para nosotros no es gran cosa. No es para tanto.”
Sin embargo, solo unos días antes Trump había emitido una amenaza depravada y genocida en las redes sociales: “Si la fallida Nación de Irán toma represalias por este [ataque estadounidense contra Irán] tan justificado, será atacada de nuevo a un nivel mucho más duro y superior, pero no será el mayor ataque de todos, que está esperando entre bastidores y, cuando termine, ¡quedará muy poco de la República Islámica de Irán!”
Esta aparente inconsistencia e incluso incoherencia refleja la difícil posición en la que se encuentra el imperialismo estadounidense. Para entender esto, merece la pena volver a lo que escribimos el 27 de julio de 2026, al hablar sobre las opciones del régimen, según informan múltiples fuentes sobre como el régimen las ven sus opciones, las cuales son:
1. Declarar la victoria y retirarse. Trump y Estados Unidos renunciarían esencialmente a los objetivos que se propusieron al iniciar la guerra: eliminar la capacidad nuclear de Irán y cambiar el régimen iraní por uno favorable a Estados Unidos. Esto podría significar aceptar los términos de un acuerdo firmado en junio entre Trump y el régimen iraní que cede terreno a Irán. Entre otras cosas, otorga a Irán una influencia significativa en el control del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz. Irán no tenía esta influencia antes de la guerra, y otorgársela ahora sería una señal de debilidad, lo que representaría una derrota estratégica extremadamente significativa para Estados Unidos.
Bloqueo estadounidense del Estrecho de Ormuz. [Haz clic para ampliar] Mapa: Google. Fuente de datos: DOW. Etiquetas: Revcom.
2. Bloqueo económico. Estados Unidos continúa su bloqueo naval de puertos iraníes (lo cual es un acto de guerra) y ha impuesto nuevas sanciones a Irán. Combina esto con guiar algunos barcos a través del Estrecho de Ormuz, así como el uso de fuerza militar para degradar la capacidad de Irán de ejercer el control del estrecho. El régimen de Trump aparentemente espera que esto permita a Estados Unidos intensificar la presión sobre Irán sin tener que volver a una guerra total, al tiempo que alivia la presión sobre los mercados petroleros y la economía mundial.
Sin embargo, hasta ahora esto no ha tenido un efecto decisivo en la guerra, y la situación en el estrecho de Ormuz sigue siendo, como informa el New York Times, “un estancamiento letal”. Cuanto más se prolongue el actual estancamiento de ni guerra ni paz, más tiempo seguirá pasando apuros la economía mundial, incluida la estadounidense — especialmente a medida que continúan surgiendo otras tensiones crecientes y posibles fuentes de crisis. Mientras tanto, la presión sobre las fuerzas armadas yanquis irá en aumento, y todo ello sin que se vislumbre una solución clara.
Estados Unidos ataca tres petroleros iraníes, 5 de septiembre de 2026.
3. Escalada militar. Estados Unidos podría optar por una escalada radical y buscar una victoria decisiva, pero eso probablemente requeriría una invasión terrestre. Dicha invasión no tendría garantía de éxito, sino que conllevaría la alta probabilidad de sufrir pérdidas significativas y la posibilidad real de una rotunda derrota, además de daños masivos a los aliados estadounidenses en la región debido a las represalias iraníes, y con muy poco apoyo público en Estados Unidos en la actualidad.
Los miembros del consejo de guerra de Trump (que incluye a Vance, el secretario de Estado Rubio, el secretario de “Guerra” Hegseth y otros altos funcionarios de Trump) también temen que cada una de estas opciones pueda ampliar la guerra en todo Medio Oriente, alienar y dañar aún más a aliados clave de Estados Unidos en el golfo como Arabia Saudita, crear graves escaseces energéticas, causar aún más daño a la economía mundial e incluso desencadenar enormes crisis de refugiados debido a que la escasez de combustible afecta la producción de alimentos en África y Asia. También les preocupaba que una escalada importante de la guerra pudiera “agotar peligrosamente las ya reducidas reservas del Pentágono de interceptores antimisiles Patriot y otras municiones de defensa aérea en Medio Oriente”, según el New York Times. Por último —y esto es importante— agotar el armamento también dejaría a Estados Unidos menos preparado para cualquier confrontación con sus rivales imperialistas en China y Rusia. Y ni hemos mencionado la muerte y destrucción aún más horribles que esto causaría a millones de iraníes, que ya sufren terriblemente2.
Cada una de estas opciones supone grandes riesgos para los gobernantes estadounidenses y el potencial de dañar seriamente su dominio estratégico e incluso sus intereses fundamentales.
Los demócratas: NO al rescate
Un mes después de esta evaluación, y siete meses después de iniciarse la guerra, el régimen fascista de Trump aún no ha desarrollado una salida viable, y en la fase de baja intensidad —pero de muy altísimo riesgo— de la guerra que ahora se está desarrollando, cualquier error de cálculo podría desencadenar consecuencias extremadamente peligrosas, y pueden salirse del control de cualquiera.
En una situación así, la gente en este país ha sido condicionada para buscar ayuda en el “partido de la oposición”, y ahora mismo mucha gente que se opone a Trump está atrapada en las próximas elecciones de mitad de mandato. Pero si estás esperando que los líderes del Partido Demócrata detengan la guerra contra Irán, piénsalo de nuevo: Te fijas en personas que comparten las premisas básicas de Trump.
Los demócratas —un partido capitalista-imperialista de la clase dominante con su propio largo historial de guerras injustas y asesinas— se enfrentan a la misma necesidad de avanzar y no socavar la posición imperialista de Estados Unidos en el mundo. Bob Avakian analizó con gran perspicacia en Forjar otro camino, hace casi dos décadas, que un Irán con siquiera una o dos armas nucleares —o incluso con la capacidad percibida de desarrollar rápidamente un arma— alteraría el equilibrio de poder en Medio Oriente y crearía problemas reales para Estados Unidos.
En los años transcurridos desde que se escribió esa obra, China ha emergido plenamente como un poderoso rival económico, diplomático y militar de Estados Unidos... y un aliado de Irán. Para las potencias imperialistas más poderosas, los pueblos del mundo no son más que peones en el tablero de ajedrez de la dominación mundial. Y dentro de Estados Unidos, eso es cierto para ambos partidos políticos, aunque puedan tener diferencias marcadas sobre cómo librar esa batalla.
Por eso hoy, incluso aquellos políticos demócratas que critican la guerra de Trump lo hacen porque no es la forma de limitar a Irán y asegurar los intereses más amplios de Estados Unidos. Como partido, pueden objetar este o aquel aspecto de cómo se está librando la guerra, pero por ahora no se oponen a la guerra en sí3.
Esto fue captado por el senador demócrata Gary Peters, que gritó al secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, y al presidente del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine: “No tienen un plan a largo plazo para ganar realmente esta guerra. ¡Ganen la guerra!”
La difícil situación en la que se encuentra Estados Unidos y el grave peligro de una escalada
La difícil situación en la que se encuentran ahora el régimen de Trump y los imperialistas estadounidenses intensifica la presión para hacer algo dramático y peligroso y así salir de ella... incluso cuando ese algo dramático conlleva enormes riesgos para su posición en el mundo y la estabilidad de su gobierno.
Y aquí hay un dato poco conocido: en el periodo comprendido entre la victoria electoral de noviembre de 2020 de Joe Biden y el intento de golpe MAGA-fascista del 6 de enero, altos cargos militares y políticos —incluida la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi y el presidente del Estado Mayor Conjunto Mark Milley— tomó medidas extraordinarias para evitar que Trump pudiera atacar a Irán u ordenar un ataque nuclear en lo que habría sido un intento desesperado de mantenerse en el poder. La implicación es clara: estos poderosos actores de la clase dominante temían que Trump sumiera al mundo en una situación de emergencia atacando a Irán como parte de su desesperado intento de mantener el poder4.
Para ser claro, a pesar de una reciente afirmación del fascista Tucker Carlson, no hay pruebas creíbles en este momento de que el régimen de Trump esté contemplando el uso de armas nucleares como una opción real. Pero sería imprudente no tomar en serio esta historia dado lo que este régimen fascista podría hacer. Al fin y al cabo, este es un régimen que no se considera limitado por las normas burguesas-democráticas e internacionales existentes, sino que viola y hace añicos intencionadamente esas normas.
Este es un peligro real y constante al que la gente debe estar alerta. Es una situación explosiva que en cualquier momento podría estallar a otro nivel. Esto pone de manifiesto la necesidad de protesta y lucha real contra la guerra. Y más allá de eso, subraya la importancia estratégica e inmediata de lo que ha dicho Bob Avakian:
Nosotros, la gente del mundo, ya no podemos darnos el lujo de permitir que estos imperialistas dominen al mundo y determinen el destino de la humanidad. Hay que derrocarlos cuanto antes. Y es un hecho científico que no tenemos que vivir así.